lunes, 13 de julio de 2015

Budismo, una Comunidad, una Sangha

Lama Surya Das
(La charla abajo fue dada el 12 de diciembre de 1994 en el grupo de Dzogchen
que se sentaba en Cambridge, Ma. la noche regular de lunes)



Buenas tardes a todos, y bienvenidos. Me parece a mí que hay mucha palabrería en el ghetto espiritual del new age acerca de la sabiduría, la iluminación, la claridad, la alerta mental, y el conocimiento supremo, los niveles de conciencia y así sucesivamente. Pareciera que siempre se empieza desde la cabeza, y desde ahí se apunta hacia arriba. Pienso que necesitamos asentar esta palabrería más en nuestros cuerpos, y basarla en una experiencia total, no solo en el intelecto. Debemos acercarla a la base de nuestro ser, y no dejarla únicamente en los rascacielos del pensamiento, haciendo únicamente aquello que nos hace quedar tan supuestamente “elevados”. Pienso que nuestra propia vida necesita estar más asentada en una “suavidad”, una amistad, y un “calor humano” que verdaderamente nos conecte con la tierra y no solamente con las enrarecidas alturas del espíritu.

Al buscar ideas occidentales que son útiles en esto, he estado pensando mucho últimamente acerca de la amistad, y el buen humor. No oyes tanto acerca de esto en los salones de meditación, o quizás se ha convertido un tanto en un cliché, que los maestros actualmente vacilamos en mencionarlo. ¿Pero sin alegría y celebración, dónde estaríamos? Pienso que la Sangha y la colaboración serán el yoga, y la trayectoria, de la década que se viene, quizá de los siglos que vienen. Esto requiere de la colaboración, la amistad, y el buen humor, y de un sentido de nosotros mismos como espíritus fraternales que trabajan, exploran, y juegan juntos. Hay sabiduría y un sentido más alto en una Sangha. Y en ella yace todo de lo que hablamos debiéramos construir espiritualmente, pero sin Sangha, estaremos como muertos en el agua, como unos dinosaurios. Se perderá todo el aprendizaje y sabiduría budista que poseamos, y toda la erudición se habrá ido a la basura, y ella quedará como algo inservible [sin nadie a quien servir y honrar].

He estado sintiendo últimamente esto cada vez más. No podemos hacer todo únicamente solos y con nuestras manos. ¡La perfecta iluminación necesita un minyan![i] Es un esfuerzo colectivo, una búsqueda no individualista, ni egoísta. Thich Nhat Hanh -el gran maestro vietnamita de Zen, que ha escrito libros maravillosos y es un excelente profesor, activista de la paz, y un ejemplo de vida- dice que el Buddha Maitreya, el Buddha que viene en el futuro de acuerdo a la profecía budista, es realmente la Sangha. Él explica que el Buddha que viene es “la Sangha”, es la comunidad budista, que no es un individuo, no es un ser humano alto de dos metros- como dice en algunos mitos de la enseñanza escritural. Es la Sangha -algo más alto en estatura que cualquiera de nosotros. Ése es el significado de esta clase de mitos en la enseñanza budista. Quizá existirá un consejo de seres que representen la Sangha, y no será una nueva figura de autoridad o un jefe patriarcal […] Necesitamos desarrollar dos direcciones que se centrarán: la altura y la profundidad, la unión del cielo y la tierra.

Siento que es muy importante que trabajemos con este espíritu en nuestras propias vidas y lo siento visceralmente, con mis sensaciones, mis emociones, y pasiones. […]

Nadie de nosotros puede hacer este trabajo de crecimiento solo: es una tarea demasiado extensa, y demasiado misteriosa para recorrerla solos, sin los amigos, los profesores o maestros, y las enseñanzas. Es por esto que cuando hablamos de budismo, hablamos de “tomar refugio”, o de encontrar un santuario confiable en el Buddha, el Dharma, y la Sangha, (la comunidad de amigos espirituales). Tenemos al Buddha -- Buddha ha estado alrededor por 2500 años (o por siempre, realmente). Tenemos el Dharma -- las enseñanzas, y los libros de Dharma que están por todas partes. ¿Pero tenemos una Sangha? Necesitamos la Sangha también -- la joya de la Sangha, la tercera faceta de la Triple Joya.

Debemos cultivar una comunidad, una Sangha aquí en este país, con sus participantes monásticos (los Gurus o Maestros) y los laicos (estudiantes o discípulos), si quisiéramos que fielmente prosperara el Dharma.

Los profesores tibetanos dicen siempre que es casi imposible encontrar un yogui o una yoguini que sean como el “leopardo de la nieve”, “el león de la nieve”, que vive solamente en la cima de las montañas, en una cueva o un bosque, o solo en la nieve y que puede lograr el despertar individualmente, eso es “muy raro” en cada generación. La mayor parte de nosotros necesita realmente ser parte de un grupo, de obrar recíprocamente con una Sangha. También, muchos de nosotros se han beneficiado grandemente con profesores o maestros sabios que conforman estas Sanghas [de manera permanente, y residiendo donde ellas se conformen]. Pienso que esto es muy importante para nosotros actualmente en occidente, especialmente cuando muchos de nosotros tienen una tendencia (y me incluyo en esto) hacia el individualismo, de lo que hoy en día somos expertos. El individualismo es también una virtud, pero, como todo, tiene su sombra, tiene su problema. Ciertamente debemos crecer “hacia arriba” y ser independientes, es cierto, pero somos también “interdependientes”, así que recuerden eso. No caigamos en el narcisismo, enamorándonos de nuestra propia imagen, como budistas que siempre se "renuevan" [con una nueva enseñanza o un nuevo entendimiento intelectual, o con la nueva visita de un lama a la ciudad. Como budistas que siempre están intentando meditar sobre un nuevo Yidam más poderoso, o de recibir una nueva y más elevada transmisión o iniciación, o un nuevo Mantra].


Reconozcamos nuestra igualdad con todos los seres, y unámonos en las Sanghas.


La joya del Sangha como refugio puede realmente ayudar alrededor de nuestros bordes medios ásperos del ego, esos puntos que se pasan friccionando hacia fuera y en todas las direcciones como una cierta clase de pedazo desigual y roto de oro. ¡Necesitamos ser refinados un poco! El oro está allí, pero puede ser que esté momentáneamente más como una roca áspera y dentada […]

Tuve el privilegio y la oportunidad de vivir en una Sangha formal (en una Sangha monástica). […] y aprendí algo muy interesante cuando tuve este privilegio de vivir con trajes de monje y la cabeza afeitada durante los tres años de mi retiro. Aprendí que no consigues siempre escoger con quién viajas el camino íntimo del Dharma. Puede ser que pienses que lo haces, pero no te engañes […] y ésta es la lección verdadera que deseo compartir -en una Sangha comienzas a experimentar que puedes amar a cualquiera- y debes poder amar a cualquiera. […]

La empatía es el mayor componente de la compasión

Estamos todos en el mismo lado, el mismo equipo […] nos acompañamos juntos en la lucha con los kleshas, en la lucha con nuestros egos, el sufrimiento, y la confusión. Estamos todos alineados de esta manera vital. Pienso que el trabajo en conjunto dentro de una Sangha es muy provechoso. Demostrará ser muy enriquecedor, iluminador, nos aclarará y nos bajará a tierra. ¡Pondrá un poco más de alma a nuestros actos budistas secos, y sin color! No solamente mientras intentemos alcanzar la altura de nuestra “montaña espiritual” estando parados de puntillas y continuamente estirándonos hacia el cielo en cada meditación; sino también dejándonos descender en los valles, en la oscuridad vaga, y maloliente de la selva en donde la vida transpira realmente, donde el alimento crece, y donde el agua funciona.

Es ACEPTABLE si deseamos estar parados en la punta de esa “montaña espiritual”, pero alguien diferente tendrá que estar abajo en el valle, el que trae el alimento, el que lo cultiva, y ese alguien diferente es “todos nosotros” la mayor parte del tiempo. No pasemos por alto eso. Debemos reconocer nuestra responsabilidad. Está allí, apenas la reconocemos. Ya sea que lo llames trabajo para la Sangha o Servicio Comunitario o Amor y Amistad o lo que sea, estamos todos trabajando juntos, en el mismo equipo.

No es “nosotros” contra “ellos”. La persona que te corta el paso en el tráfico está también en tu lado, apresurándose en algo para intentar ser más feliz. Él y nosotros estamos en el mismo equipo, aun cuando él nos cortó el paso para sacarnos del camino. Eso sucede a veces, pero, por otra parte, puede ser que nosotros hagamos igual alguna que otra vez. Por esto es que DEBEMOS COOPERAR Y COLABORAR, y NO UNICAMENTE COMPETIR. Por tanto, llamemos la atención en este planeta, hagámonos notar y guardemos compromisos con otros, y no escapemos de nuestras responsabilidades.

Amo el colaborar…

Por otra parte, noto cuando estoy con otros profesores budistas occidentales y estudiantes, eruditos, y amigos experimentados, que ellos proporcionan un espejo para mí, que incluso refleja más claramente, si no más claro, que lo que proporcionaría el icono de un maestro santo o un erudito asiático. El círculo en que nos sentamos adentro de una Sangha proporciona un espejo a lo menos tan claro como el espejo que se supone los Gurúes nos deben proporcionar. Esto porque no hay una barrera cultural o una barrera lingüística de por medio.

No pasemos por alto la posibilidad real de encontrar nuestro verdadero yo, nuestro verdadero corazón, con la práctica de pertenecer a una Sangha. Viviendo junto con ella nuestra vida personal, y aun más, “caminando nuestro discurso”. Realmente incorporando una vida sana aquí en este planeta. Cultivando la amistad y el calor humano hacia todos. [...]

Biografía Lama Surya Das
Lama Surya Das ha pasado más de treinta y cinco años estudiando Dharma –ha completando dos veces el tradicional retiro de tres años en el monasterio de Dordogne, Francia- y ha estudiado con los grandes maestros espirituales de Asia, incluyendo quince años en que vivió en la India y los Himalayas.
Él se ha entrenado en las instrucciones especiales de los linajes Nygma y Kagyu bajo la dirección directa del Venerable Urgyen Tulku Rinpoche y del Venerable Kalu Rinpoche.
Recibió la transmisión y autorización completas del Dharma directamente de su maestro
Nyoshul Khenpo Rinpoche, donde en el Certificado Oficial de Transmisión y Autorización del Dharma extendido por Nyoshul se indica que “Lama Surya Das practicó diligentemente desde los preliminares hasta las supremas prácticas de Trekcho y de Thogal Dzogchen, según la tradición del Terton Dudjom Lingpa, Kyabje Dudjom Rinpoche y también del Longchen Nyngtik. Recibió en muchas ocasiones el renombrado "Grandioso Linaje Oral de las Esencia de las Instrucciones de Dzogchen". Es un Lama Occidental Cualificado Completamente, las personas interesadas en él pueden tener completa confianza”.
Lama Surya Das es un Lama Autorizado (maestro espiritual) en la escuela Nyingma del budismo tibetano que ha recibido todas las iniciaciones, instrucciones y transmisiones necesarias para ser un Maestro de Dzogchen. El Dalai Lama lo llama “El Lama Occidental.”


[1] Minyan o minian,(‘conteo’ o ‘número’ en hebreo)  se refiere a la asamblea mínima, 10 personas, que se requiere en el judaísmo para la realización para la celebración de ciertos rituales, lectura de oraciones específicas o el cumplimiento de algunos preceptos.- N. del E.

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