miércoles, 8 de octubre de 2014

LA ENSEÑANZA DE LOS TRES 

SEÑORES DEL MATERIALISMO

Pema Chödron


Una enseñanza que nos ofrece soporte en este proceso de desbloquear la bodhicitta es esta de los tres señores del materialismo. Son tres los modos con que nos escudamos de la fluidez de la bodhicitta, un mundo no inmovilizado; tres estrategias que empleamos para darnos la ilusión de seguridad. Esta enseñanza nos anima a familiarizarnos con estas tres estrategias del ego, para ver lucidamente como continuamos buscando confort y facilidad que sólo fortalece nuestros miedos.

El primero de los tres señores del materialismo es llamado el Señor de la forma. Este representa el cómo buscamos que lo externo nos ofrezca un sólido fundamento. Podemos comenzar prestando atención a nuestros métodos de escape. ¿Qué hago cuando me siento ansioso(a) y deprimido(a), aburrido(a) y solitario(a)? ¿Es mi evasión, la “terapia de comprar”? ¿O cambio a alcohol o comida? ¿O me animo con drogas o sexo, o buscando aventuras? ¿O prefiero retirarme en la belleza de la naturaleza o en el mundo delicioso ofrecido por un libro realmente bueno? ¿O lleno el espacio llamando por teléfono, surfeando en internet, viendo por horas la TV? Algunos de estos métodos son dañinos, algunos son chistosos, otros hasta benignos. La cuestión es que podemos abusar de cualquier sustancia o actividad para alejarnos de la inseguridad. Cuando nos volvemos adictos al señor de la forma, estamos creando las causas y condiciones para intensificar el sufrimiento. No importa cuán duro lo intentemos, no podemos conseguir alguna satisfacción duradera. En lugar de tener verdaderos sentimientos, estamos intentando escapar de conseguir fortaleza.

Una analogía tradicional para el dolor originado por el señor de la forma es la de un ratón cogido en una trampa porque no pudo resistir comer el queso. El Dalai Lama ofrece un vuelco interesante a esta analogía. Dice que cuando era un niño en el Tíbet frecuentemente trataba de atrapar al ratón, no porque deseaba matarlo, sino porque buscaba ganarle. Dice que el ratón en Tíbet puede ser más inteligente que el ratón ordinario, porque nunca capturaba exitosamente a alguno. Por el contrario se volvían sus modelos de conducta iluminada. El Dalai Lama sentía eso, muy distinto a nosotros, pues ellos habían figurado que la mejor cosa que podían hacer para sí mismos era refrenarse del corto placer del queso para tener el gran placer de vivir. El Dalai Lama nos invita a seguir su ejemplo.

No importa cómo intentemos atrapar, nuestra reacción común es no volvernos curiosos sobre qué sucede. No investigamos naturalmente las estrategias del ego. Muchos de nosotros solo buscamos ciegamente por algo familiar que nos relacione con el alivio y luego nos preguntamos por qué estamos insatisfechos. El abordaje radical de la práctica de la bodhicitta es prestar atención a lo que hacemos. Sin juzgar, nos preparamos en el amable reconocer de cualquier cosa que pase. Finalmente, podemos decidir poner alto a dañarnos con los mismos modos antiguos.
El segundo de los señores del materialismo es el Señor del habla. El señor del habla representa el cómo empleamos toda clase de opiniones para darnos la ilusión de certidumbre sobre la naturaleza de la realidad. Cualquier “ismo” – político, ecológico, filosófico, espiritual – puede ser mal usado de este modo. “Políticamente correcto” es un buen ejemplo de cómo opera este señor. Cuando creemos en la corrección de nuestro punto de vista, podemos tener mucha estrechez mental y prejuicio sobre las fallas de otra gente.

Por ejemplo, ¿Cómo reacciono cuando mis creencias sobre el gobierno son cuestionadas? ¿Cómo, en el caso que otros no aceptan lo que siento sobre la homosexualidad o los derechos de la mujer o el medioambiente? ¿Qué pasa cuando mis ideas sobre fumar o beber son impugnadas? ¿Qué hago cuando mis convicciones religiosas no son compartidas?

Los nuevos practicantes frecuentemente abrazan con entusiasmo apasionado la meditación o las enseñanzas budistas. Nos sentimos parte de un nuevo grupo, contentos de contar con una nueva perspectiva. ¿Pero, luego, juzgamos a la gente que ve el mundo de diferente modo? ¿Cerramos nuestras mentes a los demás porque no creen en el karma?

El problema no es con lo que creemos, sino cómo empleamos eso para conseguir tierra firme bajo nuestros pies, cómo lo usamos para sentirnos bien y hacer que alguien más se sienta equivocado, cómo lo tratamos para evitar sentir el desasosiego de no saber qué está pasando. Lo que me recuerda a un amigo que conocí en los sesentas, cuya pasión era protestar contra la injusticia. Siempre buscaba eso, como si un conflicto le gustara ser resuelto, él deseaba hundirse en un tipo de desesperanza. Cuando aparecía una nueva causa de atropello, nuevamente se volvía eufórico.
Javis Jay Masters es mi amigo budista que vive en prisión a la espera de su ejecución. En su libro Finding Freedom [Encontrando la libertad] cuenta una historia sobre qué sucede cuando somos seducidos por el señor del habla.

Una noche estaba sentado en su cama leyendo, cuando su vecino de celda, Omar, le gritó: “Eh, Javis, busca el canal siete.” Javis tenía la pantalla sin sonido. Buscó y vio un grupo de gente enfurecida moviendo sus brazos en el aire. Dijo: “Oye, Omar, ¿qué es lo que pasa?” y su vecino le respondió: “Es el Ku Klux Khan, Javis, están protestando y gritando sobre como todo es culpa de los negros y los judíos.”

Minutos después, Omar volvió a gritar: “Oye, Javis, mira lo que pasa ahora.” Javis buscó en la televisión y vio un gran grupo de gente marchando, agitando pancartas y consiguiendo ser arrestada. Él comentó: “Sólo puedo ver que son gente enojada acerca de algo. ¿Qué pasa con esta gente?” Omar le contestó: “Javis esa es una demostración de ambientalistas. Están pidiendo poner fin a la tala de árboles y a la matanza de focas y todo lo demás. Mira que una mujer se muestra enfurecida frente al micrófono y toda esa gente gritando.”

Diez minutos después, Omar le llamó otra vez: “¡Oye, Javis! ¿Estás aún mirando? ¿Puedes ver lo que está pasando ahora?” Javis miro y otra vez vio alguna gente en traje elegante que se encontraban en un tumulto sobre algo. Le preguntó: “¿Qué pasa con esos tipos?” y Omar contestó: “Javis, son el presidente y los senadores de Estados Unidos y están discutiendo y arguyendo en la TV nacional, cada uno tratando de convencer al público de que el otro es culpable de la terrible economía.”
Javis, dijo: “Bien, Omar, estoy seguro que aprendí algo interesante esta noche. Aunque ellos se vistan como Klan o ambientalistas o con trajes realmente caros, toda esta gente tiene las mismas caras amargas.”

Ser capturados por el señor del habla puede comenzar con tan solo una convicción razonable de que lo que sentimos es verdadero. Sin embargo, si nos encontramos volviéndonos justamente indignados, es una indicación segura de que iremos más allá y que nuestra capacidad de efectuar cambios terminará obstruida. Las creencias e ideales solo se vuelven otro modo de colocar murallas.

El tercer señor, el señor de la mente, emplea, para todo, estrategias más sutiles y seductoras. El  señor de la mente se pone en juego cuando intentamos evitar el desasosiego buscando estados especiales de la mente. Así, podemos usar drogas. Podemos emplear deportes. Podemos enamorarnos. Podemos recurrir a prácticas espirituales. Existen numerosas maneras de conseguir estados alterados de la mente. Estos estados especiales resultan adictivos. Se sienten bien al quedar un momento libres de nuestra experiencia mundana. Pero queremos más. Por ejemplo, los nuevos meditadores con frecuencia tienen la expectativa de que con la preparación puedan trascender el dolor de la vida ordinaria. En su desilusión, por decir lo menos, se dice toman contacto con lo denso de las cosas, quedando abiertos y receptivos al aburrimiento así como al gozo.

A veces, de la nada, la gente tiene experiencias maravillosas. Recientemente una abogada me dijo que estacionada en una esquina esperando el cambio de luz, ocurrió una cosa extraordinaria. De improviso su cuerpo se expandió hasta sentirse tan grande como todo el universo. Sintió instintivamente que ella y el universo eran uno. No tenía ninguna duda que eso estaba efectivamente pasando. Sabía que no era ella, como creía previamente, separada de todo lo demás.

Sobra decir, la experiencia hizo temblar sus creencias y le hizo preguntar qué hacemos con nuestras vidas, gastando tanto tiempo en el intento de proteger la ilusión de nuestro territorio personal. Entendió cómo la difícil situación conduce a las guerras y a la violencia que se intensifican en todo el globo. El problema apareció cuando ella comenzó a colgarse en su experiencia, cuando quería regresar a ella. La percepción ordinaria no le resultaba más satisfactoria: le dejaba alterada y ausente. Sentía que si no podía estar en ese estado alterado pronto estaría muerta.

En los sesenta conocí gente que tomaba LSD cotidianamente en la creencia que podía permanecer en lo máximo. Al contrario, freían sus cerebros. Hasta conozco hombres y mujeres que son adictos a enamorarse. Como Don Juan, no pueden soportar cuando su fervor inicial comienza a apagarse; siempre buscan a alguien nuevo.

Aun las experiencias pico nos pueden mostrarnos la verdad e informarnos sobre porque estamos preparados, ellas no son esencialmente un gran negocio. Si no podemos integrarlas en los sube y baja de nuestras vidas, nos obstaculizarán. Podemos confiar en nuestras experiencias como válidas, pero luego tenemos que movernos y aprender a llevarnos bien con nuestros vecinos. Entonces, incluso los más notables insigths [visiones profundas] pueden empezar a impregnar nuestras vidas. Como dijo Milarepa, el yogui tibetano del siglo doce, cuando escuchó de las experiencias cumbres de su estudiante Gampopa: “Ellas no son ni buenas ni malas. Sigue meditando.” No es que los estados especiales sean en sí el problema, es su cualidad adictiva. Dado que es inevitable que todo lo que sube tiene que bajar, cuando tomamos refugio en el Señor de la mente, entonces, estamos condenados a la decepción.

Cada uno de nosotros tenemos una variedad de tácticas habituales para evitar vivir tal como es. En pocas palabras, ese es el mensaje de los tres señores del materialismo. Esta simple enseñanza es, al parecer, la autobiografía de todos. Cuando utilizamos estas estrategias nos volvemos menos capaces de disfrutar de la ternura y la maravilla que está disponible en la mayoría de veces sin complicaciones. La conexión con la bodhichitta es lo común.

Cuando nos alejamos de la incertidumbre ordinaria, perdemos contacto con la bodhichitta. Es una fuerza natural que quiere emerger. Es, de hecho, indetenible. 

Cuando no huimos de la incertidumbre diaria, podemos contactar con la bodichita. Es una fuerza natural que quiere surgir.  Es, de hecho, imparable.  Una vez que dejamos de bloquearla con las estrategias del ego, el agua refrescante de la bodichita definitivamente comenzará a fluir. Nosotros podemos lentificarla.  Podemos hasta contenerla.  Sin embargo, cada vez que hay una abertura, la bodhichita siempre aparecerá, como las malezas y las flores que aparecen fuera de la acera en cuanto hay una grieta.

* Extraído del capítulo 2 de The Places That Scares You. A Guide to Fearlessness in Difficult Times. [Los lugares que te asustan. Una guía para la audacia en tiempos difíciles] Shambala, Boston, 2002.

Versión al español: el Editor. 

Los doce eslabones de la interdependencia co-emergente


Las enseñanzas del Pratītyasamutpāda (Sanskrit: o Paticcasamuppāda, Pali; Tibetan: rten.cing.’brel.bar.’byung.ba; Chinese: 緣起) Origen condicionado (Dependent Arising) constituye un aspecto importante de la metafísica budista. Estas enseñanzas son comunes en las escuelas filosóficas budistas, en las que se señala que todo fenómeno surge en co-emergencia en un espacio común de interdependencia de causas y efectos. Estas enseñanzas han sido traducidas como “originación interdependiente” (”dependent origination”), “origen condicionado” (”conditioned genesis”), “interdependencia co-emergente” (”dependent co-arising”), “surgimiento interdependiente” (”interdependent arising”), etc.
Doce Nidanas

Bardo de la vacuidad (estado de la forma)
  • ignorancia
  • karma (Factores y formaciones) (actividades que producen karma)

Bardo del devenir (estado del tiempo presente)
  • consciencia
  • nombre y forma (personalidad o identidad)
  • los seis esferas sensoriales (5 sentidos + la mente + formaciones, sonidos, etc.)
  • contacto (entre los objetos y los sentidos)
  • sensación (registro de la experiencia del contacto)
  • apego (deseo) (continuidad del contacto)
  • Aferramiento (fijación del contacto)

Bardo de la reencarnación (estado del tiempo futuro)
  • existencia (concepción de una nueva vida)
  • nacimiento
  • vejez y muerte

Bardo de la muerte

Cuatro direcciones norte-sur-este-oeste

conceptos en español

De la ignorancia en tanto condición, surgen las formaciones mentales

De las formaciones mentales en tanto condición, surge la conciencia

De la conciencia en tanto condición, surge el nombre y la forma

Del nombre y la forma en tanto condición, surgen los sentidos

De los sentidos en tanto condición, surge el contacto

Del contacto en tanto condición, surge la sensación

De la sensación en tanto condición, surge el deseo (apego)

Del deseo en tanto condición, surge el aferramiento

Del aferramiento en tanto condición, surge la existencia

De la existencia en tanto condición, surge el nacimiento

Del nacimiento en tanto condición, surge la vejez y la muerte


conceptos en sánscrito
De Avidyā en tanto condición, surge Saskāra
De Saskāra en tanto condición, surge Vijñāna
De Vijñāna en tanto condición, surge Nāmarūpa
De Nāmarūpa en tanto condición, surge aāyatana
De aāyatana en tanto condición, surge Sparśa







De Sparśa en tanto condición, surge Vedanā
De Vedanā en tanto condición, surgeTṛṣṇā
De Tṛṣṇā en tanto condición, surge Upādāna
De Upādāna en tanto condición, surge Bhava
De Bhava en tanto condición, surge Jāti
De Jāti en tanto condición, surge Jarāmaraa

Pratitya-samutpada es el texto común para la explicación acerca de cómo surge el sufrimiento en relación a su origen interdependiente en consecuencia a sus causas. En consecuencia, si uno de los eslabones es removido o eliminado, el sufrimiento cesa.
En el texto, Upanisa Sutta perteneciente al Samyutta Nikaya, tales eslabones corresponden a las etapas de la iluminación. Este aspecto es conocido como los eslabones de la originación interdependiente “transcendental”:

  1. sufrimiento (dukkha)
  2. fe, devoción (saddhā)
  3. gozo (pāmojja, pāmujja)
  4. éxtasis (pīti)
  5. tranquilidad (passaddhi)
  6. felicidad (sukha)
  7. concentración (samādhi)
  8. conocimiento y visión de las cosas tal como son (yathābhūta-ñāna-dassana)
  9. desencanto de la vida cotidiana (real) (nibbidā)
  10. ecuanimidad (virāga)
  11. liberación (vimutti)
  12. conocimiento y destrucción de las “úlceras” (āsava-khaye-ñāna)


lunes, 22 de septiembre de 2014


Como el maestro indio del siglo IV Vasubandu aconsejaba: "escuchar, reflexionar y meditar la práctica " Lama Jampa Thaye

Estos días quienes no nacen en el Dharma, parecen llegar a él desde muy distintas direcciones. Algunos se ven obligados a entrar en dharma después de una experiencia abrumadora que irrumpe en su mundo y no les deja otra opción. Otros llegan más suavemente, quizás a través de la desilusión con la superficialidad de la cultura contemporánea. Experimentando el dharma, encuentran significado y propósito.

Otros vienen porque están heridos de alguna manera, ya sea por amor o por odio o simplemente por la danza amarga de la soledad. En el dharma descubren un bálsamo para sus males.
Luego hay quienes vienen buscando respuestas, respuestas que no conseguían desde la ciencia o la filosofía. Para ellos, la enseñanza del Buda habla convincentemente de misterios por resolver y verdades que deben ser reveladas.
Sin embargo para que el dharma cumpla cualquiera de estas promesas, necesitamos saber cómo aprender esto. Aunque este punto puede al principio parecer innecesario, regularmente no estamos preparados para la tarea del descubrimiento que ofrece el dharma. En primer lugar, debemos tener un aprestamiento para el aprendizaje. Es improbable que una mente arrogante y cerrada pudiera conseguir algo del dharma. Es más, tenemos que reconocer que el proceso de aprendizaje llevará toda una vida. En esencia, este proceso forma la tríada de escuchar, reflexionar y meditar.

Escuchar
"Escuchar" indica que el dharma siempre se ha recibido de otros. Son los que nos conectan con la cadena de transmisión que se extiende desde la vuelta hacia el jardín de Sarnath, donde el Buda instruyó a sus primeros discípulos. Olvidar esto y en cambio buscar información sobre el budismo en libros o en Internet sólo ayudará un tanto. Si adoptamos este método de "consumir" el dharma, muy probablemente seleccionaremos los fragmentos que aparecen agradables y menos amenazadores a nuestras opiniones ya arraigadas y a nuestras más sutiles huellas emocionales y cognitivas. Esto es seguramente una de las principales razones por la que ahora haya tantas versiones distorsionadas del dharma en el mercado espiritual.
Es mejor escuchar el dharma de maestros educados que pueden compartir el buddhadharma con nosotros. Sin embargo, debe tenerse cuidado en la elección de uno los maestros, ya que siempre ha habido quienes tratarían de vendernos un dharma de su propia fabricación, pasándolo como algo genuino. En el siglo XIII, el Sakya Pandita caracterizó este comportamiento muy acertadamente: "Después de mostrar la cola de un venado, el sinvergüenza vende carne de burro". Después de todos estos años, tal clase de sinvergüenza todavía está en el negocio.
Dado que aquellos que inventan su propio dharma tienen sólo sus propias opiniones que presentar, necesitamos recurrir a esos maestros que están anclados en una tradición. Ya sea que esa tradición sea Theravada, sea una de las muchas escuelas del Asia oriental o sea de la tradición tibetana: Sakya, Kagyu, Gelug o Nyingma; el punto es que en estas tradiciones hay una cordura fundamental del Darma realizado en esas tradiciones, nacido de su  presencia en las vidas de hombres y mujeres de generación tras generación. Tal arraigo en la experiencia acumulada y el conocimiento probado contrasta con las prescripciones desarraigadas y sin peso de los autoproclamados.
En cualquier caso, bien podemos preguntarnos si hay algo verdaderamente innovador o atrevidamente revolucionario sobre el llamado "nuevo budismo" impartido por tantos maestros nuevos. Uno podía fácilmente verlo como la comercialización del mismo conjunto antiguo convencional de opiniones seculares bajo el pretexto del budismo sostenidas por personas que no están de acuerdo con los aspectos fundamentales del dharma o que sienten la necesidad de complementarlo con marchitas versiones del existencialismo recalentado o la psicoterapia "Oprahfied" [N. del T.-en referencia a las creencias y enseñanzas de la exitosa presentadora de la TV norteamericana Oprah]  vendidos por aquellos no tan agudos como Freud o Jung.
Un budismo tan desdentado no puede transformarnos. En lugar de llegar a parecerse a lo que se expone en las enseñanzas de Buda, este budismo sólo crece para parecerse a nosotros. En este sentido, los intentos de hacer más accesible el budismo pueden robar su poder. El medicamento se diluye. ¿Somos tan inteligentes hoy para que necesitemos menos la enseñanza y la práctica?

Reflexionar
Tenemos que abordar la enseñanza no debilitada con un espíritu de apertura y de humildad y dejar que nos hable. Posteriormente, la segunda etapa de relación con el dharma es la de reflexionar, en la que puede tener lugar una conexión verdadera entre la inteligencia innata del estudiante y el real dharma no modificado.
A través de la magia de reflexionar sobre las enseñanzas, su fuerza -- a veces clara, a veces oscura-- causará fermento en nuestras mentes desde lo que podemos destilar gradualmente la sabiduría de la reflexión. Esto requiere disciplina, pero también valentía; la valentía para cavar más profundo para descubrir nuestra confusión. Aquí no podemos avanzar si es que no evitamos la fácil evasión de la fe ciega. ¿Cuándo alguna vez  la fe ciega ha conducido a la sabiduría? En cambio, podemos llegar a la certeza de la verdad del dharma sólo a través de un razonamiento inferencial y de la experiencia directa.
En este punto, algunos pueden preguntarse si tal tensión en la certeza deja al budismo en la categoría de religión o filosofía. En realidad, esta cuestión está fuera de lugar, ya que el gran divorcio entre la religión y la filosofía que se produjo en Occidente en el siglo 17 nunca ocurrió en Asia, donde todo, desde el teísmo al materialismo y al dharma no teísta, coexistió como visiones de la naturaleza de la realidad.


Meditar
Resolver las dudas e incertidumbres a través de la reflexión inteligente y repetida sobre las enseñanzas que hemos escuchado nos lleva a la meditación, la parte final del triple camino hacia la sabiduría. Aquí, "meditar" es cultivar una experiencia directa de la verdad, escuchada y examinada en las dos etapas anteriores. En el análisis final, la verdad revelada en la meditación es la sabiduría del autoconocimiento a través de la cual la mente conoce su propia naturaleza sin intermediarios de concepto o idioma. La verdad última que se realiza a través de la meditación no es la imagen genérica o mental de la realidad accesible a través de la escucha y la reflexión, sino la realización no dual definitiva a la que damos el nombre de "la sabiduría primordial." Esto se convierte en un conocimiento decisivo, ya que ahora es de primera mano. Sin embargo, esa sabiduría no podría surgir sin el uso del lenguaje y el pensamiento analítico en las dos etapas anteriores de la escucha y la reflexión. Es por esta razón que los que evitan el trabajo de la escucha y la reflexión e intentan por sí solos basarse únicamente en la meditación, se van a enredar a sí mismos en las elaboraciones de la mente ignorante. Como dice Mipham Rinpoche, "Si usted no conoce la naturaleza de los fenómenos, por mucho que medite, usted todavía está meditando en conceptos ordinarios."
Como ya se ha dejado en claro, para embarcarse en este proceso de escucha, reflexión y meditación, tenemos que confiar en los maestros debidamente calificados. En cierto sentido, sin embargo, nuestros maestros deben ser transparentes para que podamos ver a través de ellos las enseñanzas del Buda. Los maestros mismos están ahí para que nos ayuden en escuchar, reflexionar y meditar en el Dharma, así como un experto maestro artesano entrena a sus aprendices en el dominio de un oficio determinado. De esta manera, el auténtico maestro de él o ella se distingue del vendedor de aceite de serpiente, asiático u occidental, que solo apunta  a sí mismo y no al Buda y sus enseñanzas.
Podría parecer que hay una gran distancia entre nosotros y los días cuando las tradiciones del Dharma dominaban indiscutiblemente sobre la cultura de gran parte de Asia. Sin embargo, a pesar de que las circunstancias externas pueden cambiar, la forma en que la realización de la naturaleza de la mente se desarrolla sigue siendo esencialmente la misma. Incluso hoy en día hay grandes maestros y personas que quieren colaborar con el Dharma a través del método triple de escuchar, reflexionar, y meditar. Y como se hace tarde, tal vez es hora de volver a empezar.

Lama Jampa Thaye es un estudioso, autor y maestro de meditación entrenado tanto en las tradiciones Karma Kagyu como en las Sakya del Budismo Tibetano.



ALGUNOS APUNTES 
SOBRE EL DHARMA

Khenchen Konchog Gyaltshen 
2009  



Hay ocho mundos en los que los seres humanos y no humanos existen en diversas formas. Los seres vivos, como los seres humanos y los animales, tienen una mente y estos seres desean ser felices. A la vez desean evitar el sufrimiento. La mente (sems) que trasciende la materia se llama consciencia (shes pa) y también se le llama potencia o energía (nus pa). Esta mente tiene muchos deseos. Pero la felicidad no puede ser obtenida solamente por desearla. Lo mismo ocurre con el sufrimiento. No queremos sufrir. Pero sólo por desear no podemos evitar el sufrimiento. Por lo tanto, para obtener felicidad y evitar el sufrimiento debemos aspirar a tenerla. Tanto la felicidad como el sufrimiento son efectos; ellos dependen de causas. Para obtener la felicidad y evitar el sufrimiento, tenemos por tanto que buscar las causas.

Aunque los animales tienen conciencia, carecen de capacidad mental discriminativa. La que si poseen los humanos. Los seres humanos poseemos la habilidad de conseguir felicidad transitoria y de superar temporalmente el sufrimiento mediante objetos materiales. De igual manera podemos alcanzar este objetivo a través de nuestra mente.

Con la ciencia moderna,  hemos conseguido un alto nivel de conocimiento sobre el mundo material. Por eso es que intentamos ganar felicidad y evitar el sufrimiento. Existen diferentes modos para que nuestra mente encuentre un camino hacia la felicidad, por lo que existen diversas religiones. Las religiones tienen su propia fe y sus propias prácticas, su propia idea sobre esta y la próxima vida, como diferentes métodos para obtener felicidad y superar el sufrimiento.

Entre las distintas religiones está el budismo que fue establecido hace 2550 años por el Buddha Shakyamuni. Nació como un príncipe y durante su juventud tuvo la oportunidad de familiarizarse con diferentes sistemas religiosos y estudiar varios campos del conocimiento. Debido a su alto nivel de aprendizaje fue elogiado por consumados estudiosos. También fue considerado como valiente y capaz gracias a su poder y riqueza. Estuvo dedicado fuertemente a la felicidad de la gente de la que era responsable. Sabía cómo resolver los problemas materiales, pero tomó conciencia de los diversos tipos de sufrimiento, como el nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte, por lo que pensó qué pasaría si él mismo experimentara esos padecimientos. Por eso, desarrolló una fuerte motivación para resolver estas clases de padecimientos. Su convicción fue que no encontraría la respuesta si seguía viviendo en su palacio. Por lo tanto, renunció a su vida familiar por la mendicidad y se convirtió en renunciante. Conoció a muchos amigos virtuosos, meditó y practicó, alcanzando un alto nivel de estabilización meditativa (ting nge 'dzin) y pasó seis años practicando austeridades. A la edad de 35 años alcanzó la iluminación. Realizó el secreto de la conciencia que está más allá del pensamiento.

Como se mencionó antes, nosotros como seres humanos estamos atrapados en la sensación de nunca tener suficientes recursos materiales. El Buda se dio cuenta de este problema y quiso resolverlo. Él encontró la solución para resolver el problema de nuestra mente. Todos los problemas de nuestra mente son causados por la ignorancia. Desde la ignorancia se originan las emociones perturbadoras. La mente es la causa principal de todos nuestros problemas en la sociedad contemporánea. Por eso, el Buda predicó intensamente el Dharma y giró tres veces la rueda del Dharma.

En el primer giro de la rueda del Dharma, él enseñó las Cuatro Nobles Verdades y esto se considera la raíz del Buddhadharma: sufrimiento, origen, cesación, camino. Es necesario entender el sufrimiento. Hay tres tipos de sufrimiento. El sufrimiento del sufrimiento, el sufrimiento del cambio y el sufrimiento generalizado de la existencia condicionada. El sufrimiento del sufrimiento es bien conocido por todo el mundo. El sufrimiento del cambio resulta del apego a la así llamada felicidad en nuestra sociedad. Es la razón de este sufrimiento, porque la felicidad en nuestra sociedad es impermanente. La felicidad existente no es estable y por lo tanto se convierte en sufrimiento. El sufrimiento generalizado de existencia condicionada es muy sutil. Nadie está exento del sufrimiento, no importa si él o ella son ricos o pobres, bien educados o no, poderosos o sin poder. Este es el sufrimiento de las propensiones o el sufrimiento generalizado de existencia condicionada.

No sólo los seres humanos, sino también los animales tienen métodos para ellos mismos aliviar el sufrimiento del sufrimiento. Muchas religiones ofrecen métodos para superar el sufrimiento del cambio. En general los métodos para resolver el sufrimiento del cambio han mejorado debido al alto nivel del conocimiento científico. Por ejemplo, si comes comida saludable es bueno para tu cuerpo; si algo resulta malo para el cuerpo, no lo comes. Este es un método para evitar un tipo de sufrimiento del cambio. Conseguir estabilidad en la meditación de permanecer en calma (zhi gnas) es el método de deshacerse completamente del sufrimiento del cambio. El método para eliminar el sufrimiento generalizado de existencia condicionada es la unidad de la meditación de permanecer en calma y de la de visión penetrante (lhag mthong). La razón es porque este es el método para eliminar la causa de las emociones perturbadoras de nuestra mente. La causa de este sufrimiento es el origen (la segunda Noble Verdad). Hay dos orígenes: El origen kármico y el origen de las emociones perturbadoras. El origen kármico comprende los karmas generados por medio de nuestro cuerpo (como matar, robar, etc.), nuestra habla (como mentir) y nuestra mente (como el apego, odio e ignorancia). El fruto de estas actividades es el sufrimiento del samsara

Cuando se remueve  el origen kármico y el origen de las emociones perturbadoras, él o ella han alcanzado la cesación (la tercera Noble Verdad). Se llama cesación, porque se ha eliminado la causa del sufrimiento desde la raíz. Existen dos tipos de cesación: la cesación así llamada del Shravaka y el cese del Mahayana. Con el fin de llegar a una de estas metas, el camino tiene que ser practicado (la cuarta Noble Verdad). La práctica del camino se compone de los treinta y siete factores de iluminación (byang chub kyi phyogs suma rtsa cu bdun). Estos son:

Las cuatro aplicaciones de la atención plena (dran pa nye bar bzhag pa bzhi
Los cuatro abandonos genuinos (yang dag par spong ba bzhi
Los cuatro fundamentos de los poderes milagrosos (rdzu 'phrul gyi rkang pa bzhi
Los cinco órganos sensoriales (dbang po lnga
Los cinco poderes (stobs lnga
Los siete factores de iluminación (byang chub kyi yan lag bdun
Las ocho ramas del noble camino ('phags lam gyi yan lag brgyad

Con la práctica de los treinta y siete factores de la iluminación serán solucionados los problemas de nuestra mente. Los vehículos que conducen a las dos clases de cesación son clasificados en vehículo menor y vehículo mayor por la diferente fuerza de motivación. Aquellos con menor motivación fueron los fundadores de la Shravakayana. Los que aceptaron con la mente de la iluminación (bodhicitta), tener la fuerte motivación de liberar a todos los seres sensibles del samsara, fueron los fundadores del Mahayana.

El fundamento del budismo es el origen o creación interdependiente, que se explica en detalle en el Gongchig de Kyobpa Jigten Sumgön. Este punto de vista es compatible con la ciencia moderna. En general el sistema del budismo puede compararse con la ciencia, porque trata de la naturaleza artificial de los fenómenos. La naturaleza perdurable de la materia y el carácter duradero de la mente son expuestos con claridad en el budismo. Es imposible quitarnos el sufrimiento sólo analizándolo. Para eliminar la causa del sufrimiento uno tiene que practicar. Hay dos tipos de obscuraciones: El oscurecimiento burdo y el oscurecimiento sutil. Mediante la eliminación de estos dos oscurecimientos uno será liberado de su sufrimiento. Por eso el Shedra (bshad grwa, escuela filosófica) y el Drubdra (sgrub grwa, centro de retiro) son dos instituciones muy importantes en nuestra actividad dharmica. En la escuela filosófica usted analiza y comprueba, en el centro de retiro, practica. Kyobpa Jigten Sumgön ha explicado clara y profundamente la importancia de estos dos métodos. Durante su existencia él liberó del sufrimiento a 300.000 de sus estudiantes y ellos obtuvieron el nirvana. Actualmente esta tradición lentamente desaparece. Los lamas no pueden enseñar apropiadamente y los estudiantes no pueden practicar adecuadamente. Resulta muy importante preservar y promover esta tradición. Cada persona responsable debe saber que este es un punto decisivo. Solo si resultamos exitosos en el cumplimiento de esta tarea, podremos hacer llegar el Dharma a las generaciones futuras.



domingo, 31 de agosto de 2014

El budismo en la práctica, 

la práctica en el budismo



S. EJetsün Khandro Rinpoche dio esta enseñanza en Praga, República Checa en 2003.

Dado el título de El budismo en la práctica, la práctica en el budismo, podríamos empezar por tratar de entender lo que realmente significa la visión budista de la práctica.
En el mundo actual con su vasto y rápido desarrollo de los medios de comunicación, comunicación masiva y tecnología, estamos mucho más cerca y nuestras comunicaciones son muy rápidas y más eficaces. La ventaja de tal cercanía y velocidad es la oportunidad de aprender todo lo que querramos aprender. Más que nunca tenemos fácil acceso a todo lo que nos interesa o fascina; incluyendo el mundo espiritual con sus diversas religiones, filosofías y doctrinas.
El budismo, también, se ha convertido en algo muy conocido y fácilmente accesible, y no sólo la filosofía tradicional y las enseñanzas avanzadas. Hay una creciente comprensión de que la filosofía budista es vasta. La gente está más familiarizada con las enseñanzas sobre la compasión, con varias prácticas de meditación y con lo que es entendido por los budistas como "visión".
La desventaja del rápidamente creciente interés en la filosofía budista — o cualquier otra cosa — es que esto no puede ser correctamente guiada.
Cuando hablamos de un sistema de creencias o una filosofía de vida, estamos hablando de algo muy valioso, algo en que debemos ser muy serios y cuidadosos sobre adoptar en nuestras vidas. Pero, con este rápido desarrollo de interés, existe el peligro de hacer algo sólo porque está de moda o para satisfacer nuestra curiosidad, sin necesariamente comprender su verdadero significado o motivación.
Cada vez que estamos más atraídos por la forma externa de cualquier filosofía o forma de vida — no sólo el budismo — existe el peligro de no entender su verdadera intención. Esta falta de entendimiento nos impedirá derivar algún beneficio real, particularmente de algo tan profundo como la doctrina budista.
Cómo hacerlo…
Entren en cualquier librería hoy y encontrarán cualquier número de libros sobre cómo mejorar vuestra vida, cómo curar todo tipo de males, cómo practicar la meditación; o simplemente naveguen por Internet y habrá una multitud de sitios que cubren los mismos temas. Este acceso fácil al conocimiento tiene un lado bueno.
Aumentar sus conocimientos, encontrar mejores formas de vida, mejores formas de entender el uno al otro o simplemente maneras de hacer más fructíferos los fines de semana o más relajante la vida; en todo esto hay un propósito y algo bueno. Pues quien practica la meditación o estudia cualquier filosofía o doctrina también lo hace con la intención de conseguir algo bueno de eso.
Pero cuando hablamos de budismo y de la práctica budista, no estamos hablando de hacer algo solo para el alivio temporal. La práctica no es algo que hacemos porque es popular o nos hace sentir bien, ni el propósito de la práctica budista es lograr ganancias a corto plazo o satisfacer una mente curiosa. ¿Cuál es, entonces, el significado de la práctica?
La palabra "práctica", en este contexto, es una traducción de la palabra tibetana nyamlen (nyams len). Nyamlen significa en realidad seguir sea lo que sea que uno ha comprendido que es de valor; el significado ampliado es adoptarlo como el sendero de vida de uno. Este es el significado de la práctica. La práctica debe comenzar, por lo tanto, con prestar atención especial al pensamiento y a la reflexión, para entender el valor de lo que están a punto de adoptar en vuestra vida y en vuestra mente. A partir de pensar y reflexionar cuidadosamente, surge la confianza. Sin tomarse tiempo para investigar, examinar y contemplar el valor de lo que están haciendo correctamente, de ninguna manera puede surgir confianza.
Desde esta perspectiva, la práctica budista no es acerca de la adopción de estilos de vida, ideologías, principios o teorías. La práctica es la confianza que naturalmente surge en vuestra mente cuando se toman el tiempo para investigar y entender el significado de lo que están haciendo. Por lo tanto ya no están separados del valor que han entendido y, por ello, son capaces de poner eso en acción.
Así, por un lado, tenemos la confianza que viene naturalmente de nuestro propio entendimiento. Por otro lado, también debemos ser conscientes de nuestros patrones humanos. Por cuanto la mente humana todavía está atascada con la estructura, nos preguntamos por dónde empezar, cómo proceder y a quién tomar de ejemplo a seguir.
Pregunten y tendrán una respuesta

El Buddha Shakyamuni alcanzó la iluminación y comenzó a enseñar en la India hace poco más de 2500 años. Más tarde, en el siglo VIII, las enseñanzas budistas llegaron al Tíbet. Mirando la historia del budismo, podemos ver que desde el principio es una religión no teísta con una premisa muy simple. El budismo es sobre la realización de la verdad absoluta, hacia lo que cada uno de nosotros debe trabajar con nuestra propia clara visión penetrante, nuestro pensamiento y nuestra sabiduría.
Esta es la enseñanza principal y el énfasis de la doctrina. No hay ninguna forma involucrada en esto. De hecho, volviendo a las enseñanzas del mismo Buda, vemos un énfasis muy fuerte en no traer cualquier forma. Después, sin embargo, la gente comenzó a interpretar las enseñanzas. Y debido a que los seres humanos somos muy capaces de complicar las cosas, entonces hay tantas interpretaciones de la "verdad absoluta" como seres humanos hay.
Debido a la curiosidad y a la constante necesidad de estructura y soporte de la mente humana, esta visión no teísta, ni orientada hacia la forma debio ser expresada de manera teísta, con principios y prácticas a cultivar, actividades que abandonar, etc. Los caminos estructurados que tenemos hoy son simplemente en respuesta a esa mente que necesita estructura y ayuda para entender la verdad.
Cuando el Buda comenzó a enseñar, enseñó una cosa simple: practicar en todo momento compasión desinteresada. Muy simple y muy lógico; todos comprendemos la importancia de la compasión bondadosa; a todos se nos enseña a ser compasivos, generosos y amables. Pero a través del tiempo esta sencilla enseñanza fue de la India al Tíbet, esto probablemente se encontró con preguntas como: "Está bien, comprendo el valor de la compasión desinteresada, pero ¿qué es bondad y cómo practicar ser realmente amable?" Así una filosofía sin forma, no teísta comenzó a necesitar un modelo de camino de práctica.
Quizá quieran ser desinteresadamente compasivos pero se preguntan acerca de por dónde empezar y cómo practicar cuando encuentren dificultades, vacilación o una mente que no entiende cómo ser desinteresado. ¿Entonces qué hacer?
Cuando hacen esas preguntas, sin duda obtendrán una respuesta. En algún sentido, podríamos decir que esto es por qué existen los grandes budas y bodhisattvas iluminados que se manifiestan y enseñan, y cuyas enseñanzas constituyen la base del camino de la práctica.
Alguien que puede realmente practicar compasión desinteresada no tiene que seguir cualquier forma. Por otro lado, si la meta del camino es generar compasión desinteresada, ¿cómo y qué podemos practicar para realmente llevar a cabo esto? Resumir simplemente esto, diciendo: "Haz esto que conducirá a la realización," presenta enormes dificultades. Y aunque la mayor parte del tiempo parecen estar hablando sobre cómo y qué practicar; yo misma, a menudo encuentro dificultades.
Cuando viajo por avión, por ejemplo, si me siento junto a alguien no familiarizado con el budismo, suele ser más fácil pretender estar dormida. Porque invariablemente ellos dirán: "Estoy interesado en el budismo, entonces ¿cuál es la mejor y más rápida manera de práctica?" Y — ya sea simplemente la verdad o esté basado en la investigación y la propia experiencia escasas —sólo hay una respuesta posible: Practicar la bondad genuina.
La práctica de la bondad genuina lleva a la realización — la iluminación o realización de la verdad absoluta — que no es otra que compasión desinteresada: la capacidad de ir más allá de auto apego y el aferramiento al yo.
La práctica de la bondad en los tres Yanas

El Buddha Shakyamuni explicó 84000 enseñanzas. Hoy, 2.500 años después, las enseñanzas budistas son tan vastas, que sería difícil de comprender todo en una vida humana. No obstante, en resumen, estas enseñanzas se han agrupado en tres principales lemas o prácticas.
1.   No causar daño a nadie — entrénate ante todo para que, dentro de tu vida, no ocasiones ningún daño a otro ser sensible.
2.   Cultivar lo bueno y virtuoso — El segundo nivel de práctica es adoptar el tipo de vida que ofrece la posibilidad de cultivar todas las cosas que son buenas y virtuosas.
3.   En todo momento practicar en concienciarse. El tercer nivel de comprensión es realizar el esfuerzo en preparar la mente para desarrollar concienciación en todo momento.

Si examinan las tres instrucciones, verán los tres niveles de comprensión, o lo tres yanas, dentro de la doctrina budista: el hinayana, el mahayana y el vajrayana.
La práctica del camino de hinayana — o sutrayana como se le llama hoy en día — se basa en la autodisciplina. A través de la concienciación, la disciplina y la capacidad de discernir lo que es útil y lo que es perjudicial, abandonamos las actividades inútiles y perjudiciales. Podríamos decir que el camino de práctica hinayana es acerca de la moralidad o autodisciplina.
La práctica en el camino Mahayana, el "camino de la transformación," no sólo nos previene de dañar a los demás, sino también nos permite desarrollar el potencial para ayudarles. Habiendo desarrollado autodisciplina, podemos ampliarnos a una actitud disciplinada hacia el mundo y empezar a involucrar a otros en nuestro camino. De esta manera, podemos aprovechar cualidades que en realidad podrían ser útiles y permitirnos ser de alguna utilidad a los demás. Tales prácticas se denominan el camino Mahayana.
La práctica en el camino vajrayana, el "camino de trascendencia," es sobre entrenar la mente de tal manera que se presente esa trascendencia. Se entrena la mente conociendo la naturaleza de la mente; y se conoce la naturaleza de la mente mediante el desarrollo de la conciencia de lo que es la mente. En pocas palabras, las preparaciones vajrayana en tomar conciencia de la verdadera naturaleza, es de tal manera que derrumba toda falsedad. Cuando la verdadera naturaleza es revelada, la capacidad de trascender a nuestro constante apego al "yo" surge espontáneamente, permitiendo así a la genuina compasión impregnar espontáneamente. Esta es la práctica del camino vajrayana.
Debido al "fácil acceso" que hablamos antes, muchas personas están familiarizadas con estos distintos niveles y métodos de práctica. Pero el fácil acceso a veces puede conducir a malentendidos. Es un malentendido, por ejemplo, pensar que primero hay que practicar hinayana, luego graduarse en mahayana y posteriormente ir al vajrayana. Incluso más común es la confusión que se puede saltar enseguida a cualquier yana que les guste. Esto es tomar la teoría al pie de la letra; sin comprender que la teoría debe convertirse en parte de tu vida.
La teoría nos ayuda a entender una filosofía, como una llave que abre una puerta. Pero habiendo abierto la puerta, tienen que dar los primeros pasos. Tienen que analizar y examinar la teoría para comprender su significado y valor. Mediante la comprensión de su valor, ganarán confianza en la teoría. Entonces pueden empezar a realizar la práctica y entenderla de una manera que permita el crecimiento y la madurez.
Los tres yanas no son acerca de asumir ciertas filosofías simplemente porque nos gusta el maestro o han leído los libros y están fascinados con las ideas. Los tres yanas reflejan la madurez de la mente.
Del brote a la flor completa

El fruto final del camino de la meditación se dice que es la iluminación. Esto, también, se puede ver a partir de los tres niveles de comprensión.
Teóricamente, la iluminación es reconocer la verdad absoluta. Pero para reconocer la verdad absoluta, primero deben desarrollar la sabiduría para abandonar o destruir totalmente todo lo que es falso. Si se convierten en budistas para alcanzar la iluminación, o se convierten en meditadores vajrayana para darse cuenta rápidamente de la verdad absoluta, prácticamente hablando primero deben entender el patrón básico de todo lo que es negativo o falso; lo que significa antes que nada deben examinarse y trabajar con ustedes mismos. ¿Cuánto de su fundamento, ahora, se basa realmente en sabiduría y en autoconciencia?
Los tres yanas podrían verse como el florecimiento gradual de una flor: poco a poco la mente llega a entender la importancia de la verdad. Como el brote de una flor, nuestra comprensión de la verdad como "algo que se estudia" florece en una comprensión de la verdad inherente.
Hasta entonces, hay muchos métodos y caminos de práctica que permiten la maduración de la mente que poco a poco se llevará a cabo. Si ustedes necesitan meditar, es meditación. Si tienen que estudiar, hay estudio. Ustedes pueden renunciar a todo y entrar en una cueva, como pueden regresar y trabajar con compasión por todos los seres sensibles. Por eso, hay tres yanas principales en el budismo; aunque, de hecho, hay tantas yanas como hay seres humanos e ideas.
El objetivo es siempre darse cuenta de la verdad absoluta y, a través de esta realización, generar la bondad y compasión desinteresada que supere la ignorancia. Una mente ignorante aferrada constantemente a uno mismo es lo que impide  nuestra habilidad para realizar nuestra bondad básica y desarrollar la compasión desinteresada.
¿Cómo superamos la ignorancia? ¿Cómo realmente llegamos a un estado iluminado? Hoy encontramos las mismas preguntas que se plantearon cuando el budismo llegó al Tíbet.
Es útil saber que cuando los primeros eruditos y maestros budistas fueron invitados desde la India por los reyes del Tíbet, no enseñaron inmediatamente las profundas enseñanzas vajrayana. Tampoco enseñaron las muchas enseñanzas del mahayana. Las primeras enseñanzas budistas cuando llegaron a Tíbet fueron las prácticas básicas del hinayana.
Históricamente Tíbet era considerado un país "bárbaro". Esto no significa que los tibetanos eran bárbaros en el sentido ordinario. Eran seres humanos inteligentes; que sin embargo no se dieron ellos mismos el tiempo y espacio para hacer las cosas conforme a su potencial humano básico. Eran bárbaros en el sentido de que no estaban utilizando al máximo el potencial humano.
Cada animal es capaz de comer, dormir, beber y caminar. Preocuparse por la propia supervivencia y pensar sólo en el yo de uno, lo hacen hasta los animales. Sin embargo, los seres humanos son mucho más inteligentes; científicamente nos vemos a nosotros mismos como los más inteligentes de todas las especies. ¿Qué es, entonces, lo que los seres humanos podemos hacer más allá de sobrevivir y protegernos? Podemos realizar plenamente nuestro potencial humano.
Con ese fin, las primeras enseñanzas en Tíbet fueron los preceptos del hinayana. Los grandes maestros hicieron esto al introducirlas como la primera Constitución del Tíbet. La primera Constitución fundamental del Tíbet pedía la adopción de las diez acciones virtuosas y el abandono de las diez acciones no virtuosas.

Un sencillo momento de consciencia

Asumir los preceptos hinayana y ponerlos en práctica nos hace conscientes de las sutilezas de la falta de atención. La falta de atención crece gradualmente en ignorancia y la ignorancia se vuelve ese bloque sólido de un ser humano que desea felicidad, sin entender que nosotros mismos creamos las causas de nuestro sufrimiento. Una mayor concienciación de nuestras acciones aporta una mayor claridad acerca de quiénes somos como seres humanos; lo que nos permite reconocer gradualmente nuestra verdadera naturaleza.
Ustedes podrían intentar hacer mejor las cosas con compasión y prácticas metódicas y meditaciones del Mahayana. Estas son sin duda útiles. ¿Pero, aparte de la compasión, cuál es el resultado natural de observar concienzudamente el camino hinayana? La práctica hinayana — con su concienciación de las acciones de cuerpo, palabra y mente, genuinamente libre de dañar a los demás —fructifica espontáneamente como la mente mahayana.
Se puede entrenar la mente para generar conciencia utilizando diversos métodos vajrayana: prácticas de meditación, mantras, visualizaciones y retiros. Pero sin conciencia, ¿cómo podría alguien practicar el camino hinayana del abandono de las diez acciones no virtuosas o el cultivar las diez acciones virtuosas?
No pueden más que desarrollar conciencia si son realmente cuidadosos de no matar, no robar ni complacerse en la mala conducta sexual. No pueden más que desarrollar conciencia si son cuidadosos en no mentir, no calumniar ni hablar palabras duras, coléricas o hirientes, o chismear; si realmente no ambicionan lo que no es vuestro, o tienen malas intenciones hacia otro o sostienen visiones erróneas, lo que significa que no entienden la ley de causa y efecto, por lo tanto no comprenden su propia responsabilidad.
Viendo claramente y examinando cuidadosamente estas diez acciones simples, desarrollamos la conciencia: la conciencia del cuerpo, la conciencia del habla y la conciencia de la mente. Podemos llamarlas dharmakaya, sambhogakaya y nirmanakaya en el nivel más alto del tantrayana del budismo. Podemos llamarlo verdad relativa, verdad absoluta y verdad no dual inseparable. Y podemos llamarnos practicantes hinayana, mahayana y vajrayana. Pero todo se resume en el principio básico de no dañar a ningún ser sensible con nuestro cuerpo, habla o mente. Esto nos demanda ser generosos y compasivos, como a desarrollar conciencia intrínseca de nuestra verdadera naturaleza absoluta.
Podemos estar apegados a ciertas teorías, principios o niveles de comprensión. A veces ni siquiera pueden resultar útiles. Pero la esencia de las enseñanzas supremas se encuentra en un simple momento de conciencia.
Un practicante budista, ni más ni menos

Pueden asumir que desean alcanzar la iluminación, pero ¿qué harían con ella? Tener desarrollo constante, conciencia firme, ¿luego qué? Un ser iluminado nunca haría daño a nadie. Si este es su objetivo, su práctica debe ser proporcional a la fruición que quieren lograr.
La historia del budismo en el Tíbet comenzó con las diez instrucciones fundamentales y profundas de Shakyamuni Buddha. Ellas aún hoy en día son de beneficio, sea que se refieran o no a vosotros mismos como una persona espiritual o no espiritual. No tienen que proclamar que pertenecen a esta o a esa creencia. Y como practicantes budistas, no importa si se consideran a sí mismos hinayana, mahayana, vajrayana, dzogchen o mahamudra. La única cosa que importa — sin importar lo que dices que eres — es ser capaz de poner estas diez acciones en práctica.
Desde un simple punto de vista humanitario, esto es esencial. Mucho más para un practicante que se encontró con el Dharma y ha recibido tales enseñanzas enormemente valiosas. Mientras tengan un cuerpo y mente, es necesario distinguir claramente si las acciones de vuestro cuerpo, palabra y mente son perjudiciales o no. Es necesario abandonar las que son dañinas e inútiles y ejercer esfuerzos para adoptar aquellas que son valiosas y útiles y una causa de felicidad para ustedes y otros.
Quien realmente desarrolla tal consciencia — aunque se niegue obstinadamente a llamarse budista — no es nada más ni nada menos que un practicante budista.
Lo más importante es practicar sinceramente. Con la creciente conciencia de las enseñanzas y de la cultura budista, es esencial que crezcan también, de una manera sana. El crecimiento saludable se basa en la bondad y la tolerancia entre vosotros mismos y en no perder contacto con su cordura básica e inteligencia básica.