domingo, 31 de agosto de 2014

El budismo en la práctica, 

la práctica en el budismo



S. EJetsün Khandro Rinpoche dio esta enseñanza en Praga, República Checa en 2003.

Dado el título de El budismo en la práctica, la práctica en el budismo, podríamos empezar por tratar de entender lo que realmente significa la visión budista de la práctica.
En el mundo actual con su vasto y rápido desarrollo de los medios de comunicación, comunicación masiva y tecnología, estamos mucho más cerca y nuestras comunicaciones son muy rápidas y más eficaces. La ventaja de tal cercanía y velocidad es la oportunidad de aprender todo lo que querramos aprender. Más que nunca tenemos fácil acceso a todo lo que nos interesa o fascina; incluyendo el mundo espiritual con sus diversas religiones, filosofías y doctrinas.
El budismo, también, se ha convertido en algo muy conocido y fácilmente accesible, y no sólo la filosofía tradicional y las enseñanzas avanzadas. Hay una creciente comprensión de que la filosofía budista es vasta. La gente está más familiarizada con las enseñanzas sobre la compasión, con varias prácticas de meditación y con lo que es entendido por los budistas como "visión".
La desventaja del rápidamente creciente interés en la filosofía budista — o cualquier otra cosa — es que esto no puede ser correctamente guiada.
Cuando hablamos de un sistema de creencias o una filosofía de vida, estamos hablando de algo muy valioso, algo en que debemos ser muy serios y cuidadosos sobre adoptar en nuestras vidas. Pero, con este rápido desarrollo de interés, existe el peligro de hacer algo sólo porque está de moda o para satisfacer nuestra curiosidad, sin necesariamente comprender su verdadero significado o motivación.
Cada vez que estamos más atraídos por la forma externa de cualquier filosofía o forma de vida — no sólo el budismo — existe el peligro de no entender su verdadera intención. Esta falta de entendimiento nos impedirá derivar algún beneficio real, particularmente de algo tan profundo como la doctrina budista.
Cómo hacerlo…
Entren en cualquier librería hoy y encontrarán cualquier número de libros sobre cómo mejorar vuestra vida, cómo curar todo tipo de males, cómo practicar la meditación; o simplemente naveguen por Internet y habrá una multitud de sitios que cubren los mismos temas. Este acceso fácil al conocimiento tiene un lado bueno.
Aumentar sus conocimientos, encontrar mejores formas de vida, mejores formas de entender el uno al otro o simplemente maneras de hacer más fructíferos los fines de semana o más relajante la vida; en todo esto hay un propósito y algo bueno. Pues quien practica la meditación o estudia cualquier filosofía o doctrina también lo hace con la intención de conseguir algo bueno de eso.
Pero cuando hablamos de budismo y de la práctica budista, no estamos hablando de hacer algo solo para el alivio temporal. La práctica no es algo que hacemos porque es popular o nos hace sentir bien, ni el propósito de la práctica budista es lograr ganancias a corto plazo o satisfacer una mente curiosa. ¿Cuál es, entonces, el significado de la práctica?
La palabra "práctica", en este contexto, es una traducción de la palabra tibetana nyamlen (nyams len). Nyamlen significa en realidad seguir sea lo que sea que uno ha comprendido que es de valor; el significado ampliado es adoptarlo como el sendero de vida de uno. Este es el significado de la práctica. La práctica debe comenzar, por lo tanto, con prestar atención especial al pensamiento y a la reflexión, para entender el valor de lo que están a punto de adoptar en vuestra vida y en vuestra mente. A partir de pensar y reflexionar cuidadosamente, surge la confianza. Sin tomarse tiempo para investigar, examinar y contemplar el valor de lo que están haciendo correctamente, de ninguna manera puede surgir confianza.
Desde esta perspectiva, la práctica budista no es acerca de la adopción de estilos de vida, ideologías, principios o teorías. La práctica es la confianza que naturalmente surge en vuestra mente cuando se toman el tiempo para investigar y entender el significado de lo que están haciendo. Por lo tanto ya no están separados del valor que han entendido y, por ello, son capaces de poner eso en acción.
Así, por un lado, tenemos la confianza que viene naturalmente de nuestro propio entendimiento. Por otro lado, también debemos ser conscientes de nuestros patrones humanos. Por cuanto la mente humana todavía está atascada con la estructura, nos preguntamos por dónde empezar, cómo proceder y a quién tomar de ejemplo a seguir.
Pregunten y tendrán una respuesta

El Buddha Shakyamuni alcanzó la iluminación y comenzó a enseñar en la India hace poco más de 2500 años. Más tarde, en el siglo VIII, las enseñanzas budistas llegaron al Tíbet. Mirando la historia del budismo, podemos ver que desde el principio es una religión no teísta con una premisa muy simple. El budismo es sobre la realización de la verdad absoluta, hacia lo que cada uno de nosotros debe trabajar con nuestra propia clara visión penetrante, nuestro pensamiento y nuestra sabiduría.
Esta es la enseñanza principal y el énfasis de la doctrina. No hay ninguna forma involucrada en esto. De hecho, volviendo a las enseñanzas del mismo Buda, vemos un énfasis muy fuerte en no traer cualquier forma. Después, sin embargo, la gente comenzó a interpretar las enseñanzas. Y debido a que los seres humanos somos muy capaces de complicar las cosas, entonces hay tantas interpretaciones de la "verdad absoluta" como seres humanos hay.
Debido a la curiosidad y a la constante necesidad de estructura y soporte de la mente humana, esta visión no teísta, ni orientada hacia la forma debio ser expresada de manera teísta, con principios y prácticas a cultivar, actividades que abandonar, etc. Los caminos estructurados que tenemos hoy son simplemente en respuesta a esa mente que necesita estructura y ayuda para entender la verdad.
Cuando el Buda comenzó a enseñar, enseñó una cosa simple: practicar en todo momento compasión desinteresada. Muy simple y muy lógico; todos comprendemos la importancia de la compasión bondadosa; a todos se nos enseña a ser compasivos, generosos y amables. Pero a través del tiempo esta sencilla enseñanza fue de la India al Tíbet, esto probablemente se encontró con preguntas como: "Está bien, comprendo el valor de la compasión desinteresada, pero ¿qué es bondad y cómo practicar ser realmente amable?" Así una filosofía sin forma, no teísta comenzó a necesitar un modelo de camino de práctica.
Quizá quieran ser desinteresadamente compasivos pero se preguntan acerca de por dónde empezar y cómo practicar cuando encuentren dificultades, vacilación o una mente que no entiende cómo ser desinteresado. ¿Entonces qué hacer?
Cuando hacen esas preguntas, sin duda obtendrán una respuesta. En algún sentido, podríamos decir que esto es por qué existen los grandes budas y bodhisattvas iluminados que se manifiestan y enseñan, y cuyas enseñanzas constituyen la base del camino de la práctica.
Alguien que puede realmente practicar compasión desinteresada no tiene que seguir cualquier forma. Por otro lado, si la meta del camino es generar compasión desinteresada, ¿cómo y qué podemos practicar para realmente llevar a cabo esto? Resumir simplemente esto, diciendo: "Haz esto que conducirá a la realización," presenta enormes dificultades. Y aunque la mayor parte del tiempo parecen estar hablando sobre cómo y qué practicar; yo misma, a menudo encuentro dificultades.
Cuando viajo por avión, por ejemplo, si me siento junto a alguien no familiarizado con el budismo, suele ser más fácil pretender estar dormida. Porque invariablemente ellos dirán: "Estoy interesado en el budismo, entonces ¿cuál es la mejor y más rápida manera de práctica?" Y — ya sea simplemente la verdad o esté basado en la investigación y la propia experiencia escasas —sólo hay una respuesta posible: Practicar la bondad genuina.
La práctica de la bondad genuina lleva a la realización — la iluminación o realización de la verdad absoluta — que no es otra que compasión desinteresada: la capacidad de ir más allá de auto apego y el aferramiento al yo.
La práctica de la bondad en los tres Yanas

El Buddha Shakyamuni explicó 84000 enseñanzas. Hoy, 2.500 años después, las enseñanzas budistas son tan vastas, que sería difícil de comprender todo en una vida humana. No obstante, en resumen, estas enseñanzas se han agrupado en tres principales lemas o prácticas.
1.   No causar daño a nadie — entrénate ante todo para que, dentro de tu vida, no ocasiones ningún daño a otro ser sensible.
2.   Cultivar lo bueno y virtuoso — El segundo nivel de práctica es adoptar el tipo de vida que ofrece la posibilidad de cultivar todas las cosas que son buenas y virtuosas.
3.   En todo momento practicar en concienciarse. El tercer nivel de comprensión es realizar el esfuerzo en preparar la mente para desarrollar concienciación en todo momento.

Si examinan las tres instrucciones, verán los tres niveles de comprensión, o lo tres yanas, dentro de la doctrina budista: el hinayana, el mahayana y el vajrayana.
La práctica del camino de hinayana — o sutrayana como se le llama hoy en día — se basa en la autodisciplina. A través de la concienciación, la disciplina y la capacidad de discernir lo que es útil y lo que es perjudicial, abandonamos las actividades inútiles y perjudiciales. Podríamos decir que el camino de práctica hinayana es acerca de la moralidad o autodisciplina.
La práctica en el camino Mahayana, el "camino de la transformación," no sólo nos previene de dañar a los demás, sino también nos permite desarrollar el potencial para ayudarles. Habiendo desarrollado autodisciplina, podemos ampliarnos a una actitud disciplinada hacia el mundo y empezar a involucrar a otros en nuestro camino. De esta manera, podemos aprovechar cualidades que en realidad podrían ser útiles y permitirnos ser de alguna utilidad a los demás. Tales prácticas se denominan el camino Mahayana.
La práctica en el camino vajrayana, el "camino de trascendencia," es sobre entrenar la mente de tal manera que se presente esa trascendencia. Se entrena la mente conociendo la naturaleza de la mente; y se conoce la naturaleza de la mente mediante el desarrollo de la conciencia de lo que es la mente. En pocas palabras, las preparaciones vajrayana en tomar conciencia de la verdadera naturaleza, es de tal manera que derrumba toda falsedad. Cuando la verdadera naturaleza es revelada, la capacidad de trascender a nuestro constante apego al "yo" surge espontáneamente, permitiendo así a la genuina compasión impregnar espontáneamente. Esta es la práctica del camino vajrayana.
Debido al "fácil acceso" que hablamos antes, muchas personas están familiarizadas con estos distintos niveles y métodos de práctica. Pero el fácil acceso a veces puede conducir a malentendidos. Es un malentendido, por ejemplo, pensar que primero hay que practicar hinayana, luego graduarse en mahayana y posteriormente ir al vajrayana. Incluso más común es la confusión que se puede saltar enseguida a cualquier yana que les guste. Esto es tomar la teoría al pie de la letra; sin comprender que la teoría debe convertirse en parte de tu vida.
La teoría nos ayuda a entender una filosofía, como una llave que abre una puerta. Pero habiendo abierto la puerta, tienen que dar los primeros pasos. Tienen que analizar y examinar la teoría para comprender su significado y valor. Mediante la comprensión de su valor, ganarán confianza en la teoría. Entonces pueden empezar a realizar la práctica y entenderla de una manera que permita el crecimiento y la madurez.
Los tres yanas no son acerca de asumir ciertas filosofías simplemente porque nos gusta el maestro o han leído los libros y están fascinados con las ideas. Los tres yanas reflejan la madurez de la mente.
Del brote a la flor completa

El fruto final del camino de la meditación se dice que es la iluminación. Esto, también, se puede ver a partir de los tres niveles de comprensión.
Teóricamente, la iluminación es reconocer la verdad absoluta. Pero para reconocer la verdad absoluta, primero deben desarrollar la sabiduría para abandonar o destruir totalmente todo lo que es falso. Si se convierten en budistas para alcanzar la iluminación, o se convierten en meditadores vajrayana para darse cuenta rápidamente de la verdad absoluta, prácticamente hablando primero deben entender el patrón básico de todo lo que es negativo o falso; lo que significa antes que nada deben examinarse y trabajar con ustedes mismos. ¿Cuánto de su fundamento, ahora, se basa realmente en sabiduría y en autoconciencia?
Los tres yanas podrían verse como el florecimiento gradual de una flor: poco a poco la mente llega a entender la importancia de la verdad. Como el brote de una flor, nuestra comprensión de la verdad como "algo que se estudia" florece en una comprensión de la verdad inherente.
Hasta entonces, hay muchos métodos y caminos de práctica que permiten la maduración de la mente que poco a poco se llevará a cabo. Si ustedes necesitan meditar, es meditación. Si tienen que estudiar, hay estudio. Ustedes pueden renunciar a todo y entrar en una cueva, como pueden regresar y trabajar con compasión por todos los seres sensibles. Por eso, hay tres yanas principales en el budismo; aunque, de hecho, hay tantas yanas como hay seres humanos e ideas.
El objetivo es siempre darse cuenta de la verdad absoluta y, a través de esta realización, generar la bondad y compasión desinteresada que supere la ignorancia. Una mente ignorante aferrada constantemente a uno mismo es lo que impide  nuestra habilidad para realizar nuestra bondad básica y desarrollar la compasión desinteresada.
¿Cómo superamos la ignorancia? ¿Cómo realmente llegamos a un estado iluminado? Hoy encontramos las mismas preguntas que se plantearon cuando el budismo llegó al Tíbet.
Es útil saber que cuando los primeros eruditos y maestros budistas fueron invitados desde la India por los reyes del Tíbet, no enseñaron inmediatamente las profundas enseñanzas vajrayana. Tampoco enseñaron las muchas enseñanzas del mahayana. Las primeras enseñanzas budistas cuando llegaron a Tíbet fueron las prácticas básicas del hinayana.
Históricamente Tíbet era considerado un país "bárbaro". Esto no significa que los tibetanos eran bárbaros en el sentido ordinario. Eran seres humanos inteligentes; que sin embargo no se dieron ellos mismos el tiempo y espacio para hacer las cosas conforme a su potencial humano básico. Eran bárbaros en el sentido de que no estaban utilizando al máximo el potencial humano.
Cada animal es capaz de comer, dormir, beber y caminar. Preocuparse por la propia supervivencia y pensar sólo en el yo de uno, lo hacen hasta los animales. Sin embargo, los seres humanos son mucho más inteligentes; científicamente nos vemos a nosotros mismos como los más inteligentes de todas las especies. ¿Qué es, entonces, lo que los seres humanos podemos hacer más allá de sobrevivir y protegernos? Podemos realizar plenamente nuestro potencial humano.
Con ese fin, las primeras enseñanzas en Tíbet fueron los preceptos del hinayana. Los grandes maestros hicieron esto al introducirlas como la primera Constitución del Tíbet. La primera Constitución fundamental del Tíbet pedía la adopción de las diez acciones virtuosas y el abandono de las diez acciones no virtuosas.

Un sencillo momento de consciencia

Asumir los preceptos hinayana y ponerlos en práctica nos hace conscientes de las sutilezas de la falta de atención. La falta de atención crece gradualmente en ignorancia y la ignorancia se vuelve ese bloque sólido de un ser humano que desea felicidad, sin entender que nosotros mismos creamos las causas de nuestro sufrimiento. Una mayor concienciación de nuestras acciones aporta una mayor claridad acerca de quiénes somos como seres humanos; lo que nos permite reconocer gradualmente nuestra verdadera naturaleza.
Ustedes podrían intentar hacer mejor las cosas con compasión y prácticas metódicas y meditaciones del Mahayana. Estas son sin duda útiles. ¿Pero, aparte de la compasión, cuál es el resultado natural de observar concienzudamente el camino hinayana? La práctica hinayana — con su concienciación de las acciones de cuerpo, palabra y mente, genuinamente libre de dañar a los demás —fructifica espontáneamente como la mente mahayana.
Se puede entrenar la mente para generar conciencia utilizando diversos métodos vajrayana: prácticas de meditación, mantras, visualizaciones y retiros. Pero sin conciencia, ¿cómo podría alguien practicar el camino hinayana del abandono de las diez acciones no virtuosas o el cultivar las diez acciones virtuosas?
No pueden más que desarrollar conciencia si son realmente cuidadosos de no matar, no robar ni complacerse en la mala conducta sexual. No pueden más que desarrollar conciencia si son cuidadosos en no mentir, no calumniar ni hablar palabras duras, coléricas o hirientes, o chismear; si realmente no ambicionan lo que no es vuestro, o tienen malas intenciones hacia otro o sostienen visiones erróneas, lo que significa que no entienden la ley de causa y efecto, por lo tanto no comprenden su propia responsabilidad.
Viendo claramente y examinando cuidadosamente estas diez acciones simples, desarrollamos la conciencia: la conciencia del cuerpo, la conciencia del habla y la conciencia de la mente. Podemos llamarlas dharmakaya, sambhogakaya y nirmanakaya en el nivel más alto del tantrayana del budismo. Podemos llamarlo verdad relativa, verdad absoluta y verdad no dual inseparable. Y podemos llamarnos practicantes hinayana, mahayana y vajrayana. Pero todo se resume en el principio básico de no dañar a ningún ser sensible con nuestro cuerpo, habla o mente. Esto nos demanda ser generosos y compasivos, como a desarrollar conciencia intrínseca de nuestra verdadera naturaleza absoluta.
Podemos estar apegados a ciertas teorías, principios o niveles de comprensión. A veces ni siquiera pueden resultar útiles. Pero la esencia de las enseñanzas supremas se encuentra en un simple momento de conciencia.
Un practicante budista, ni más ni menos

Pueden asumir que desean alcanzar la iluminación, pero ¿qué harían con ella? Tener desarrollo constante, conciencia firme, ¿luego qué? Un ser iluminado nunca haría daño a nadie. Si este es su objetivo, su práctica debe ser proporcional a la fruición que quieren lograr.
La historia del budismo en el Tíbet comenzó con las diez instrucciones fundamentales y profundas de Shakyamuni Buddha. Ellas aún hoy en día son de beneficio, sea que se refieran o no a vosotros mismos como una persona espiritual o no espiritual. No tienen que proclamar que pertenecen a esta o a esa creencia. Y como practicantes budistas, no importa si se consideran a sí mismos hinayana, mahayana, vajrayana, dzogchen o mahamudra. La única cosa que importa — sin importar lo que dices que eres — es ser capaz de poner estas diez acciones en práctica.
Desde un simple punto de vista humanitario, esto es esencial. Mucho más para un practicante que se encontró con el Dharma y ha recibido tales enseñanzas enormemente valiosas. Mientras tengan un cuerpo y mente, es necesario distinguir claramente si las acciones de vuestro cuerpo, palabra y mente son perjudiciales o no. Es necesario abandonar las que son dañinas e inútiles y ejercer esfuerzos para adoptar aquellas que son valiosas y útiles y una causa de felicidad para ustedes y otros.
Quien realmente desarrolla tal consciencia — aunque se niegue obstinadamente a llamarse budista — no es nada más ni nada menos que un practicante budista.
Lo más importante es practicar sinceramente. Con la creciente conciencia de las enseñanzas y de la cultura budista, es esencial que crezcan también, de una manera sana. El crecimiento saludable se basa en la bondad y la tolerancia entre vosotros mismos y en no perder contacto con su cordura básica e inteligencia básica.



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