lunes, 22 de septiembre de 2014


Como el maestro indio del siglo IV Vasubandu aconsejaba: "escuchar, reflexionar y meditar la práctica " Lama Jampa Thaye

Estos días quienes no nacen en el Dharma, parecen llegar a él desde muy distintas direcciones. Algunos se ven obligados a entrar en dharma después de una experiencia abrumadora que irrumpe en su mundo y no les deja otra opción. Otros llegan más suavemente, quizás a través de la desilusión con la superficialidad de la cultura contemporánea. Experimentando el dharma, encuentran significado y propósito.

Otros vienen porque están heridos de alguna manera, ya sea por amor o por odio o simplemente por la danza amarga de la soledad. En el dharma descubren un bálsamo para sus males.
Luego hay quienes vienen buscando respuestas, respuestas que no conseguían desde la ciencia o la filosofía. Para ellos, la enseñanza del Buda habla convincentemente de misterios por resolver y verdades que deben ser reveladas.
Sin embargo para que el dharma cumpla cualquiera de estas promesas, necesitamos saber cómo aprender esto. Aunque este punto puede al principio parecer innecesario, regularmente no estamos preparados para la tarea del descubrimiento que ofrece el dharma. En primer lugar, debemos tener un aprestamiento para el aprendizaje. Es improbable que una mente arrogante y cerrada pudiera conseguir algo del dharma. Es más, tenemos que reconocer que el proceso de aprendizaje llevará toda una vida. En esencia, este proceso forma la tríada de escuchar, reflexionar y meditar.

Escuchar
"Escuchar" indica que el dharma siempre se ha recibido de otros. Son los que nos conectan con la cadena de transmisión que se extiende desde la vuelta hacia el jardín de Sarnath, donde el Buda instruyó a sus primeros discípulos. Olvidar esto y en cambio buscar información sobre el budismo en libros o en Internet sólo ayudará un tanto. Si adoptamos este método de "consumir" el dharma, muy probablemente seleccionaremos los fragmentos que aparecen agradables y menos amenazadores a nuestras opiniones ya arraigadas y a nuestras más sutiles huellas emocionales y cognitivas. Esto es seguramente una de las principales razones por la que ahora haya tantas versiones distorsionadas del dharma en el mercado espiritual.
Es mejor escuchar el dharma de maestros educados que pueden compartir el buddhadharma con nosotros. Sin embargo, debe tenerse cuidado en la elección de uno los maestros, ya que siempre ha habido quienes tratarían de vendernos un dharma de su propia fabricación, pasándolo como algo genuino. En el siglo XIII, el Sakya Pandita caracterizó este comportamiento muy acertadamente: "Después de mostrar la cola de un venado, el sinvergüenza vende carne de burro". Después de todos estos años, tal clase de sinvergüenza todavía está en el negocio.
Dado que aquellos que inventan su propio dharma tienen sólo sus propias opiniones que presentar, necesitamos recurrir a esos maestros que están anclados en una tradición. Ya sea que esa tradición sea Theravada, sea una de las muchas escuelas del Asia oriental o sea de la tradición tibetana: Sakya, Kagyu, Gelug o Nyingma; el punto es que en estas tradiciones hay una cordura fundamental del Darma realizado en esas tradiciones, nacido de su  presencia en las vidas de hombres y mujeres de generación tras generación. Tal arraigo en la experiencia acumulada y el conocimiento probado contrasta con las prescripciones desarraigadas y sin peso de los autoproclamados.
En cualquier caso, bien podemos preguntarnos si hay algo verdaderamente innovador o atrevidamente revolucionario sobre el llamado "nuevo budismo" impartido por tantos maestros nuevos. Uno podía fácilmente verlo como la comercialización del mismo conjunto antiguo convencional de opiniones seculares bajo el pretexto del budismo sostenidas por personas que no están de acuerdo con los aspectos fundamentales del dharma o que sienten la necesidad de complementarlo con marchitas versiones del existencialismo recalentado o la psicoterapia "Oprahfied" [N. del T.-en referencia a las creencias y enseñanzas de la exitosa presentadora de la TV norteamericana Oprah]  vendidos por aquellos no tan agudos como Freud o Jung.
Un budismo tan desdentado no puede transformarnos. En lugar de llegar a parecerse a lo que se expone en las enseñanzas de Buda, este budismo sólo crece para parecerse a nosotros. En este sentido, los intentos de hacer más accesible el budismo pueden robar su poder. El medicamento se diluye. ¿Somos tan inteligentes hoy para que necesitemos menos la enseñanza y la práctica?

Reflexionar
Tenemos que abordar la enseñanza no debilitada con un espíritu de apertura y de humildad y dejar que nos hable. Posteriormente, la segunda etapa de relación con el dharma es la de reflexionar, en la que puede tener lugar una conexión verdadera entre la inteligencia innata del estudiante y el real dharma no modificado.
A través de la magia de reflexionar sobre las enseñanzas, su fuerza -- a veces clara, a veces oscura-- causará fermento en nuestras mentes desde lo que podemos destilar gradualmente la sabiduría de la reflexión. Esto requiere disciplina, pero también valentía; la valentía para cavar más profundo para descubrir nuestra confusión. Aquí no podemos avanzar si es que no evitamos la fácil evasión de la fe ciega. ¿Cuándo alguna vez  la fe ciega ha conducido a la sabiduría? En cambio, podemos llegar a la certeza de la verdad del dharma sólo a través de un razonamiento inferencial y de la experiencia directa.
En este punto, algunos pueden preguntarse si tal tensión en la certeza deja al budismo en la categoría de religión o filosofía. En realidad, esta cuestión está fuera de lugar, ya que el gran divorcio entre la religión y la filosofía que se produjo en Occidente en el siglo 17 nunca ocurrió en Asia, donde todo, desde el teísmo al materialismo y al dharma no teísta, coexistió como visiones de la naturaleza de la realidad.


Meditar
Resolver las dudas e incertidumbres a través de la reflexión inteligente y repetida sobre las enseñanzas que hemos escuchado nos lleva a la meditación, la parte final del triple camino hacia la sabiduría. Aquí, "meditar" es cultivar una experiencia directa de la verdad, escuchada y examinada en las dos etapas anteriores. En el análisis final, la verdad revelada en la meditación es la sabiduría del autoconocimiento a través de la cual la mente conoce su propia naturaleza sin intermediarios de concepto o idioma. La verdad última que se realiza a través de la meditación no es la imagen genérica o mental de la realidad accesible a través de la escucha y la reflexión, sino la realización no dual definitiva a la que damos el nombre de "la sabiduría primordial." Esto se convierte en un conocimiento decisivo, ya que ahora es de primera mano. Sin embargo, esa sabiduría no podría surgir sin el uso del lenguaje y el pensamiento analítico en las dos etapas anteriores de la escucha y la reflexión. Es por esta razón que los que evitan el trabajo de la escucha y la reflexión e intentan por sí solos basarse únicamente en la meditación, se van a enredar a sí mismos en las elaboraciones de la mente ignorante. Como dice Mipham Rinpoche, "Si usted no conoce la naturaleza de los fenómenos, por mucho que medite, usted todavía está meditando en conceptos ordinarios."
Como ya se ha dejado en claro, para embarcarse en este proceso de escucha, reflexión y meditación, tenemos que confiar en los maestros debidamente calificados. En cierto sentido, sin embargo, nuestros maestros deben ser transparentes para que podamos ver a través de ellos las enseñanzas del Buda. Los maestros mismos están ahí para que nos ayuden en escuchar, reflexionar y meditar en el Dharma, así como un experto maestro artesano entrena a sus aprendices en el dominio de un oficio determinado. De esta manera, el auténtico maestro de él o ella se distingue del vendedor de aceite de serpiente, asiático u occidental, que solo apunta  a sí mismo y no al Buda y sus enseñanzas.
Podría parecer que hay una gran distancia entre nosotros y los días cuando las tradiciones del Dharma dominaban indiscutiblemente sobre la cultura de gran parte de Asia. Sin embargo, a pesar de que las circunstancias externas pueden cambiar, la forma en que la realización de la naturaleza de la mente se desarrolla sigue siendo esencialmente la misma. Incluso hoy en día hay grandes maestros y personas que quieren colaborar con el Dharma a través del método triple de escuchar, reflexionar, y meditar. Y como se hace tarde, tal vez es hora de volver a empezar.

Lama Jampa Thaye es un estudioso, autor y maestro de meditación entrenado tanto en las tradiciones Karma Kagyu como en las Sakya del Budismo Tibetano.



ALGUNOS APUNTES 
SOBRE EL DHARMA

Khenchen Konchog Gyaltshen 
2009  



Hay ocho mundos en los que los seres humanos y no humanos existen en diversas formas. Los seres vivos, como los seres humanos y los animales, tienen una mente y estos seres desean ser felices. A la vez desean evitar el sufrimiento. La mente (sems) que trasciende la materia se llama consciencia (shes pa) y también se le llama potencia o energía (nus pa). Esta mente tiene muchos deseos. Pero la felicidad no puede ser obtenida solamente por desearla. Lo mismo ocurre con el sufrimiento. No queremos sufrir. Pero sólo por desear no podemos evitar el sufrimiento. Por lo tanto, para obtener felicidad y evitar el sufrimiento debemos aspirar a tenerla. Tanto la felicidad como el sufrimiento son efectos; ellos dependen de causas. Para obtener la felicidad y evitar el sufrimiento, tenemos por tanto que buscar las causas.

Aunque los animales tienen conciencia, carecen de capacidad mental discriminativa. La que si poseen los humanos. Los seres humanos poseemos la habilidad de conseguir felicidad transitoria y de superar temporalmente el sufrimiento mediante objetos materiales. De igual manera podemos alcanzar este objetivo a través de nuestra mente.

Con la ciencia moderna,  hemos conseguido un alto nivel de conocimiento sobre el mundo material. Por eso es que intentamos ganar felicidad y evitar el sufrimiento. Existen diferentes modos para que nuestra mente encuentre un camino hacia la felicidad, por lo que existen diversas religiones. Las religiones tienen su propia fe y sus propias prácticas, su propia idea sobre esta y la próxima vida, como diferentes métodos para obtener felicidad y superar el sufrimiento.

Entre las distintas religiones está el budismo que fue establecido hace 2550 años por el Buddha Shakyamuni. Nació como un príncipe y durante su juventud tuvo la oportunidad de familiarizarse con diferentes sistemas religiosos y estudiar varios campos del conocimiento. Debido a su alto nivel de aprendizaje fue elogiado por consumados estudiosos. También fue considerado como valiente y capaz gracias a su poder y riqueza. Estuvo dedicado fuertemente a la felicidad de la gente de la que era responsable. Sabía cómo resolver los problemas materiales, pero tomó conciencia de los diversos tipos de sufrimiento, como el nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte, por lo que pensó qué pasaría si él mismo experimentara esos padecimientos. Por eso, desarrolló una fuerte motivación para resolver estas clases de padecimientos. Su convicción fue que no encontraría la respuesta si seguía viviendo en su palacio. Por lo tanto, renunció a su vida familiar por la mendicidad y se convirtió en renunciante. Conoció a muchos amigos virtuosos, meditó y practicó, alcanzando un alto nivel de estabilización meditativa (ting nge 'dzin) y pasó seis años practicando austeridades. A la edad de 35 años alcanzó la iluminación. Realizó el secreto de la conciencia que está más allá del pensamiento.

Como se mencionó antes, nosotros como seres humanos estamos atrapados en la sensación de nunca tener suficientes recursos materiales. El Buda se dio cuenta de este problema y quiso resolverlo. Él encontró la solución para resolver el problema de nuestra mente. Todos los problemas de nuestra mente son causados por la ignorancia. Desde la ignorancia se originan las emociones perturbadoras. La mente es la causa principal de todos nuestros problemas en la sociedad contemporánea. Por eso, el Buda predicó intensamente el Dharma y giró tres veces la rueda del Dharma.

En el primer giro de la rueda del Dharma, él enseñó las Cuatro Nobles Verdades y esto se considera la raíz del Buddhadharma: sufrimiento, origen, cesación, camino. Es necesario entender el sufrimiento. Hay tres tipos de sufrimiento. El sufrimiento del sufrimiento, el sufrimiento del cambio y el sufrimiento generalizado de la existencia condicionada. El sufrimiento del sufrimiento es bien conocido por todo el mundo. El sufrimiento del cambio resulta del apego a la así llamada felicidad en nuestra sociedad. Es la razón de este sufrimiento, porque la felicidad en nuestra sociedad es impermanente. La felicidad existente no es estable y por lo tanto se convierte en sufrimiento. El sufrimiento generalizado de existencia condicionada es muy sutil. Nadie está exento del sufrimiento, no importa si él o ella son ricos o pobres, bien educados o no, poderosos o sin poder. Este es el sufrimiento de las propensiones o el sufrimiento generalizado de existencia condicionada.

No sólo los seres humanos, sino también los animales tienen métodos para ellos mismos aliviar el sufrimiento del sufrimiento. Muchas religiones ofrecen métodos para superar el sufrimiento del cambio. En general los métodos para resolver el sufrimiento del cambio han mejorado debido al alto nivel del conocimiento científico. Por ejemplo, si comes comida saludable es bueno para tu cuerpo; si algo resulta malo para el cuerpo, no lo comes. Este es un método para evitar un tipo de sufrimiento del cambio. Conseguir estabilidad en la meditación de permanecer en calma (zhi gnas) es el método de deshacerse completamente del sufrimiento del cambio. El método para eliminar el sufrimiento generalizado de existencia condicionada es la unidad de la meditación de permanecer en calma y de la de visión penetrante (lhag mthong). La razón es porque este es el método para eliminar la causa de las emociones perturbadoras de nuestra mente. La causa de este sufrimiento es el origen (la segunda Noble Verdad). Hay dos orígenes: El origen kármico y el origen de las emociones perturbadoras. El origen kármico comprende los karmas generados por medio de nuestro cuerpo (como matar, robar, etc.), nuestra habla (como mentir) y nuestra mente (como el apego, odio e ignorancia). El fruto de estas actividades es el sufrimiento del samsara

Cuando se remueve  el origen kármico y el origen de las emociones perturbadoras, él o ella han alcanzado la cesación (la tercera Noble Verdad). Se llama cesación, porque se ha eliminado la causa del sufrimiento desde la raíz. Existen dos tipos de cesación: la cesación así llamada del Shravaka y el cese del Mahayana. Con el fin de llegar a una de estas metas, el camino tiene que ser practicado (la cuarta Noble Verdad). La práctica del camino se compone de los treinta y siete factores de iluminación (byang chub kyi phyogs suma rtsa cu bdun). Estos son:

Las cuatro aplicaciones de la atención plena (dran pa nye bar bzhag pa bzhi
Los cuatro abandonos genuinos (yang dag par spong ba bzhi
Los cuatro fundamentos de los poderes milagrosos (rdzu 'phrul gyi rkang pa bzhi
Los cinco órganos sensoriales (dbang po lnga
Los cinco poderes (stobs lnga
Los siete factores de iluminación (byang chub kyi yan lag bdun
Las ocho ramas del noble camino ('phags lam gyi yan lag brgyad

Con la práctica de los treinta y siete factores de la iluminación serán solucionados los problemas de nuestra mente. Los vehículos que conducen a las dos clases de cesación son clasificados en vehículo menor y vehículo mayor por la diferente fuerza de motivación. Aquellos con menor motivación fueron los fundadores de la Shravakayana. Los que aceptaron con la mente de la iluminación (bodhicitta), tener la fuerte motivación de liberar a todos los seres sensibles del samsara, fueron los fundadores del Mahayana.

El fundamento del budismo es el origen o creación interdependiente, que se explica en detalle en el Gongchig de Kyobpa Jigten Sumgön. Este punto de vista es compatible con la ciencia moderna. En general el sistema del budismo puede compararse con la ciencia, porque trata de la naturaleza artificial de los fenómenos. La naturaleza perdurable de la materia y el carácter duradero de la mente son expuestos con claridad en el budismo. Es imposible quitarnos el sufrimiento sólo analizándolo. Para eliminar la causa del sufrimiento uno tiene que practicar. Hay dos tipos de obscuraciones: El oscurecimiento burdo y el oscurecimiento sutil. Mediante la eliminación de estos dos oscurecimientos uno será liberado de su sufrimiento. Por eso el Shedra (bshad grwa, escuela filosófica) y el Drubdra (sgrub grwa, centro de retiro) son dos instituciones muy importantes en nuestra actividad dharmica. En la escuela filosófica usted analiza y comprueba, en el centro de retiro, practica. Kyobpa Jigten Sumgön ha explicado clara y profundamente la importancia de estos dos métodos. Durante su existencia él liberó del sufrimiento a 300.000 de sus estudiantes y ellos obtuvieron el nirvana. Actualmente esta tradición lentamente desaparece. Los lamas no pueden enseñar apropiadamente y los estudiantes no pueden practicar adecuadamente. Resulta muy importante preservar y promover esta tradición. Cada persona responsable debe saber que este es un punto decisivo. Solo si resultamos exitosos en el cumplimiento de esta tarea, podremos hacer llegar el Dharma a las generaciones futuras.



domingo, 31 de agosto de 2014

El budismo en la práctica, 

la práctica en el budismo



S. EJetsün Khandro Rinpoche dio esta enseñanza en Praga, República Checa en 2003.

Dado el título de El budismo en la práctica, la práctica en el budismo, podríamos empezar por tratar de entender lo que realmente significa la visión budista de la práctica.
En el mundo actual con su vasto y rápido desarrollo de los medios de comunicación, comunicación masiva y tecnología, estamos mucho más cerca y nuestras comunicaciones son muy rápidas y más eficaces. La ventaja de tal cercanía y velocidad es la oportunidad de aprender todo lo que querramos aprender. Más que nunca tenemos fácil acceso a todo lo que nos interesa o fascina; incluyendo el mundo espiritual con sus diversas religiones, filosofías y doctrinas.
El budismo, también, se ha convertido en algo muy conocido y fácilmente accesible, y no sólo la filosofía tradicional y las enseñanzas avanzadas. Hay una creciente comprensión de que la filosofía budista es vasta. La gente está más familiarizada con las enseñanzas sobre la compasión, con varias prácticas de meditación y con lo que es entendido por los budistas como "visión".
La desventaja del rápidamente creciente interés en la filosofía budista — o cualquier otra cosa — es que esto no puede ser correctamente guiada.
Cuando hablamos de un sistema de creencias o una filosofía de vida, estamos hablando de algo muy valioso, algo en que debemos ser muy serios y cuidadosos sobre adoptar en nuestras vidas. Pero, con este rápido desarrollo de interés, existe el peligro de hacer algo sólo porque está de moda o para satisfacer nuestra curiosidad, sin necesariamente comprender su verdadero significado o motivación.
Cada vez que estamos más atraídos por la forma externa de cualquier filosofía o forma de vida — no sólo el budismo — existe el peligro de no entender su verdadera intención. Esta falta de entendimiento nos impedirá derivar algún beneficio real, particularmente de algo tan profundo como la doctrina budista.
Cómo hacerlo…
Entren en cualquier librería hoy y encontrarán cualquier número de libros sobre cómo mejorar vuestra vida, cómo curar todo tipo de males, cómo practicar la meditación; o simplemente naveguen por Internet y habrá una multitud de sitios que cubren los mismos temas. Este acceso fácil al conocimiento tiene un lado bueno.
Aumentar sus conocimientos, encontrar mejores formas de vida, mejores formas de entender el uno al otro o simplemente maneras de hacer más fructíferos los fines de semana o más relajante la vida; en todo esto hay un propósito y algo bueno. Pues quien practica la meditación o estudia cualquier filosofía o doctrina también lo hace con la intención de conseguir algo bueno de eso.
Pero cuando hablamos de budismo y de la práctica budista, no estamos hablando de hacer algo solo para el alivio temporal. La práctica no es algo que hacemos porque es popular o nos hace sentir bien, ni el propósito de la práctica budista es lograr ganancias a corto plazo o satisfacer una mente curiosa. ¿Cuál es, entonces, el significado de la práctica?
La palabra "práctica", en este contexto, es una traducción de la palabra tibetana nyamlen (nyams len). Nyamlen significa en realidad seguir sea lo que sea que uno ha comprendido que es de valor; el significado ampliado es adoptarlo como el sendero de vida de uno. Este es el significado de la práctica. La práctica debe comenzar, por lo tanto, con prestar atención especial al pensamiento y a la reflexión, para entender el valor de lo que están a punto de adoptar en vuestra vida y en vuestra mente. A partir de pensar y reflexionar cuidadosamente, surge la confianza. Sin tomarse tiempo para investigar, examinar y contemplar el valor de lo que están haciendo correctamente, de ninguna manera puede surgir confianza.
Desde esta perspectiva, la práctica budista no es acerca de la adopción de estilos de vida, ideologías, principios o teorías. La práctica es la confianza que naturalmente surge en vuestra mente cuando se toman el tiempo para investigar y entender el significado de lo que están haciendo. Por lo tanto ya no están separados del valor que han entendido y, por ello, son capaces de poner eso en acción.
Así, por un lado, tenemos la confianza que viene naturalmente de nuestro propio entendimiento. Por otro lado, también debemos ser conscientes de nuestros patrones humanos. Por cuanto la mente humana todavía está atascada con la estructura, nos preguntamos por dónde empezar, cómo proceder y a quién tomar de ejemplo a seguir.
Pregunten y tendrán una respuesta

El Buddha Shakyamuni alcanzó la iluminación y comenzó a enseñar en la India hace poco más de 2500 años. Más tarde, en el siglo VIII, las enseñanzas budistas llegaron al Tíbet. Mirando la historia del budismo, podemos ver que desde el principio es una religión no teísta con una premisa muy simple. El budismo es sobre la realización de la verdad absoluta, hacia lo que cada uno de nosotros debe trabajar con nuestra propia clara visión penetrante, nuestro pensamiento y nuestra sabiduría.
Esta es la enseñanza principal y el énfasis de la doctrina. No hay ninguna forma involucrada en esto. De hecho, volviendo a las enseñanzas del mismo Buda, vemos un énfasis muy fuerte en no traer cualquier forma. Después, sin embargo, la gente comenzó a interpretar las enseñanzas. Y debido a que los seres humanos somos muy capaces de complicar las cosas, entonces hay tantas interpretaciones de la "verdad absoluta" como seres humanos hay.
Debido a la curiosidad y a la constante necesidad de estructura y soporte de la mente humana, esta visión no teísta, ni orientada hacia la forma debio ser expresada de manera teísta, con principios y prácticas a cultivar, actividades que abandonar, etc. Los caminos estructurados que tenemos hoy son simplemente en respuesta a esa mente que necesita estructura y ayuda para entender la verdad.
Cuando el Buda comenzó a enseñar, enseñó una cosa simple: practicar en todo momento compasión desinteresada. Muy simple y muy lógico; todos comprendemos la importancia de la compasión bondadosa; a todos se nos enseña a ser compasivos, generosos y amables. Pero a través del tiempo esta sencilla enseñanza fue de la India al Tíbet, esto probablemente se encontró con preguntas como: "Está bien, comprendo el valor de la compasión desinteresada, pero ¿qué es bondad y cómo practicar ser realmente amable?" Así una filosofía sin forma, no teísta comenzó a necesitar un modelo de camino de práctica.
Quizá quieran ser desinteresadamente compasivos pero se preguntan acerca de por dónde empezar y cómo practicar cuando encuentren dificultades, vacilación o una mente que no entiende cómo ser desinteresado. ¿Entonces qué hacer?
Cuando hacen esas preguntas, sin duda obtendrán una respuesta. En algún sentido, podríamos decir que esto es por qué existen los grandes budas y bodhisattvas iluminados que se manifiestan y enseñan, y cuyas enseñanzas constituyen la base del camino de la práctica.
Alguien que puede realmente practicar compasión desinteresada no tiene que seguir cualquier forma. Por otro lado, si la meta del camino es generar compasión desinteresada, ¿cómo y qué podemos practicar para realmente llevar a cabo esto? Resumir simplemente esto, diciendo: "Haz esto que conducirá a la realización," presenta enormes dificultades. Y aunque la mayor parte del tiempo parecen estar hablando sobre cómo y qué practicar; yo misma, a menudo encuentro dificultades.
Cuando viajo por avión, por ejemplo, si me siento junto a alguien no familiarizado con el budismo, suele ser más fácil pretender estar dormida. Porque invariablemente ellos dirán: "Estoy interesado en el budismo, entonces ¿cuál es la mejor y más rápida manera de práctica?" Y — ya sea simplemente la verdad o esté basado en la investigación y la propia experiencia escasas —sólo hay una respuesta posible: Practicar la bondad genuina.
La práctica de la bondad genuina lleva a la realización — la iluminación o realización de la verdad absoluta — que no es otra que compasión desinteresada: la capacidad de ir más allá de auto apego y el aferramiento al yo.
La práctica de la bondad en los tres Yanas

El Buddha Shakyamuni explicó 84000 enseñanzas. Hoy, 2.500 años después, las enseñanzas budistas son tan vastas, que sería difícil de comprender todo en una vida humana. No obstante, en resumen, estas enseñanzas se han agrupado en tres principales lemas o prácticas.
1.   No causar daño a nadie — entrénate ante todo para que, dentro de tu vida, no ocasiones ningún daño a otro ser sensible.
2.   Cultivar lo bueno y virtuoso — El segundo nivel de práctica es adoptar el tipo de vida que ofrece la posibilidad de cultivar todas las cosas que son buenas y virtuosas.
3.   En todo momento practicar en concienciarse. El tercer nivel de comprensión es realizar el esfuerzo en preparar la mente para desarrollar concienciación en todo momento.

Si examinan las tres instrucciones, verán los tres niveles de comprensión, o lo tres yanas, dentro de la doctrina budista: el hinayana, el mahayana y el vajrayana.
La práctica del camino de hinayana — o sutrayana como se le llama hoy en día — se basa en la autodisciplina. A través de la concienciación, la disciplina y la capacidad de discernir lo que es útil y lo que es perjudicial, abandonamos las actividades inútiles y perjudiciales. Podríamos decir que el camino de práctica hinayana es acerca de la moralidad o autodisciplina.
La práctica en el camino Mahayana, el "camino de la transformación," no sólo nos previene de dañar a los demás, sino también nos permite desarrollar el potencial para ayudarles. Habiendo desarrollado autodisciplina, podemos ampliarnos a una actitud disciplinada hacia el mundo y empezar a involucrar a otros en nuestro camino. De esta manera, podemos aprovechar cualidades que en realidad podrían ser útiles y permitirnos ser de alguna utilidad a los demás. Tales prácticas se denominan el camino Mahayana.
La práctica en el camino vajrayana, el "camino de trascendencia," es sobre entrenar la mente de tal manera que se presente esa trascendencia. Se entrena la mente conociendo la naturaleza de la mente; y se conoce la naturaleza de la mente mediante el desarrollo de la conciencia de lo que es la mente. En pocas palabras, las preparaciones vajrayana en tomar conciencia de la verdadera naturaleza, es de tal manera que derrumba toda falsedad. Cuando la verdadera naturaleza es revelada, la capacidad de trascender a nuestro constante apego al "yo" surge espontáneamente, permitiendo así a la genuina compasión impregnar espontáneamente. Esta es la práctica del camino vajrayana.
Debido al "fácil acceso" que hablamos antes, muchas personas están familiarizadas con estos distintos niveles y métodos de práctica. Pero el fácil acceso a veces puede conducir a malentendidos. Es un malentendido, por ejemplo, pensar que primero hay que practicar hinayana, luego graduarse en mahayana y posteriormente ir al vajrayana. Incluso más común es la confusión que se puede saltar enseguida a cualquier yana que les guste. Esto es tomar la teoría al pie de la letra; sin comprender que la teoría debe convertirse en parte de tu vida.
La teoría nos ayuda a entender una filosofía, como una llave que abre una puerta. Pero habiendo abierto la puerta, tienen que dar los primeros pasos. Tienen que analizar y examinar la teoría para comprender su significado y valor. Mediante la comprensión de su valor, ganarán confianza en la teoría. Entonces pueden empezar a realizar la práctica y entenderla de una manera que permita el crecimiento y la madurez.
Los tres yanas no son acerca de asumir ciertas filosofías simplemente porque nos gusta el maestro o han leído los libros y están fascinados con las ideas. Los tres yanas reflejan la madurez de la mente.
Del brote a la flor completa

El fruto final del camino de la meditación se dice que es la iluminación. Esto, también, se puede ver a partir de los tres niveles de comprensión.
Teóricamente, la iluminación es reconocer la verdad absoluta. Pero para reconocer la verdad absoluta, primero deben desarrollar la sabiduría para abandonar o destruir totalmente todo lo que es falso. Si se convierten en budistas para alcanzar la iluminación, o se convierten en meditadores vajrayana para darse cuenta rápidamente de la verdad absoluta, prácticamente hablando primero deben entender el patrón básico de todo lo que es negativo o falso; lo que significa antes que nada deben examinarse y trabajar con ustedes mismos. ¿Cuánto de su fundamento, ahora, se basa realmente en sabiduría y en autoconciencia?
Los tres yanas podrían verse como el florecimiento gradual de una flor: poco a poco la mente llega a entender la importancia de la verdad. Como el brote de una flor, nuestra comprensión de la verdad como "algo que se estudia" florece en una comprensión de la verdad inherente.
Hasta entonces, hay muchos métodos y caminos de práctica que permiten la maduración de la mente que poco a poco se llevará a cabo. Si ustedes necesitan meditar, es meditación. Si tienen que estudiar, hay estudio. Ustedes pueden renunciar a todo y entrar en una cueva, como pueden regresar y trabajar con compasión por todos los seres sensibles. Por eso, hay tres yanas principales en el budismo; aunque, de hecho, hay tantas yanas como hay seres humanos e ideas.
El objetivo es siempre darse cuenta de la verdad absoluta y, a través de esta realización, generar la bondad y compasión desinteresada que supere la ignorancia. Una mente ignorante aferrada constantemente a uno mismo es lo que impide  nuestra habilidad para realizar nuestra bondad básica y desarrollar la compasión desinteresada.
¿Cómo superamos la ignorancia? ¿Cómo realmente llegamos a un estado iluminado? Hoy encontramos las mismas preguntas que se plantearon cuando el budismo llegó al Tíbet.
Es útil saber que cuando los primeros eruditos y maestros budistas fueron invitados desde la India por los reyes del Tíbet, no enseñaron inmediatamente las profundas enseñanzas vajrayana. Tampoco enseñaron las muchas enseñanzas del mahayana. Las primeras enseñanzas budistas cuando llegaron a Tíbet fueron las prácticas básicas del hinayana.
Históricamente Tíbet era considerado un país "bárbaro". Esto no significa que los tibetanos eran bárbaros en el sentido ordinario. Eran seres humanos inteligentes; que sin embargo no se dieron ellos mismos el tiempo y espacio para hacer las cosas conforme a su potencial humano básico. Eran bárbaros en el sentido de que no estaban utilizando al máximo el potencial humano.
Cada animal es capaz de comer, dormir, beber y caminar. Preocuparse por la propia supervivencia y pensar sólo en el yo de uno, lo hacen hasta los animales. Sin embargo, los seres humanos son mucho más inteligentes; científicamente nos vemos a nosotros mismos como los más inteligentes de todas las especies. ¿Qué es, entonces, lo que los seres humanos podemos hacer más allá de sobrevivir y protegernos? Podemos realizar plenamente nuestro potencial humano.
Con ese fin, las primeras enseñanzas en Tíbet fueron los preceptos del hinayana. Los grandes maestros hicieron esto al introducirlas como la primera Constitución del Tíbet. La primera Constitución fundamental del Tíbet pedía la adopción de las diez acciones virtuosas y el abandono de las diez acciones no virtuosas.

Un sencillo momento de consciencia

Asumir los preceptos hinayana y ponerlos en práctica nos hace conscientes de las sutilezas de la falta de atención. La falta de atención crece gradualmente en ignorancia y la ignorancia se vuelve ese bloque sólido de un ser humano que desea felicidad, sin entender que nosotros mismos creamos las causas de nuestro sufrimiento. Una mayor concienciación de nuestras acciones aporta una mayor claridad acerca de quiénes somos como seres humanos; lo que nos permite reconocer gradualmente nuestra verdadera naturaleza.
Ustedes podrían intentar hacer mejor las cosas con compasión y prácticas metódicas y meditaciones del Mahayana. Estas son sin duda útiles. ¿Pero, aparte de la compasión, cuál es el resultado natural de observar concienzudamente el camino hinayana? La práctica hinayana — con su concienciación de las acciones de cuerpo, palabra y mente, genuinamente libre de dañar a los demás —fructifica espontáneamente como la mente mahayana.
Se puede entrenar la mente para generar conciencia utilizando diversos métodos vajrayana: prácticas de meditación, mantras, visualizaciones y retiros. Pero sin conciencia, ¿cómo podría alguien practicar el camino hinayana del abandono de las diez acciones no virtuosas o el cultivar las diez acciones virtuosas?
No pueden más que desarrollar conciencia si son realmente cuidadosos de no matar, no robar ni complacerse en la mala conducta sexual. No pueden más que desarrollar conciencia si son cuidadosos en no mentir, no calumniar ni hablar palabras duras, coléricas o hirientes, o chismear; si realmente no ambicionan lo que no es vuestro, o tienen malas intenciones hacia otro o sostienen visiones erróneas, lo que significa que no entienden la ley de causa y efecto, por lo tanto no comprenden su propia responsabilidad.
Viendo claramente y examinando cuidadosamente estas diez acciones simples, desarrollamos la conciencia: la conciencia del cuerpo, la conciencia del habla y la conciencia de la mente. Podemos llamarlas dharmakaya, sambhogakaya y nirmanakaya en el nivel más alto del tantrayana del budismo. Podemos llamarlo verdad relativa, verdad absoluta y verdad no dual inseparable. Y podemos llamarnos practicantes hinayana, mahayana y vajrayana. Pero todo se resume en el principio básico de no dañar a ningún ser sensible con nuestro cuerpo, habla o mente. Esto nos demanda ser generosos y compasivos, como a desarrollar conciencia intrínseca de nuestra verdadera naturaleza absoluta.
Podemos estar apegados a ciertas teorías, principios o niveles de comprensión. A veces ni siquiera pueden resultar útiles. Pero la esencia de las enseñanzas supremas se encuentra en un simple momento de conciencia.
Un practicante budista, ni más ni menos

Pueden asumir que desean alcanzar la iluminación, pero ¿qué harían con ella? Tener desarrollo constante, conciencia firme, ¿luego qué? Un ser iluminado nunca haría daño a nadie. Si este es su objetivo, su práctica debe ser proporcional a la fruición que quieren lograr.
La historia del budismo en el Tíbet comenzó con las diez instrucciones fundamentales y profundas de Shakyamuni Buddha. Ellas aún hoy en día son de beneficio, sea que se refieran o no a vosotros mismos como una persona espiritual o no espiritual. No tienen que proclamar que pertenecen a esta o a esa creencia. Y como practicantes budistas, no importa si se consideran a sí mismos hinayana, mahayana, vajrayana, dzogchen o mahamudra. La única cosa que importa — sin importar lo que dices que eres — es ser capaz de poner estas diez acciones en práctica.
Desde un simple punto de vista humanitario, esto es esencial. Mucho más para un practicante que se encontró con el Dharma y ha recibido tales enseñanzas enormemente valiosas. Mientras tengan un cuerpo y mente, es necesario distinguir claramente si las acciones de vuestro cuerpo, palabra y mente son perjudiciales o no. Es necesario abandonar las que son dañinas e inútiles y ejercer esfuerzos para adoptar aquellas que son valiosas y útiles y una causa de felicidad para ustedes y otros.
Quien realmente desarrolla tal consciencia — aunque se niegue obstinadamente a llamarse budista — no es nada más ni nada menos que un practicante budista.
Lo más importante es practicar sinceramente. Con la creciente conciencia de las enseñanzas y de la cultura budista, es esencial que crezcan también, de una manera sana. El crecimiento saludable se basa en la bondad y la tolerancia entre vosotros mismos y en no perder contacto con su cordura básica e inteligencia básica.



viernes, 29 de agosto de 2014

lunes, 28 de julio de 2014

El Precioso Ornamento de Liberación (4)
La Gema que concede plenamente los deseos de las Nobles Enseñanzas


14: La Perfección  de la Paciencia

La paciencia es una práctica especial que resulta un antídoto general contra todas las emociones aflictivas, pero especialmente indicada para la aversión o rechazo, ira y odio. Paciencia se refiere a alguien que está libre de miedos, por basarse en la sabiduría y la compasión. Paciencia no significa perder el tiempo y energía, por el contrario es un método especial para contrarrestar y superar los obstáculos de la paz y la armonía tanto en el estado relativo como también en el absoluto.

Por el contrario, las emociones perturbadoras, especialmente la ira y el odio, destruyen toda la paz, lucidez y armonía en el universo interior, el mundo de la mente. La destrucción y la violencia en el mundo externo se proyectan desde esta situación.

A pesar de cuánto se ha desarrollado el mundo físico a través de la tecnología y los intereses materiales, la vida puede volverse miserable sin paz y lucidez en el mundo interior. Aunque necesariamente gastamos mucho de nuestro tiempo y energía desarrollando otras capacidades y organizaciones, soportando presiones y plazos límites en la alta velocidad de nuestro estilo de vida moderna, también es razonable y práctico desarrollar el mundo interno de sabiduría y compasión. La riqueza de paz, compasión y armonía no puede serle ofrecida por otros; usted mismo tiene que realizar el esfuerzo para generar la preparación en la mente.

Uno no quiere ser desagradable y destructivo, pero tan pronto surgen la ira y el odio en la mente se manifiesta toda la fealdad y uno se torna destructivo. Todo el mundo alrededor crece temeroso, así usted permanece aislado. Por el contrario, cuando la mente se mantiene en el estado de bondad amorosa y compasión hay espacio para la paz y la lucidez y todos los demás lo respetarán y depositarán confianza en usted. Esto lo vuelve un buen ser humano y hace que valga la pena tener una preciosa vida humana.

Así, sea en la vida convencional o espiritual, esforzarse cada día sienta las bases para generar gozo y felicidad. Para el progreso espiritual hacia la iluminación, la práctica de la paciencia es una de las preparaciones más importantes porque se elimina la ilusión y el odio.


15: La Perfección  de la perseverancia

La perseverancia es parecida a una “mano” especial que recoge la riqueza de las virtudes, sabiduría y compasión. Es un antídoto especial para la pereza.

La pereza no traerá ningún beneficio ya sea en el samsara o en el nirvana; solo desperdicia su tiempo y energía en ilusiones y sueños. Este apego por el disfrute de los placeres de esta vida es como un sueño. No solo eso, en ocasiones también genera dolor y crea dificultades. La pereza debilita, minando la fuerza mental de tal manera que no es posible superar lo que obstaculiza la felicidad en esta vida, menos aún lo que impide la iluminación.

El apego a la pereza por la vida samsárica nos torna muy ocupados con las ocho actividades mundanas, pero esto es como querer atrapar un hermoso y colorido arcoíris. Debido al  poder de la pereza se desperdicia esta preciosa vida humana con todas sus excelentes oportunidades. Por el contrario, utilizadas correctamente, podrían haber sido empleadas para llevar a cabo la budeidad definitiva. Esta vida es sólo un sueño o un espectáculo de magia. Al final, no se puede llevar nada con usted, así que por lo tanto es importante aumentar su poder de inteligencia y sabiduría y hacer uso de esta preciosa vida humana de la mejor manera.

Si no recibimos las preciosas enseñanzas del Dharma, nuestras vidas no resultarán tan diferentes a las de los animales. Algunos animales trabajan duramente para acumular recursos y hacer un buen lugar para vivir, pero no tienen la mente de sabiduría especial que puede conocer sobre el samsara y el nirvana, de modo que su sufrimiento pueda terminar. Los que tenemos la preciosa vida humana, necesitamos despertar del sueño ilusorio, vestir la armadura del compromiso para purificar nuestro conflicto mental y realizar la auto consciencia primordial. Con este compromiso, tenemos que aplicar gozosamente nuestras mentes en la práctica del Dharma del Noble Octúple Sendero en cada momento hasta que estemos libres del samsara. La perseverancia no es solo haber completado nominalmente tres años de retiro, o  seis o nueve años de retiro, sino más bien mejorar todas las buenas cualidades de la sabiduría y la compasión por medio de la constante atención consciente de purificar todos los pensamientos y acciones no virtuosos


Capítulo  16: La Perfección  de la  Concentración Meditativa 

La concentración meditativa es explicada con precisión en este capítulo al detallar tanto la meditación analítica como la meditación estabilizadora. Meditación analítica se refiere al método de entrenar la mente por medio de la investigación del mundo y la propia vida de uno. Todos los fenómenos funcionan en la constitución de sus causas y condiciones. Comprender esto despeja la confusión de ver todo como sustancial y permanente, entonces así el apego es liberado.

El apego es una de las causas más importantes del vagar sin fin en el samsara. Por el poder del apego, uno se aferra a las cosas como si fueran reales. Desde esta causa, surge el odio y el miedo y la mente no puede ser estabilizada. Por eso antes de realizar esfuerzos para estabilizar la mente, hay que investigar si los fenómenos son temporales y si solo es que tienen un carácter momentáneo. Encontrará que no hay esencia en el samsara; no importa cuánto esfuerzo haga, es como perseguir un espejismo. En base a esta investigación racional, estabilice la mente en el fundamento de las diez virtudes. Sin una mente estable, no será posible contar con claridad o agudeza mental. La estabilidad es como distribuir ríos canalizándolos debajo de un puente; construye fuerza y poder. Por el contrario, una mente dispersa no puede logra alguna buena cualidad, aun cuando uno medite cientos de años.

Por eso  resulta importante leer la historia de las vidas de grandes maestros para ver cómo ellos renunciaron a las actividades samsáricas y dedicaron totalmente sus vidas en lugares solitarios, así como ver qué excelentes cualidades alcanzaron, de igual modo cómo demostraron el camino adecuado y beneficiaron a innumerables seres. De este modo, uno se librará de toda confusión y podrá abrir las puertas de la libertad.


Capítulo  17: La Perfección  de la sabiduría consciente  

La sabiduría consciente es una cualidad especial de la mente que profundiza la naturaleza no elaborada de todos los fenómenos. Sin la práctica de la sabiduría consciente, es imposible liberarse del samsara ni alcanzar la budeidad, a pesar de cuán duro trabaje uno en los otros cinco paramitas.

Los otros cinco pueden traer grandes beneficios y comodidad en la vida, pero uno no puede ganar la visión penetrante especial sin sabiduría consciente.  Es la sabiduría consciente la que corta todas las ilusiones.

No obstante, sin el apoyo de las otras cinco perfecciones, la sabiduría resulta insuficiente para alcanzar la iluminación. Las primera cinco perfecciones son colectivamente llamadas “método” y la sabiduría consciente es conocida como “sabiduría”. Sus prácticas son igualmente necesarias para reunir las dos grandes acumulaciones. Parecido a un avión, las dos alas del método y sabiduría pueden permitir surcar el océano del samsara y aterrizar en la otra orilla, la iluminación.

Como se menciona en el Sutra del Corazón; “La forma es vaciedad; la vaciedad en sí es forma. La forma no es otra que la vaciedad; la vaciedad en sí no es otra cosa sino forma.” Se necesita gran fuerza mental para profundizar el significado de esto. No se niega la realidad a través de la investigación, sino más bien adquiere especial sabiduría sobre cómo todo está compuesto de causas y efectos interdependientes. Su naturaleza esencial es la vaciedad no elaborada, omnipresente. A la vez, los fenómenos se manifiestan incesantemente desde esta vaciedad. La existencia aparente de los fenómenos y la vaciedad que todo lo permea no son dos entidades diferentes, sino que son inseparables.

Cuando uno toma conciencia de esto a través de la experiencia con la práctica de la meditación, hay una gran apertura. La mente es ilimitada para que puedan manifestarse las excelentes cualidades de la gran compasión y la sabiduría consciente. Todo se torna muy claro y nada queda oculto. No hay necesidad de especular o investigar. En este capítulo se describen claramente los detalles de la investigación a ser emprendida en la práctica de meditación.

Esta sabiduría consciente trasciende todas las diferencias culturales, de creencia y religión. Permite que se experimente la naturaleza universal, no elaborada. De modo que si usted quiere estar libre de todos los límites y confusión, entonces este camino debe ser seguido sin ninguna opción.


Capítulo  18: Los aspectos de los cinco caminos

El desarrollo mental de sabiduría y compasión, mediante el cual se purifica los diferentes niveles de obscuración, es descrito en los primeros diecisiete capítulos y es plenamente cultivado a través de los cinco caminos.

El primero es llamado el camino de acumulación. Por medio del estudio y la preparación en los cuatro fundamentos - la rara y preciosa vida humana y sus oportunidades; la impermanencia de todos los fenómenos compuestos, incluyendo la preciosa vida humana; el sufrimiento omnipresente del samsara; y la inexorable causa kármica - se consigue una clara comprensión de la necesidad de liberarse del samsara y lograr la iluminación. Sobre la base de esta concienciación, se centran y organizan los esfuerzos de uno en el camino espiritual. Con la guía de los maestros espirituales, uno comienza a recabar las diferentes instrucciones y métodos que permitirán establecer la mente en la claridad y en la atención concentrada. Sobre este fundamento son desarrollados la gran bondad amorosa, la compasión y la bodhicitta. Es el camino de la acumulación.

El segundo es el camino de preparación, en él uno desarrolla también al entrenar bien la mente y fortalecer el poder de la sabiduría para contrarrestar las emociones aflictivas. Estudiando y familiarizándose en nuestra práctica con la idea de que todo es interdependiente ilusorio, uno logrará el talento para suprimir y subyugar todos los poderes de las emociones aflictivas. Este es el camino de preparación. Sobre la base de la concentración meditativa de la atención enfocada y con el apoyo de la visión profunda, uno penetra la naturaleza de la mente en sí y resulta completamente victorioso en la batalla contra la ilusión y las obscuraciones perturbadoras. El proceso de tomar conciencia en el estado meditativo de la vaciedad que todo lo abarca es llamado el camino de la visión profunda.

Para procesar y purificar todas las tendencias habituales, para despejar los obstáculos del camino de iluminación, se necesita constante recordación y atención plena. Recordando la naturaleza del sufrimiento del samsara se disipa el apego a los placeres del samsara. Recordando la bondad amorosa y la compasión se dispersa los obstáculos que impiden nuestra paz y liberación. Mejorando la práctica de la bodhicitta se despeja la ignorancia sobre cómo alcanzar la iluminación. Y practicar la comprensión de todo como la naturaleza desinteresada de la ilusión es el método para disolver el aferramiento a los fenómenos como realidad. Esta manera de prepararse se llama el camino de meditación.

Cuando uno perfecciona todos estos entrenamientos, entonces, no hay necesidad de aprender más. Cuando uno se purifica, aniquila totalmente todas las obscuraciones sutiles por medio del vajra semejante a la absorción, florece la sabiduría primordial que todo lo abarca. Esto se llama el camino de la sabiduría que todo lo abarca. Cuando uno realiza este nivel, no hay más que despejar y nada que agregar. Trasciende todas las concepciones de dualidad y realiza la mente primordial como tal. Esto se llama el camino de la perfección y es la budeidad.


Capítulo 19: Los diez Bhumis del Bodhisattva 

Gampopa el Señor del Dharma, describe de modo breve y sistemático los diez bhumis, pero en forma muy precisa. El momento en el que uno logra el tercer camino, la visión penetrante, y realiza la naturaleza de la mente no elaborada libre de toda limitación, se llama el primer bhumi. Sin embargo, solo realizar la vaciedad no es la realización definitiva. Si los fenómenos fueran simplemente vacíos de existencia inherente, entonces no habría que ir más allá después de que usted haya alcanzado esto. Pero dado que ellos no son meramente vacíos de existencia, hay necesidad de más preparación y desarrollo de cualidades.

Todos estos entrenamientos se llevan a cabo del segundo al décimo bhumi. Los bodhisttvas van a través de la preparación en los diez paramitas de generosidad, ética, paciencia, perseverancia, concentración meditativa, sabiduría consciente, medios hábiles, aspiración, fuerza y sabiduría primordial.

Cuando se alcanza el primer bhumi, durante el equilibrio meditativo uno experimenta la vaciedad que todo lo penetra, como la naturaleza del espacio. Pero en el estado pos meditativo, uno todavía percibe la dualidad debido a la cohesión de las tendencias habituales. Del segundo al décimo bhumis es purificada esa cohesión de las tendencias habituales que son como las obscuraciones asociadas con las emociones aflictivas y las obscuraciones sutiles. Las dos acumulaciones de mérito y sabiduría no son plenamente desarrolladas hasta alcanzar el décimo bhumi, que es el nivel cercano a la budeidad y el nivel final de los bodhisattvas. Un bodhisattva del décimo nivel tiene gran poder para manifestar facilmente actividades que benefician a innumerables seres sensibles. Esta mente del bodhisattva está totalmente dominada por la compasión incondicional, no referenciada, y la gran sabiduría. Un ser así está libre de todo temor y duda, así como tiene el indomable coraje y habilidad para beneficiar a los seres sensibles hasta la desaparición del samsara.


Capítulo 20: La perfecta  Budeidad

Después de la perfección de los diez bhumis se logra la budeidad, la naturaleza completa de la sabiduría que todo lo penetra llamada Dharmakaya. Esta es la completa perfección del beneficio por sí mismo; es el estado que encarna todas las excelentes cualidad de las prácticas del Dharma; es el estado de la perfección de la Sangha. No hay ninguna especulación,  ni nada que investigar. Está libre de todos los pensamientos conceptuales de dualidades, por eso a este estado se le llama “pensamientos no conceptuales de la sabiduría primordial co-emergente”,  la perfección absoluta de la paz y la dicha más allá de la expresión y el pensamiento conceptual. Está libre de todas las limitaciones y es vasto como la ilimitada naturaleza del espacio. Es la naturaleza totalmente no elaborada, más allá de lo compuesto y lo no compuesto. Es el estado de no dualidad de las verdades absoluta y relativa.

Es también la base para la manifestación de todas las diversas formas de un Buddha. El Samboghakaya, el cuerpo de la sabiduría celestial que está marcado con 112 atributos, se manifiesta a los grandes bodhisattvas que son altamente consumados en su preparación espiritual. Cada marca física es el símbolo de purificación de todas las obscuraciones y del desarrollo de todas las excelentes cualidades. El Nirmanakaya, el cuerpo, se manifiesta en el mundo a la gente ordinaria y ofrece enseñanzas del Dharma en diferentes niveles para adecuarse a las facultades y disposiciones mentales de los seres.

Desde su punto de vista, los practicantes los perciben en diferentes niveles, pero en el estado de budeidad no ha diferenciación. Todas las manifestaciones del Buddha son aspectos de la sabiduría consciente.

La naturaleza no nata de la sabiduría no elaborada que todo lo penetra es el Dharmakaya; lo que es incesante es el Sambhogakaya; su naturaleza no dual es el Nirmanakaya; el inseparable carácter de los tres es llamado Svabhavikakaya. Gampopa el Señor del Dharma explica muy cuidadosamente la naturaleza del Buddha y la interdependencia de los tres kayas que se manifiestan en beneficio de los seres sensibles.


Capítulo 21: Actividades  del  Buddha

En los cinco caminos y los diez bhumis, los bodhisattvas hace gran esfuerzo para la purificación y la realización de todas las excelentes cualidades. Cuando están listos, son como un alfarero que gira su torno en beneficio de todos los seres sensibles. Si el alfarero ha construido su torno, su labor se hace simple y crea cientos de ollas. De igual modo, un Buddha que ha perfeccionado todas estas cualidades fácilmente manifiesta infinitas actividades.

Pero aun las actividades del Buddha dependen de causas y condiciones. Para que los seres sensible se encuentren con las actividades de un Buddha, deben de contar con suficiente karma positivo y buena fortuna para recibir las bendiciones, a pesar que las actividades de un Buddha se manifiestan sin cesar. Si no hay buena condición en el agua, entonces las actividades de la luna no pueden reflejarse en ella. Por eso mismo, siempre esfuércese por encontrar estas preciosas actividades.

El Señor del Dharma Gampopa tomó todas las metáforas en este capítulo del Insuperable Tantra, un comentario de Maitreya sobre el discurso final de la enseñanza del Buddha.

En resumen, quien tiene el interés y la oportunidad de estudiar y practicar este magnífico texto escruto por el iluminado ser Señor del Dharma Gampopa es muy afortunado. Este texto es la esencia de las tres Mahayanapitakas.  Cada frase, cada una de las palabras, de este libro son muy valiosas; es la habla vajra que disipa la ignorancia y la confusión. Este libro contiene todas las magníficas bendiciones de los budas de los tres tiempos. Por eso, lectores, observen con cuidado su signficado, conservenlo en vuestro corazón y aplíquenlo en la práctica.  El Precioso Ornamento de Liberación de las virtudes y mérito de este trabajo, así como los de todos los budas, bodhisattvas y arhats, como los de todos los seres sensibles, son dedicados así:

Gloriosos, sagrados, venerables, preciosos, lama raíz y lamas del linaje,
Divina asamblea de Yidams y asambleas de budas,
Bodhisattvas, yoguis, yoguinis y dakinis que moran en las diez direcciones,
¡Escuchen mi plegaria!

Por el poder de esta vasta raíz de virtud,
Que pueda beneficiar a todos los seres por medio de cuerpo, habla y mente.
Que no puedan surgir en mi mente las aflicciones de deseo, odio,
Ignorancia, arrogancia y celos.
Que no surjan ni por un momento, los pensamientos de fama, reputación,  riqueza y preocupación por esta vida.
Que pueda mi continuo mental ser humedecido por la bondad amorosa,
La compasión y la bodhicitta.
Y, por medio de todo esto, que pueda convertirme en maestro espiritual
Con buenas cualidades iguales a la infinidad del espacio.
Que pueda alcanzar el supremo logro del Mahamudra en esta misma vida.
Que puede el tormento del sufrimiento no surgir ni aun en el momento de mi muerte.
Que no muera con pensamientos negativos.
Que no muera confundido con una visión errónea.
Que no pueda experimentar una muerte prematura.
Que muera gozosa y felizmente en la gran luminosidad de la mente tal como es
Y la claridad penetrante del Dharmata.
Que pueda, en todo caso, alcanzar el supremo logro
Del Mahamudra en el momento de la muerte o en el bardo.
Por las virtudes acumuladas en los tres tiempos
Por mi y por todos los seres sensibles en el samsara y en el nirvana,
Y por la innata raíz de virtud,
Puedan todos los seres sensibles como yo alcanzar rápidamente
La insuperable, perfecta, completa, preciosa iluminación.

Khenpo  Konchog  Gyaltsen

Frederick,