viernes, 1 de abril de 2016

Convertir la intención en motivación

¿Cómo motivarnos nosotros mismos para vivir realmente nuestras mejores aspiraciones?

Thupten Jinpa

Encuadrar nuestros días entre el contexto de la intención y la gozosa dedicación, incluso una vez a la semana, puede cambiar el cómo vivimos. Es un enfoque útil de autoconciencia, de intención consciente y esfuerzo concentrado — tres dones preciosos de la práctica contemplativa — por el que asumimos la responsabilidad de nuestros pensamientos y acciones y nos hacemos cargo de nosotros mismos y nuestras vidas. Como lo expresó el Buddha: "Usted es su propio enemigo / y es su propio salvador."
El Buddha anotó: nuestros pensamientos, emociones y acciones son las principales fuentes de sufrimiento. Igualmente, nuestros pensamientos, emociones y acciones pueden ser la fuente de nuestra alegría y libertad. Vivir, tanto como sea posible, con la intención consciente es el primer paso de esta transformación. Así, los siguientes dos ejercicios en intención y dedicación son el primer paso para una mayor claridad y cohesión en nuestra vida, nuestro trabajo y nuestra relación con los demás.
No es sólo más que, cuando nuestras aspiraciones incluyen el bienestar y la felicidad de los demás, nuestros actos y nuestra vida en conjunto adquieren un propósito mayor a nuestra existencia individual.

En inglés todos los días, a menudo utilizamos las palabras intención y motivación indistintamente como si significaran lo mismo, pero hay una diferencia importante: deliberación. Nuestra motivación para hacer algo es la razón o razones detrás de ese comportamiento, la fuente de nuestro deseo y el impulso a hacerlo. Podemos ser más o menos conscientes de nuestras motivaciones. Los psicólogos definen la motivación como el proceso que "suscita, sostiene y regula el comportamiento humano y animal.” En palabras sencillas, la motivación es lo que nos activa. Para algunos puede ser la fama; para otros, puede ser el dinero, el entusiasmo o la emoción, el sexo, el reconocimiento, la lealtad, el servicio, un sentido de pertenencia, la seguridad, la justicia, etc. La fuerza de la motivación se desarrolla a través de un ciclo de deseo y recompensa se refuerzan mutuamente, cuando algo que hacemos es gratificante, queremos hacerlo de nuevo; si lo hacemos una vez más, somos recompensados nuevamente y queremos hacerlo más...

La intención, por el contrario, es siempre deliberada, una articulación de una meta consciente. La intención es necesariamente consciente; la motivación, como señaló Freud, no necesita ser consciente incluso para la misma persona. Necesitamos intenciones para el largo plazo. Establecer y reafirmar nuestras mejores intenciones para mantenernos en las direcciones que realmente queremos ir. Sin embargo, necesitamos motivaciones para mantenernos yendo a largo plazo. Si nuestra intención es correr una maratón, habrá veces cuando el despertador suene para ir a correr diez millas antes de ir a trabajar, o en el medio de la carrera, que nos preguntemos, muy razonablemente: "¿Por qué estoy haciendo esto?" Necesitamos respuestas buenas, inspiradoras para superar esas jorobas. Consciente o inconsciente, la motivación es el porqué y la chispa, detrás de la intención.

Usted podría hacer en casa este ejercicio de establecer la intención, lo primero a hacer en la mañana si es conveniente. También se podría hacerlo en su viaje en un autobús o metro. Si trabaja en una oficina, puede hacerlo sentado en su escritorio antes de comenzar la jornada. Sólo necesita de dos a cinco minutos sin interrupciones. La tradición tibetana recomienda fijar nuestra intención y comprobarla con nuestras motivaciones, de esta manera, al principio del día, en el inicio de una meditación sentada y antes de cualquier actividad importante. Nuestra intención establece el tono de sea lo que sea que estamos a punto de hacer. Como la música, la intención puede influir en nuestro estado de ánimo, en nuestros pensamientos y sentimientos; fijar una intención por la mañana marcará el tono para todo el día.

Ejercicio: Estableciendo una intención

En primer lugar, encuentre una posición sentada cómoda. Si es posible, siéntese sobre un cojín en el piso o en una silla con las plantas de los pies tocando el suelo, que le dé una sensación de estar conectado a tierra. Si lo prefiere, también podrá acostarse de espaldas, idealmente en una superficie que no sea demasiado suave como un colchón hundible. Una vez que haya encontrado su postura, relaje su cuerpo tanto como pueda, si es necesario con algunos estiramientos, especialmente de los hombros y la espalda. Entonces, con los ojos cerrados si esto le ayuda a concentrarse, tome de tres a cinco respiraciones profundas, diafragmáticas o abdominales, cada vez reduciendo la inhalación en el vientre y llenando el torso con la inhalación desde la parte inferior hacia arriba, como llenar un vaso con agua. Luego con una exhalación lenta y larga, expulse todo el aire del torso, totalmente. Si ayuda, puede exhalar por su boca. Inhale y exhale...
Una vez que se sienta estable, contemple las siguientes preguntas: "¿Qué es lo que aprecio profundamente? ¿Qué, en el fondo de mi corazón, deseo para mí, para mis seres queridos y para el mundo?"
Deténgase un poco en estas cuestiones y vea si aparecen algunas respuestas. Si no hay respuestas específicas en la superficie, no se preocupe, simplemente quede con las preguntas abiertas. Esto puede tomar algo el acostumbrarse, ya que cuando nos hacemos preguntas generalmente esperamos responderlas. Confíe que las preguntas mismas están funcionando incluso — o sobre todo — cuando no tenemos respuestas listas. Si y cuando las respuestas llegan, reconózcalas como se presentan y quédese con los pensamientos y sentimientos que puedan traer.
Por último, desarrolle un conjunto específico de pensamientos como su intención consciente, para este día, por ejemplo. Podrías pensar: "Hoy, puedo estar con más atención consciente de mi cuerpo, mente y habla en mi interacción con los demás. Qué pueda, tanto como sea posible, evitar lastimar deliberadamente a otros. Qué pueda relacionarme conmigo, con los demás y con los acontecimientos a mí alrededor con amabilidad, comprensión y menos juzgamiento. Qué pueda utilizar mi día de manera que esté en consonancia con mis valores más profundos."
De este modo, pone el tono para el día.
Una vez que se familiariza más con el ajuste de la intención, podemos hacer esta práctica en un minuto o menos. Esto significa que podemos encontrar oportunidades durante el día para comprobar nuestras intenciones. Los médicos que han tomado el entrenamiento de la compasión, por ejemplo, han utilizado el tiempo que tardan en lavarse las manos entre pacientes para volver a sus intenciones, e informan cómo esto los hace sentirse más centrados y presentes para el siguiente paciente. Incluso podemos saltar la práctica formal de tres fases y hacer un reajuste rápido leyendo o cantando unas líneas significativas. Se podría usar la plegaria de los Cuatro Inconmensurables:
Qué puedan todos los seres alcanzar la felicidad y sus causas.
Qué puedan todos los seres liberarse del sufrimiento y sus causas.
Qué puedan todos los seres nunca estar separados de la dicha, libre del sufrimiento.
Qué todos los seres permanezcan en la ecuanimidad, libre de prejuicios, apego y aversión.

La práctica de fijar la intención esta emparejada, en la tradición tibetana, con otro ejercicio contemplativo llamado dedicación. El papel de este ejercicio es, por así decirlo, completar el círculo. Al final de un día o de una meditación o de cualquier otro esfuerzo que hemos realizado, nos reconectamos con las intenciones que hemos creado al principio, reflexionando sobre nuestra experiencia a la luz de nuestras intenciones y regocijándose en lo que hemos logrado. Esto es como hacer un balance al final del día. Nos da otra oportunidad para conectar con nuestras aspiraciones más profundas.


Ejercicio: hacer una dedicación

Al final del día, por ejemplo, antes de irse a la cama o cuando descansa en la cama antes de dormir, reflexione sobre su día.
Brevemente revise los eventos del día (incluyendo conversaciones significativas, estados de ánimo y otra actividad mental) y vuelva al espíritu de la intención fijada por la mañana. Vea cuánto alineación existe entre los dos. Es importante no quedar atrapados en los detalles de lo que hizo y no hizo. La idea no es sostener cuentas exhaustivas, sino analizar ampliamente para ver la sinergia entre sus intenciones y su vida en este día.
Cualesquier pensamientos y sentimientos que esta revisión puedan traer, solo quédese con estos. No es necesario echarlos lejos si tienen una cualidad negativa; o aferrarse a ellos, si parecen positivos. Simplemente permanezca con esto un rato en silencio.
Por último, piense en algo del día en que se sintió bien con ello — una ayuda brindada a su vecino, una escucha empática que prestó un colega en apuros, no perder la calma en la farmacia cuando alguien interrumpió la cola. Luego regocíjese en el pensamiento de este hecho. Si no hay nada más, disfrute del hecho de que comenzó su día estableciendo una intención consciente.
Mantener este ejercicio brevemente; de tres a cinco minutos es una duración buena. Si normalmente hace alguna lectura antes de acostarse, podría disponer de tres a cinco minutos al final para el tiempo de dedicación. Si su costumbre es ver televisión, ¿puede ver tres o cinco minutos menos? ¿O ir a algún lugar tranquilo durante los comerciales? Alegrarse en el día, al final del día, incluso en el simple hecho del esfuerzo que hemos realizado, es importante. Nos da algo positivo para llevar en los próximos días y nos ayuda a aprovechar la motivación al servicio de nuestras intenciones.
A veces, sin embargo, es útil hacer un examen más centrado. Hemos creado intenciones alrededor de ser amable con nosotros mismos. A su vez, al final de un día, nuestra dedicación podría prestar especial atención a la generosidad que nos podemos haber mostrado hacia nosotros mismos ese día.
Ahora, cuando realizamos una evaluación de tal objetivo, la mayoría de nosotros encontrará que nos hemos quedado cortos. Vamos a ver las brechas entre nuestras intenciones y nuestro comportamiento, entre nuestras aspiraciones y nuestra vida real. Cuando esto sucede, es importante no vencernos con un juicio negativo y autocrítico. Simplemente reconocemos la diferencia y resolvemos tratar de nuevo al día siguiente. Esta conciencia en sí nos ayudará a estar más atentos al día siguiente, abriendo oportunidades para traer nuestros pensamientos y acciones cotidianos en más estrecha alineación con nuestros objetivos.


Cómo la intención se convierte en motivación

Es importante que establezcamos una intención, como es importante qué intención establezcamos. Sin embargo, como lo sabe cualquiera que haya intentado mantener la resolución del año nuevo, fijar una intención, incluso una intención muy sincera, buena, no es un hecho consumado. Podemos desear ser compasivos y atentos hacia los demás y nos decimos esto por la mañana, sin embargo, nos encontramos esa misma tarde, o mucho antes, por el contrario algo más egoístas y prejuiciosos. La relación entre nuestras intenciones conscientes, por un lado, y las motivaciones a menudo no tan conscientes que llevan nuestros pensamientos y acciones, por el otro, es compleja. Pero con reflexión y concienciamiento persistente, podemos, con el tiempo, traer nuestras motivaciones más en línea con nuestras intenciones.

El Dalai Lama una vez sugirió una forma sencilla de comprobar nuestras motivaciones, planteándonos estas preguntas:
¿Es solo por mi o por los demás?
¿Para beneficio de alguno o para muchos?
¿Para ahora o para el futuro?

Estas preguntas ayudan a aclarar nuestras motivaciones trayendo autoconciencia crítica (crítica en el sentido de objetiva y exigente, no de juzgamiento) para nuestra relación con lo que hacemos. También ayudan a recordarnos traer compasión sobre nuestros pensamientos y acciones. Nos podemos plantear estas preguntas antes de hacer algo, mientras que lo estamos haciendo, o después de que lo hemos hecho, siempre habrá otra oportunidad para (res)establecer nuestra intención y otra oportunidad para actuar de acuerdo con esa intención.
La pregunta de cómo nos motivamos para seguir nuestras aspiraciones más profundas ha sido un interés importante en la larga historia de la psicología budista. En el pensamiento budista, la motivación es una cuestión de deseo, concretamente el deseo de actuar acompañado con un sentido de propósito. Decir, en el caso de ser más compasivo, es hacer conexión emocional con la compasión y sus objetivos que despiertan en nosotros el deseo de actuar. Y es a través de ver los beneficios que adquirimos un sentido de propósito en ser más compasivo.

La psicología contemporánea solo ha llegado relativamente hace poco a apreciar el papel de las emociones en la motivación de nuestra conducta. Durante mucho tiempo, la teoría occidental de la acción fue dominada por la teoría de la elección racional y las emociones fueron acusadas de nublar el proceso en lugar de ser una parte integral del sistema. Para articular la dimensión dual de nuestra motivación — concienciamiento cognitivo de y conexión emocional con nuestros objetivos —  la psicología budista utiliza un término que es casi imposible de captar en una sola palabra en los idiomas occidentales. El término sánscrito shraddha (depa en tibetano) tiene una amplia gama de significados, los importantes son "fe", "confianza," "creencia" o "confianza," connotando "apreciación" y "admiración". Shraddha es un sentimiento como confianza, en lugar de un estado cognitivo como creencia o conocimiento. Experimentalmente, shraddha se siente algo como apego o atracción hacia nuestra meta, como sintiéndose inspirado a tocar la guitarra cuando se ve que una estrella de rock lo hace. Es esta cualidad, shraddha, que prepara nuestra mente y corazón para arremangarnos y tocar.

¿Cómo aprovechamos nuestra reserva emocional? Las cogniciones juegan un papel fundamental, que los primeros textos budistas caracterizan como ver el valor de hacer algo. A través del compromiso cognitivo, como ver los beneficios, conectamos intención con motivación. Así, dentro de este nexo causal, el eslabón crucial para ver es uno entre nuestra conciencia de la meta y por qué ir por ella, nuestros sentimientos acerca de la meta y nuestro deseo o voluntad de conseguirla.

Entonces, otra vez, es la alegría que llevamos en nuestros esfuerzos — la valentía de intentar, la dedicación a adherirse a esto — y sus resultados que ayuda a mantener nuestras motivaciones en el largo plazo. O, en otras palabras, hace que queramos seguir intentándolas y seguir haciéndolas. Los padres que han luchado con su hijo para que tomen un nuevo instrumento reconocerán cómo todo cambió en el momento en que el niño comenzó a disfrutarlo. Esto se llama motivación intrínseca, a diferencia de la motivación extrínseca de, por ejemplo, los padres que recompensan al niño con más tiempo para practicar su instrumento. De décadas de investigación de la motivación, sabemos que la motivación intrínseca es mucho más estable y duradera. El proceso de establecer intenciones y reflexionar dichosamente sobre ellas en la dedicación es cómo, con el tiempo, transformamos las motivaciones intrínsecas en motivaciones extrínsecas y así mantenemos la energía y el propósito de vivir fieles a nuestras mejores aspiraciones.


Thupten Jinpa es un estudioso budista e intérprete principal en inglés del Dalai Lama, así como presidente del Institute of Tibetan Classics.
Tomado de A Fearless Heart: How The Courage To Be Compassionate Can Transform Our Lives de Thupten Jinpa. Publicado con autorización de Hudson Street Press, una impresión de Penguin Publishing Group, un área de Penguin Random House LLC. Copyright © 2015 por Thupten Jinpa Langri.


ATENCIÓN PLENA*-SABIDURÍA     
CO-EMERGENTES
Lama Jigme Lhawang
Meditación y Rituales Budistas; Documento de Investigación
Universidad de Katmandú, Centro de Estudios Budistas
9 de Abril de 2012


Todo el camino del budismo puede ser comprendido por medio de un marco de referencia conocido como los tres entrenamientos: el entrenamiento en la disciplina, en la concentración y en la sabiduría. Se dice que la sabiduría no surge sin concentración, y la concentración, a la vez, no se alcanza en la ausencia de disciplina. En el camino budista son esenciales dos cualidades mentales para poder emprender estos entrenamientos: atención plena*y sabiduría. Sin sabiduría uno no puede discernir qué adoptar y qué evitar en el camino espiritual. En la ausencia de atención plena, no se tiene la conciencia y la vigilancia necesarias para observar la propia mente y cultivar lo que es virtuoso y abandonar lo no virtuoso. Sin embargo, aun cuando son consideradas como cualidades mentales de un camino gradual, la atención plena y la sabiduría son igualmente el resultado del camino, cuando se consideran como las cualidades naturales en las que mora el Buda, descritas en las tres aplicaciones de la atención plena del Buda.[i]
Una vez que la mente del Buda no se encuentra en la dualidad y “ve” la realidad como es, por medio de la atención plena y la sabiduría, estas cualidades originales son, en último término, inseparables. Desde el punto de vista relativo, por medio del lente convencional, se perciben como si tuviesen diferentes aspectos. Sin embargo, desde el punto de vista último, son co-emergentes. Cuando hay sabiduría, hay atención plena. Una vez que la atención plena está presente, la cualidad esencial de la sabiduría está ahí inseparablemente. La relación entre la atención plena y la sabiduría es lo que será investigado en este documento.
El camino budista presenta diferentes acercamientos, de acuerdo con las distintas capacidades y predisposiciones de los seres. De acuerdo con estas distintas capacidades se enseñaron dos caminos: el gradual (tib. rim bzhin pa) y el súbito (tib. cig car ba). Para aquel en el camino gradual, “el camino implica eliminar las obstrucciones, pero también requiere adquirir o construir cuidadosamente las cualidades que, eventualmente, resultan en el estado del Buda.”[ii] Para aquel en el camino súbito, “el progreso a lo largo del camino implica mayormente eliminar las oscuridades que impiden a nuestro estado de Buda innato emerger.”[iii] Aquí, la atención plena y la sabiduría serán planteadas principalmente por la tradición gradual de Abhidharma y por la tradición súbita del Mahamudra, conjuntamente con sus interconexiones.
En el contexto del Abhiddharma el concepto de atención plena es generalmente una traducción del sánscrito smṛtiḥ (tib. dran pa). Se considera un evento mental y se define como el aspecto de la mente que funciona para mantener la mente en un objeto, sin dejar que ésta se olvide del objeto o se aleje de él por la distracción.[iv] Además, George Dreyfus señala que en la tradición del Abhidharma, “la atención plena debe distinguir los estados mentales saludables de aquellos que no lo son.”[v] Así, es un significado cognitivo y de evaluación que implica “retención de información y también prospección (exploración de posibilidades futuras basada en indicios presentes) en relación con las metas espirituales.”[vi] En cuanto a la sabiduría, tiene dos aspectos, el dual y el no dual. El aspecto dual de la sabiduría es una traducción de la palabra sánscrita prajñā (tib. shes rab). Se considera un evento mental y se define como “el discernimiento perfecto y completo de todos los fenómenos.”[vii] Así, como evento mental de discernimiento, está permeado por la dualidad sujeto-objeto. El aspecto no dual de la sabiduría es una traducción del término sánscrito jñāna (tib. ye shes). Es la forma natural y no dual en la que permanece la mente y se define como una cualidad de conocimiento que está presente en el origen, libre de toda elaboración mental.[viii]
Si hablamos convencionalmente, dentro del marco de referencia de la tradición gradual, la atención plena y la sabiduría pueden cultivarse de formas aparentemente distintas, aunque a fin de cuentas están interrelacionadas. Una forma meditativa en la que el Buda utilizaba el cultivo de la atención plena se presenta en el ‘Sutta Anapanasati’ (El Discurso sobre la Atención Plena de la Respiración).[ix] Cuando uno dirige calmadamente la atención a la respiración, surge más y más una familiaridad con el movimiento presente de la respiración. Uno comienza a familiarizarse con la estabilidad de la propia mente, en la que las distracciones y la divagación ya no resultan tan atractivas. Éste es el aspecto de la atención plena de la ‘familiaridad’. Al cultivar la atención plena de la respiración, uno se estabiliza y es consciente constantemente de lo que se está haciendo en el momento presente, recordando mantener la propia mente en la respiración. Este es el aspecto de la atención plena del ‘recordatorio’. Al familiarizarse con la respiración, si uno se distrae, recordando regresa la atención a ella; finalmente se alcanza un estado continuo de no olvido. Conforme uno se estabiliza, un continuo de atención plena se convierte en el fundamento para desarrollar una no distracción de la mente ininterrumpida. Uno pone la mente en la respiración y de una forma natural y sin esfuerzo permanece ahí. Ésta es la ‘fuerza’, el tercer aspecto de la atención plena. Una vez que la cualidad natural estable e inamovible de la mente está presente, surge la claridad mental. Esta claridad mental percibe y distingue todos y cada uno de los fenómenos de los que está consciente, de una forma acuciosa y directa.[x] Éste es el aspecto de la ‘sabiduría del discernimiento dual’ (sánscr. prajñā) de la atención plena. “Una vez que desarrollamos los elementos de la familiaridad, del recordar y la no distracción, podemos decir que realmente estamos plenamente atentos.”[xi] Vasubandhu, en su Abhidharmakoṣa explica que  “la atención plena de la respiración es prajñā,”[xii] un conocimiento relacionado con la inhalación y la exhalación. Esta prajñā es conocida como atención plena (sánscr. smṛtiḥ), porque este conocimiento de la inhalación y la exhalación (sánscr. ānāpānaprajñā) co-emerge con la fuerza de la atención plena.[xiii] Por lo tanto, la atención plena dual (sánscr. smṛtiḥ) surge inseparablemente con la sabiduría del discernimiento dual (sánscr. prajñā).
En la tradición del Mahamudra, el gran siddha indio Maitripa propuso radicalmente que la meditación correcta implica la no atención (sánscr. asmṛtiḥ). Aquí, Maitripa dirigía su crítica hacia la idea que se tiene en Abhidharma de la atención plena, por lo cual, desde la perspectiva del surgimiento súbito de la no dualidad, si uno está cultivando la atención plena como sugiere el Abhidharma, uno está fortaleciendo la dualidad sujeto-objeto, que es la estructura básica de la mismísima ignorancia.[xiv] En esta tradición del surgimiento súbito, a partir de enfocarse de forma dual en la respiración, propuesta en la tradición del Abhidharma, uno procede a un estado en el que no hay focalización. La atención plena no dual debe ir más allá del mero juicio ético, del recuerdo del pasado y de la prospección.[xv] En esta etapa, la sensación de separación entre la mente y la respiración se disipa naturalmente. En lugar de reconocer la respiración, uno se experimenta a sí mismo como la respiración. Conforme la mente dual se disuelve, uno trasciende todo punto de referencia, hasta que ya no hay de dónde asirse.  Uno ya no necesita un objeto en el que posar la mente o estar atento a éste.  La característica natural de ese continuo de atención plena se asienta en una claridad y espacio ilimitados, sin impedimentos y no duales.[xvi] Éste es el aspecto de la atención plena de la ‘sabiduría primordial no dual’ (sánscr. jñāna). En este estado, uno no persiste en pensar en el pasado ni anticipa el futuro. El pasado ha cesado. Consecuentemente, no hay nada que pensar al respecto. El futuro no ha llegado. Por lo tanto, no puede existir como objeto. Al estar la mente en el momento presente, no dual, ésta se libera en su estado natural de atención plena clara y no conceptual.[xvii]
Sin embargo, para un principiante durante las fases iniciales de la práctica, hasta que se estabiliza la atención plena no fabricada, se necesita la capacidad de examinar la meditación personal, tal y como está ocurriendo y recordar las instrucciones y señales de éxito para progresar en esta práctica. Esta capacidad de evaluar el estado mental personal en esta etapa se conoce como ‘Espía de la Atención Plena” (tib. dran pa’i so pa).[xviii] “En esta fase, por ejemplo, uno se enfoca en la respiración como si ésta fuera un objeto, siguiendo el principio de que ‘dependiendo de un objeto en la práctica, emerge lo que carece de objeto’.”[xix] A  este ‘Espía de la Atención Plena’, en los acercamientos graduales, se le conoce como ‘el estado de alerta vigilante’ (sánscr. samprajanya; tib. shes bzhin). Sin embargo esto no ocurre cuando la mente se libera en su naturaleza clara, no conceptual, por la simple razón de que se requiere un esfuerzo mental dual.[xx] “No obstante, como se basa en la capacidad de la conciencia de ser consciente de ella misma, es apropiado utilizar el mismo término como si se tratara de la atención plena en el estado natural de la mente, es decir ‘la atención plena de la no-distracción pura’ (tib. ma yengs tsam gyi dran pa).”[xxi] Esta atención plena de la no distracción pura es una característica que siempre está presente en el estado natural claro, no conceptual, de la mente propia. Por lo tanto, aun cuando uno se apoya en un tipo de atención plena dual, como se propone en el camino gradual, uno se está basando en la capacidad innata fundamental de la conciencia de conocerse a sí misma, que se manifiesta en su forma natural como la no distracción pura. Estos dos tipos de atención plena, la dual y la no dual, son conocidas como ‘Atención Plena con Esfuerzo’ (tib. rtsol bcas kyi dran pa) y la ‘Atención Plena sin Esfuerzo’ (tib. rtsol med kyi dran pa).[xxii] Aquí, la atención plena naturalmente clara, no dual, es equivalente a la sabiduría no dual y no fabricada (sánscr.  jñāna; tib. ye shes). Así, en este contexto, tanto la atención plena no dual como la sabiduría no dual se determina que existen inseparablemente. Es interesante hacer notar que la tradición del Abhidharma observa este nivel de co-emergencia de la atención plena-sabiduría, al afirmar que cuando los discípulos del Buda escuchan, aceptan y practican sus enseñanzas, o cuando no escuchan, ni aceptan ni practican sus enseñanzas, o cuando algunos lo hacen y otros no lo hacen, el Buda permanece siempre indiferente, en atención plena (sánscr. smṛtiḥ) y sabiduría (sánscr. prajñā).[xxiii]
En conclusion, en ambos acercamientos –gradual y súbito- la atención plena (sánscr. smṛtiḥ) y la sabiduría (sánscr. prajñā/jñāna) aun cuando convencionalmente presentan aspectos y cualidades diferentes, en última instancia se establece que son aspectos de la mente inseparables, co-emergentes e innatos. En el contexto gradual del Abhidharma, son conocidos como la atención plena-sabiduría duales co-emergentes (sánscr. smṛtiḥ-prajñā) conscientes del objeto en el que se medita. De forma similar, desde la perspectiva súbita del Mahāmudrā,  se ve como la unidad sin esfuerzo de la atención plena-sabiduría, en la ausencia de un objeto sobre el cual meditar (sánscr.smṛtiḥ-jñāna).

* En este documento estamos utilizando el término “atención plena” como traducción de “mindfulness”. Otros términos utilizados frecuentemente son atención completa, atención enfocada, presencia alerta, presencia plena, etc.

Bibliografía
 Buddhism in the National Capital of Canada. “Anapanasati Sutta.” Acessed April 8, 2012. http://dharma.ncf.ca/introduction/sutras/breathing.html
Dunne, John. “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness.” Contemporary Buddhism (2011) 12:01: 71-88. Accessed April 8, 2012.  http://dx.doi.org/10.1080/14639947.2011.564820
Gampopa. The Jewel Ornamento of Liberation: The Wish-fulfilling Gem of the Noble Teachings. Transl. by Khenpo Konchog Gyaltsen Rinpoche. New York: Snow Lion Publications, 1998.
Mipham, Sakyong. Turning the Mind into an Ally. New York: The Berkley Publishing Group, 2003.
Ngawang Pelzang, Khenpo. A Guide to the Words of My Perfect Teacher. Transl. under the auspices of Dipamkara in collaboration with the Padmaka Translation Group. Boston: Shambhala Publications, 2004.
Vasubandhu. Abhidharma Kosa Bhasyam. Transl. by Leo M. Pruden. Berkeley: Asian Humanities Press, 1990.



[i] Vasubandhu. Abhidharma Kosa Bhasyam. Transl. by Leo M. Pruden.
(Berkeley: Asian Humanities Press, 1990), 1142-1143.
[ii] Dunne, John. “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” Contemporary Buddhism (2011) 12:01: 76, accessed April 8, 2012.  http://dx.doi.org/10.1080/14639947.2011.564820
[iii]Dunne, John. “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” Contemporary Buddhism (2011) 12:01: 76, accessed April 8, 2012.  http://dx.doi.org/10.1080/14639947.2011.564820
[iv] Sakyong Mipham, Turning the Mind into an Ally (New York: The Berkley Publishing Group, 2003).
[v] Dreyfus in Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 79.
[vi] Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 79.
[vii]Gampopa, The Jewel Ornamento of Liberation: The Wish-fulfilling Gem of the Noble Teachings. Transl. by Khenpo Konchog Gyaltsen Rinpoche (New York: Snow Lion Publications, 1998).
[viii] Khenpo Ngawang Pelzang, A Guide to the Words of My Perfect Teacher. Transl. under the auspices of Dipamkara in collaboration with the Padmaka Translation Group (Boston: Shambhala Publications, 2004).
[ix]“Anapanasati Sutta,” Buddhism in the National Capital of Canada, acessed April 8, 2012.http://dharma.ncf.ca/introduction/sutras/breathing.html
 [x] Mipham, Turning the Mind into an Ally, 54.
[xi] Mipham, Turning the Mind into an Ally, 54.
[xii]Vasubandhu, Abhidharma Kosa Bhasyam, 921. Vol. III.
[xiii]Vasubandhu, Abhidharma Kosa Bhasyam, 921. Vol. III.
[xiv] Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 77.
[xv] Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 77.
[xvi] Mipham, Turning the Mind into an Ally, 57.
[xvii] Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 80.
[xviii] Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 83.
[xix] Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 83.
[xx] Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 83.
[xxi] Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 83.
[xxii] Dunne, “Toward an Understanding of Non-dual Mindfulness,” 84.
[xxiii]Vasubandhu, Abhidharma Kosa Bhasyam, 1142. Vol. IV.


Bajo una sola sombrilla

Una pareja monástica socava las perspectivas sectarias tradicionales.

Rita Gross


Buddhism: One Teacher, Many Traditions
By The Dalai Lama and Thubten Chodron
Wisdom Publications, 2014
352 pp.; $29.95 (Cloth) 

El título de este libro transmite su punto central que, a pesar de la enorme diversidad interna, todas las tradiciones budistas derivan de un maestro, el Buddha. Ya que todas ellas veneran al mismo maestro, estas diversas formas del budismo podrían respetarse y aprender entre sí.
Sin embargo, los budistas a menudo discuten bruscamente sobre aquellos textos y enseñanzas que representan las "reales" enseñanzas del Buddha. Estos desacuerdos se intensifican porque los textos budistas son conservados más bien en tres cánones diferentes en tres lenguas: Pali, chino y tibetano. Las diferentes escuelas de budismo han estado ampliamente separadas geográficamente por lo que tenían poco contacto entre sí hasta hace poco. Aunque algunos budistas occidentales estudian voluntariamente con maestros de varias escuelas budistas, tal práctica no es habitual entre los budistas asiáticos o, incluso, entre muchos budistas occidentales. Algunos maestros budistas que trabajan en occidente desalientan activamente a sus estudiantes de estudiar con otros maestros. Así, a pesar del énfasis del budismo en la compasión y la correcta palabra, los budistas disfrutan mucho del sectarismo atravesado por líneas confesionales.
Todas las formas actuales del budismo derivan de dos conjuntos diferentes de literatura del sur de Asia, escritos en pali o en sánscrito, pero hay poca coincidencia entre estos dos conjuntos de textos. Alguna vez circularon versiones en sánscrito de algunos textos del pali, pero se han perdido. El canon chino incluye traducciones de muchos textos en sánscrito y pali, pero las traducciones chinas de los textos de pali a menudo contienen material no encontrado en la versión pali. Los budistas Theravada aceptan únicamente como la "palabra del Buddha" a la literatura pali y consideran a la literatura sánscrita sobreviviente como innovaciones posteriores poco fiables. Por el contrario, el canon tibetano consiste principalmente de textos Mahayana, traducidos del sánscrito, los mismos textos que los budistas de Theravada consideran como no auténticos. Cuando los budistas tibetanos y theravada hablan de "lo que el Buddha enseñó," se refieren a conjuntos de textos totalmente diferentes.
El potencial de mutuo desprecio entre tibetanos y el budismo Theravada, por eso, es muy alto. Cuando recordamos que el así llamado hinayana o «vehículo menor», del sistema tibetano de tres-yana (Hinayana, Mahayana, Vajrayana) contiene enseñanzas características encontradas en la literatura pali, este potencial se intensifica. Los eruditos y maestros tibetanos generalmente no están bien familiarizados con la literatura budista pali y miran como superiores sus enseñanzas Mahayana y Vajrayana. Devolviendo el cumplido, algunos theravadines no consideran nada del Mahayana como siendo realmente parte del budismo. Por ejemplo, algunos Theravadines rechazan restaurar la ordenación monástica para mujeres, porque esta práctica ha sobrevivido sólo entre los budistas del Mahayana chino. Esta división es común incluso entre los eruditos occidentales. Algunos estudiosos occidentales del budismo están tan familiarizados con la literatura pali y el budismo Theravada como lo están con el budismo Mahayana, sea tibetano o chino, así como con la literatura en sánscrito y viceversa. Muchos maestros occidentales no están muy preparados en la historia del budismo y en la literatura de las formas de budismo distintas al linaje en que enseñan.

¡Qué refrescante, en medio de este sectarismo, para el Dalai Lama, el más conocido representante del budismo tibetano, como para su coautora, la monja americana Thubten Chodron, publicar un libro proclamando que las tradiciones pali y sánscrito son más similares que diferentes y reconociendo las deudas de la más joven tradición sánscrita a la más vieja tradición Pali! Ellos promueven el respeto mutuo como el estudio entre las dos tradiciones. No se utilizan, incluso ni una vez, en este libro los términos familiares Hinayana, Mahayana y Theravada, animándonos a dar una nueva mirada en las convenciones familiares budistas, sin importar la forma del budismo a la que nos podamos adherir. Ni tampoco estos autores clasifican jerárquicamente las dos tradiciones, a pesar del hecho de que cada una tiene una historia de denigración de la otra.

A lo largo del libro, los autores sugieren que diferentes lenguas y la distancia geográfica impidieron anteriormente que budistas de diferentes orientaciones tuvieran información precisa acerca de cada una. Por lo que los chismes y estereotipos florecieron en dicho contexto. Algunos afirman que muchos monjes tántricos beben alcohol y se comprometen en relaciones sexuales, mientras que otros afirman que los miembros de las antiguas escuelas budistas no dan importancia a la compasión ni comprenden la vacuidad. Los autores piden repetidamente a todos los budistas renunciar a tales estereotipos mutuos y en cambio dialogar, estudiar las escrituras de los otros y aprender de las prácticas de los demás; consejo familiar en el ámbito del intercambio interreligioso, pero por desgracia poco frecuente en los círculos budistas.
Uno en One Teacher, Many Traditions [Un maestro, muchas tradiciones] puede aprender mucho tanto sobre la tradición pali como sobre la tradición sánscrita, que cubre todos los temas encontrados en cualquier estudio estándar, más académico del budismo. Es muy alto el nivel de información erudita de este libro, y la información proporcionada sobre las tradiciones pali y sánscrita es exacta y completa. El Dalai Lama está, por supuesto, muy familiarizado con la tradición sánscrita. Pero ni su formación ni la formación inicial de Thubten Chodron habrían implicado el estudio significativo de la tradición pali. Los Sutta [sutras] Pali, tomados por muchos como el ser nuestra aproximación más cercana a las enseñanzas reales del Buddha histórico, es en gran parte desconocido para los budistas tibetanos. Sin duda, los comentarios de eruditos pali, citados con frecuencia en este libro no forman parte de la capacitación recibida por los educados en la tradición sánscrita. Por eso, estos autores presentan un modelo admirable para otros budistas.

Ellos superan convenciones previamente aprendidas en su propia tradición y estudian profundamente una tradición diferente. Pero lo más importante, la estudian en sus propios textos, en lugar de depender de comentarios polémicos acerca de esa tradición en los textos de su propia tradición. Todos debemos estar dispuestos a suspender el escepticismo acerca de las formas desconocidas de budismo y explorar profundamente sus textos y prácticas, sin presuposiciones. Si hacemos esta ardua labor, encontraremos que estos budismos desconocidos tienen sentido en sus propios términos y merecen nuestro respeto. Si resultan ser muy similares o muy diferentes de nuestro propio budismo eso es irrelevante. Si investigamos estas múltiples versiones del budismo, entenderemos cómo todos ellos derivan de las enseñanzas de un maestro que todos veneramos. Entre las muchas virtudes de este libro es significativo el uso que hacen sus autores de "ella" en lugar de "él" como pronombre genérico. Dado que muchos budistas no son sensibles a la necesidad del lenguaje de inclusión de género, de género neutral, tal uso por parte de un importante líder resulta significativo. De acuerdo, tampoco 'ella' no es neutral, pero su sensibilización y potencial correctivo en contextos de dominación masculina es enorme. Se espera que otros maestros y autores budistas tomarán nota y seguirán su ejemplo.
Mis elogios para el libro, sin embargo, no van sin reservas. El marco general del libro es la afirmación de que el Buddha enseñó los tres vehículos: el vehículo del Oyente (Sravakayana), el vehículo de Realizador solitario (Pratyekabuddhayana) y el vehículo del Bodhisattva (Bodhisattvayana). (Estos tres vehículos no son los mismos que los más familiares para los estudiantes de budismo tibetano — Hinayana, Mahayana y Vajrayana — y a lo largo de este libro, cuando hablan de los "tres yanas", para los autores siempre significan el antiguo sistema de los vehículos del Oyente, del Realizador solitario y del Bodhisattva, no el muy posterior sistema específico del budismo tibetano.) Unas frases más adelante, leemos que los que se forman en la tradición pali practican ante todo el vehículo del Oyente, mientras los que se forman en la tradición sánscrita practican principalmente el vehículo del Bodhisattva.

Dos preguntas fundamentales surgen de estas afirmaciones. ¿Esta es la retórica antigua "Hinayana / Mahayana" reapareciendo bajo diferentes nombres? Los autores dejan claro que los lectores no deben sacar esa conclusión, pero teniendo en cuenta la tendencia entre los maestros contemporáneos en la tradición tibetana de denigrar y descartar los textos y la tradición pali, debe tenerse gran cuidado de no caer en esta vieja costumbre. Los maestros tibetanos se refieren con frecuencia a estos anteriores tres yanas (Oyente, Realizador solitario y Bodhisattva), generalmente clasificándolos jerárquicamente. El vehículo del Oyente se aprecia como que tiene una "visión inferior" respecto a la del vehículo del Bodhisattva, algo que puedo dar fe por escuchar las enseñanzas orales de los maestros tibetanos. ¿Enseñó el mismo Buddha histórico estos tres vehículos? Textos de varias épocas históricas son atribuidos al "Buddha", lo que significa que uno no puede afirmar que algo fue enseñado por el Buddha en sentido literal. La mayoría de los estudiosos de la historia budista concluyen que el sistema de Oyente, Realizador solitario y Bodhisattva, es posterior por siglos al Buda histórico. Este es mucho más frecuente en la más joven tradición sánscrita que en la más antigua tradición pali, aunque también se encuentra en los textos pali. Aunque los autores carezcan de dudas al afirmar que las tradiciones pali y sánscrito tienen mucho en común, aun así este sistema antiguo de tres-yana no resultaría la mejor opción para el marco general organizativo del libro.

La gran fortaleza de One Teacher, Many Traditions  [Un maestro, muchas tradiciones] es la presentación empática e imparcial de ambas tradiciones por parte de los autores. Afirman que los vehículos del Oyente, del Realizador solitario y del Bodhisattva son enseñados en las tradiciones pali y sánscrito, una afirmación exacta. También señalan que el vehículo del Bodhisattva no se limita a la tradición sánscrita sino que también se practica en la tradición pali, tanto históricamente como en la época contemporánea. Esta realidad, desconocida para la mayoría de mahayanistas, debilita las reclamaciones Mahayana sobre su superioridad. En particular, estos autores rompen con la habitual evaluación tibetana de estos tres yanas al no clasificarlos jerárquicamente. Uno puede esperar que los ejemplos establecidos por estos autores se conviertan en modelo de los maestros budistas cuando hablen de la gran diversidad dentro del budismo.

Rita Gross es una erudita y practicante budista, profesora retirada de estudios comparativos en religión. También es una maestra de dharma de alto nivel en el Mindrolling Lotus Garden y autora de
Buddhism After Patriarchy [Budismo después del patriarcado].