domingo, 12 de noviembre de 2017

CANCIÓN DEL PROFUNDO

QUÍNTUPLE CAMINO DEL MAHAMUDRA
(final)


Mahamudra

Si de la expansión como cielo de la naturaleza de la mente
Las nubes del pensamiento conceptual no son alejadas,
Los planetas y estrellas de las dos sabidurías no brillarán.
Encárgate, por tanto, de esta mente sin concepto.

Este verso contiene la presentación del mismo mahamudra. La frase de la expansión como cielo se refiere al espacio, libre de toda limitación, como una metáfora para nuestra mente, libre de toda ilusión. Cielo o espacio no tiene demarcaciones, límites o forma física, pero es sin embargo el fundamento para todas las formas, hasta planetas, galaxias y estrellas. El cielo no depende de los elementos, pero los cuatro elementos dependen del quinto elemento de espacio. El azul del cielo no es el cielo mismo. Llamamos a este color azul “un ornamento del cielo”. Ni las nubes son el cielo. Podemos ver el cielo pero no hay palabras para describir este espacio ilimitado. Aunque el espacio en sí mismo es libre de cualquier forma, color, condición, etc. nada puede manifestarse o funcionar sin el espacio. Todos los fenómenos se manifiestan desde el espacio y se disuelven de nuevo en el espacio como nubes.

Es lo mismo para nuestra mente. Tanto en el samsara como en el nirvana, todas las experiencias, proyecciones y objetos son solo el movimiento diestro de la reproducción de la mente. La mente búdica es la base desde la cual todas las experiencias se manifiestan. Nuestro cuerpo, los cinco skandas, los doce vínculos de interdependencia, los dieciocho elementos y todos nuestros pensamientos positivos y negativos se manifiestas desde este estado.  Todos dependen de la naturaleza búdica pura, pero la naturaleza búdica no depende de ellos. Es totalmente libre y sin límites. Sin embargo, en principio no tenemos idea de lo que se parece nuestra mente; no podemos ver esto porque estamos tan perdidos en la ilusión.

Cuando las nubes cubren el cielo, no podemos ver la naturaleza pura del es-pacio. De igual manera, cuando los pensamientos conceptuales ocupan la mente, no podemos ver la naturaleza pura de la mente. Para comprobar si esto es verdad, podemos meditar hasta que la mente se vuelva relajada y pacífica, entonces hay un ambiente para desarrollar compasión, amor y bodhicitta. Pero cuando nuestra mente está ocupada por los pensamientos conceptuales y los pensamientos negativos, no hay espacio para desarrollar las buenas cualidades. Nuestra mente se vuelve llena de sufrimiento y no podemos desenredarnos de la confusión. Enfocando la atención en un pensamiento negativo pequeño puede dar lugar a otro pensamiento negativo y luego a otro, hasta que la mente está plenamente ocupada con emociones perturbadoras. Es igual como cuando vemos el cielo lleno con una pequeña nube tras otra hasta que el cielo entero queda bloqueado a la visión. Cuando nuestra mente pone énfasis en los pensamientos positivos, calmos y relajantes, no deja espacio para que surjan los pensamientos negativos. Entonces podemos mantener una mente armoniosa, pacífica, independiente de las condiciones externas. Esto se vuelve un asunto de cuánto nos habituamos a las enseñanzas del Dharma.

La meditación Mahamudra comprende cuatro yogas progresivos. El primero, el estado de una mente fija en un punto, abarca nueve etapas en el mundo del deseo, cuatro en el mundo de la forma y cuatro en el mundo sin forma. Ninguno de los cuatro estados meditativos del mundo de la forma es un fundamento perfecto para la visión penetrante especial. El segundo, libre de elaboración, ocurre cuando la mente está en un estado de absorción total o equilibrio. Esto crea una excelente oportunidad de comprender la naturaleza total de la vacuidad. Este estado es llamado “libre de elaboración”. El tercero, un solo sabor, consiste del equilibrio y la visión penetrante especial concurrentes. El que continúa en esta práctica con atención consciente experimentará la naturaleza vacua del samsara y del nirvana, del sufrimiento y la dicha, que no pueden ser diferenciadas. El cuarto, la no meditación, es la continuación del equilibrio y de la visión penetrante especial concurrentes, en el que ellos están plenamente perfectos. Entonces la mente es completamente revelada en la luminosidad que todo lo impregna. No hay sesión de meditación que pueda ser distinguida de la pos meditación, así se puede decir que el dharmakaya o iluminación ha sido alcanzada.

En este contexto de estas cuatro etapas de yoga, la práctica del mahamudra es con frecuencia explicada en términos de fundamento, camino y fruición. El fundamento mahamudra es la naturaleza búdica que tiene cada ser sensible. Si ellos realizan esto o no, el potencial para iluminarse intrínsecamente impregna a todos. Por su naturaleza, la inseparabilidad del samsara y el nirvana es no elaborada.  Es la misma naturaleza búdica con la que todos los seres sensibles están dotados de manera inherente. Cada individuo debe reconocer este potencial, la posibilidad de iluminarse, y entonces practicar el camino del mahamudra para ayudarnos a realizar este estado. Esto abarca las prácticas de purificación que nos ayudan a eliminar las contaminaciones adventicias. Así, sirve para purificar nuestras obscuraciones, reunir las dos acumulaciones y la perfecta sabiduría. A través de estos pasos, uno logrará la fructificación del mahamudra, que es el resultado de estas prácticas, el logro de la budeidad.

El fundamento del mahamudra. El fundamento del mahamudra comparte la misma naturaleza como el samsara y el nirvana. Por ejemplo, el cielo tiene la misma naturaleza, sea nublado o libre de nubes. El cielo mismo está libre de contaminación y obstrucción. Esto también es verdad para el samsara. Si investigamos empíricamente el samsara, no podemos encontrar algún fenómeno permanente, ni aun tanto como una partícula sub atómica de arena. Los seres sensibles están confusos sobre la naturaleza del samsara, tanto en su as-pecto físico como en su aspecto mental, debido a su ignorancia fundamental. Pero esta ignorancia en sí no tiene base legítima. A veces la ignorancia y las aflicciones parecen ser muy poderosas y reales, pero si aplicamos sabiduría y las investigamos en el contexto de la vacuidad, encontramos que ellas no tienen hasta ni una traza de existencia firme. Ellas son manchas adventicias, como nubes en el cielo. Por lo que, sea si alcanzamos la budeidad o permanecemos como seres sensibles en el samsara, la naturaleza de luminosidad de la mente no es diferente. Si comprendemos este fundamento, seremos inspira-dos para ir por el camino que puede purificar todas las obscuraciones y revelar la naturaleza absoluta de la iluminación, la paz total.

Camino del mahamudra. Con la inspiración y guía de un auténtico maestro espiritual, el discípulo es animado a desarrollar el coraje de enfrentar los obstáculos y dificultades del camino. Uno recibe las instrucciones de tópicos como los cuatro fundamentos (también llamados los cuatro pensamientos que tornan la mente), las prácticas de meditación preliminar (ngöndro) y especial-mente el quíntuple camino del mahamudra. Luego, uno puede estudiar su significado y realmente seguir el camino de la práctica de meditación paso a paso, purificando gozosamente las obscuraciones gruesas y sutiles, así como desarrollar la estabilidad mental y la calma. A través de estos métodos, uno sostiene en su mano los medios completos para disipar todas las obscuraciones temporales y realizar el fundamento del mahamudra.

Para permitir que aparezca la gran sabiduría, hay cinco caminos consecutivos a practicar: el camino de acumulación, el camino de preparación, el camino de la visión penetrante especial, el camino de meditación y el camino de perfección. Pero primero debemos estudiar las enseñanzas para comprender completamente que la naturaleza del samsara es no permanente, que está conformada de fenómenos compuestos, que es resultado de causalidad y que es de la naturaleza del sufrimiento; en pocas palabras, un estado que trae insatisfacción. Con el apoyo de una buena comprensión del samsara, podemos desarrollar la visión penetrante que nos permitirá ver todo como un arcoíris o un espantapájaros.

Todos los seres sensibles están confundidos y victimizados por la ilusión. Este hecho empírico nos da razón para desarrollar la bodhicitta, la naturaleza de la sabiduría y la compasión. Practicamos las deidades yidam que nos transforman en el estado iluminado, el guru yoga que desarrolla confianza y fe, como coloca la mente correctamente en la meditación mahamudra. Hay diferentes métodos para traer la mente en buen lugar, descansar en concentración en un solo punto, como permanecer calmadamente en tranquilidad y equilibrio. Por ejemplo, podemos tomar la respiración como el objeto de nuestra meditación al contarla o reposar en ella. Cuando esta práctica ha progresado, podemos mantener la meditación sin apoyarla en un objeto.

La base fundamental para la visión penetrante especial depende del samadhi, llamado también “meditación equilibrada” o “absorción”. Uno puede enfrentar muy diferentes tipos de impedimentos, como fuerte apego, ira o resentímiento, torpeza, celos, etc. Para contrarrestar estos obstáculos, contemple objetos como una bella flor, con la comprensión que ellos no tienen esencia.  Como burbujas en el agua, vienen y pasan y son meras manifestaciones. Cuando uno se convence de esto, uno ve que no es beneficioso apegarse o molestarse. De lo contrario, el encanto de las apariencias nos enredará tanto que sufriremos sin poder hacer nada. Contemplar los muchos niveles del sufri-miento experimentado en todo el mundo, también nos puede ayudar a liberar-nos del apego y de la ira. Estos métodos nos ayudarán a meditar y lograr la absorción equilibrada que es el fundamento para la realización del mahamudra. Hay nueve etapas diferentes de permanecer en tranquilidad (shamata) a desarrollar, y luego uno puede aprender los cuatro samadhi y los cuatros estados sin forma. Para practicar formalmente el mahamudra, es requisito indispensable tener la experiencia de plena absorción o equilibrio meditativo. Sin permanecer en calma completamente, no hay base desde la cual realizar y estabilizar la meditación mahamudra.

Fruición del mahamudra. Sobre la base del fundamento y el camino del mahamudra, después de purificar las emociones perturbadoras y las obscuraciones sutiles para la iluminación, como después perfeccionar las dos acumu-laciones de mérito y sabiduría, uno alcanza la fructificación de los esfuerzos de uno, la budeidad. Un buda tiene dos formas básicas: dharmakaya (cuerpo de sabiduría) y rupakaya (cuerpos de forma). El cuerpo de sabiduría es la cesación definitiva del sufrimiento y todas las causas del sufrimiento. Esto significa el beneficio de uno, que se está libre del sufrimiento y que ha perfeccionado las infinitas excelentes cualidades. Los cuerpos de forma son la perfección que satisface los deseos de los seres sensibles. Hasta el fin del samsara, estas manifestaciones infinitas surgirán fácilmente según las necesidades de los individuos.

Se obtienen dos categorías de sabiduría. La primera, la sabiduría primordial, es la mente que realiza la naturaleza de todos los aspectos de los fenómenos, tal como ellos son, en el estado no elaborado. La sabiduría se logra a través de la meditación de la absorción equilibrada llamada “como vajra”. La segunda categoría, conciencia de sabiduría, ocurre dentro de este estado y es el conocimiento de todos los fenómenos, su significado, la definición de las palabras y el logro de confianza en la expresión de la causalidad de los fenómenos. Esta sabiduría se logra cuando todos los oscurecimientos están totalmente agotados y dejan de existir. Estas dos sabidurías son realizadas cuando nuestra mente está pura y despejada de los pensamientos conceptuales.

Al principio, cuando están sólo habituándose a las prácticas del mahamudra, dejan que la mente descanse en el estado no referencial, libre de todos los objetos. Hacen su mente completamente independiente, en lugar de dependiente o reactiva a los objetos y se estabilizan en ese estado. Una vez que se estabalizan, pueden surgir diversas experiencias, como gran gozo, claridad y el esta-do de no pensamiento.  Algunos practicantes confunden esas experiencias con la iluminación. Si experimenta cualquiera de estos estados, incorpore la visión penetrante especial para que su meditación resulte en la realización del mahamudra. Cuando observa la mente, no hay ningún objeto a observar y ni observador, realizando así el estado no dual. En este estado puede lograr gran dicha y libertad de todos los miedos. Esta dicha sin miedo, no perturbada carece de límites. El tiempo vendrá cuando ya no necesita más meditar porque todas las experiencias se habrán convertido en meditación perfecta. En ese momento, se perfeccionará su práctica de meditación.

Usted puede volverse muy elocuente por leer muchos libros, pero leer no le hará ningún bien si no practica. Por supuesto, leer algunos textos filosóficos profundos le dará información muy importante, y a través de eso, usted será capaz de establecer teóricamente la visión. Pero sin la práctica de la meditación y la experiencia de la visión, solo aprender no lo liberará del samsara. En cuanto a la realización del mahamudra, no hay nada especial acerca de ser un erudito. Uno puede tener amplia información sobre el samsara y el nirvana pero permanecen en el estado ordinario, afligido. Pero si practica bien, usted morirá tranquilamente, con dicha, sin pesar y libre del samsara. Este es el propósito del estudio y la práctica del Dharma. Aunque los pensamientos negativos traen sufrimiento, los pensamientos negativos también puede ser la base de la práctica del Dharma. Si no tiene pensamientos negativos, no habría propósito para practicar. La gran bodhicitta surge en medio de fuertes emociones perturbadoras, al igual que una bella flor crece en medio de un montón de compost. Solo necesitamos utilizar las enseñanzas del precioso Dharma para que esto ocurra. Pero si no aprendemos cómo usar el compost, es solo más suciedad inútil. Preste atención, por lo tanto, a esta mente sin concepto.

Tome algunos momentos ahora para relajar la mente. Tome una respiración profunda, exhale toda su tensión física y mental. Permanezca en la posición natural, como una mota de algodón. Inspire y espire libremente, observando la respiración. La mente libre de objetos. Deje que se disipe la ilusión en el espacio de la mente. Repose allí sin ninguna elaboración o esfuerzo.


Dedicación

Si la gema que otorga todos los deseos de las dos acumulaciones
No es pulida por la aspiración,
Los resultados que hemos esperado no aparecerán.
Ocúpate, por tanto, de esta dedicación final.

El maestro iluminado Gampopa razonó que puesto que tenemos incontables vidas anteriores, a lo largo del camino debemos hacer algunas acciones positivas, prestar atención a un maestro espiritual, reunir grandes acumulaciones y hacer prácticas de meditación. ¿Por qué, entonces, preguntó, aún no nos liberamos del samsara? Es debido a que carecemos de la importante práctica de dedicar el mérito obtenido por esas acciones. Si nuestros méritos están dedicados al éxito, buena salud, fama o negocios de esta vida, estos méritos habrán sido consumidos y agotados tan pronto como experimentemos estos resultados. Este enfoque no nos conducirá a la meta final. El sabio invertirá su mérito para la meta óptima, para lograr la completa budeidad para ellos mismos y para los demás. Practicar enteramente la dedicación es un aspecto muy especial de las enseñanzas del Buddha y en lo que Jigten Sumgön puso énfasis particularmente.

La dedicación es como poner su dinero en el banco. Cuando pone dinero en el banco, percibe un interés que vuelve a usted, ya sea que lo sepa o no. Del mismo modo, cuando gana mérito y lo dedica a la iluminación por el bien de los demás, obtiene beneficio sea consciente o no de ello. Incluso si creamos solo una pequeña cantidad de mérito, virtud, o sabiduría, aumentará si está dedicado para el beneficio de todos. Se dice que nuestro mérito aumenta por la cantidad de seres conscientes que hay en este mundo, y así puede crecer infinitamente.

Las dos acumulaciones son la acumulación de mérito y la acumulación de sabiduría. La acumulación de mérito, por ejemplo, puede crearse dando comida, ropa o riqueza. La acumulación de sabiduría puede reunirse con la práctica de dar libros del Dharma, lapiceros, papel y enseñanzas del Dharma. Si la comida, la ropa, etc., se dan con sabiduría y con una visión penetrante especial, entonces esta práctica también puede convertirse en acumulación de sabiduría. Cuando estudiamos y practicamos el Dharma adecuadamente, acumulamos mérito. Cuando practicamos la generosidad, ética moral, tolerancia, etc., ganamos mérito. Luego, cuando llegamos a conocer el significado de las enseñanzas del Dharma, eso se convierte en sabiduría. Por lo tanto, el mérito y la sabiduría van uno al lado del otro, codo a codo; cada uno ayuda al otro a desarrollarse. Al usar este método hábil de mérito y sabiduría, tenemos un camino completo para purificar todas las impurezas adventicias y reunir todas las excelentes cualidades del Buddha. Son como una joya que satisface los deseos, que concede todos nuestros deseos de felicidad.

La aspiración se refiere a nuestra intención o deseo de alcanzar la iluminación. Para alcanzar esta aspiración, debemos asegurarnos de dedicar cualquier virtud y mérito que generemos. Podemos pensar: “Qué pueda esto volverse una causa especial para que todos los seres sensibles se liberen del sufrimiento y alcancen la completa iluminación”. De esta manera, no nos apegamos a nuestros logros. Simplemente se los damos a los demás seres sensibles para su beneficio, de modo que puedan alcanzar la iluminación, la budeidad. Este es el significado de la frase pulida por la aspiración.

Si dedicamos nuestra virtud para el beneficio de todos los seres sensibles, nunca se desperdiciará porque ha sido “sellada” por la iluminación. Pero si la dedicamos con el deseo de estar libre de enfermedades físicas o para superar algunos pequeños obstáculos, este resultado puede surgir en su lugar. Puede tener buena salud por un tiempo, pero luego se agotará el beneficio. Podemos malgastar nuestras buenas obras de esta manera, por lo que no nos liberamos del samsara y no alcanzamos la iluminación. Ahora sabemos cómo dedicar, así que de ahora en adelante, podemos dedicar para beneficiar a los demás en lugar de solo a nosotros mismos, para esta vida o para la felicidad samsárica. De esta manera, el beneficio durará hasta que alcancemos la budeidad.

Cuando sabemos cómo dedicar, definitivamente surgirán los resultados que esperamos. Sin dedicación, nuestros méritos pueden deshacerse al lamentarse por el bien que hemos hecho y pueden ser destruidos por las fuertes aflicciones como la ira o la rabia, o por pregonar nuestras buenas acciones por orgullo. Sin embargo, si sellamos el mérito y la sabiduría con la dedicación para la iluminación, entonces estos impedimentos no pueden destruirlos. Por esta razón, la dedicación es considerada crucial, poderosa y necesaria. La práctica de la dedicación es tan importante como el cultivo inicial de la bodichita y la sesión principal de práctica de meditación.

No solo podemos dedicar nuestro propio mérito y sabiduría, también podemos dedicar toda la virtud, el mérito y la sabiduría creados en los tres tiempos por todos los demás seres sensibles y por todos los budas y bodhisattvas. Reúna todo este mérito en su mente iluminada y dedíquelo. Esto es posible debido a la bodhicitta; por lo tanto, el desarrollo de la bodhicitta es el paso más importante a seguir cuando se comienza una práctica espiritual. La bodhicitta también es importante en la práctica del yidam, el guru yoga y el mahamudra. La bodhicitta relativa es importante en el mahamudra porque sin ella no hay forma de alcanzar la bodhicitta definitiva o iluminación. Para abrir la puerta de la bodichita definitiva, la clave es la bodhichita relativa. Si sabemos cómo practicar la bodhicitta, entonces realmente sabemos cómo practicar el Dharma. La gema que satisface los deseos es pulida por la aspiración de alcanzar la iluminación debido a la dedicación apoyada por la bodhichita. También debemos tener bodhicitta para dedicar adecuadamente, porque sin eso, no tendremos ninguna base sobre la cual dedicar la inmensidad de la práctica de la meditación.

Después de leer un libro de Dharma, decir oraciones o meditar, traiga su mente al lugar donde está realmente. Relájese y permanezca tranquilo allí. Visualice a todos los seres iluminados frente a usted como testigos de su realización de la práctica de la dedicación. Luego, con una mente sincera, recite la siguiente oración de manera contemplativa:

Gloriosos, benditos, venerables, preciosos lamas raíz y lamas del linaje,
Divina asamblea de deidades yidam y asamblea de budas, bodhisattvas, yoguis, yoguinis y dakinis que habitan en las diez direcciones:
¡Por favor, escuchen mi plegaria!
Qué puedan las virtudes acumuladas en los tres tiempos
Por mí mismo y por todos los seres sensibles en el samsara y el nirvana,
Y por la innata raíz de virtud
No resultar en las ocho preocupaciones mundanas, las cuatro causas del samsara,
O en renacer como un shravaka o un pratyekabudha.

Qué puedan todos los maternales seres sensibles,
Especialmente esos enemigos que me odian y me minan,
Los obstructores que me dañan, los engañosos maras y las hordas de demonios
Experimentar felicidad, ser separados del sufrimiento,
Y que rápidamente obtengan la insuperable, perfecta, completa y preciosa budeidad.

Por el poder de esta vasta raíz de virtud,
Qué pueda beneficiar a todos los seres por medio de mi cuerpo, habla y mente.
Qué puedan las aflicciones del deseo, odio, ignorancia, arrogancia y envidia no surgir en mi mente.
Qué no pueda, ni por un momento, surgir el apego a la fama, reputación, riqueza, honor y preocupación por esta vida.
Qué pueda mi corriente mental ser humedecida por la bondad amorosa, la compasión y la bodhicitta
Y, por medio de esto, qué pueda convertirme en un maestro espiritual
Con buenas cualidades iguales al infinito del espacio.
Qué pueda obtener la suprema realización del mahamudra en esta misma vida.
Qué no pueda surgir el tormento del sufrimiento, incluso ni en el momento de mi muerte.
Qué no pueda morir con pensamiento negativos.
Qué no pueda morir con visiones erróneas.
Qué no experimente una muerte intempestiva.
Qué pueda morir gozosa y felizmente en la gran luminosidad de la naturaleza de la mente y la claridad del dharmata que todo lo impregna.
Qué pueda, en todo caso, obtener la suprema realización del mahamudra en el momento de la muerte o en el bardo.


Versión al español del capítulo 5 de Opening the Treasure of the Profound. Teachings on the Songs of Jigten Sumgön and Milarepa. De Khenchen Konchog Gyaltsen. Snow Lion Boston & London, 2013, por Miguel Norbu Gyatso.
CANCIÓN DEL PROFUNDO
QUÍNTUPLE CAMINO DEL MAHAMUDRA (4)

Guru Yoga

Si hacia el guru, la montaña nevada de los cuatro kayas,
El sol de la devoción no brilla,
La corriente de bendiciones no surgirá.
Ocúpate, por tanto, de esta mente de devoción.

Para estudiar y practicar en forma seria el Dharma, es indispensable un auténtico maestro espiritual. Aun en nuestros estudios regulares es importante tener un buen profesor. Por supuesto, esta situación es interdependiente. Sinceramente, la atención del estudiante y el trabajo duro deben venir junto con un maestro de alta calidad, buena motivación y reflexiones sabias. De esta manera, el estudiante recibirá una buena educación en cualquier tema; matemáticas, ciencia, negocios, estudios sociales, física, tecnología, idiomas, etc. En tanto en el samsara somos dependientes de un maestro calificado para recibir una buena educación, es lógico en definitiva que para liberarnos del samsara y alcanzar la iluminación, debemos depender de un lama, guru o maestro auténtico y de calidad superior.

Liberarse del samsara no es una cosa fácil. No basta con leer libros o ganar un pequeño sentimiento positivo a través de la práctica. Necesitamos la guía directa de alguien que ya comprende el camino. Por ejemplo, Milarepa tenía confianza que los métodos rigurosos de Marpa eran necesarios, así que perse-veró en ellos a pesar de que eran dolorosos. La cantidad de dolor que sufrimos en el camino depende de la fuerza y el coraje de nuestra mente. Aquellos que no tienen coraje indomable, apoyado por la sabiduría, se apegan la actitud egoísta, sintiendo dolor insoportable, y se desvían del camino a la budeidad. Aquellos que tienen una imagen clara del samsara, sin importarles cuán difícil sea, siguen gozosamente el camino. Hay que sacrificar nuestro ego para puri-ficar nuestros malos hábitos, y a veces es angustioso desmantelar el hermoso castillo del ego que hemos construido durante mucho tiempo. Sin embargo, si tenemos la sabiduría para saber que todo el mundo existe en función de la causalidad, podemos llegar a entender que vale la pena sacrificar esos hábitos.

El ego no existe de forma independiente, es solo una etiqueta. Pero esta etiqueta es un hábito que ha estado acostumbrado por un largo tiempo. Nuestra naturaleza búdica, la joya que satisface todos los deseos, está cubierta gruesamente por hábitos negativos, por lo que tenemos que romper a través de sus murallas. Para hacer esto, necesitamos que el sol de la devoción brille. Esto significa rendirse ante nuestra naturaleza búdica. Cuando tomamos refugio en el Buddha, el Dharma y la Sangha, nuestra mente se acerca a seguir en esa dirección. Con poderosa devoción, confianza y bodhicitta, la mente se vuelve receptiva a las bendiciones porque ellos coinciden con nuestro estado natural. Sin embargo, cuando no tenemos devoción, la corriente de bendiciones no aparece, y por eso, debemos hacer mucho esfuerzo para desarrollarla.

Las bendiciones estarán ahora mismo como lo fueron cuando los maestros estaban vivos, debido a su cultivación del bodhicitta y su perfección de la sabiduría, que se extenderán a todos los seres hasta que se agote el samsara. Por lo tanto, es muy útil leer sus historias de vida y familiarícese con sus actividades en favor de los seres sensibles. Esto le dará una buena oportunidad para desarrollar devoción inquebrantable.

Para cultivar la devoción, antes que nada es necesario tener una comprensión del cuerpo, el habla, la mente y las actividades del Buddha. Debemos tomar el tiempo necesario para aprender sobre las cualidades como las diez fuerzas, las cuatro audacias, las cuatro cualidades incomparables, y los treinta y dos atributos físicos principales. Tener algún conocimiento y comprensión de las cualidades búdicas nos ayudará a desarrollar devoción hacia un auténtico maestro. Se puede tomar figuras históricas como Milarepa, Gampopa y Jigten Sumgön como maestros raíz. Las bendiciones serán ahora mismo como lo fueron cuando los maestros estaban vivos, debido a su cultivación del bodhicitta y su perfección de la sabiduría, que se extenderán a todos los seres hasta que se agote el samsara. Por lo tanto, es muy útil leer sus historias de vida y familiarícese con sus actividades en favor de los seres sensibles. Esto le dará una buena oportunidad para desarrollar la devoción inquebrantable.

Como personas ordinarias con mentes impuras, es difícil para nosotros percibir las cualidades sublimes de los seres iluminados. Nuestra visión impura no tiene medios para juzgar las cualidades prístinas de los maestros. Incluso en tiempos del Buddha, había algunos que no podían percibirlo como un ser sublime, aunque la mayoría de la gente lo veía como alguien que poseía las cualidades supremas de la sabiduría y la compasión. Entonces, debemos tomar la responsabilidad personal de comprometernos en el camino espiritual. Para lograr esto, el sistema Vajrayana proporciona el guru yoga, una técnica especial a través de la cual revelamos nuestra propia mente como la sabiduría búdica. Debido a que es tan efectiva, esta práctica del guru yoga se enfatiza y se aprecia mucho.

En este verso, la montaña de nieve que personifica los cuatro kayas es una metáfora sobre el guru o lama. El guru es tan estable como una montaña y encarna los cuatro kayas:

  • Ø  el nirmanakaya (la forma de emanación), la forma física en que un buda se manifiesta cuando es necesario en alguno de los seis reinos;
  • Ø  el sambhogakaya (la forma de la dicha pura), una forma sutil en que un buda se manifiesta a los bodhisattvas altamente consumados;
  • Ø  el dharmakaya (forma verdadera o de sabiduría), la completa budeidad que únicamente puede ser comprendida por un buda; y 
  • Ø  el svabhavikakaya (forma natural), que no es una forma física, sino por el contrario es la naturaleza unificada e inseparable de todas las formas de los budas.

Comprender la “naturaleza inseparable” es como comprender una vela encendida. Uno puede describir una vela encendida como una vara de cera con una mecha, etc. Cada aspecto puede ser examinado individualmente, pero son, de hecho, inseparables. De igual modo, estos kayas existen inseparablemente en la realización de un gran maestro espiritual. En términos más generales, el cuerpo del maestro espiritual es el nirmanakaya, una emanación del cuerpo búdico. Describimos el habla, las enseñanzas de Dharma que él o ella imparte, como el sambhogakaya. La mente que manifiestan esos dos es el dharma-kaya. Nuevamente, estos tres son inseparables dentro de una sola persona; ninguno puede existir sin los otros. Ese aspecto es el svabhavikakaya. Debemos ver al guru iluminado de esta manera.

Quien posee estos cuatro kayas está libre de toda ilusión y pensamiento negativo; por lo tanto, todo su entorno se convierte en un mandala del estado iluminado. Debido a la vacuidad, todas las actividades y apariencias pueden manifestarse incesantemente; son inseparables la incesante manifestación y la fuente de la manifestación. Cuando nuestra mente comienza a comprender esto, surge una gran confianza y devoción. Para que podamos acercarnos a este estado, debemos purificar nuestros hábitos negativos, nuestra arrogancia y nuestras inveteradas propensiones mentales. A veces la purificación es dolorosa porque nuestra inclinación crónica es muy difícil de penetrar, muy obstinada y difícil de liberar. Pero cuando vemos el beneficio y el resultado de este camino, nos volvemos dispuestos a sacrificar nuestros hábitos negativos. Necesitamos fuerte devoción y coraje para progresar en el camino. Sin ellos, no avanzaremos.

Después de eso, practicamos el sambogakaya visualizando al Buddha Vajra-dhara en el nivel de nuestro de corazón. Esta forma del Buddha es una expresión especial, hábilmente diseñada para permitirnos realizar que nuestra mente y la mente búdica son de una naturaleza. Sus cualidades infinitas pueden ser percibidas solamente por bodhisattvas que son altamente logrados en su realización y han alcanzado al menos el octavo bhumi. El cuerpo celestial de un Buda, la inseparabilidad de apariencia y vacuidad, impregna las ilimitadas tierras búdicas en un solo átomo, y aparecen todos los campos búdicos dentro de ese cuerpo sin hacinarlo. Esta forma celestial es también una expresión del cuerpo perfecto de un buda y está adornado con las 112 marcas principales y menores. El sambhogakaya es como una estación de TV que sin esforzarse transmite a miles de estudios de televisión al mismo tiempo. Pero la diferencia estriba en que un Buddha Sambhogakaya elimina la confusión y los shows de TV a veces ¡crean más confusión! Aquí, visualizamos vívidamente el estado de sambhogakaya y recitamos el mantra correspondiente. Después de cantar el mantra, nosotros (como el yidam) nos disolvemos en el sambhogakaya y el sambhogakaya se disuelve a su vez en la vacuidad. Descansamos la mente aquí. Estas prácticas nos ofrecen una excelente oportunidad para reconocer nuestra naturaleza definitiva sin mucha dificultad.

Luego, practicamos la meditación dharmakaya. El dharmakaya es el agregado de las cualidades de todos los budas, un nombre dado a la naturaleza indestructible de la completa iluminación. Esta naturaleza es omniabarcante de la vacuidad, inseparable de la luminosidad. Está más allá de la expresión, es un cúmulo de cualidades excelentes, innumerables, como las diez fuerzas, las cuatro temeridades, las dieciocho cualidades sin par, los cuatro inconmensurables, las treinta y siete ramas de la iluminación, etc. La mente de sabiduría penetrante del Buddha es inmensa como el espacio pero tampoco es diferente de nuestra propia mente. Visualizamos vívidamente al Buddha Vajradhara rodeado por todos los budas y los gurus del linaje. Suplicamos, oramos y meditamos en esto para manifestarnos como el dharmakaya, para realizar que nuestra mente es, y siempre ha sido, inseparable del estado primordial puro. Luego se disuelven todos los buddhas y los gurús del linaje en Vajradhara, después de lo cual se disuelve en usted. Usted, como el yidam, se disuelve en el vacío como un arco iris que se disipa en el cielo. Descanse en ese estado. El espacio no puede ser contaminado por las nubes porque cuando las nubes se disipan, no queda rastro alguno. De la misma manera, nuestra mente es primordialmente pura y sin mancha. Nuestra naturaleza pura solo queda temporalmente oscurecida por los pensamientos negativos. Cuando estos oscurecimientos desaparecen en el espacio de la mente pura, solo permanece la excelente cualidad de la apariencia y la vacuidad inseparables.

El cuarto aspecto de la práctica del guru yoga es el svabhavikakaya, o cuerpo natural. En esta práctica, no hay forma que visualizar como un objeto de la mente, porque es la inseparable unión de los otros tres kayas. Es la base del fundamento, del camino y de la fruición del mahamudra, que es la naturaleza directa de nuestra propia mente. En esta práctica, uno necesita meditar en la naturaleza inseparable del guru y nuestra propia mente sin vacilar de este estado. Mientras mantiene esta naturaleza, haga suplicas y recite plegarias.

Cuando Milarepa meditó en las montañas, estuvo solo durante mucho tiempo. A pesar de ello, siempre sentía que era inseparable de Marpa porque su devoción era muy poderosa. Milarepa cantó sus canciones vajra en soledad pero, a través de la devoción, siempre se conectó a su lama.  La devoción al lama es una poderosa protección de los pensamientos negativos y de las acciones no virtuosas. Es también una protección especial que nos permite practicar la meditación correctamente. Nuestra conciencia de seres iluminados y nuestro conocimiento de cómo cuidar nuestra mente, protegen así a la mente para que no fluya en una dirección equivocada. A través de estas prácticas gozosas desarrollamos un sentimiento de aprecio de cuán afortunados somos, y dejamos de sentirnos solos o deprimidos.

Así, el guru yoga une nuestra mente con la mente pura y la prístina sabiduría de Vajradhara. A través de esta práctica hábil, podemos abarcar directamente las no elaboradas, luminosas y naturales paz y dicha. Aquellos con tiempo limitado pueden utilizar la siguiente práctica. Puede ser corta, pero contiene la esencia de la base de los cuatro kayas del guru yoga.


Un Guru Yoga que trae el Dharmakaya al Camino

Refugio y Bodhicitta

Recite tres veces:
Lama Vajradhara, personificación de los Tres Joyas,
Tomo refugio en usted, y hasta que logre la iluminación.
Los seres sensibles, víctimas de la confusa proyección del sufrimiento,
Y yo generamos bodhicitta para establecer a todos los seres sensibles en el estado de no permanencia.

KÖN CHOG KÜN DÜ LA MA DOR JE CHANG
CHANG CHUB BAR DU MI DRÄL KYAB SU CHI
TRHUL NANG DU KE NAR WA’I DRO WA NAM
MI NE SA LA GÖ CHIR SEM KYE DO

Visualización

El Señor Vajradhara Jigten Sumgón sentado en un asiento de diez fortalezas,
Cuatro audacias y dieciocho Dharmas no mezclados,
Con la radiante luz de las marcas principales y menores del amor, compasión y bodhicitta,
Como de las actividades no conceptuales iluminadas que alcanzan por igual a todos los migrantes.

DOR JE CHANG WANG JIG TEN SUM GÖN SHAB
TOB CHU MI JIG MA DRE DÄN LA SHUG
JAM TSE SEM CHOG TSHÄN BE Ö SER TRHO
TRIN LE TOG ME DRO WA’I THA DANG NYAM

Recitación del Mantra
OM AH RATNA SHRI SARWA SIDDHI HUNG
Acumule muchas recitaciones.

Súplica de bendiciones
Recite por lo menos tres veces:
Usted es los budas Nagakulapradipa y Dipankara del pasado,
Maitreya del futuro y Shakyamuni del presente.
A la reencarnación de Nagarjuna, el incomparable Ratna Shri–
Jigten Sumgön, le suplico.

DE DÜ LU RIG DRÖN DANG MAR ME DZE
MA ONG CHAM PA DA TA SHAK YA THUB
LU DRUB LAR TRUL NYAM ME RIN CHEN PÄL
JIG TEN SUM GÖN SHAB LA SOL WA DEB

Empoderamiento y disolución
Rayos luminosos emanan del cuerpo, habla y mente del lama y se disuelven en mis cuatro lugares,
De ese modo purifican las cuatro oscuraciones, otorgando los cuatro empoderamientos, y plantando las semillas de los cuatro kayas.
Luego el lama se disuelve en mí mismo.
Mi mente es luminosidad-vacuidad natural.

LA MA’I KU SUNG THUG LE Ö SER TRHÖ
DAG GI NE SHIR THIM PE DRIB SHI DAG
WANG SHI LEG THOB KU SHI SA BÖN TRÜN
LA MA RANG THIM RANG SEM SÄL TONG NGANG
Repose en la mente tal como es.

Dedicación
Tanto a través de la innata virtud como de la virtud acumulada por todos en los tres tiempos en el samsara y nirvana,
Que pueda yo y todos los seres sensibles que llenan el espacio, sin dejar ninguno fuera,
Realizar la coemergente realidad definitiva,
Y alcanzar el estado final de no permanencia en la existencia o paz.

KHOR DE DÜ SUM SAG YÖ GE TSHOG KYI
DAG DANG KHA NYAM SEM CHEN MA LÜ PA
DÖN DAM LHÄN CHIG KYE PA’I DÖN TAG TE

SI SHIR MI NE THAR CHIN SA THOB SHOG
CANCIÓN DEL PROFUNDO
QUÍNTUPLE CAMINO DEL MAHAMUDRA (3)

Práctica de la deidad Yidam

Si el cuerpo de uno, el rey de las deidades,
En este fundamento inalterable no está estabilizado,
El séquito de dakinis no se reunirá.
Asegúrate, por tanto, de que tu cuerpo sea como el yidam.

Una vez que ha sido cultivada la mente bodhicitta, necesita ser perfeccionada. Por eso, aquí, la canción presenta la práctica Vajrayana, también llamada yoga tantra o de la deidad. El Buddha, desde su sabiduría omnisciente y desde su natural compasión omnipresente, enseñó los métodos completos por los que todos los seres sensibles pueden purificar sus muchos niveles de oscurecimiento y alcanzar paso a paso el estado absoluto de la iluminación. Cuando un practicante individual ha desarrollado suficiente capacidad y habilidad, el Vajrayana proporciona muchos métodos que permiten realizar la naturaleza búdica. Para entender el tantra, uno debe tener la aspiración, el interés y la plena dedicación. Sólo entonces uno tiene la posibilidad y la capacidad de practicar para asimilar su significado profundo y vasto.

Hay dos métodos en el Vajrayana: la iniciación o empoderamiento (abisheka) y la liberación. Antes de practicar la meditación tántrica, uno debe recibir todos los componentes de un empoderamiento (del vaso, del secreto, de la sabiduría y de la palabra preciosa) de un maestro vajra apropiado. A lo largo de la ceremonia, es importante recibir las instrucciones de la práctica y comprenderlas precisamente. Después de recibir una iniciación, hay dos prác-ticas de meditación del yoga de la deidad que permiten realizar perfectamente las enseñanzas: el surgimiento y la compleción.

En la etapa de surgimiento o generación, nuestra naturaleza búdica se manifiesta en la forma de una deidad. Para lograr esto, trabajamos con nuestro cuerpo físico, ya que es la base del samsara y de la iluminación. Nuestro cuerpo samsárico actual es una formación mental afligida basada en nuestro propio karma de vidas pasadas. Lo mismo será cierto en el futuro, la forma que estará basada en nuestro motivos y acciones presentes.  Por lo tanto, con el fin de realizar la iluminación y manifestar una forma pura, ahora establecemos la causa al habituarnos a ese estado por visualizarnos en la forma de la deidad.

Sin la creación de karma y de la formación mental, no podría ser alcanzado un cuerpo, porque no habría ninguna causa precedente para ello. En el estado samsárico carente de iluminación, nuestra ignorancia continuamente invita al sufrimiento y a las condiciones indeseables.  En su mayor parte, los pensamientos negativos tales como apego, odio, orgullo, celos, y así sucesivamente se presentan debido a este cuerpo. Porque tenemos un cuerpo, necesitamos alimentos, ropa, TV, computadora, coche, casa, etc. Trabajarmos duro para acumular necesidades materiales, generalmente creando de esta manera una multitud de acciones negativas y creando así un futuro de sufrimiento. Luego envejecemos, nos enfermamos y, finalmente, morimos.  Si no aprovechamos esta preciada vida humana para alcanzar la iluminación, será simplemente una base para el sufrimiento.

De otro lado, nuestra relación con el cuerpo puro del estado de iluminación es desarrollada a través de la práctica de la bodhicitta. Antes de practicar el yoga de la deidad, entrenamos este cuerpo para beneficiar y ayudar a los demás con el apoyo de las paramitas como generosidad, ética moral y paciencia. Aquí, para mejorar su efectividad, combinamos estas prácticas con la deidad o yidam, al practicar visualizán-donos siendo generosos y etc. mientras manifestamos el cuerpo de la deidad. Esto es a lo que se refiere Jigten Sumgön en la frase del cuerpo de uno, el rey de las deidades. Un rey tiene plena autoridad sobre su territorio. De igual manera, el yidam gobierna su mandala en un modo positivo y solo así transforma toda negatividad y confusión en el estado de la iluminación.

El cuerpo iluminado es estabilizado en el fundamento inalterable de la natura-leza búdica.  La naturaleza de la deidad es la de un buda. Cuando, por medio de las instrucciones de la etapa de surgimiento, manifestamos todo nuestro ser como yidam, llegamos a reconocer nuestra propia naturaleza búdica vien-do la naturaleza de la deidad. Esto nos permite darnos cuenta de la verdadera naturaleza de la mente. Todo nuestro ser, incluyendo nuestra mente y este cuerpo de forma, se convierte en la forma sambogakaya de la deidad. El cuerpo ordinario no ha ido a ninguna parte, sino que la mente está en el estado ilumi-nado de Chenrezig, Tara, Chakrasamvara o cualquier otra deidad.  La deidad también no ha venido de ningún lado, sólo es el estado iluminado. 

Tan pronto como nos liberamos de la visualización, este estado desaparece y volvemos a nuestro cuerpo ordinario. Pero la deidad no está totalmente desaparecida, nuestro estado ordinario de la mente permanece al mismo tiempo con el estado iluminado de la mente. Por lo tanto, tenemos que mantener este estado iluminado en nuestra conciencia hasta que nos convertimos en inseparables de él.

Cuando surgimos en el estado de la deidad yidam, nos establecemos en las tres cualidades de claridad, pureza y orgullo divino.

La cualidad de la claridad ocurre cuando vemos lúcidamente a la deidad como estando inseparable de la apariencia y la vacuidad. Es como ver el reflejo de la luna sobre el agua o ver un arcoíris. Podemos ver el reflejo o el arcoíris muy claramente aun cuando no podemos agarrarlos o sostenerlos. De igual manera, cuando visualizamos claramente, podemos ver la naturaleza clara de la deidad – el color, atributos y marcas antes que un cuerpo de sangre, huesos y carne sustanciales.

La perfección de las cualidades excelentes como las cinco sabidurías, las seis perfecciones y la personificación de los tres kayas se manifiesta a través de la cualidad de la pureza. Estas cualidades del Buddha no aparecerán hasta que nos manifestamos como la deidad. Por eso, en el estado de generación, desarrollamos la pureza al meditar en la aparición del yidam. El color, postura, ornamentos, joyas, ropas de seda, etc. de la deidad, todo es expresión de las distintas cualidades de la sabiduría y la compasión. Así, cuando nos convertimos en la deidad, recitamos mantras, hacemos la purificación y practicamos los otros elementos esenciales de una sadhana, se manifiestan sin esfuerzo la cualidades de la iluminación. La frase el séquito de las dakinis se refiere al conjunto de cualidades excelentes que se manifiestan cuando practicamos con éxito.

La tercera cualidad es el orgullo divino, por medio del cual construimos con-fianza en nuestra naturaleza pura. Nuestra naturaleza básica es la de la deidad yidam o el Buddha. Esto no es un concepto intelectual, una construcción arti-ficial o un estado atribuido. En realidad, es nuestra existencia samsárica la que es artificial, porque es confusión basada en pensamientos negativos. Todos los pensamientos negativos son elaborados y conseguidos por medio de la ilusión, y todo lo que es creado a través de la ilusión es artificial. Hemos construido de manera exitosa la dimensión del samsara por medio de la confusión basada en la gran ignorancia y, a causa de esto, el sufrimiento es inagotable.  Ahora que tenemos una preciosa vida humana y las enseñanzas plenas del Buddha, es momento de deconstruir el samsara con estos métodos e instrucciones autén-ticos de la iluminación. Nuestra naturaleza genuina es el estado de ilumina-ción, por eso es que debemos construir nuestra confianza.

En el estado samsárico tenemos una sensación falsa de la realidad; en verdad, el samsara es una ilusión que debe ser purificada. Pero cuando descansamos en nuestra mente en estado natural, la que está impregnada de bodhicitta, los pensamientos negativos no pueden existir.  Es por esta razón que de vez en cuando recibimos instrucciones de un maestro espiritual para descansar nuestra mente allí.

Después de manifestarnos de esta manera como la deidad yidam y convencernos de nuestra identidad como yidam, entonces practicamos la etapa de la compleción. Esta etapa se puede realizar con o sin signos, pero en el yoga de la deidad hacemos uso particular de la etapa de compleción con signos o soportes como la recitación del mantra, las prácticas de purificación para uno mismo y para los demás, así como el perfeccionar los canales y chakras. La compleción sin signos consiste en disolverse en la vacuidad o en mahamudra y descansar la mente en ese estado. Todas estas prácticas deben realizarse con la mente de bodhicitta basada en la sabiduría y la compasión.

El Vajrayana es eficaz debido a estos métodos; mediante el uso de ellos, se tarda mucho menos tiempo para alcanzar la budeidad que en los necesarios tres kalpas ilimitados en el camino del sutra. Con el yoga de la deidad tenemos un método completo para realizar el estado de la iluminación. Al recibir primero el empoderamiento y luego practicar según las instrucciones apropia-das, gradualmente se purifica los oscurecimientos y engaños que hemos acumulado por millones y millones de kalpas. El resultado es que este cuerpo muy afligido se transforma en un cuerpo puro, no afligido. Entonces meditamos en esto durante un período de tiempo para perfeccionar nuestra práctica.

Chakrasamvara es una de las más conocidas de las principales prácticas de yidam Vajrayana, por eso los participantes de retiros siguen por lo general la tradición de confiar en esta práctica. Los detalles deben ser recibidos de un maestro de retiro.

Aquí, he elaborado una práctica de purificación muy corta y simple que puede caber fácilmente en una vida muy ocupada en una base regular. Durante el yoga de la deidad, cante om ah hung. Estas tres sílabas son la esencia y la raíz de todos los demás mantras. El om blanco tiene la naturaleza del cuerpo de sabiduría del Buddha, el ah rojo es el habla de la sabiduría del Buddha y el hung azul es la mente de sabiduría del Buddha. El om blanco corresponde al nirmanakaya, el ah rojo al sambhogakaya y el hung azul al dharmakaya. Su naturaleza inseparable es el svabhavikakaya.

Para practicar esta meditación, respire profundamente y relaje su mente. Libere todo el estrés y la tensión.  Luego manifieste la forma de un buda con el cual está familiarizado – Vajrasattva, Chenrezig, Tara o Chakrasamvara – por ejemplo. Visualícese de manera precisa en forma de la deidad, de aparien-cia y vacuidad inseparables. Luego visualice un om blanco, la naturaleza de la sabiduría y la vaciedad, irradiando luz desde dentro del chakra encima del nivel de sus cejas. Recite el mantra om ah hung una ronda de mala o más, mientras que una luz blanca desde el om radiante llena completamente su cuerpo, purificando todos los obscurecimientos y karma negativo relaciona-dos con el cuerpo, sobre todo la ignorancia.  Entonces su cuerpo se transforma en apariencia y vacuidad inseparables, como un arco iris.

Después, visualice un ah rojo, la naturaleza de la sabiduría y la vacuidad, irradiando luz dese el chakra de la garganta.  Cante el mantra como antes, mientras que la luz roja irradia y llena completamente su cuerpo, purificando todos los obscurecimientos y el karma negativo relativo al habla, sobre todo el deseo y el apego.  Luego su voz se transforma en sonido y vacuidad inseparables, como un eco.

Luego visualice un hung azul, la naturaleza de la sabiduría y la vacuidad, irradiando luz desde el chakra del corazón en su pecho. Cante el mantra como antes, mientras la luz azul irradia e impregna totalmente su cuerpo y ser, purificando todas las obscuraciones y el karma negativo relativo a la mente, especialmente el odio y la aversión o rechazo. Entonces su mente es trans-formada en la mente del Buddha, inseparable de la luz clara y la vacuidad.

Cante el mantra por una cuarta ronda. Desde todas tres sílabas al mismo tiempo, las tres luces de colores irradian y llenan el universo con sabiduría y compasión. En primer lugar, purifican el universo externo y lo transforman en una tierra pura. Luego las luces tocan cada ser sensible; purificando todas contaminaciones, sufrimiento, y karma negativo relacionado con el cuerpo, habla y mente y establecen a todos los seres en el estado de budeidad. Ellos también se convierten en apariencia y vacuidad inseparables, como el reflejo de la luna en un lago.  Las luces retornan y se disuelven dentro de usted. Usted se siente feliz porque está siendo purificado, como lo son todos los seres sensibles.

Al final de la sesión, disuelva su cuerpo búdico visualizado en las tres sílabas. La sílaba om blanca luego se disuelve en el ah rojo, y el ah en el hung azul. El hung luego se disuelve desde abajo hacia arriba y desaparece en la vacuidad omniabarcante. Relaje la mente y medite en un estado de no elaboración, en la mente misma tal como es. Finalmente, dedique el mérito.

Esta práctica, especialmente el estado de compleción o disolución, da una muy profunda preparación para la realización en el momento de la muerte. Uno experimenta diferentes sensaciones durante el proceso de morir. Después de que los cuatro elementos se disuelven, ocurren las tres experiencias sutiles de surgimiento del blanco, aumento del rojo y del casi lograr la oscuridad. La gente común sin experiencia de meditación irá a través de estas tres breve-mente sin ninguna consciencia, totalmente inconscientes, como en un sueño profundo.

De otro lado, los meditadores que pueden mantener un equilibrio estable pue-den reconocer cada etapa que pasan. La etapa siguiente es la experiencia de luminosidad, el rostro original de la mente, la naturaleza directa de la mente libre de todas las limitaciones de barreras o bordes. Aquellos sin experiencia de meditación o sin instrucciones respecto a estas prácticas atravesarán esta etapa e irán al estado del bardo de acuerdo a su karma y propensiones habituales. Aquellos que están en alto logro en la práctica de meditación pueden reconocer la experiencia de luminosidad como una oportunidad para liberarse de manera instantánea del samsara y alcanzar la iluminación. Si practica una y otra vez con atención consciente, esta práctica de disolver las sílabas blanca, roja y azul ayuda a que el practicante utilice esta oportunidad y logre la realización.


Al final, si uno practica esto de manera cuidadosa y regular, y se acostumbra a ello, uno puede estabilizar la mente en la absorción meditativa. Uno entonces experimentará los efectos beneficiosos antes que nada como la purificación de todas las distintas obscuraciones y contaminaciones mentales. Siguiendo esto, uno experimentará la luminosidad primordial del mahamudra.