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jueves, 8 de diciembre de 2016

LA IMPORTANCIA DEL LINAJE


Yongey Mingyur Rinpoche


El conocimiento conceptual no es suficiente... hay que
tener la convicción que se deriva de la experiencia personal.

—EL NOVENO KARMAPA GYALWANG, Mahamudra: The Ocean of Definitive
Meaning, traducción al inglés de Elizabeth M. Callahan

El  método  de  explorar  y  trabajar  directamente  con  la  mente  que  llamamos budismo tiene sus orígenes en las enseñanzas de un joven noble  de  la  India  llamado  Siddharta.  Después  de  ser  testigo  de  primera mano de la gran miseria en que vivía la gente que no había nacido en el medio privilegiado del cual él disfrutaba, este joven noble renunció a la seguridad  y  comodidades  de  su  hogar  para  buscar  la  solución  al problema  del  sufrimiento  humano.  El  sufrimiento  toma  diferentes formas,  desde  el  susurro  constante  de  que  seríamos  más  felices  “si sólo” algunos aspectos de nuestra vida fueran distintos, hasta el dolor de la enfermedad o el terror a la muerte.

Siddharta  se  convirtió  en  asceta  y  recorrió  la  India  estudiando bajo la dirección de maestros que declaraban haber encontrado la solución  que  él  buscaba.  Infortunadamente,  ninguna  de  las  respuestas que  le  dieron  o  de  las  prácticas  que  le  enseñaron  parecía  del  todo completa.  Finalmente,  decidió  dejar  de  lado  los  consejos  externos  y buscar la  solución  al  problema  del  sufrimiento  en  el  sitio donde  había comenzado  a  sospechar  que  residía:  en  su  mente.  Se  sentó  bajo  la sombra de un árbol, en un lugar llamado Bodhgaya, en la provincia de Bihar, al noreste de la India, y comenzó a sumergirse más y más en las profundidades  de  su  mente,  resuelto  a  encontrar  las  respuestas  que buscaba o morir en el intento. Al cabo de muchos días y noches, finalmente descubrió lo que estaba buscando: una consciencia fundamental que era inmutable, indestructible e infinita en su alcance. Cuando salió de este estado de profunda meditación ya no era Siddharta. Era Buda, una palabra sánscrita que significa “el que ha despertado”.

Había despertado al total potencial de su propia naturaleza, que antes  había  estado  limitada  por  lo  que  comúnmente  se  conoce  como dualismo: la idea de un “yo” distinto e inherentemente real, separado de un “otro” aparentemente distinto e inherentemente real que existe fuera de  ese  “yo”.  Como  veremos  más  adelante,  el  dualismo  no  es  una “imperfección del carácter” o un defecto, sino un complejo mecanismo de supervivencia profundamente arraigado en la estructura y función de la  mente,  el  cual,  junto  con  otros  mecanismos,  puede  ser  cambiado mediante la experiencia.

El Buda  se  dio  cuenta de  esta  capacidad  de  cambio  mediante  el examen introspectivo. Durante los siguientes cuarenta años de su vida recorrió la India y atrajo a cientos, tal vez miles de discípulos mediante la  enseñanza  de  su  descubrimiento: las  maneras  como  los  conceptos equivocados se enclavan en la mente y el modo de extirparlos. Dos mil quinientos años después, los científicos modernos están comenzando a demostrar  mediante  rigurosas  investigaciones  clínicas  que  sus percepciones, logradas a través del examen subjetivo, son sorprendentemente exactas.

Debido a que el alcance de su comprensión y sus percepciones iba mucho más allá de las ideas comunes que la gente tiene sobre sí misma  y  sobre  la  naturaleza  de  la  realidad,  se  vio  obligado,  como muchos otros grandes maestros antes y después de él, a enseñar con la ayuda de parábolas, ejemplos, acertijos y metáforas. Tuvo que utilizar palabras, y aunque estas palabras con el tiempo se escribieron en sánscrito, pali y otros idiomas, siempre se han transmitido de manera oral de una generación a otra. ¿Por qué? Porque cuando oímos las palabras de Buda y de los maestros que lo siguieron y lograron la misma libertad, tenemos que pensar en su significado y aplicar ese significado a nuestra vida  y,  al  hacerlo,  generamos  cambios  en  la  estructura  y  en  las funciones  de  nuestro  cerebro.  Muchos  de  estos  cambios los  discutiremos en las páginas siguientes para alcanzar la misma liberación que el Buda experimentó.

Durante  los  siglos  posteriores  a  la  muerte  de  Buda  sus enseñanzas comenzaron a difundirse en muchos países, entre ellos el Tíbet,  cuyo  aislamiento geográfico  del  resto del mundo proporcionó  el medio  perfecto  para  que  generaciones  de  estudiantes  y  maestros  se dedicaran  exclusivamente  al  estudio  y  a  la  práctica.  Los  maestros tibetanos que lograban la iluminación y se convertían en budas durante su  vida  transmitían  entonces  todo  lo  que  habían  aprendido  a  sus estudiantes  más  promisorios  y  ellos,  a  su  vez,  lo  transmitían a  sus propios discípulos. De esta manera, se estableció en el Tíbet un linaje ininterrumpido  de  enseñanzas  basadas en  las  instrucciones  de  Buda, fielmente registradas por sus tempranos seguidores, y en comentarios detallados  sobre  estas  enseñanzas.  Sin  embargo,  el  verdadero  poder del budismo tibetano, lo que lo hace tan puro y fuerte, es la conexión directa entre el corazón y la mente de los maestros, quienes, en forma oral  y  con  frecuencia  secreta,  transmitieron  a  sus  discípulos  las enseñanzas  esenciales  del  linaje,  que  habían  obtenido  mediante  la experiencia.

Debido a que muchas regiones del Tíbet están separadas unas de  otras  por  montañas,  ríos  y  valles,  a  los  maestros  y  discípulos  con frecuencia  les  era  difícil  recorrer  el  país  compartiendo  entre  sí  lo  que habían aprendido. Como resultado de esto, los linajes de enseñanza en las regiones evolucionaron de maneras ligeramente  diferentes.  En la actualidad hay cuatro grandes escuelas o linajes del budismo tibetano: la  nyingma, la  sakya, la kagyu  y  la  gelug.  Aunque  cada  una  de estas escuelas se desarrolló en épocas diferentes y en distintas regiones del Tíbet, todas  comparten  los  mismos  principios,  prácticas  y  creencias básicos. Las diferencias entre ellas, parecidas a las que existen, según me han dicho, entre las diferentes denominaciones del protestantismo, radican principalmente en la terminología que utilizan y con frecuencia en  variaciones  sutiles  en  la  manera  de  aproximarse  al  saber  y  a  la práctica.

El  más  antiguo  de  estos  linajes  es  la  escuela  nyingma, establecida entre el siglo VII y los inicios del siglo IX de la era cristiana, cuando  el  Tíbet  era  gobernado  por  reyes.  (Nyingma  es  una  palabra tibetana  que  puede  traducirse  aproximadamente  como  “los  antiguos”.) Tristemente, Langdarma, el último  de los reyes tibetanos, inició una violenta represión del budismo por razones políticas y personales. Aun cuando Langdarma sólo reinó cuatro años, antes de ser asesinado en el año  842  de  la  era  cristiana,  durante  casi  150  años  después  de  su muerte  el  antiguo  linaje  de  la  enseñanza  budista  continuó  siendo  en cierto modo un movimiento de resistencia, al tiempo que el Tíbet fue sometido  a  grandes  cambios  políticos  hasta  convertirse  en  una  serie  de reinos feudales sin mayor cohesión entre sí.

Estos cambios políticos permitieron que el budismo fuese reafirmando pausada y silenciosamente su influencia, mientras maestros indios viajaban al Tíbet y estudiantes interesados hacían la ardua travesía a  través  de  los  montes  Himalayas  para  estudiar  bajo  la  dirección  de maestros budistas indios. La orden kagyu fue de las primeras escuelas en echar raíces en el Tíbet durante este periodo. Su nombre viene de la palabra  tibetana  ka,  aproximadamente  traducida  como  “discurso”  o “instrucción”  y  gyu,  esencialmente  traducida  como  “linaje”.  La  escuela kagyu se basa en la tradición de transmitir las instrucciones oralmente de maestro a discípulo, preservando así una pureza de transmisión casi única.

La tradición kagyu se originó en la India en el siglo X de la era cristiana,  cuando  un  hombre  extraordinario  llamado  Tilopa  despertó  a todo  su  potencial.  Por  muchas  generaciones,  los  discernimientos  de Tilopa y las prácticas mediante las cuales llegó a ellos se transmitieron de  maestro  a  discípulo  hasta  que  llegaron  a  Gampopa,  un  tibetano brillante  que  había  abandonado  su  práctica  como  médico  para  seguir las enseñanzas de Buda. Gampopa entonces les transmitió todo lo que había aprendido a cuatro de sus discípulos más promisorios, cada uno de  los  cuales  estableció  su  propia  escuela  en  diferentes  regiones  del Tíbet.

Uno de estos discípulos fue Dusum Khyenpa (apelativo tibetano que puede traducirse como “el vate de los tres tiempos”: el pasado, el presente  y  el  futuro),  quien  fundó  lo  que  hoy  día  se  conoce  como  el linaje  karma  kagyu,  nombre  derivado  de  la  palabra  sánscrita  karma, aproximadamente traducida como “acción” o “actividad”. En la tradición karma  kagyu,  todas  las  enseñanzas,  representadas  en  más  de  cien volúmenes  de  instrucciones  filosóficas  y  prácticas,  son  transmitidas oralmente  por  el  Karmapa  o  maestro  del  linaje  a  un  puñado  de discípulos.  Muchos  de  estos  reencarnan  en  generaciones  sucesivas, con el objeto específico de transmitir la totalidad de las enseñanzas a las próximas reencar-naciones de Karmapas y así mantener y proteger estas  lecciones  incalculables  en  su  pureza  original,  tal  y  como  fueron comunicadas hace más de mil años.

Esta línea de transmisión directa y continua no tiene equivalente en  la  cultura  occidental.  Una  manera  aproximada  de  captar  este concepto  podría  ser  imaginar  que  alguien  como  Albert  Einstein  se acerca a sus mejores estudiantes y les dice: “Perdonen, pero ahora voy a  vaciarles  en  su  cerebro  todo  lo  que  yo  he  aprendido  en  la  vida. Manténgalo  allí  por  un  tiempo,  y  cuando  en  veinte  o  treinta  años  yo vuelva  en  otro  cuerpo,  su  responsabilidad  será volverlo  a  vaciar en el cerebro de algún jovencito en quien ustedes sólo me reconocerán por los conocimientos que les estoy transmitiendo. Ah, y a propósito, sólo por si algo sale mal, tendrán que transmitir todo lo que les he enseñado a un puñado de estudiantes cuyas virtudes podrán reconocer con base en lo que les voy a mostrar ahora, sólo para asegurarnos de que nada se pierda”.

Antes de morir en 1981, el décimo sexto karmapa les pasó todo este precioso conjunto de enseñanzas a varios de sus principales discípulos, conocidos como sus “hijos del corazón”, y les pidió pasarlas a la siguiente encarnación del karmapa y asegurarse de que se mantuvieran intactas  transmitiéndolas  en  su  totalidad  a  otros  estudiantes  excepcionales. Uno de los hijos del corazón del décimo sexto karmapa, el duodécimo  Tai  Situ  Rinpoche,  pensó  que  yo era un estudiante  promisorio y facilitó el que viajara a la India a estudiar bajo la dirección de los  maestros  reunidos  en  el  monasterio  de  Sherab  Ling,  su  principal residencia en ese país.

Como mencioné antes, las diferencias entre los linajes son muy pequeñas  y  generalmente  sólo  implican  variaciones  menores  en  terminología y en la manera de enfocar el estudio. En el linaje nyingma, por ejemplo, del cual mi padre y muchos de mis posteriores profesores eran  considerados  maestros  consumados,  se  alude  a  las  enseñanzas sobre la naturaleza fundamental de la mente con el término dzogchen, palabra tibetana que significa “gran perfección”. En la tradición Kagyu, el linaje en el que originalmente se entrenaron Tai Situ Rinpoche, Saljay Rinpoche y muchos de los maestros que hacían parte de Sherab Ling, se hace referencia a las enseñanzas sobre la esencia de la mente con el vocablo mahamudra, palabra que puede traducirse como “gran sello”.

Hay muy poca diferencia entre los dos corpus de enseñanzas: tal vez las dzogchen se centran más en cultivar un profundo entendimiento de la naturaleza fundamental de la mente, mientras las mahamudra ponen un mayor énfasis en las prácticas que facilitan la experiencia directa de la naturaleza de la mente.

En  la  era  moderna  de  aviones,  automóviles  y  teléfonos,  los maestros y discípulos viajan con más facilidad, de tal manera que las diferencias  que  en  el  pasado  pudieron  haber  surgido  entre  las  distintas escuelas  son  hoy  menos  significativas.  Sin  embargo,  algo  que  no  ha cambiado es la importancia de recibir las enseñanzas directamente de quienes  las  conocen  a  fondo.  Mediante  la  conexión  directa  con  un maestro viviente, se transfiere algo increíblemente precioso: es un tipo de experiencia inmediata, como una sensación de que algo que respira y está vivo pasa del corazón del maestro al corazón del discípulo. De esta manera directa las enseñanzas impartidas en Sherab Ling, durante el programa de retiro de tres años, pasan de maestro a discípulo, y de allí mi gran interés en participar en él.

Tomado de “La alegría de la vida. Descubra el secreto y la ciencia de la felicidad”, Ed. Norma, p. 20-24

lunes, 13 de junio de 2016

Breve disertación sobre la esencia no conflictiva de los variados linajes del budismo
 Khenpo Sodargye


Nuestro maestro sublime, el Buddha Shakyamuni, expuso numerosos métodos de práctica del Dharma, diversas escuelas de enseñanza y distintos caminos de liberación, adecuados a las respectivas capacidades y aspiraciones de los seres sensibles. A pesar que los distintos métodos o prácticas de rituales pueden variar en las diferentes tradiciones, todas las enseñanzas comparten absolutamente el mismo principio medular, que en esencia es inseparable de los maestros de las diferentes tradiciones. Padmasambhava de la tradición Nyingma, Je Tsongkhapa de la tradición Gelug, Jowo Atisha de la tradición Kadam, Dhakpowa de la tradición Kagyu y Kunga Gyaltsen de la  tradición Sakya, todos son emanaciones del uno. Distintos grandes maestro han testimoniado esta verdad esencial. El cuarto Panchen, Lobsang Chokyi Gyaltsen, dijo:
El siddha de suprema sabiduría Padmasambhava se manifestó como el Glorioso  Atisha y estuvo personificado como Tsongkhapa. En nadie más sino en él, tomo refugio.
El segundo Dalai Lama, Gedun Gyatso, también afirmó:
Siddha Rigdzin Padmasambhava; Atisha coronado con quinientos ornamentos; Buddha Vajradhara Tsongkhapa, danzando libremente en distintos cuerpos, a usted, rindo homenaje.
La encarnación de Manjushri, Gungthang Rinpoche, también anotó:
Padmasambhava, que trajo el budismo a la Tierra de las Nieves; Atisha, que cultivó diligentemente esta enseñanza verdadera; Tsongkhapa, que dispersó  las visiones adversas contra el Dharma; los tres eran nada más que una sola autoridad de las escrituras.
La biografía de Padmasambhava señala que:
Shakyamuni Buddha profetizó que Tsongkhapa, la encarnación de Atisha, aparecería en las montañas de Dokham. Su emanación honraría con felicidad a Tíbet.
La Historia imparcial del Budismo, cita a Shabkar Tsogdruk Rangdrol, que dijo:
En la historia inicial del budismo tibetano, la emanación de Shakyamuni Buddha, Padmasambhava, encendió la lámpara del Dharma; en la historia posterior, él apareció como Jowo Atisha, que luego se manifestó en muchas figuras, de las cuales una fue el virtuoso maestro Tsongkhapa.
Además, un relato similar y más elaboración, pueden encontrarse en Una breve historia de la secta Gelug del budismo tibetano de Setsang Lobsang Paldan. El gran Thuken también confirmó el punto en su Libro de la sabiduría:
Jowo Atisha, el incomparable Dhakpowa, y el rey del Dharma Tsongkhapa, son manifestaciones de Guru Rinpoche.
Pema Kathang, la Crónica de Padma — una biografía de Guru Rinpoche declara:
Nacido en Sa'gya de su padre llamado Manju y su madre llamada Droma, Kunga Gyaltsen será mi encarnación para restaurar mi sagrado palacio.
Estas palabras predijeron que Sakya Pandita sería la encarnación de Padmasambhava. Muchos maestros tibetanos han testificado que Sakya Pandita, Tsongkhapa y Longchenpa, los tres son manifestaciones del Bodhisattva Manjushri. Patrul Rinpoche afirmó:
Al maestro de las cinco ciencias, Sakya Pandita, la fuente de instrucciones exotéricas y esotéricas, a Tsongkapa, y al maestro de todas las enseñanzas del Dharma, Longchenpa, rindo homenaje a estas tres emanaciones de Manjushri en la Tierra de las Nieves.
Por lo expuesto se demuestra que el Gurú Rinpoche no es distinto de los budas y bodhisattvas. Tertön Orgyen Lingpa describe en Pema Kathang:
El Bodhisattva de la Luz Infinita (Amitabha) de la Tierra Búdica de la Felicidad, el Bodhisattva Protector Avalokiteshvara y el Nacido en el Loto de Dhanakosha (Padmasambhava), aunque aparecen en tres encarnaciones diferentes, su identidad es indivisible.
El libro revela más:
Samantabhadra rey de la expansión primordial, Vajardhara de Akanishtha, Shakyamuni Buddha de Bodhgaya, todos son inherentemente el mismo Nacido en el Loto.
Las citas mencionadas hacen evidente que los maestros de los diferentes linajes en esencia son uno. Además, ante los ojos de los yoguis, que han realizado la inseparabilidad de fenómenos y vacuidad, no hay ninguna diferencia fundamental entre las prácticas esenciales elegidas por los maestros, sea Gran Perfección (Dzogchen), Mahamudra, Gran Madhyamaka, Yamantaka o la Realización de la Verdadera Naturaleza en la práctica del Chan [Zen]. El omnisciente Gangshar Rangdrol dijo:
Mahamudra, Dzogchen y Madhyamaka, todos los que revelan una verdad coherente para el sabio; sólo los necios rechazarían una u otra.
Mipham Rinpoche escribió en su Faro de Certidumbre:
Si alguien afirma que su linaje de Dzogchen es superior al Mahamudra u otros linajes, entonces no ha trascendido los conceptos relativos, ni alcanzado la verdadera realización; solo una mente iluminada reconocerá que todas estas enseñanzas hablan la única verdad absoluta.
El libro afirma más:
El Gran Madhyamaka, libre de cualesquier conceptos y elaboraciones y la Gran Perfección, realización de la naturaleza luminosa de la mente, ofrecen la misma enseñanza muy extraordinaria en sus diferentes etiquetas y expresiones.
El Vajra auto surgido, Tercer Karmapa, asimismo dijo:
El Gran Madhyamaka, libre de conceptos y elaboraciones, como el Mahamudra, libre de análisis y lógica, son uno, con la omni abarcante Gran Perfección.
Milarepa escribe en su Enseñanza Elaborada sobre Chakrasamvara:
La indivisible unión de luminosidad y vacuidad de la naturaleza de la mente es expresada por el Mahamudra como "no discriminación", por el Dzogchen como "expansión absoluta" y por el Prajnaparamita como "naturaleza vacua".
Se dice en Un breve discurso sobre la realización de la Naturaleza Verdadera:
Las Tres Vacuidades realizadas a través de la práctica de trekchöd en el Dzogchen es similar a la realización de la verdadera naturaleza del Chan; el cuerpo de arco iris logrado mediante la práctica de thödgal en Dzogchen es comparable en el Chan al Dharmakaya que trasciende todo. La consecución en el Chan se basa sólo en auto-cultivación sin muchos medios hábiles para la transferencia y por lo tanto progresa lentamente; mientras que la práctica del Tantrayana genera empoderamiento del Buddha para complementar el esfuerzo propio del practicante y proporciona una guía con medios hábiles, que acelera el logro del fruto de la realización.
Un Tratado sobre la entrada esencial a la verdad por medio del despertar instantáneo, también afirma:
Dhyana (Ch'an) es la cesación de los pensamientos ilusos; samadhi es la realización de la naturaleza auténtica a través de la meditación.
El Sutra del Prajna Paramita dice:
Rindo homenaje a la inconcebible sabiduría trascendental que nos lleva a la otra orilla de la iluminación. Esta sabiduría es vacua por naturaleza, nonata e incesante, la sabiduría misma que es realizada individualmente (por varios seres santos) y es la sabiduría que es la madre de todos los budas del pasado, presente y futuro.
Hay mucha más evidencia escritural exotérica y esotérica, como el Tratado sobre la red de ilusión mágica de Longchenpa, que habla de la esencia indivisible de variadas enseñanzas. No voy a citar todo esto aquí sino guardar eso para una futura elaboración.
Todas estas enseñanzas profundas del Dharma también tienen que ver con las conexiones kármicas de los practicantes. Como escribió Jamyang Khyentse Wangpo:
Estudié las escrituras Sakya pero en cambio me convertí en experto en tantras Nyingma, tal es el increíble karma de vidas pasadas;
Practiqué según el vehículo resultante del Mantra Secreto, sin embargo, logré la auto manifestada Gran Perfección – tal es el increíble karma de vidas pasadas;
Rogué al Señor Yogisvara, pero recibí las bendiciones de Padmasambhava, tal es el increíble karma de vidas pasadas;

Todos estos linajes son inseparables del  Dharma esotérico. La obra japonesa, Mikkyō kōyō (Fundamentos de las Enseñanzas Esotéricas), cita que el Maestro Kūkai le dice a su emperador:
Cada linaje del Dharma tiene su propio mérito, pero ninguno de ellos se desvía de la enseñanza tántrica. Ninguna podría ser escuelas del budismo sin la enseñanza tántrica, el Tantraya es la manifestación de la mente de todos los budas – ¿Qué sería una enseñanza del Buddhadharma sin la mente búdica? Por lo tanto el Dharma tántrico es el método más completo, más hábil y más rápido de todos; es la vía más segura a la iluminación de todos los budas del pasado, presente y futuro.
Estas palabras revelan las cualidades excepcionales del Dharma esotérico. Je Tsongkhapa recibió las enseñanzas del maestro Nyingma de Dzogchen Lhodrak Namkha Gyaltsen. Esto quedó anotado en El flujo del río Ganges: Un registro de las enseñanzas recibidas. La obra de Tsongkapa sobre el Dzogchen, Rosario del néctar Medicinal Supremo, ahora se incluye en sus 'Obras completas'. Además, los relatos de varios grandes maestros de Jonang y la tradición Kagyu que estudiaron Dzogchen pueden encontrarse en sus respectivas biografías y en La historia del Dharma del Gurú Tashi. En estos días, un número creciente de maestros venerados, seres santos y personas inteligentes en todo el mundo, especialmente en China, han desarrollado fe en el Dzogchen y se dedican a practicar esta transmisión tántrica suprema, que hace posible el logro de la completa liberación en esta vida.
A lo largo de la historia, los seres realizados y los grandes sabios del Tíbet y de la China, los que mantuvieron opiniones imparciales hacia los distintos linajes, abrazando y dando fuerza a partir de diversas prácticas, establecen buenos ejemplos para que los practicantes de hoy sigan su ejemplo. Aunque no hay diferencia fundamental entre las variadas tradiciones, sólo es natural que una mente ordinaria y discriminativa los catalogue de forma diferente. Dicho esto, uno nunca debe insultar o criticar las instrucciones de otra tradición debido a que se apartan de su propia opinión, la enseñanza profunda de budas y bodhisattvas está más allá de la concepción de un hombre ordinario.
El Tantra Chakrasamvara dice:
Las manifestaciones de la enseñanza del Buddha son tan inconmensurablemente variadas como las capacidades de los seres sensibles; ante una transmisión que es diferente a la de uno, no la critiques, sino comprométete a ser capaz de entenderla en el futuro.
El Tantra Mahāvairocana tiene la siguiente cita sobre este punto:
¡Hijos de Buddha! El Buddha educa a los seres a través de numerosos medios hábiles, según la variedad de las facultades de los individuos. Hay seres sensibles que pueden ser entrenados por los bodhisattvas, los shravakas o los pratyekabudas; hay aquellos que pueden ser sometidos por dioses, nagas o reyes, y aquellos que pueden ser transformados por la meditación, el estudio del Dharma, la claravidencia o el poder milagroso.
El Sutra Avatamsaka (Sutra de la Guirnalda de flores) también lo confirma:
El Sugata (se refiere al Buddha) se manifiesta en formas ilimitadas, que se identifican con los seres sensibles, para acercarse y guiarlos.
El Sutra la Unión del padre y el hijo, reconoce:
El Buddha puede liberar seres hasta asumiendo una forma demoníaca.
En definitiva, es imposible para nosotros los seres ordinarios entender que pueda existir una encarnación de Buda o de bodhisattva; por lo tanto, uno siempre debe mantener la percepción pura. Mi bondadoso maestro, su Santidad Jigme Phuntsok Rinpoche, solía siempre explicar cómo los linajes del Dharma no se contradicen uno a otro, presentando evidencias doctrinales y razonando con sus alumnos en Tíbet, China y otros países. También los aconsejó seriamente: aunque las esencias de diversas tradiciones son concordantes, uno deberá sobre todo estudiar, reflexionar sobre y practicar la enseñanza de su linaje para recibir las bendiciones de la transmisión ininterrumpida. Vagando sin rumbo de una escuela a otra no te llevará a la Visión integral.
Desafortunadamente esta era degenerada ha sido testigo de más hechos ilícitos contra el consejo de los sabios. Por ejemplo, algunos tibetanos acusan falsamente a los linajes budistas chinos de ser apócrifos. Me gustaría preguntar a los acusadores: ¿Han leído cualquiera de las obras de los maestros chinos Chan o las preciosas escrituras traducidas por los tres grandes traductores de la dinastía Tang? Si no, entonces su acusación es simplemente una calumnia infundada. Por otro lado, hay algunos que son prejuiciosos contra la enseñanza tántrica tibetana, alegando que no es verdadero Dharma y no debe ser seguida. Insto a aquellas personas a, en primer lugar, estudiar, contemplar acerca de ellas y dominarlas, las escrituras del vasto océano del Vajrayana tibetano como los Dieciocho tantras de la primera época de propagación. De lo contrario, sáltese las denuncias temerarias, sin ningún conocimiento de las doctrinas tántricas, que sólo podrán cometer pecado de difamar el Dharma esotérico. Por lo tanto, es crucial en nuestros estudios considerar todas las transmisiones y las realizaciones del Buddhadharma con fe genuina y visión pura. En cambio, si uno llega a ser muy arrogante por la inteligencia pobre que uno pueda tener en ciertas áreas, o formas de apego al propio linaje, o tener resentimiento y celos contra los demás o exhibir ignorancia, o calumniar las sagradas enseñanzas y así cometer crímenes cardinales, uno terminará en ninguna otra parte sino en el infierno Vajra. Por lo tanto uno debe prudentemente protegerse contra estos comportamientos.
El Shastra Uttaratantra (Tratado sobre el  Continuum Sublime) dice:
Quien se convierte en cruel amigo y muestra agresividad contra el Buddha, quien mata a sus padres, quien mata arhats, o quién crea cisma en la sociedad de la Sangha, todavía puede encontrar redención por contemplar el Dharmata; sin embargo, quien mantiene aversión hacia el Dharma, está más allá de la liberación.
El Sutra del Corazón del Sol, menciona:
Antes destruiría mi cuerpo que calumniar el Dharma.
Se dice en el Sutra Lámpara lunar:
Si alguien fuera a destruir toda las estupas en el continente de Jambudvipa, y si otro fuera a difamar el Dharma, este último crimen sería mucho más grave;
Si uno fuera a matar a tantos arhats como granos de arena existen en el río Ganges, y si otro fuera a difamar el Dharma, este último crimen sería mucho más grave.
En La Sabiduría Trascendente en Ochocientos Versos se declara:
Los cinco crímenes con retribución inmediata no son tan atroces como el de calumniar el Dharma.
También se dice:
Quien calumnia el Dharma,
En los millones de años por venir,
Sufrirá agonía en el infierno, luego
Renacerá en el reino animal y
Renacerá como un hombre malvado y
Sin las facultades sensoriales intactas,
Así nunca oirá de las Tres Joyas.
Pueden encontrarse muchas más escrituras autorizadas en relación con el delito de difamación del Dharma. Mipham Rinpoche dice así en su Consistencia esencial en los tres conjuntos de votos:
Tomar partido entre un linaje y otro es como si dos hijos de un padre discutieran sobre el tener dos orígenes diferentes.
Todo esto dice, para nosotros discípulos budistas, que incluso si no podemos cumplir la gran misión de propagar el Dharma y beneficiar a los seres, por lo menos debemos evitar profanar intencionalmente el néctar del Buddhadharma. Como Sakya Pandita dijo:
Uno puede carecer de la capacidad para difundir el Dharma, pero uno nunca debe denigrar su enseñanza.
Es mejor no decir nada antes que proferir palabras de falta de respeto. Como dije en La guirnalda preciosa: El imprudente mejor haría en quedar callado. Esto coincide con lo que a menudo dicen los sabios: Cuando el necio cierra su boca, el Dharma estará libre de daño.
En resumen, el budismo en China puede ser categorizado como compuesto de ocho o diez sectas, incluyendo la secta Chan (dhyāna), la secta de Tierra Pura y la secta Avatasaka. En el Tíbet hay ocho tradiciones, incluyendo Nyingma y Gelug, con la primera dividida en sub linajes como Katok, Palyul, Dzogchen y demás. No importa cómo ellas sean identificadas individualmente, todas ellas representan la sabiduría completa y trascendente del Sutrayana y el Tantrayana, enseñada por los budas, como Shakyamuni y Samantabhadra. Estas instrucciones auténticas han sido fielmente sostenidas por varios maestros del linaje y seguirán guiando a muchos a la realización, hasta este día. No debemos negar la autenticidad de una u otra, ni aceptar arbitrariamente una y rechazar a otra. Je Tsongkhapa dijo:
Si uno ve a través de los múltiples linajes, de su núcleo consistente, uno cogerá las instrucciones medulares de todas las escrituras y fácilmente encarnará el verdadero mensaje subyacente del Buddha.
Sólo cuando nos adherimos a tal actitud se puede dar la bienvenida al futuro auspicioso del budismo, a la que siempre ha aspirado el presidente de la Asociación budista de China, Zhao Puchu:
Que la presencia del Dharma pueda durar,
Adornando nuestra tierra con gloria y armonía,
¡Ofrendando  bienestar y dicha a los seres sensibles!
Escrito con reverencia en Larung Five Sciences Buddhist Academy, 3 setiembre, 1994
Khenpo Sodargye, es un maestro de la escuela Nyingma, linaje Palyul -- discípulo del terton e impulsor del renacimiento del budismo en Tíbet después de la Revolución Cultural China, Kyabje Khenchen Jigme Phuntsog Rinpoche --, autor de numerosas obras y traductor infatigable de tratados del tibetano al chino. 

Versión al español, el editor