El samaya
Extractos de una entrevista con S. E. Dugu Chogyal Rimpoché
The Dragon, primavera-verano
del 2002
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35 Budas de Confesión |
Los tres samayas raíz
Para los practicantes del
vajrayana, todo el universo, incluidos los cinco skandas, se transforma en el
mandala de las cinco familias de la sabiduría búdica. Por tanto, el problema de
romper el samaya se produce cuando alguien pierde esta práctica y se adhiere al
concepto normal de «yo y los demás» o de «esto y aquello». En el vajrayana se
observan tres samayas principales o raíz:
a. todas las formas como deidades
b. todos los sonidos como mantras
c. todas las mentes como el dharmadatu
Cuando nuestra mente está
realmente desarrollada hasta ese punto, no hay posibilidad de cometer errores. Todo
error o samaya roto es el resultado de apartarse de estos tres samayas raíz.
El samaya y el gurú
Como he dicho antes, el samaya
está conectado con el gurú. El gurú es la clave en la práctica del vajrayana y,
por tanto, debemos consultar con él antes de hacer conexiones importantes. El
Buda dijo: «En la práctica budista, hay que comprobarlo todo». En el vajrayana,
las cuatro iniciaciones son muy importantes; para recibirlas, debéis tener un
gurú a quien debéis elegir por vosotros mismos. No podéis fiaros de vuestros
amigos, que a lo mejor dicen: «Ha venido un gurú muy agradable, ven y toma la
iniciación con él.» La gente la toma muy fácilmente, muy simplemente, sin comprobar
siquiera quién es el gurú. Luego puede que tengan quebraderos de cabeza y se
arrepientan, y oigan rumores y habladurías; todas estas cosas negativas ocurren
porque no se preocuparon de comprobarlo antes. Después no se puede culpar a
nadie más que a uno mismo.
Los diferentes gurús tienen diferentes
cualidades y niveles: los mejores, buenos, medianos y muy pequeños. O a veces
reciben el nombre de gurú, pero no tienen ninguna preparación. Algunos son
incluso falsos, otros no. Esta situación viene produciéndose a lo largo de toda
la historia y no es nada nuevo que ocurra sólo ahora. Podéis verlo en varios textos
y biografías de grandes maestros y descubrir que muchos gurús reprendían a
monjes y practicantes por su descuido a la hora de elegir al gurú. Por tanto, lo
más importante es que hay que comprobar que los maestros o gurús sean
auténticos.
Muchas veces la
gente empieza a seguir a un gurú con un montón de fantasías y un montón de
información y conceptos erróneos. La mayor parte del tiempo, las fantasías
vienen con el apego. Debido a la ausencia de una motivación pura, se producen
el apego y algunas formas de fantasías, por un lado, y el apego y otras formas
de fantasías por otro, con lo que dos errores se juntan para crear un desastre.
Este es el resultado problemático.
Otro problema es que muchas personas no
saben realmente el significado de gurú raíz. Oyen rumores, leen unas cuantas
páginas y se confunden con información errónea. Por ejemplo, algunas personas
oyen que los discípulos tienen que considerar que el gurú es un buda, así que
piensan: «Debo creer que mi gurú es un buda». Y se fuerzan a creer ciegamente
que este hombre a quien consideran su gurú es el auténtico buda. Ni en las
enseñanzas del Buda ni en las del vajrayana se dice esto. Es un malentendido de
principio a fin.
El Buda enseñó muy claramente en sus
enseñanzas sobre el vajrayana, nunca dijo que aparecería un buda entre el Buda
Sakiamuni y el Buda Maitreya. Lo que en realidad se enseña en el vajrayana es
que el maestro, que nos enseña el verdadero significado de las enseñanzas del
Buda y hace que hagamos realidad las enseñanzas, es más bondadoso que el Buda
porque no tenemos el buen karma de haber conocido a alguno de los budas del pasado
en persona. Pero a este respecto, la gente comete errores y tiene malentendidos.
Patrul Rimpoché, el autor de Las palabras
de mi perfecto maestro, dio una explicación muy clara y sencilla. Dijo: «El gurú
raíz es respetado y apreciado como el Buda, no porque sea el Buda, sino porque
su bondad, que es beneficiosa para uno, es mayor aún que la del Buda.» Es como
si hubiera una familia pobre que os sostiene para que podáis sobrevivir y
manteneros con vida, y otra familia que es inmensamente rica pero no os da ni
un céntimo. Así que, de estas dos familias, ¿cuál es más bondadosa? Por
supuesto que es más bondadosa la familia pobre, que os alimenta y os apoya, pues
lo que realmente necesitáis es sobrevivir y estar vivos, no sólo conocer a unas
personas ricas que no os dan ninguna ayuda ni beneficios.
Lo que decimos es que el Buda es grande: sin
el Buda Sakiamuni no habría modo de tener ninguna de las enseñanzas. Sin
embargo, sin maestros que enseñen, no tendríamos un ejemplo, orientación e
inspiración vivos. Si no vemos la prueba
real de un maestro vivo que demuestra las enseñanzas del Buda no podemos
confiar plenamente ni tener fe en que podemos alcanzar la realización en una
sola vida.
La realización de la que hablamos aquí no
es la budeidad totalmente despierta. En las enseñanzas siempre hablamos de drangdon
(verdad relativa) y nyedon (verdad absoluta). La verdad relativa es una
orientación, es decir, da cierta idea del camino, guía la mente de las personas
para que puedan dedicarse al punto principal que lleva a la comprensión, que da
esperanza o inspiración. La verdad absoluta es el despertar absoluto o budeidad
totalmente despierta. A veces ambas se mezclan, lo que trae confusión.
Otros tipos de samaya
Hay cientos de miles de samayas, como
los tres samayas, los cinco samayas, los catorce samayas y los veintiocho samayas.
Todo depende de si se toma la iniciación del kriya tantra, el charia tantra, el
yoga tantra o el anutara yoga tantra, como el ati yoga de la práctica del
dzogchen. Hay muchísimos, y en realidad depende del nivel en el que alguien se
está desarrollando. Para condensarlos todos, hay tres samayas raíz, como ya he
dicho. Si se guardan estos tres samayas, no hay posibilidad de romper ningún
otro samaya. Estos tres no son sólo samayas, sino también una práctica vajrayana,
como los dos lados de una moneda, que son inseparables. Por tanto, si alguien
practica el vajrayana de forma adecuada y correcta, no puede romper ningún
samaya. Si uno cumple estos tres samayas raíz, puede practicar el vajrayana de
la manera adecuada. El samaya se encuentra en las cuatro iniciaciones: con la
iniciación de la vasija viene el samaya de la vasija; con la iniciación secreta
viene el samaya secreto, con la iniciación de la sabiduría viene el samaya de
la sabiduría, y luego, con la iniciación de la recitación viene el samaya de la
recitación.
Las transgresiones del samaya en el vajrayana
Hay catorce formas de romper el
samaya. Algunas de las más importantes son faltar el respeto a las enseñanzas
del Buda, pelearse con hermanos o hermanas vajra y abandonar mentalmente a los
seres, que tiene relación con los votos de bodisatva del mahayana; esto
significa: «No voy a ayudar a esa persona». Ni siquiera cuando alguien daña enormemente
a su gurú o destruye totalmente el budismo, el Buda nunca dio el más mínimo
permiso para generar odio; por el contrario, ayudó a esa persona con diferentes
métodos. Por tanto, si decís: «Esta persona es mala, no la voy a ayudar», o si
tenéis el más mínimo pensamiento en este sentido, esto es romper el samaya.
Las catorce transgresiones del samaya
- Dañar física o
verbalmente al maestro vajra o albergar opiniones erróneas sobre él.
- Oponerse a las
enseñanzas del Buda e ir en contra de las instrucciones del gurú.
- Desarrollar fuertes
emociones negativas y aflictivas hacia otros seres, especialmente la comunidad
de hermanos y hermanas vajra.
- Abandonar la
actitud y la práctica de la bondad amorosa hacia todos los seres.
- Extraviarse en el
aferramiento al gozo sexual y abandonar la bodichita.
- Insultar a otras
tradiciones, linajes o religiones con la motivación de obtener más respeto para
uno mismo.
- Revelar secretos
tántricos a quienes no están maduros espiritualmente, haciendo así que se
malinterpreten las enseñanzas.
- Dañar el precioso
cuerpo humano propio o el de otros.
- Tener dudas sobre
la verdad absoluta.
- Abstenerse de
realizar una actividad enérgica cuando sea necesario para vencer influencias
destructivas derivadas de energías negativas, como no estar dispuesto a salvar
o a ayudar a los seres aunque se tenga capacidad para hacerlo.
- Tener dudas sobre
el significado de la talidad.
- Molestar a otros
seres por estar pendiente de sí mismo.
- Abstenerse de
llevar a cabo cierta conducta cuando sea adecuada, como no estar dispuesto a
aceptar las prácticas necesarias y adecuadas (por ejemplo, consumir el alcohol
y la carne que se ofrecen en una práctica de ganachakra) cuando sea necesario.
- Insultar a las
mujeres o considerarlas inferiores.
Corregir o reparar los errores y las transgresiones
En el vajrayana
hay muchas formas de reparar los errores y las transgresiones de los votos. Pero,
en general, para un bikshu o monje que tiene la ordenación completa, una vez
que rompe los cuatro votos principales, no hay modo de repararlos. En la
mayoría de las escuelas, aún puede repararlos. Muchas veces, cuando un bikshu
deja los hábitos y luego los vuelve a tomar, la gente se ríe y piensa que está
loco. Algunas escuelas lo permiten y otras no.
Los cuatro preceptos fundamentales del monje
- No reprender cuando
se es reprendido
- No enfadarse cuando
se es provocado
- No revelar las
faltas de otro cuando se revelan las propias
- No devolver el
golpe cuando se es golpeado
Las enseñanzas del Buda se dividen en dieciocho escuelas:
Este fue su deseo
deliberado.
El Buda no quiso
un gran grupo budista dominante.
Por el contrario, el Buda formuló el deseo
deliberado de que sus discípulos y seguidores se dividieran en dieciocho escuelas
totalmente diferentes.
Esto lo dijo el Buda Kashiapa, que le dijo a
su discípulo, el rey Kri Kri, cuando éste le contó un sueño en el que dieciocho
hombres dividían una pieza de tela blanca en dieciocho trozos: «Este es el
deseo deliberado del Buda Sakiamuni que vendrá. No quiere una escuela
gigantesca que lo controle todo, pues esto dará lugar a una gran corrupción. Esto
enfrentará a las dieciocho escuelas entre sí, aunque cada una de ellas sigue el
camino al despertar.»
De hecho, una de estas escuelas es
exactamente igual que el hinduismo, y acepta el concepto de atma (que significa
divinidad, alma o gran yo, en sánscrito).
En el mahayana, una vez que se rompen los
votos del bodisatva, se pueden reparar tomándolos de nuevo.
En el vajrayana hay muchos métodos diferentes
de purificación, dependiendo del tipo de samaya que se haya roto. Para los
diferentes tipos de samaya, los métodos de repararlo dependen de la gravedad, del
periodo (en seis meses, tres años, etc.) y de si es con el gurú, la sanga u
otros. Esta es una de las razones por las que los practicantes del vajrayana
deben desarrollar una apertura sincera hacia todos los demás, sin
discriminación por motivos de género, religión, casta, etc. Hay que desarraigar
de verdad la actitud de discriminación y condescendencia hacia los demás.
En realidad en las enseñanzas se mencionan
muchos métodos sobre purificación, corregir y reparar el samaya o voto que se
ha roto. En el vajrayana, con
independencia de que sea un laico, un bikshu, un hombre o una mujer, los principios
son los mismos, la única diferencia es el nivel del tantra. Por ejemplo, el
kriya y el charia tienen votos inferiores. Si se toma la iniciación del kriya, se
dice que si rompe esto o aquello, tiene que hacer esto o aquello. Si se toma la
iniciación del charia y rompes esto o aquello, hace esto o aquello. Con independencia de si la ruptura del samaya
es intencional o accidental, la mejor forma de purificar es recitar el mantra
de cien sílabas de Vajrasatva veintiuna o ciento ocho veces al día. En las enseñanzas
se dice que la práctica de Vajrasatva purifica cualquier transgresión, velo o samaya
roto en el nivel común.
© International Drukpa Publications
(cc) de la traducción Berna Wang (Panillo, 2007)
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