viernes, 6 de abril de 2018

EL QUÍNTUPLE SENDERO DEL MAHAMUDRA


Khenchen Konchog Gyaltshen 



¿Qué es el mahamudra? Es la naturaleza búdica, la mente básica en todos los seres sensibles. Conocer esto es conocer la naturaleza verdadera de todos los fenómenos y realizarlo es convertirse en un Buddha, ser uno con todas las cualidades búdicas. La naturaleza búdica, el mahamudra, siempre existe, pero para aquellos cuya atención es alejada de esto, permanece como un secreto. Para descubrirla, para desvelar esto, es necesario la práctica y la guía de un verdadero maestro espiritual.

Las prácticas preparatorias del quíntuple sendero desarrollan la reorientación, la purificación y la fortaleza necesaria para la práctica del mahamudra. Las prácticas reales son el camino en sí, el que conduce a la iluminación.

Las prácticas preparatorias generales son cuatro: refugio, lo que nos salva de los caminos erróneos; Vajrasattva, lo que remueve los obstáculos del camino; ofrenda del mandala, lo que trae poder meritorio; y, devoción al guru, lo que trae bendiciones que nos empoderan para seguir el camino.

El refugio es la práctica preparatoria más importante, porque sin ella uno seriamente no emprenderá las demás. Tomar refugio es orientarse uno mismo firmemente en el camino hacia la budeidad y alejarse de la existencia cíclica. Para hacer esto, uno debe entender realmente que la existencia cíclica – el samsara – es inevitablemente un estado de confusión y sufrimiento; entonces uno considerará cómo liberarse uno mismo de esto.

Nosotros mismos no sabemos cómo hacerlo. Generalmente, estamos absorbidos en tratar de estar confortables en el samsara, debido a que conocemos esto y estamos apegados a sus experiencias placenteras. Cuando decidimos reorientarnos tenemos que confiar en uno que lo ha hecho, que ya ha recorrido el camino a la iluminación. Por eso debemos tomar refugio en las Tres Joyas: el Buddha, el maestro; el Dharma, sus enseñanzas; y, la sangha, la comunidad espiritual.

Apartarse del samsara no significa solo estudiar el Dharma y considerar la iluminación: uno puede conocer el Dharma intelectualmente y no tener compresión profunda. Comprender llega a través de los cuatro “fundamentos ordinarios”: meditación sobre la no permanencia, sobre causa y efecto, sobre los problemas del samsara y sobre la preciosidad y rareza de la vida humana. Estando ahora en un cuerpo humano, podemos comenzar en el camino de la budeidad; esta es una oportunidad a ser aprovechada.

Estos fundamentos son llamados los cuatro modos de tornar la mente, alejarla del samsara. Sin estas meditaciones, el refugio de uno es incompleto. Uno necesita comprender claramente la naturaleza del samsara y luego orientarse firmemente hacia la iluminación; de este modo uno se acerca al camino.

Para lograr la iluminación, uno necesita acumular sabiduría y compasión, las dos acumulaciones; cuando son completadas, uno será capaz de realizar los cuatro cuerpos de un Buda. Desarrollar sabiduría y compasión no es una tarea pequeña; demanda mucha fortaleza. Y esta fortaleza es adquirida a través de las prácticas preliminares: Vajrasattva, la ofrenda del mandala y el guru yoga. Esto trae purificación, fortalecimiento y bendiciones del especial empodera-miento.

La práctica de Vajrasattva disipa los obstáculos en el camino. La mente básica es como un espejo que no puede reflejar los objetos cuando está sucio; cuando está bien limpio, puede claramente reflejar cualquier objeto. La mente básica de cualquier ser sensible es la naturaleza búdica, pero está cubierta con el polvo del samsara. La meditación de Vajrasattva es una práctica poderosa de purificación.

La ofrenda de mandala es un modo de desarrollar y mantener la sabiduría (la realización del mahamudra) y la compasión (la profunda bodhichitta). Sintiendo profundamente el deseo que uno mismo y todos los seres sensibles puedan alcanzar la iluminación, ofrendamos el mandala – que representa todo el universo – a los iluminados, llenos de compasión y sabiduría. Damos todo, nosotros mismos y la totalidad. Esta ofrenda nos ayuda a cortar nuestro aferramiento y apego a esta vida. Además, el mérito adquirido por uno a través de la ofrenda del mandala le da fortaleza para nutrir la mente de bodhichitta.

El guru yoga otorga bendiciones. El maestro es el ejemplo, el modelo.  Si vemos al maestro como ordinario, nuestras mentes permanecerán en el estado ordinario, pero si vemos a él o ella como Vajradhara, elevaremos el estado de nuestras mentes. Viendo a nuestro maestro como Vajradhara es el modo de unir nuestra mente con el estado de Vajradhara. A través de pensar al maestro como Vajradhara, recibiremos las bendiciones empoderándonos para alcanzar ese estados nosotros mismos.  Cuando vemos al maestro como compasivo y sabio, el poder de nuestra devoción elimina las vacilaciones en nuestras mentes.  El maestro debe tener de hecho buenas cualidades y realizaciones; pero la energía importante en el guru yoga es esta del practicante; la admiración y gratitud del estudiante.

Cuando estudia y practica realmente, alguna poca experiencia comienza en su mente y con ella una confianza y alegría inefables.  Cuando esto ocurre, siente una verdadera devoción no artificial.  Esto es devoción no simplemente de fe en el maestro, sino desde la propia experiencia de uno, y es la experiencia del verdadero guru yoga. En esta profunda devoción uno recibe los cuatro empoderamientos, que llevan las bendiciones especiales que permiten desarrollar los cuatro cuerpos búdicos.

Las prácticas preparatorias especiales son el cultivo de amor y compasión, una mente muy gentil deseando que todos los seres sensibles puedan tener felicidad y estar libre de sufrimiento. El desarrollo de estos dos es necesario, pero esto solo no es suficiente. ¿Qué debe hacer uno para traer felicidad a los seres sensibles?  Una persona ignorante no puede ayudar.  Por eso debemos volvernos sabios, debemos alcanzar la iluminación. Con ese fin necesitamos seguir un camino perfecto; y tal camino es el sendero del mahamudra.

Comenzamos por cultivar una mente fuerte deseando alcanzar la iluminación para beneficio de los demás; esta mente es bodhichitta. Sin ella, todas las prácticas son inútiles; con ella, se vuelve cierto el posible logro de la iluminación. La única manera de desarrollar amor, compasión y bodhichitta es a través de la honda preocupación por los demás seres sensibles; si no existen, el amor continuaría siendo un misterio. Por tanto, es claro que la iluminación de uno depende de los demás seres sensibles: sin apreciarlos, uno no puede hacer progresos en el camino.

La bodhichitta, la última de las prácticas preparatorias es a la vez la primera de las cinco prácticas reales: bodhichitta, práctica del yidam, guru yoga,  mahamudra y dedicación.

A través de la práctica del yidam (yoga de la deidad) uno realiza todas las cualidades del Buddha en uno mismo.   La naturaleza búdica – la esencia de todos los seres sensibles – se dice que es realmente un secreto. La enseñanza sobre este secreto es dada por el Buddha: en meditación uno se vuelve uno con la deidad yidam, para reconocer la naturaleza de deidad de uno mismo.  Este es el secreto del tantra y el porque la práctica del yidam es llamada la esencia del mantra secreto. Ella está transformando vuestro estado ordinario en estado puro, visualizándose usted y todos los seres sensibles – el universo entero – como transformándose en budas en un campo búdico.

El guru yoga es llamado la esencia de conocimiento, el conocimiento que lleva a iluminarse a uno mismo; este conocimiento es recibido del maestro. Este yoga tiene dos niveles. La práctica preparatoria del guru yoga es la cultivación de la devoción al mirar al maestro de uno como Vajradhara. En la práctica verdadera del mahamudra, el guru yoga es el establecimiento en el continuo de uno de las causas para realizar los cuatro cuerpos de un Buda.

El mahamudra está más allá del pensamiento y hasta más y más allá de las palabras - inconcebible e inexpresable.  Es la iluminación, la mente básica pura, la esencia del significado, la verdadera naturaleza, la vacuidad; todas estas frases son intentos para señalar a una luna que el estudiante aún no puede ver.  Aquellos que han relizado el mahamudra saben que se puede hacer; y, sugerir lo que significa esa realización; ellos hablan de la unidad de vacuidad y apariencia, de la forma pura y vacuidad, de lo relativo y lo absoluto.

Realizar esta unidad es realizar el mahamudra, pero describirlo impone la dualidad del pensamiento. Los maestros hablan de establecer la mente de uno en vacuidad, en no dualidad; ellos no pueden impartir su experiencias de esto, pero pueden guiar la práctica meditativa de los estudiantes hacia esa experiencia. La vacuidad es la luminosa naturaleza de la mente; no su usual ocupada con el pensar. Para un principiante, ‘sin pensamiento’ solo significa una cabeza vacua, pero no es esto lo que implica. Esta naturaleza luminosa de la mente es algo más allá de la dualidad y la no dualidad.

Para los principiantes, el maestro señala el mahamudra, la visión de vacuidad, a través de los razonamientos del Madhyamika basados en las enseñanzas de Nagarjuna. Los estudiantes comprenderán sobre los fundamentos de la instrucción, pero ellos todavía no sabrán. Ellos deben trabajar, deben practicar, para revelar la naturaleza búdica en ellos mismos.

Kunga Rinchen dejó en claro que samsara y nirvana son uno; generalmente pensamos que ellos son dos cosas diferentes, una terrible y la otra maravillosa. Aun no estando iluminados, los estudiantes sienten que la iluminación es diferente y alejada; pero realmente los fundamentos y el objetivo son uno. La existencia cíclica no es algo separado de la iluminación, no está separada de la naturaleza búdica.

Pensamos que estamos basados en el samsara y necesitamos disponer de algún otro lugar, pero eso es un malentendido.  Pensando en que tenemos que descubrir la vacuidad para contrarrestar las aflicciones, hemos creado una polaridad, una oposición, entre ellos. Pero si lo hacemos, podemos caer en el error de simplemente negarnos a pensar acerca de las aflicciones y en su lugar pensar acerca de la vacuidad. Esto no es lo que se busca.  Uno necesita darse cuenta de que todos los fenómenos -- las aflicciones, también - poseen la naturaleza de vacuidad; ellos no son independientes de la vacuidad.

El mahamudra solo es las cosas como son, la verdadera naturaleza de los fenómenos. Cuando el maestro señala al mahamudra, él o ella está mostrando lo que el Buddha enseñó; lo que el Buddha enseñó solo es eso. Decir que el fuego es caliente es ni aceptar ni rechazar; cuando el calor ha sido experimentado, se comprende esto. El mahamudra igualmente solo es la manera de las cosas como son; experimentarla está más allá de cualquier afirmación.

La dedicación es el comienzo y el fin de la práctica; nuestro estudio y trabajo no es para nosotros mismos. La raíz de virtud en nosotros, la naturaleza búdica, es como una gota de agua: sola, se secará y evaporará, pero si cae en el océano nunca se secará. Por eso si dedicamos nuestra gota de virtud al océano de sabiduría, se agregará al océano para siempre, ayudando a todos los seres sensibles a alcanzar la iluminación.



De: Garland of Mahamudra Practices. A Translation of Kunga Rinchen's Clarifying the Jewel Rosary of the Profound Fivefold Path. Snow Lion Publications, segunda edición, USA, 2002. Introducción, pp. 14 - 19
Versión al español, los editores


Instrucción del Karmamudra de Tsogyel


Después de que terminé, la chica nepalí Kalasiddhi realizó muchas postraciones y circunvalaciones y luego hizo esta petición:

Madre, cuando usted ha desaparecido en el espacio interior,
¿Qué debemos hacer los iniciados en el zap-lam* de los misterios tibetanos?
¿Quién disipará los espíritus obstructores y estimulará nuestra meditación?  ¡Aún mantenga Tibet con su compasión!
Le respondí:
Oh, escucha Dakini, dama bien nacida,
Doncella con siddhi nacido en el mantra,
Tú que muestras el camino de la virtud
Con la aspiración desinteresada de un cuerpo bien dotado.

Esta comunidad y los futuros viajeros en el sendero del zap-lam,
Antes que nada deben encontrar un profesor especialmente calificado,
Y de ese maestro que posee todo signo espiritual,
Deben solicitar iniciación y compromiso de cumplimiento de vuestros votos.
Luego entrenar vuestros flujos de energía [sexual] hasta obtener autocontrol [superando la lujuria y el orgasmo]
Y después de recibir las tres iniciaciones superiores, transmutar el consiguiente deseo,
Perfeccionar la naturaleza de los cuatro niveles de gozo,
Por seis meses o hasta que aparezcan signos de progreso en el cuerpo.
Aunar las energías masculina (solar) y femenina (lunar),
Desarrollando el método de mezclar energías superiores e inferiores,
Lo femenino ayuda a lo masculino y lo masculino asiste a lo femenino,
Los principios de cada ser practicado por separado.

Aumentar y elevar su práctica, ampliando los horizontes de vuestra dicha;
Pero si dicha y vacuidad no son identificadas,
Inútilmente se alejan del camino del Tantra[1]:
Aprehendan la unidad intrínseca de gozo y vacuidad.

Guardar el samaya [juramento de castidad[2]] de Guru y Dakini como sus ojos; De diversas maneras hábiles disfrutar las cinco sustancias sagradas;
Practicar la perfección de la habilidad de retener su semilla esencia [semen[3], bodichita];
Estar atento a los obstáculos y fuerzas hostiles [sus egos, defectos, vicios];
Si se deteriora el samaya [castidad] esforzarse por restaurar lo dañado.

Sobre el cuerpo: no dejarlo deslizarse en los viejos hábitos [de lujuria y orgasmo[4]]
O llegarán a ser como los hombres y las mujeres comunes [que son animales];
Con la confianza de la deidad, meditar cargados con energía
Y advertir sus puntos focales de energía como una principal y su círculo de deidades.
Sobre el habla: concentrarse sobre los flujos de energía y el mantra -
Sin control de la energía vuestra actividad sexual es fornicación[5];
Ejecutar correctamente los ejercicios de 'trazar' [la columna vertebral] y 'saturar' [el cerebro y el corazón]
Y con las uñas [de hierro] de su imaginación aplicar un sello hermético [para prevenir cualquier pérdida de energía].
Sobre la mente: identificar la mente condicionada con la semilla esencia [bodhichitta]
Si la semilla esencia [semen, bodhichitta] está perdida en realidad [por el orgasmo]
En el karma de matar un Buddha, se incurre;
A toda costa ganar autocontrol [sobre la lujuria y el orgasmo].
Absórberse intensamente en [la comprensión de] la experiencia de deseo,
Porque sin [comprensión] los misterios no tienen significado;
El deseo transmutado en la dicha de la pureza [libre de lujuria] es el objetivo realizado.
Preservar el conocimiento constante de la pureza primordial de la experiencia [el absoluto];
Proteger el samaya [de castidad] como su cuerpo y su vida,
Ya que si es roto no hay ninguna autoridad para restaurarlo.
Lo anterior es el consejo sobre la práctica de la meditación.
Todos ustedes iniciados en los misterios tántricos
Deben enterrar vuestra ambición y vanidad en un hoyo,
Vertir su santurronería y orgullo en un río,
Quemar su lujuria obsesiva e infatuación en fuego,
Arrojar su agresión egoísta y comportamiento perverso al viento
Y disolver su desvergüenza y embustes fraudulentos en el espacio.

Proteger vuestras prácticas sexuales secretas de miradas indiscretas;
No ser relajados con sus órganos sexuales, enlacélos rápidamente;
No hacer alarde de sus signos de éxito;
Depender de la deidad Yidam [vuestro muy interior] como las tres raíces indivisibles;
Mantener regularmente las ofrendas torma y ritos de la fiesta de ganachakra [eucaristía];
Conservar la semilla de la bondad [bodichita, semen] para el beneficio de otros seres;
No romper el flujo de la bendición sin forma.
Lo anterior es la instrucción general sobre la Acción.
Con ese entendimiento fijado en vuestro corazón, Oh Siddhi,
Tú y yo somos esencialmente una,
Y a través de la emanación daremos el próposito a los seres del futuro.

(Fruition and Buddhahood, pp.155-7); La biografía de Yeshe Tsogyel (Bod kyi jo mo ye shes mTsho rgyal gyi mdzad tshul rnam par thar pa gab pa mngon byung gyud mangs dri za'i glu 'phreng), un texto revelado (terma) atribuido originalmente a Gyelwa Jangchub y Namkhai Nyingpo y revelado por Taksham Nuden Dorje; traducido por Keith Dowman y Choepel Namgyel.

Versión al español, los editores




1Zam-lap significa ‘el profundo sendero de la co-emergencia de la vacuidad y el extasis’. Esto incluye lo muy incomprendido y lo muy asombroso sobre la práctica del ‘Tantra sexual’”. En: Spectrum of Ecstasy: Embracing the Five Wisdom Emotions of Vajrayana Buddhism, de Khandro Dechen, Ngakpa Chogyam

[1] Tantra palabra sánscrita significa literalmente “un continuum o corriente ininterrumpida (de energía)”. Se refiere primero (1) a la corriente de energía que sustenta toda forma de existencia y, segundo, (2) al conocimiento y prácticas que aprovechan esa energía vital, transformando de tal modo al practicante. Es conocido en dos formas desde el hinduismo y desde el budismo tibetano, cada uno con sus escrituras, escuelas, tradiciones y prácticas. Y, a pesar de las opiniones – e intereses financieros – el término Tantra no es directamente sinónimo de sexo, de poderes espirituales, de materialismo. Por siglos se mantuvo secreto, ahora que se ha hecho público, ha sido totalmente desfigurado por deseos, pasiones y ambiciones de gente torpe, y resulta peligroso. El Tantra genuino es un método de purificación de la consciencia de todo elemento egoísta (lujuria, orgullo, envidia, gula, pereza, etc.), pero no resulta fácil o de logro repentino, requiere gran temperamento, inteligencia, educación y dedicación. Depende de una fime y perfecta ética. De: https://gnosticteachings.org/faqs/sex/1675-what-is-tantra.html

[2] Castidad: “virtuoso, puro de toda cópula ilícita”, del latin “pura, casta”. Oiginalmente se usaba como “puridad moral”, “pureza sexual”. En la actualidad se usa como sinónimo de “represión”, “abstinencia”, que no tiene relación con la verdadera castidad. Empleada de forma apropiada, se refiere a fidelidad u honor sexual. Ibíd.

[3] En la sexualidad sagrada semen tiene un significado profundo y mayor que la palabra usada en el lenguaje cotidiano: la célula masculina móvil de muchos organismos que se reproducen sexualmente. Este uso es reciente y desconoce la verdadera importancia de la palabra. Que semen es la fuente de toda virtud es conocido desde la palabra seminal (del latín semen), que es definida “altamente original e influencia el desarrollo de futuros eventos: artista seminal, ideas seminales.” En la tradición esotérica de sexualidad pura, la palabra semen se refiere a la energía sexual del organismo, sea femenino o masculino. Debido a que tanto lo masculino como lo femenino traen la “semilla” dentro: para crear, las dos “semillas” deben combinarse. Ibíd.
[4] En la sexualidad, el orgasmo es el pico culminante de las fuerzas sexual, eléctrica, en el que el sistema nervioso es sobre cargado con energía sexual, resultando en un “cortocircuito” o liberación de energía masiva, perjudicial. El orgasmo es sobre todo energético y no siempre acompañado de expulsión de líquidos sexuales. En las Escrituras, el orgasmo es llamado fornicación. Es el “fruto prohibido” del Jardín del Edén (Edén en hebreo es “goce, placer”). Cada religión en el mundo enseña la castidad, la importancia de preservar la energía sexual  para poder ser usada para la regeneración y el nacimiento espiritual, por tanto cada religión demanda la renuncia al orgasmo. Así, la energía que provee el menor placer del orgasmo es aprovechada y transformada, después se tiene el extasis del alma (consciencia), llamado satori, samadhi, manteia, etc. La sexualidad sagrada es el retorno a la función natural del cuerpo, en la que el cortocircuito del orgasmo ya no causa daño y, en cambio, la energía sexual es retenida, lo que energiza todo el cuerpo, lo que preserva nuestra potencia sexual antes que desperdiciarla. Aun los que quieren niños, pueden tenerlos; solo se toma un solo esperma para hacer un niño, no los varios millones perdidos en la eyaculación. Ibíd.

[5] La palabra fornicación ha sido objeto por siglos de malinterpretación y malentendido, como de frecuente mal uso. Originalmente el término deriva de la palabra indoeuropea gwher, significando “calor, cálido.” Sus derivados incluyen las palabras inglesas brand (tizón), brandy (aguardiente), forceps (pinzas) y el latín tardío fornic - fornix, de donde proviene fornicación. En la época romana, los prostíbulos eran llamados con el eufemismo  de “fornices”, según parece porque las prostitutas eran contratadas cerca de las “bóvedas” de ciertos edificios, donde se protegían de las lluvias (fornix = techo, tejado). En el medioevo europeo comenzó a usarse fornicación como traducción del término griego porneia = cópula ilícita y en las traducciones de la Biblia, como inmoralidad sexual o simplemente inmoralidad, relaciones fuera del sacramento cristiano del matrimonio; los actores fueron llamados fornicadores. El segundo mandamiento del décalogo mosaico fue traducido como No fornicarás ni cometerás adulterio; a partir de lo cual adulterio y fornicación pasaron a ser casi sinónimos en el uso corriente. El sentido de fornicación varía según las religiones y culturas, pero en el sentido esóterico es derramar, verter la energía sexual por medio del orgasmo.  Ibíd.


Las muchas vidas de Yeshe Tsogyal
HOLLY GAYLEY*


Con el bondadoso permiso de su eminencia Namkha Drimed Rinpoche.


Yeshe Tsogyal es la dama preeminente del budismo tibetano. Aunque mucho – si no todo – de lo que conocemos acerca de su vida está muy mitologizado, ella es reverenciada por los tibetanos como una de las principales discípulas y consortes de Padmasambhava, el maestro tántrico del siglo octavo con un rol esencial en el establecimiento del budismo en Tibet. Yeshe Tsogyal también es celebrada por transcribir las enseñanzas de Padmasambhava y ocultarlas como tesoros a lo largo del entorno tibetano y el de los Himalaya, para ser revelados por sucesivos tertöns o “reveladores de tesoros”, durante épocas de conflictos.
En su bien conocido namthar, o historia de “completa liberación”, que fuera revelado en el siglo diecisiete por  el tertön Taksham Nuden Dorje (disponible en las traducciones al inglés por Keith Dowman y el Padmakara Translation Group), Teshe Tsogyal es retratada como una mujer desafiante luchando por su liberación. Ella enfrentó diferentes pruebas mientras practicaba meditación en montañas solitarias: burlas de los lugareños, atormentada por demonios, inanición y hasta violación. A través de estas pruebas, se manifestó transformando la adversidad en combustible para su práctica y alcanzando la realización. Además, en su namthar, uno encuentra la impresionante declaración de Padmasambhava de que una mujer con enérgica deter-minación tiene un mayor potencial para lograr la iluminación que un hombre. De este modo, Yeshe Tsogyal sirve como un ejemplo importante de una mujer que atraviesa el camino budista.
Sin embargo, si pensamos antes que nada de Yeshe Tsogyal como una antecesora que demuestra que la iluminación es posible en forma femenina, subestimamos groseramente su significado para los tibetanos. Más aún, enfrentamos el problema (como con muchas figuras femeninas en la literatura budista) de establecer su heroicidad.
Para los tibetanos, Yeshe Tsogyal no es solo una figura del pasado distante; ella sigue siendo una presencia activa y permanente. En el marco externo de su namthar, vemos su descripción como un ser intemporal – una emanación de Saravasti – que asumió una forma humana en Tíbet para el beneficio de propagar el Dharma.  Y en el final del relato, antes de desvanecerse en el espacio, Yeshe Tsogyal prometió continuar respondiendo a las plegarias de los devotos, para aparecer en visiones a los adeptos y continuar enviando emanaciones.
Pero su historia no acaba allí. A lo largo de los siglos, Yeshe Tsogyal ha permanecido accesible a los tibetanos ordinarios a través de numerosas liturgias que le suplican. Además, sus poderosas bendiciones siguen estando comprendidas en los lugares donde ella practicó como también en los objetos que tocó. A los virtuosos espirituales, tanto hombres como mujeres, Yeshe Tsogyal también aparece en visiones, planteando enigmas o explicando sobre los contenidos de un tesoro de enseñanza.
Es más, la presencia de Yeshe Tsogyal continúa en las vidas de las mujeres históricas que son consideradas sus emanaciones. De hecho, mujeres excepcionales en la escuela Nyingma del budismo tibetano con frecuencia son identificadas como una emanación de Yeshe Tsogyal y algunas veces se les trata como “Yeshe Tsogyal en persona.” Sus emanaciones incluyen la de algunas mujeres tertön conocidas por nosotros, como Jomo Menmo (siglo 13) y Sera Khandro (inicio del siglo 20), como también Mingyur Paldrön, la hija y sucesora del afamado tertön del siglo diecisiete Terdak Lingpa, fundador del monasterio Mindroling ubicado fuera de Lhasa.
Desde una perspectiva, podríamos decir que Yeshe Tsogyal sirvió como un autoridad precedente, creando un espacio cultural para la autoridad religiosa femenina en el entorno por lo demás de dominio masculino en Tíbet. Desde otra perspectiva, a través de la mujer identificada como su emanación, Yeshe Tsogyal continúa siendo una presencia activa, interviniendo en la vida de los tibetanos comunes.
Para ilustrar esto, déjenme presentar una tertön femenina contemporánea de la región de Golok en Tíbet oriental: Khandro Tare Khamo (1938-2002), una emanación de Yeshe Tsogyal que sirvió como una señal de esperanza para su comunidad local durante el devastador capítulo de la historia tibetana.  El periodo antes e incluso en la Revolución Cultural (1966-76) es testimonio de la destrucción de muchos símbolos visibles de la cultura tibetana: los monasterios fueron cerrados, los textos fueron quemados, los objetos sagrados fueron saqueados, los monjes y monjas fueron forzados a renunciar y el público de observancia religiosa a olvidar su fe.  Muchos lamas huyeron al exilio o murieron en prisión, incluyendo al primer esposo y tres hermanos de Khandro Tare Lhamo, que fueron encarcelados a finales de los años 50.
Quizás porque ella era mujer Khandro Tare Lhamo no fue encarcelada, aunque afirmo que recibió palizas.   En una horrenda ocasión, oficiales [chinos] colocaron su pecho desnudo sobre una estufa de leña ardiendo.  Según una anciana que me contó esta historia, Khandro Tare Lhamo reflexionó en los extremos sufrimientos de los seres en los reinos infernales y como resultado ella quedó sin cicatrices de las quemaduras.
No se puede encontrar tales relatos en su  namthar, Spiraling Vine of Faith [Viña de fe creciente]. Puesto que fue publicada en China, muchos de sus desgracias y sufrimientos personales fueron excluidos, debido probablemente a la continua sensibilidad de la “cuestión tibetana”. Por esta razón, las historias contadas sobre Khandro Tare Lhamo en su namthar ponen énfasis en los milagros que realizó para su comunidad local, antes que las pruebas que sufrió. Por ejemplo, durante una hambruna tras la estela del Gran Salto Adelante[1], no se menciona del hambre que ellas y muchos más tuvieron que enfrentar; solo leemos de su milagros habilidad para multiplicar una medida de arroz para alimentar a aquellos que la rodeaban.  Y mientras trabajaba como parte de una cuadrilla construyendo un corral para yaks salvajes, se informó que ella había traído una piedra demasiado pesada para que la levantara un grupo de hombres, dejando una huella de su mano en la roca.
Estas historias muestran como a Khandro Tare Lhamo, como un ser iluminado que renació para beneficio de los demás, encarnando la paradoja de estar confinada a sus circunstancias históricas mientras parece trascender las leyes de la naturaleza.  Aunque en tenor milagroso, como cuando al parecer detuvo un deslizamiento que amenazaba con aplastar a una multitud con un simple gesto de su mano, sus actividades eran, sin embargo, en escala comunitaria, abordando las necesidades inmediatas de su comunidad local.
El papel de Khandro Tare Lhamo en la recuperación del budismo en Golok comenzó en los años 80 que fue posible debido a su identificación con Yeshe Tsogyal. Con el inicio de la política de China de "reforma y apertura", las prácticas religiosas se permitieron una vez más, y los tibetanos comenzaron un arduo proceso de reconstrucción de monasterios y de recuperación y reimpresión de textos valiosos. En Golok, la revelación de tesoros desempeñó un papel importante en esta recuperación como medio de recobrar las enseñanzas antiguas de entre los escombros. Para los Nyingma, los tesoros están destinados a ser revelados durante los periodos difíciles, cuando ellos prometen sanar el daño a las enseñanzas y a los seres, anunciando una nueva era para el budismo y florecimiento para la sociedad.
Como una emanación de Teshe Tsogyal, Khandro Tare Lhamo fue comprendida de tener acceso a las enseñanzas de Padmasambhava en la forma de tesoros, sellados en el ámbito tibetano y también en el continuo mental del tertön.  Junto con su segundo esposo, Khandro Tare Lhama reveló un cuerpo de doce volúmes de tesoro literario, incluyendo un volumen dedicado a Yeshe Tosgyal y una serie de deidades femeninas. Desde mediados de los 80 en adelante, la pareja viajó y enseñaron juntos, propagando esto tesoros.
Como demuestran estas historias, para los tibetanos Yeshe Tsogyal es más que un ancestro del pasado distante o simplemente un rol modélico para afirmar el potencial de la mujer para iluminarse. Por el contrario, ella continua como una presencia activa en la vida de los tibetanos – tanto hombres como mujeres – a través de rituales dedicados a ella y por medio de la mujer histórica que sirve como sus emanaciones.  Las bien conocidas emanaciones de Yeshe Tsogyal mencionadas antes son solo la punta del iceberg.  A medida que pasa el tiempo, más y más historias de adeptas y maestras espirituales en Tíbet salen a la luz.  De hecho, si las presentes circunstancias son alguna indicación, por cada maestra budista que está en los registros históricos, ha habido al menos una docena o más en el terreno.   A medida que crece el número de estudios sobre las mujeres tibetanas excepcionales, esperemos que podamos considerar no sólo las cuestiones de género sino también el impacto y la influencia de estas mujeres en la historia budista.
·         Holly Gayley es Profesor Asistente de Buddhist Studies en la University of Colorado Boulder. Su primer libro, Love Letters from Golok: A Tantric Couple in Modern Tibet, saldrá en noviembre, 2016, de Columbia University Press.




[1] El articulista se refiere al episodio ocurrido en China en que como consecuencia de la política del gobierno chino de impulsar forzadamente la industrialización y colectivización rurales, basado en la producción de acero y el establecimiento de las comunas, se arruinó la agricultura, generando una hambruna generalizada en el campo chino, como en el Tíbet invadido, con el resultado de la muerte de entre 18 a más de 30 millones de personas. 

sábado, 24 de marzo de 2018


Buscando un refugio interior

S.S. el Decimocuarto Dalai Lama




Desde  el  punto  de  vista  budista  la  mente  de  una  persona ordinaria  es  débil  y distorsionada debido al poder de los engaños y de las emociones aflictivas que lleva con ella. Como consecuencia de esta debilidad y distorsión, es incapaz de ver las cosas como realmente son dado que lo que ve, es una visión torcida, definida por sus propias neurosis emocionales y preconceptos.

El propósito del Budismo en cuanto religión, es remover estos elementos deformados de la mente, facilitando así una percepción válida. Hasta que estos elementos deformados no hayan sido desenraizados, nuestra percepción estará siempre manchada; pero una vez que los engaños sean removidos de raíz, uno entra en un estado que ve continuamente la realidad, tal cual ella es. A partir de entonces, y dado que la mente existe en perfecta sabiduría y libertad, el cuerpo y la palabra toman un curso sano en forma automática. Esto beneficia de inmediato a la persona y a las demás, tanto en esta vida, como en el camino que sigue después de la muerte. Por eso se dice que el budismo no es un sendero de fe sino uno de razón y conocimiento.

Los  tibetanos  somos  afortunados  al  haber  nacido  en  una sociedad  donde  el conocimiento espiritual era no sólo accesible sino además apreciado. Claro que a veces al haber nacido así lo dábamos por hecho.  El Buda mismo dijo: “comprueben mis palabras tal como un analista compra el oro y sólo entonces acéptenlas”. El Buda enseñó por un largo período de tiempo y a persona de todas las culturas y niveles de inteligencia. Consecuentemente el significado de cada una de sus enseñanzas tiene que ser ponderado cuidadosamente y la enseñanza debe ser evaluada para determinar si se trata de una verdad literal o si es sólo figurada.  Muchas enseñanzas fueron dadas en circunstancias particulares o a seres de comprensión limitada. Aceptar una doctrina o un aspecto de la misma sin hacer primero un examen analítico, es como construir  un castillo sobre el hielo. Nuestra práctica permanecería por siempre inestable y carecería de la fuerza y la profundidad básicas.

¿Qué se quiere decir con “practicar el Dharma”? Dharma se define como “aquello que sostiene”, y “aquello” es la sabiduría espiritual que nos mantiene o nos conduce fuera del sufrimiento.  El  Budismo  afirma  que aun cuando por el momento nuestra mente está siendo dominada por el engaño y la distorsión, en última instancia existe un aspecto de la mente que es por naturaleza puro e inmaculado y que al cultivar dicha pureza  y eliminar  los  oscurecimiento  mentales,  nos  liberamos  del  estorbo  del sufrimiento  y  de  las  experiencias  de  insatisfacción.  El Buda enseñó esta pureza potencial como un principio esencial de su doctrina y Dharmakirti, el pensador indio que apareciera mil años después, estableció lógicamente su validez. Cuando esta semilla de la iluminación ha sido cultivada de modo suficiente uno  obtiene  la  experiencia  del nirvana, la libertad de todos los defectos del samsara. Además de la validación realizada por Dharmakirti sobre el concepto de la semilla de la iluminación, también él validó, a través de la lógica, el espectro completo de las doctrinas budistas incluyendo la ley del karma, el concepto del renacimiento, la posibilidad de la liberación y la omnisciencia, y la naturaleza de las tres joyas del refugio: el Buddha, el Dharma y la Sangha.

Con relación al método en sí de práctica, no es correcto que se practique sin tener una comprensión lógica de la doctrina. El practicante debe saber bien qué es lo que se encuentra haciendo y porqué lo hace. Puesto que aquellos de nosotros que somos monjes o monjas estamos dedicando nuestras vidas enteras a la práctica del Dharma, debemos ser muy cuidadosos y practicar en forma intachable. La Sangha es muy importante para la estabilidad de la doctrina y, en consecuencia, debemos poner todo de nuestra parte para imitar al Buda mismo. Quienquiera que esté pensando en ordenarse debe pensarlo bien; no es necesario volverse un monje si sólo va a ser un monje inferior. La Sangha tiene la responsabilidad de ejemplificar los preceptos. Si uno quiere seguir viviendo una vida ordinaria es  mejor  dejarle  la  condición  monástica a aquellos que tienen una mayor inclinación espiritual y simplemente practicar como un laico, lo mejor que uno pueda.

Todas las religiones del mundo son similares en cuanto que ellas proveen métodos para cultivar aspectos íntegros de la mente, eliminando los dañinos.  El budismo es una religión particularmente apetitosa porque habiéndose desarrollado en la India – cuando el país  se  encontraba  en  un  alto  nivel  espiritual  y  filosófico –  presenta  tanto un rango espiritual completo de ideas espirituales como un enfoque racional para los métodos de desarrollo espiritual. Esto es particularmente importante en esta era moderna cuando a la mente racional se le da tanto crédito. Debido a esta faceta de racionalidad, al Budismo no le es difícil confrontar el mundo moderno.  De hecho, muchos de los descubrimientos de la ciencia moderna como los de la física nuclear que son considerados nuevos descubrimientos ya habían sido por largo tiempo discutidos en las escrituras budistas antiguas.  Debido a  que  el  último  consejo  que  dio  el  Buda  a  sus discípulos fue que  no  debían  aceptar  nada  por  fe,  sino  únicamente  a través de una investigación racional, el mundo budista ha mantenido muy vivo el espíritu de búsqueda en todo los lugares. Esto es muy diferente de muchas otras religiones del mundo que dicen tener la verdad, pero que luego impiden cualquier tipo de investigación  que pudiese amenazar su limita descripción de la realidad.

Que una persona sea o no budista depende de si en forma pura y de todo corazón, ha tomado o no refugio en las tres joyas del refugio. El sólo hecho de hacer plegarias budistas, jugar con rosarios de mantras y caminar alrededor de templos, no lo convierte a uno en budista. Hasta un mico puede ser entrenado para que haga estas cosas. El Dharma es asunto de la mente, del espíritu y no de actividades externas. Por esa razón para ser un budista uno tiene que entender exactamente qué son las tres joyas del Buda, del Dharma y de la Sangha, y saber cómo se relacionan estos con nuestra vida espiritual. Existen el refugio causal en el Buda, -- de todos los budas del pasado, presente y futuro de quienes el más relevante para nosotros es el Buda Sakyamuni-- y el refugio en el Buda resultante,  es decir, el refugio en nuestro propio potencial para la iluminación, el Buda en el cual habremos de convertirnos. 

En cuanto al Dharma, está el Dharma que fue enseñado en las escrituras y la realización de lo que fue enseñado, la cual encontramos en las mentes de aquellos que han recibido secretamente una transmisión. Finalmente, tenemos el refugio en la Sangha, tanto los monjes ordinarios símbolo de la Sangha, y la Arya Sangha de aquellos seres que han ganado experiencia meditativa en la forma última de la verdad. Se dice entonces, que Buda es el maestro, el Dharma es el camino y la Sangha son los compañeros espirituales que nos ayudan. 

De estos tres, el más importante para nosotros como individuos es el Dharma, porque en última instancia, sólo nosotros mismos nos podemos ayudar. Nadie más puede obtener la iluminación por nosotros ni tampoco nos la puede dar. La Iluminación sólo le llega a quienes practican el Dharma bien, quienes toman el Dharma y lo aplican en el cultivo de sus propios continuos mentales. De allí que, de las tres joyas sea ésta el refugio último. Gracias al escuchar, contemplar y meditar en el Dharma, nuestras vidas pueden volverse uno con él y la iluminación será una posibilidad inmediata.  

Todos los maestros Kadampa del pasado se esforzaron en enseñar que el refugio tiene que ser practicado en el contexto de una conciencia intensa de la ley de causa y efecto; el refugio requiere del soporte de la observancia de la ley de causa y efecto. El Buda dijo, “nosotros somos nuestro propio protector y nuestro propio enemigo”; el Buda no nos puede proteger, sólo nuestro cumplimiento de la ley de causa y efecto nos protege. Si  mantenemos  nuestro  refugio  en  forma  pura  y  nos  esforzamos  en  vivir  en concordancia  con  los  caminos  del  karma,  nos  convertiremos  en nuestro  propio protector.  En forma inversa, si vivimos contradiciendo el camino espiritual nos convertiremos en nuestro peor enemigo, dañándonos a nosotros mismos, en esta vida y en vidas futuras.

La mente de una persona ordinaria es indisciplinada y descontrolada.  Para poder emprender prácticas budistas avanzadas tales como el logro del samadhi, comprender la vacuidad o practicar los métodos yóguicos de los varios sistemas de tantras, tenemos antes que nada cultivar una mente disciplinada. Con el refugio y la autodisciplina como base,  podremos  fácilmente  desarrollar  experiencias  cada  vez  más  grandes  en  las prácticas dhármicas  superiores.  Pero sin el fundamento de las disciplina las prácticas superiores no llevarán a ningún fruto. Todos quieren practicar las técnicas superiores pero primero tenemos que preguntarnos si ya hemos logrado la maestría en las prácticas inferiores que son prerrequisito tales como la disciplina. El propósito del refugio es transformar a la persona ordinaria en un buda; cuando esto se haya logrado se habrá cumplido el objetivo del refugio.  El momento en que nuestra mente se vuelve Buda, nuestra palabra se vuelve Dharma y nuestro cuerpo se vuelve Sangha. Pero el logro de este estado glorioso depende de nuestra propia práctica del Dharma. Dejar la práctica para  otros  y  esperar  beneficios  espirituales  para  uno,  es  un sueño  imposible.  Para purificar  nuestra  mente  del  karma  y  de  los  errores  relacionados  con  la  percepción  y cultivar las cualidades de la iluminación dentro de nuestra corriente de ser, tenemos que realizar las prácticas y experimentar los estados espirituales. Los 108 volúmenes de las palabras de Buda que fueron traducidas al tibetano tienen un tema esencial: purificar la mente y generar cualidades internas.  En ninguna parte dice que alguien más pueda hacerlo por uno. Por eso los budas están de cierta manera limitados, puesto que sólo nos pueden liberar inspirándonos para que practiquemos sus enseñanzas. Muchos budas han venido antes y sin embargo seguimos atrapados en el samsara. Y no es porque dichos budas no hubieran sido compasivos, sino porque no hemos sido capaces de practicar sus enseñanzas. Los progresos individuales en el sendero espiritual dependen de los esfuerzos que haya hecho el individuo él mismo.

El proceso de cultivarse a sí mismo tiene muchos niveles. Pero para los principiantes se debe empezar por  evitar  las  diez  acciones  negativas  y observar  las  diez  acciones positivas.  Tres  de  estas  tienen  que  ver  con  las  acciones  físicas:  en  lugar  de  matar debemos  valorar  y  cuidar  la  vida;  en  lugar  de  robar,  debemos  dar  libremente  lo  que tengamos  para  ayudar  a  los  demás;  en  lugar  de  tomar  las  esposas  de  otros,  debemos respetar los sentimientos de los demás. En cuanto a la palabra: en lugar de mentir hemos de  decir  siempre  la  verdad;  en  lugar  de  generar  desarmonía  entre  las  personas difamándolas, debemos cultivar la virtud, hablando de sus buenas cualidades; la palabra grosera  y  cortante,  debe  ser  cambiada  por  palabras amorosas, suaves  y  gentiles;  y  la conversación  sin  sentido,  debe ser reemplazada por actividades significativas. Finalmente, tenemos las de la mente: el apego debe superarse y el no apego debe ser cultivado; las malas intenciones hacia otros  deben  ser  cambiadas  por  sentimiento  de amor  y  compasión;  y  las  creencias  equivocadas  deben  ser  eliminadas  y  cultivarse  a cambio enfoques realistas.

Estas diez disciplinas fundamentales deben ser seguidas por todo budista. No seguirlas mientras se involucra uno en  los  denominados  métodos tántricos  superiores  es engañarnos a nosotros mismos. Estas son diez prácticas sencillas, observancias que todo mundo puede seguir y no obstante, son el primer paso para cualquiera que desee trabajar en los yogas poderosos que traen la iluminación en una sola vida.

 Cuando tomamos refugio y nos volvemos budistas, tenemos que honrar a la familia de los budas. Hacer cualquiera de las diez acciones negativas luego de haber  tomado refugio, es deshonrar el budismo. Nadie nos ha pedido que nos volvamos budistas. Si eres budista fue tu decisión hacerlo, entonces, compórtate de acuerdo. Lo mínimo que debes hacer es evitar las diez malas acciones y cultivar sus opuestos. Nadie es perfecto, pero si queremos llamarnos budistas debemos hacer algún esfuerzo. Cuando notamos algo que va a  generar  apego  o  ira  en  nosotros  lo  mínimo  que  debemos  hacer  es esforzarnos,  para no ser vencidos  por  estos  estados  distorsionados  de  la  mente  y mantener a cambio unas actitud libre y amorosa.

La esencia del Dharma es el cultivo de la mente; todos los karmas positivos y negativos acumulados por el cuerpo y la palabra tienen su origen y son dirigidos por la mente. Si no cultivamos la atención de nuestros procesos mentales y la habilidad de cortar con las corrientes de pensamientos negativos tan pronto ellos vayan surgiendo, veinte años de meditación en una cueva remota serán de poca ayuda.  Antes de buscar la cueva debemos buscar buenas cualidades en nuestros pensamientos y desarrollar la habilidad de vivir de acuerdo al Dharma. Sólo entonces nuestra estadía en la cueva de meditación será mejor que ser un oso hibernando. Quienes hablan de retiros tántricos, mientras que tienen a los diez fundamentos dhármicos fuera de su alcance, se están riendo de ellos mismos.

Como humanos tenemos la posibilidad de alcanzar la iluminación en una sola vida. Sin embargo, la vida es corta y una buena parte de nuestra vida ya nos ha pasado. Debemos preguntarnos cuanto progreso espiritual hemos logrado. La muerte nos puede llegar en cualquier momento y cuando llegue, deberemos dejar atrás todo excepto las huellas mentales dejadas por nuestras acciones. Si durante nuestra vida hemos practicado el Dharma, si hemos intentado vivir de acuerdo con los caminos del Dharma o hemos alcanzado realizaciones del Dharma entonces esta energía estará allí con nosotros. De otra forma si nuestra vida se gastó en cosas negativas la conciencia que viaja a mundos futuros estará inmersa de pensamientos negativos y estará obsesionada con recuerdos de nuestros caminos samsáricos.  Es en este momento, ahora mismo, mientras que todavía tengamos el poder de practicar el Dharma que debemos hacerlo en forma pura e intensamente.  La  práctica  del  Dharma  nos  trae  paz  y  armonía  para  nosotros  y  para quienes nos rodean, incluso en esta vida, y aun cuando no logremos iluminarnos en esta vida nos dará una joya que concede deseos, la que podemos llevar con nosotros a las vidas futuras para que nos ayude en nuestro sendero espiritual.

Al final, nuestro futuro está en nuestras manos. La mayoría de las personas hace planes fantásticos  para  la  próxima  semana,  el  próximo mes o  el  año  venidero,  pero  lo  más importante es practicar ahora mismo el Dharma. Si esto se hace todos los planes podrán ser cumplidos. Si hoy cultivamos las buenas acciones, las leyes del origen dependiente aseguran que una corriente positiva de cambio se ponga en acción. Esto es lo precioso del ser humano.  La  humanidad  es  capaz  de  afectar  dinámicamente  su  propio  estado futuro  al  aplicar  una  sabiduría  discriminativa  a  todas  las  actividades  de  su  cuerpo, palabra y mente. Usar y cultivar esta sabiduría distintiva es extraer la esencia misma de la vida humana.

Traducido del tibetano al inglés por Losang Chopel y Glenn H. Mullin

Tomado de Teachings at Tushita, editado por Nicholas Ribush con Glenn H. Mullin, Mahayana  Publications,  Nueva  Delhi,  1981.