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sábado, 24 de marzo de 2018


Buscando un refugio interior

S.S. el Decimocuarto Dalai Lama




Desde  el  punto  de  vista  budista  la  mente  de  una  persona ordinaria  es  débil  y distorsionada debido al poder de los engaños y de las emociones aflictivas que lleva con ella. Como consecuencia de esta debilidad y distorsión, es incapaz de ver las cosas como realmente son dado que lo que ve, es una visión torcida, definida por sus propias neurosis emocionales y preconceptos.

El propósito del Budismo en cuanto religión, es remover estos elementos deformados de la mente, facilitando así una percepción válida. Hasta que estos elementos deformados no hayan sido desenraizados, nuestra percepción estará siempre manchada; pero una vez que los engaños sean removidos de raíz, uno entra en un estado que ve continuamente la realidad, tal cual ella es. A partir de entonces, y dado que la mente existe en perfecta sabiduría y libertad, el cuerpo y la palabra toman un curso sano en forma automática. Esto beneficia de inmediato a la persona y a las demás, tanto en esta vida, como en el camino que sigue después de la muerte. Por eso se dice que el budismo no es un sendero de fe sino uno de razón y conocimiento.

Los  tibetanos  somos  afortunados  al  haber  nacido  en  una sociedad  donde  el conocimiento espiritual era no sólo accesible sino además apreciado. Claro que a veces al haber nacido así lo dábamos por hecho.  El Buda mismo dijo: “comprueben mis palabras tal como un analista compra el oro y sólo entonces acéptenlas”. El Buda enseñó por un largo período de tiempo y a persona de todas las culturas y niveles de inteligencia. Consecuentemente el significado de cada una de sus enseñanzas tiene que ser ponderado cuidadosamente y la enseñanza debe ser evaluada para determinar si se trata de una verdad literal o si es sólo figurada.  Muchas enseñanzas fueron dadas en circunstancias particulares o a seres de comprensión limitada. Aceptar una doctrina o un aspecto de la misma sin hacer primero un examen analítico, es como construir  un castillo sobre el hielo. Nuestra práctica permanecería por siempre inestable y carecería de la fuerza y la profundidad básicas.

¿Qué se quiere decir con “practicar el Dharma”? Dharma se define como “aquello que sostiene”, y “aquello” es la sabiduría espiritual que nos mantiene o nos conduce fuera del sufrimiento.  El  Budismo  afirma  que aun cuando por el momento nuestra mente está siendo dominada por el engaño y la distorsión, en última instancia existe un aspecto de la mente que es por naturaleza puro e inmaculado y que al cultivar dicha pureza  y eliminar  los  oscurecimiento  mentales,  nos  liberamos  del  estorbo  del sufrimiento  y  de  las  experiencias  de  insatisfacción.  El Buda enseñó esta pureza potencial como un principio esencial de su doctrina y Dharmakirti, el pensador indio que apareciera mil años después, estableció lógicamente su validez. Cuando esta semilla de la iluminación ha sido cultivada de modo suficiente uno  obtiene  la  experiencia  del nirvana, la libertad de todos los defectos del samsara. Además de la validación realizada por Dharmakirti sobre el concepto de la semilla de la iluminación, también él validó, a través de la lógica, el espectro completo de las doctrinas budistas incluyendo la ley del karma, el concepto del renacimiento, la posibilidad de la liberación y la omnisciencia, y la naturaleza de las tres joyas del refugio: el Buddha, el Dharma y la Sangha.

Con relación al método en sí de práctica, no es correcto que se practique sin tener una comprensión lógica de la doctrina. El practicante debe saber bien qué es lo que se encuentra haciendo y porqué lo hace. Puesto que aquellos de nosotros que somos monjes o monjas estamos dedicando nuestras vidas enteras a la práctica del Dharma, debemos ser muy cuidadosos y practicar en forma intachable. La Sangha es muy importante para la estabilidad de la doctrina y, en consecuencia, debemos poner todo de nuestra parte para imitar al Buda mismo. Quienquiera que esté pensando en ordenarse debe pensarlo bien; no es necesario volverse un monje si sólo va a ser un monje inferior. La Sangha tiene la responsabilidad de ejemplificar los preceptos. Si uno quiere seguir viviendo una vida ordinaria es  mejor  dejarle  la  condición  monástica a aquellos que tienen una mayor inclinación espiritual y simplemente practicar como un laico, lo mejor que uno pueda.

Todas las religiones del mundo son similares en cuanto que ellas proveen métodos para cultivar aspectos íntegros de la mente, eliminando los dañinos.  El budismo es una religión particularmente apetitosa porque habiéndose desarrollado en la India – cuando el país  se  encontraba  en  un  alto  nivel  espiritual  y  filosófico –  presenta  tanto un rango espiritual completo de ideas espirituales como un enfoque racional para los métodos de desarrollo espiritual. Esto es particularmente importante en esta era moderna cuando a la mente racional se le da tanto crédito. Debido a esta faceta de racionalidad, al Budismo no le es difícil confrontar el mundo moderno.  De hecho, muchos de los descubrimientos de la ciencia moderna como los de la física nuclear que son considerados nuevos descubrimientos ya habían sido por largo tiempo discutidos en las escrituras budistas antiguas.  Debido a  que  el  último  consejo  que  dio  el  Buda  a  sus discípulos fue que  no  debían  aceptar  nada  por  fe,  sino  únicamente  a través de una investigación racional, el mundo budista ha mantenido muy vivo el espíritu de búsqueda en todo los lugares. Esto es muy diferente de muchas otras religiones del mundo que dicen tener la verdad, pero que luego impiden cualquier tipo de investigación  que pudiese amenazar su limita descripción de la realidad.

Que una persona sea o no budista depende de si en forma pura y de todo corazón, ha tomado o no refugio en las tres joyas del refugio. El sólo hecho de hacer plegarias budistas, jugar con rosarios de mantras y caminar alrededor de templos, no lo convierte a uno en budista. Hasta un mico puede ser entrenado para que haga estas cosas. El Dharma es asunto de la mente, del espíritu y no de actividades externas. Por esa razón para ser un budista uno tiene que entender exactamente qué son las tres joyas del Buda, del Dharma y de la Sangha, y saber cómo se relacionan estos con nuestra vida espiritual. Existen el refugio causal en el Buda, -- de todos los budas del pasado, presente y futuro de quienes el más relevante para nosotros es el Buda Sakyamuni-- y el refugio en el Buda resultante,  es decir, el refugio en nuestro propio potencial para la iluminación, el Buda en el cual habremos de convertirnos. 

En cuanto al Dharma, está el Dharma que fue enseñado en las escrituras y la realización de lo que fue enseñado, la cual encontramos en las mentes de aquellos que han recibido secretamente una transmisión. Finalmente, tenemos el refugio en la Sangha, tanto los monjes ordinarios símbolo de la Sangha, y la Arya Sangha de aquellos seres que han ganado experiencia meditativa en la forma última de la verdad. Se dice entonces, que Buda es el maestro, el Dharma es el camino y la Sangha son los compañeros espirituales que nos ayudan. 

De estos tres, el más importante para nosotros como individuos es el Dharma, porque en última instancia, sólo nosotros mismos nos podemos ayudar. Nadie más puede obtener la iluminación por nosotros ni tampoco nos la puede dar. La Iluminación sólo le llega a quienes practican el Dharma bien, quienes toman el Dharma y lo aplican en el cultivo de sus propios continuos mentales. De allí que, de las tres joyas sea ésta el refugio último. Gracias al escuchar, contemplar y meditar en el Dharma, nuestras vidas pueden volverse uno con él y la iluminación será una posibilidad inmediata.  

Todos los maestros Kadampa del pasado se esforzaron en enseñar que el refugio tiene que ser practicado en el contexto de una conciencia intensa de la ley de causa y efecto; el refugio requiere del soporte de la observancia de la ley de causa y efecto. El Buda dijo, “nosotros somos nuestro propio protector y nuestro propio enemigo”; el Buda no nos puede proteger, sólo nuestro cumplimiento de la ley de causa y efecto nos protege. Si  mantenemos  nuestro  refugio  en  forma  pura  y  nos  esforzamos  en  vivir  en concordancia  con  los  caminos  del  karma,  nos  convertiremos  en nuestro  propio protector.  En forma inversa, si vivimos contradiciendo el camino espiritual nos convertiremos en nuestro peor enemigo, dañándonos a nosotros mismos, en esta vida y en vidas futuras.

La mente de una persona ordinaria es indisciplinada y descontrolada.  Para poder emprender prácticas budistas avanzadas tales como el logro del samadhi, comprender la vacuidad o practicar los métodos yóguicos de los varios sistemas de tantras, tenemos antes que nada cultivar una mente disciplinada. Con el refugio y la autodisciplina como base,  podremos  fácilmente  desarrollar  experiencias  cada  vez  más  grandes  en  las prácticas dhármicas  superiores.  Pero sin el fundamento de las disciplina las prácticas superiores no llevarán a ningún fruto. Todos quieren practicar las técnicas superiores pero primero tenemos que preguntarnos si ya hemos logrado la maestría en las prácticas inferiores que son prerrequisito tales como la disciplina. El propósito del refugio es transformar a la persona ordinaria en un buda; cuando esto se haya logrado se habrá cumplido el objetivo del refugio.  El momento en que nuestra mente se vuelve Buda, nuestra palabra se vuelve Dharma y nuestro cuerpo se vuelve Sangha. Pero el logro de este estado glorioso depende de nuestra propia práctica del Dharma. Dejar la práctica para  otros  y  esperar  beneficios  espirituales  para  uno,  es  un sueño  imposible.  Para purificar  nuestra  mente  del  karma  y  de  los  errores  relacionados  con  la  percepción  y cultivar las cualidades de la iluminación dentro de nuestra corriente de ser, tenemos que realizar las prácticas y experimentar los estados espirituales. Los 108 volúmenes de las palabras de Buda que fueron traducidas al tibetano tienen un tema esencial: purificar la mente y generar cualidades internas.  En ninguna parte dice que alguien más pueda hacerlo por uno. Por eso los budas están de cierta manera limitados, puesto que sólo nos pueden liberar inspirándonos para que practiquemos sus enseñanzas. Muchos budas han venido antes y sin embargo seguimos atrapados en el samsara. Y no es porque dichos budas no hubieran sido compasivos, sino porque no hemos sido capaces de practicar sus enseñanzas. Los progresos individuales en el sendero espiritual dependen de los esfuerzos que haya hecho el individuo él mismo.

El proceso de cultivarse a sí mismo tiene muchos niveles. Pero para los principiantes se debe empezar por  evitar  las  diez  acciones  negativas  y observar  las  diez  acciones positivas.  Tres  de  estas  tienen  que  ver  con  las  acciones  físicas:  en  lugar  de  matar debemos  valorar  y  cuidar  la  vida;  en  lugar  de  robar,  debemos  dar  libremente  lo  que tengamos  para  ayudar  a  los  demás;  en  lugar  de  tomar  las  esposas  de  otros,  debemos respetar los sentimientos de los demás. En cuanto a la palabra: en lugar de mentir hemos de  decir  siempre  la  verdad;  en  lugar  de  generar  desarmonía  entre  las  personas difamándolas, debemos cultivar la virtud, hablando de sus buenas cualidades; la palabra grosera  y  cortante,  debe  ser  cambiada  por  palabras amorosas, suaves  y  gentiles;  y  la conversación  sin  sentido,  debe ser reemplazada por actividades significativas. Finalmente, tenemos las de la mente: el apego debe superarse y el no apego debe ser cultivado; las malas intenciones hacia otros  deben  ser  cambiadas  por  sentimiento  de amor  y  compasión;  y  las  creencias  equivocadas  deben  ser  eliminadas  y  cultivarse  a cambio enfoques realistas.

Estas diez disciplinas fundamentales deben ser seguidas por todo budista. No seguirlas mientras se involucra uno en  los  denominados  métodos tántricos  superiores  es engañarnos a nosotros mismos. Estas son diez prácticas sencillas, observancias que todo mundo puede seguir y no obstante, son el primer paso para cualquiera que desee trabajar en los yogas poderosos que traen la iluminación en una sola vida.

 Cuando tomamos refugio y nos volvemos budistas, tenemos que honrar a la familia de los budas. Hacer cualquiera de las diez acciones negativas luego de haber  tomado refugio, es deshonrar el budismo. Nadie nos ha pedido que nos volvamos budistas. Si eres budista fue tu decisión hacerlo, entonces, compórtate de acuerdo. Lo mínimo que debes hacer es evitar las diez malas acciones y cultivar sus opuestos. Nadie es perfecto, pero si queremos llamarnos budistas debemos hacer algún esfuerzo. Cuando notamos algo que va a  generar  apego  o  ira  en  nosotros  lo  mínimo  que  debemos  hacer  es esforzarnos,  para no ser vencidos  por  estos  estados  distorsionados  de  la  mente  y mantener a cambio unas actitud libre y amorosa.

La esencia del Dharma es el cultivo de la mente; todos los karmas positivos y negativos acumulados por el cuerpo y la palabra tienen su origen y son dirigidos por la mente. Si no cultivamos la atención de nuestros procesos mentales y la habilidad de cortar con las corrientes de pensamientos negativos tan pronto ellos vayan surgiendo, veinte años de meditación en una cueva remota serán de poca ayuda.  Antes de buscar la cueva debemos buscar buenas cualidades en nuestros pensamientos y desarrollar la habilidad de vivir de acuerdo al Dharma. Sólo entonces nuestra estadía en la cueva de meditación será mejor que ser un oso hibernando. Quienes hablan de retiros tántricos, mientras que tienen a los diez fundamentos dhármicos fuera de su alcance, se están riendo de ellos mismos.

Como humanos tenemos la posibilidad de alcanzar la iluminación en una sola vida. Sin embargo, la vida es corta y una buena parte de nuestra vida ya nos ha pasado. Debemos preguntarnos cuanto progreso espiritual hemos logrado. La muerte nos puede llegar en cualquier momento y cuando llegue, deberemos dejar atrás todo excepto las huellas mentales dejadas por nuestras acciones. Si durante nuestra vida hemos practicado el Dharma, si hemos intentado vivir de acuerdo con los caminos del Dharma o hemos alcanzado realizaciones del Dharma entonces esta energía estará allí con nosotros. De otra forma si nuestra vida se gastó en cosas negativas la conciencia que viaja a mundos futuros estará inmersa de pensamientos negativos y estará obsesionada con recuerdos de nuestros caminos samsáricos.  Es en este momento, ahora mismo, mientras que todavía tengamos el poder de practicar el Dharma que debemos hacerlo en forma pura e intensamente.  La  práctica  del  Dharma  nos  trae  paz  y  armonía  para  nosotros  y  para quienes nos rodean, incluso en esta vida, y aun cuando no logremos iluminarnos en esta vida nos dará una joya que concede deseos, la que podemos llevar con nosotros a las vidas futuras para que nos ayude en nuestro sendero espiritual.

Al final, nuestro futuro está en nuestras manos. La mayoría de las personas hace planes fantásticos  para  la  próxima  semana,  el  próximo mes o  el  año  venidero,  pero  lo  más importante es practicar ahora mismo el Dharma. Si esto se hace todos los planes podrán ser cumplidos. Si hoy cultivamos las buenas acciones, las leyes del origen dependiente aseguran que una corriente positiva de cambio se ponga en acción. Esto es lo precioso del ser humano.  La  humanidad  es  capaz  de  afectar  dinámicamente  su  propio  estado futuro  al  aplicar  una  sabiduría  discriminativa  a  todas  las  actividades  de  su  cuerpo, palabra y mente. Usar y cultivar esta sabiduría distintiva es extraer la esencia misma de la vida humana.

Traducido del tibetano al inglés por Losang Chopel y Glenn H. Mullin

Tomado de Teachings at Tushita, editado por Nicholas Ribush con Glenn H. Mullin, Mahayana  Publications,  Nueva  Delhi,  1981. 

miércoles, 10 de mayo de 2017

MALA REPUTACIÓN


El Dalai Lama reflexiona sobre alabanza y culpa en su comentario sobre las líneas de Finding Comfort and Ease in Meditation on the Great Perfection [Hallando comodidad y facilidad en la meditación en la Gran Perfección] de Longchen Rabjam.


El Dalai Lama

Ver la igualdad de la alabanza y la culpa,
de la aprobación y la desaprobación, de la buena
y mala reputación,
Porque tan solo son como ilusiones o
sueños y no tienen verdadera existencia.

ESTOS VERSOS se refieren a las ocho preocupaciones mundanas: desear ser alabado y no desear ser criticado, desear la felicidad y no desear el sufrimiento, desear la ganancia y no desear la pérdida y desear la fama y aprobación y no desear el rechazo y la vergüenza. ¿Todos experimentamos estas, no? Incluso los animales las tienen probablemente en alguna pequeña medida.

Creo que todos están preocupados en particular sobre mantener una buena reputación. Por ejemplo, cuando estoy aquí en este trono de enseñanza, de vez en cuando, en algún lugar en mi mente, aparece el pensamiento: ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Cómo va a reaccionar esta gente? ¿Van a alabarme? Tal vez no... ¡Oh! Esto no va bien. ¿La gente me criticará? Cuando esto sucede, necesito encontrarme y decir: Mira, ahora que estoy aquí en este trono transmitiendo las enseñanzas del dharma, no debo permitirme estar afectados así por las ocho preocupaciones mundanas.
Sin embargo, encontramos que las esperanzas, miedos y pensamientos discursivos de cada descripción entrarán en nuestras mentes. Incluso los monjes muy puros a veces podrían albergar una preocupación en su mente acerca de si la gente les dará o no algunas palabras de alabanza. Peor aún, pueden comenzar a tratar de impresionar a los demás para recibir ofrendas o ser invitados a realizar rituales. Los pensamientos como estos son realmente espantosos. Las ocho preocupaciones mundanas pueden surgir en nosotros sigilosamente, muy furtivamente e incluso cuando hacemos algo virtuoso, intentarán encontrar una manera de deslizarse en nosotros. 
Como se dice en El camino de Bodhisattva, la alabanza y una buena reputación no aumentan nuestra longevidad o buena salud. ¡Tal vez si mucha gente nos  elogia podríamos obtener un poco de riqueza! Pero aparte de eso, la alabanza no nos hace vivir más tiempo o estar en mejor salud o ayudarnos de otra forma. Si las personas nos critican, no nos enferman o nos vuelven insalubres, ni acortan nuestra vida. No nos afecta de ninguna manera sustancial.



Si realmente nos detenemos a pensar sobre la alabanza y la crítica, veremos que no tienen la menor importancia. Si recibimos alabanza o crítica es algo a no tener en cuenta. Lo único importante es que tenemos una motivación pura y que la ley de causa y efecto sea nuestro testigo. Si somos realmente honestos, podemos ver que no importa si recibimos elogios y aplausos. Todo el mundo puede cantar nuestras alabanzas, pero si hemos hecho algo equivocado, entonces tendremos que sufrir las consecuencias para nosotros mismos, y no podemos escapar de ellas. Si actuamos por una motivación pura, todos los seres de los tres reinos pueden criticar y reprendernos, pero ninguno de ellos será capaz de hacernos sufrir. Según la ley del karma, cada uno de nosotros debe responder individualmente por nuestros actos.
Se trata de cómo podemos poner un alto a este tipo de pensamientos en conjunto, viendo cómo son, totalmente insustanciales, como sueños o ilusiones mágicas. Cuando la gente nos alaba y resplandecemos con deleite, es porque pensamos que es beneficioso ser elogiado. Pero eso es como pensar que hay alguna sustancia en un arco iris o en un sueño. Sin embargo mucho beneficio parece acumularse de la alabanza y la aclamación, aunque realmente no hay ninguno en absoluto. Por muy convincente que parezca, es tan irreal como la ilusión de un mago. Y así Longchen lo advierte:
Aprende a sobrellevarlos con paciencia, como si fueran meros ecos.

Exactamente de igual manera, cuando alguien dice algo desagradable o perjudicial para nosotros, tenemos que aprender a ser pacientes y tolerantes y recordar que sus palabras son como el sonido de un eco, tan igual de insustancial e irreal.


De Mind in Comfort and Ease, © 2007 de S.S. el Dalai Lama. Reimpreso por acuerdo con Wisdom Publications, Inc., wisdompubs.org
Image: © Don Farber

viernes, 14 de abril de 2017

Ética para un milenio secular

Una entrevista con su Santidad el Catorce Dalai Lama

En el occidente, hay muchas escuelas diferentes del budismo. ¿En dónde se encuentra el terreno común?

Me gustaría decir que todos somos los estudiantes de un maestro, el Buddha. Un maestro muy amable, sabio. Es lo más importante. Como seguidores o estudiantes de este gran maestro, debemos tomar su propia vida como modelo. Su sacrificio — abandonar su palacio y vivir en el bosque durante seis años. Su trabajó duro para volverse iluminado. Cuando el Buda comenzó a enseñar, él consideró la mentalidad de su público, su disposición mental y, en consonancia con ello, dio las enseñanzas.

A veces, ponemos menos énfasis en el modo de vida del Buda. Preferimos una forma de vida más lujosa. A veces, al explicar o enseñar el Buddharma, hay una leve actitud de imponer la opinión propia.
Todas las tradiciones en el budismo tienen sus propias particularidades. Pero en esencia, todos somos estudiantes del mismo maestro.

Personas en todo el mundo son muy inspiradas por su negativa a ceder a la ira o a la desesperación o a la venganza sobre la situación en su país. En este país, podemos mostrar más ira sobre un coche que nos adelanta en la autopista, que lo que hace frente a China. Vemos que para usted esto tiene algo que ver con una formación religiosa profunda. ¿Puede alejarnos de la clase de ira que experimentamos cada día sin una formación religiosa?

En mi caso, si el coche se retrasa, también me irrito. Pero para cosas más serias, quizás tengo más paciencia y calma. Por supuesto, el entrenamiento de la mente, o de creencia religiosa, y sin duda en mi caso, como budista, es un método. La formación implica no sólo un único método, sino muchos métodos. Es como construir un avión enorme. Tiene tantas piezas que todas tienen que encajar para que funcione. De la misma manera la transformación de nuestras mentes, o el establecer el tipo de actitud mental adecuada, toma tiempo.


Así es sin duda en mi vida diaria, en mi actitud mental hacia mí mismo, hacia otros seres humanos, hacia los problemas, hacia los enemigos; tal vez hay algunas diferencias debido al largo proceso de entrenamiento en varios métodos.


A menudo ha dicho que debemos permanecer en nuestras tradiciones. ¿Nos puede decir qué significa eso?
De modo general, es mejor mantener la tradición propia. Es más conveniente. Pero entre algunas personas en occidente generalmente son cristianos, judíos y, en cierta medida, musulmanes hay un interés en el budismo. A veces, a causa de sus disposiciones mentales individuales, no encuentran en su propia tradición mucho que sea eficaz, pero aún quieren una práctica espiritual. Sienten una fuerte atracción hacia el budismo y, luego, por supuesto, es su derecho seguir al budismo. Después de todo, todas las religiones pertenecen a la humanidad. Lo importante es que una vez que tomamos una decisión de seguir otra religión, debemos mantener en nuestras mentes que debemos evitar criticar a nuestra propia tradición anterior. Debemos mostrar respeto por ella.

¿Qué cree que está sucediendo en el occidente que hace al budismo tan atractivo para nosotros?

La variedad, tal vez. La gente siempre quiere algo nuevo, algo nuevo. Nuevos muebles, nueva moda, un nuevo color para su cabello. Todas estas cosas. Algunos incluso quieren cambiar la cara (risas). Les gusta como algo nuevo. Es un factor.

Otro factor más serio es que las personas a veces son muy escépticas de las creencias religiosas. Entonces descubren que algunas de las tradiciones asiáticas se basan en el trabajo, o en la inteligencia y no buscan simplemente aceptar las enseñanzas en base a la fe. Hay mucho de explicación que sigue a la investigación, así que para aquellos que son escépticos de los sistemas basados puramente en la fe, las tradiciones asiáticas pueden ser muy atractivas. Esa es una razón. Luego, otra cosa: todas las principales tradiciones religiosas tienen enseñanzas sobre la práctica de la compasión, amor, perdón, pero el Buddha se ha convertido en un símbolo de la no violencia en el mundo, un símbolo de compasión. Todos los antiguos maestros enseñan el mismo mensaje, pero el mensaje del Buda no es sólo para la humanidad únicamente; es para todos los seres sensibles. Pone un fuerte énfasis en el respeto de todas las formas de vida. Y creo que es por esto tal vez que el Buddha se ha convertido en un símbolo universal de la compasión y la no violencia y por qué muchos son atraídos al budismo.


¿Cree que el budismo puede atemperar algo de la violencia en este país?
Así lo creo.

¿Cómo cree que el budismo afecte a los valores de nuestro país?
En cuanto a los conceptos o filosofía budista, creo que no habrá ningún cambio sustancial. Pero las antiguas tradiciones de India han tratado de explicar las cosmologías. Así aquí, a la ciencia moderna — la ciencia de la cosmología y también la biología, la neurobiología, la psicología y la física — le será muy útil en el desarrollo de una comprensión más profunda de la realidad en estos campos.

Luego hay el Vinaya, el código monástico. En el Vinaya, el Buddha dio igualdad de derechos para hombres y mujeres. Aunque luego, en algunas formas de práctica, parece que existe cierta discriminación. En el pasado, solo tomamos estas dadas por hecho. No había conciencia sobre esto. En el occidente, hay una conciencia sobre la igualdad, especialmente cuando se trata de los derechos de las mujeres. Esta situación podría contribuir a abrir nuestras mentes. Y tal vez a alguna discusión o hacer alguna corrección o modificación.
Pero hay un problema: una sola persona no puede decidir el realizar cambios en el Vinaya. Este tipo de decisión debe hacerse con un grupo de sanghas, un grupo de bhikshus, porque esta es la práctica monástica del sistema tailandés o Theravada, el sistema tibetano, el sistema chino, y [en ese sentido] son esencialmente lo mismo. Así que lógicamente, esto necesita cambio o modificación por parte de un grupo de la sangha internacional. De lo contrario, es un poco difícil para nosotros los tibetanos hacer solos el cambio. Durante muchos años he estado deseoso de tener un encuentro internacional de bhikshus de todos los países budistas, especialmente por las tradiciones del Vinaya, para tener debates sobre las enseñanzas del Buddha y la realidad actual.

En los Estados Unidos una de nuestras realidades es el capitalismo. Usted ha dicho que el capitalismo se centra también en el dinero. ¿Esto presenta problemas especiales para el estudio del budismo y para la transmisión del budismo en un sistema de valores occidentales?

No creo. Ya sea socialistas o capitalistas, generalmente la gente por todas partes está relacionada con el dinero. Creo que es lo mismo. Oriental, occidental, capitalista, socialista; en todas partes, por lo general, las personas son atraídas siempre hacia la comodidad material y el dinero.

Usted ha dicho muchas veces que su religión es la bondad. Y a veces escuchamos que esto significa algo más que "religión" como la conocemos.

Creo que es muy útil o importante tener un modo no religioso de acercarse a un no creyente para darle tranquilidad. Y de esa manera darle a la comunidad y a toda la humanidad en su conjunto. En cualquier caso, la mayoría de la población mundial de seis mil millones de personas tiene poco interés o seriedad cuando se trata de religión. Esa mayoría, ese grupo de personas, tiene una gran influencia en la sociedad, o un papel más importante en la sociedad,  que aquellos que son religiosos.

Tengo la impresión de que cuando la gente no está muy interesada en la religión, también descuidan valores como la compasión, un sentimiento de compartir, un sentido de cuidado, todo lo que consideran un mensaje religioso y lo rechazan. Ese es un error. Se trata de ética secular, no un mensaje religioso, y que es para todo el mundo. Todo el mundo puede entender que como ser humano, desea una vida feliz, una familia feliz, ser una persona feliz. Pero las cosas materiales no le proporcionarán verdadera paz o felicidad interior. Los valores humanos son imprescindibles. Debemos encontrar una manera de presentar los valores humanos básicos para todos y presentarlos, no como religión sino como ética secular que es esenciales sea si eres religioso o no.
De: Tricycle magazine, 2001.

Versión al español, el editor

viernes, 1 de abril de 2016

Bajo una sola sombrilla

Una pareja monástica socava las perspectivas sectarias tradicionales.

Rita Gross


Buddhism: One Teacher, Many Traditions
By The Dalai Lama and Thubten Chodron
Wisdom Publications, 2014
352 pp.; $29.95 (Cloth) 

El título de este libro transmite su punto central que, a pesar de la enorme diversidad interna, todas las tradiciones budistas derivan de un maestro, el Buddha. Ya que todas ellas veneran al mismo maestro, estas diversas formas del budismo podrían respetarse y aprender entre sí.
Sin embargo, los budistas a menudo discuten bruscamente sobre aquellos textos y enseñanzas que representan las "reales" enseñanzas del Buddha. Estos desacuerdos se intensifican porque los textos budistas son conservados más bien en tres cánones diferentes en tres lenguas: Pali, chino y tibetano. Las diferentes escuelas de budismo han estado ampliamente separadas geográficamente por lo que tenían poco contacto entre sí hasta hace poco. Aunque algunos budistas occidentales estudian voluntariamente con maestros de varias escuelas budistas, tal práctica no es habitual entre los budistas asiáticos o, incluso, entre muchos budistas occidentales. Algunos maestros budistas que trabajan en occidente desalientan activamente a sus estudiantes de estudiar con otros maestros. Así, a pesar del énfasis del budismo en la compasión y la correcta palabra, los budistas disfrutan mucho del sectarismo atravesado por líneas confesionales.
Todas las formas actuales del budismo derivan de dos conjuntos diferentes de literatura del sur de Asia, escritos en pali o en sánscrito, pero hay poca coincidencia entre estos dos conjuntos de textos. Alguna vez circularon versiones en sánscrito de algunos textos del pali, pero se han perdido. El canon chino incluye traducciones de muchos textos en sánscrito y pali, pero las traducciones chinas de los textos de pali a menudo contienen material no encontrado en la versión pali. Los budistas Theravada aceptan únicamente como la "palabra del Buddha" a la literatura pali y consideran a la literatura sánscrita sobreviviente como innovaciones posteriores poco fiables. Por el contrario, el canon tibetano consiste principalmente de textos Mahayana, traducidos del sánscrito, los mismos textos que los budistas de Theravada consideran como no auténticos. Cuando los budistas tibetanos y theravada hablan de "lo que el Buddha enseñó," se refieren a conjuntos de textos totalmente diferentes.
El potencial de mutuo desprecio entre tibetanos y el budismo Theravada, por eso, es muy alto. Cuando recordamos que el así llamado hinayana o «vehículo menor», del sistema tibetano de tres-yana (Hinayana, Mahayana, Vajrayana) contiene enseñanzas características encontradas en la literatura pali, este potencial se intensifica. Los eruditos y maestros tibetanos generalmente no están bien familiarizados con la literatura budista pali y miran como superiores sus enseñanzas Mahayana y Vajrayana. Devolviendo el cumplido, algunos theravadines no consideran nada del Mahayana como siendo realmente parte del budismo. Por ejemplo, algunos Theravadines rechazan restaurar la ordenación monástica para mujeres, porque esta práctica ha sobrevivido sólo entre los budistas del Mahayana chino. Esta división es común incluso entre los eruditos occidentales. Algunos estudiosos occidentales del budismo están tan familiarizados con la literatura pali y el budismo Theravada como lo están con el budismo Mahayana, sea tibetano o chino, así como con la literatura en sánscrito y viceversa. Muchos maestros occidentales no están muy preparados en la historia del budismo y en la literatura de las formas de budismo distintas al linaje en que enseñan.

¡Qué refrescante, en medio de este sectarismo, para el Dalai Lama, el más conocido representante del budismo tibetano, como para su coautora, la monja americana Thubten Chodron, publicar un libro proclamando que las tradiciones pali y sánscrito son más similares que diferentes y reconociendo las deudas de la más joven tradición sánscrita a la más vieja tradición Pali! Ellos promueven el respeto mutuo como el estudio entre las dos tradiciones. No se utilizan, incluso ni una vez, en este libro los términos familiares Hinayana, Mahayana y Theravada, animándonos a dar una nueva mirada en las convenciones familiares budistas, sin importar la forma del budismo a la que nos podamos adherir. Ni tampoco estos autores clasifican jerárquicamente las dos tradiciones, a pesar del hecho de que cada una tiene una historia de denigración de la otra.

A lo largo del libro, los autores sugieren que diferentes lenguas y la distancia geográfica impidieron anteriormente que budistas de diferentes orientaciones tuvieran información precisa acerca de cada una. Por lo que los chismes y estereotipos florecieron en dicho contexto. Algunos afirman que muchos monjes tántricos beben alcohol y se comprometen en relaciones sexuales, mientras que otros afirman que los miembros de las antiguas escuelas budistas no dan importancia a la compasión ni comprenden la vacuidad. Los autores piden repetidamente a todos los budistas renunciar a tales estereotipos mutuos y en cambio dialogar, estudiar las escrituras de los otros y aprender de las prácticas de los demás; consejo familiar en el ámbito del intercambio interreligioso, pero por desgracia poco frecuente en los círculos budistas.
Uno en One Teacher, Many Traditions [Un maestro, muchas tradiciones] puede aprender mucho tanto sobre la tradición pali como sobre la tradición sánscrita, que cubre todos los temas encontrados en cualquier estudio estándar, más académico del budismo. Es muy alto el nivel de información erudita de este libro, y la información proporcionada sobre las tradiciones pali y sánscrita es exacta y completa. El Dalai Lama está, por supuesto, muy familiarizado con la tradición sánscrita. Pero ni su formación ni la formación inicial de Thubten Chodron habrían implicado el estudio significativo de la tradición pali. Los Sutta [sutras] Pali, tomados por muchos como el ser nuestra aproximación más cercana a las enseñanzas reales del Buddha histórico, es en gran parte desconocido para los budistas tibetanos. Sin duda, los comentarios de eruditos pali, citados con frecuencia en este libro no forman parte de la capacitación recibida por los educados en la tradición sánscrita. Por eso, estos autores presentan un modelo admirable para otros budistas.

Ellos superan convenciones previamente aprendidas en su propia tradición y estudian profundamente una tradición diferente. Pero lo más importante, la estudian en sus propios textos, en lugar de depender de comentarios polémicos acerca de esa tradición en los textos de su propia tradición. Todos debemos estar dispuestos a suspender el escepticismo acerca de las formas desconocidas de budismo y explorar profundamente sus textos y prácticas, sin presuposiciones. Si hacemos esta ardua labor, encontraremos que estos budismos desconocidos tienen sentido en sus propios términos y merecen nuestro respeto. Si resultan ser muy similares o muy diferentes de nuestro propio budismo eso es irrelevante. Si investigamos estas múltiples versiones del budismo, entenderemos cómo todos ellos derivan de las enseñanzas de un maestro que todos veneramos. Entre las muchas virtudes de este libro es significativo el uso que hacen sus autores de "ella" en lugar de "él" como pronombre genérico. Dado que muchos budistas no son sensibles a la necesidad del lenguaje de inclusión de género, de género neutral, tal uso por parte de un importante líder resulta significativo. De acuerdo, tampoco 'ella' no es neutral, pero su sensibilización y potencial correctivo en contextos de dominación masculina es enorme. Se espera que otros maestros y autores budistas tomarán nota y seguirán su ejemplo.
Mis elogios para el libro, sin embargo, no van sin reservas. El marco general del libro es la afirmación de que el Buddha enseñó los tres vehículos: el vehículo del Oyente (Sravakayana), el vehículo de Realizador solitario (Pratyekabuddhayana) y el vehículo del Bodhisattva (Bodhisattvayana). (Estos tres vehículos no son los mismos que los más familiares para los estudiantes de budismo tibetano — Hinayana, Mahayana y Vajrayana — y a lo largo de este libro, cuando hablan de los "tres yanas", para los autores siempre significan el antiguo sistema de los vehículos del Oyente, del Realizador solitario y del Bodhisattva, no el muy posterior sistema específico del budismo tibetano.) Unas frases más adelante, leemos que los que se forman en la tradición pali practican ante todo el vehículo del Oyente, mientras los que se forman en la tradición sánscrita practican principalmente el vehículo del Bodhisattva.

Dos preguntas fundamentales surgen de estas afirmaciones. ¿Esta es la retórica antigua "Hinayana / Mahayana" reapareciendo bajo diferentes nombres? Los autores dejan claro que los lectores no deben sacar esa conclusión, pero teniendo en cuenta la tendencia entre los maestros contemporáneos en la tradición tibetana de denigrar y descartar los textos y la tradición pali, debe tenerse gran cuidado de no caer en esta vieja costumbre. Los maestros tibetanos se refieren con frecuencia a estos anteriores tres yanas (Oyente, Realizador solitario y Bodhisattva), generalmente clasificándolos jerárquicamente. El vehículo del Oyente se aprecia como que tiene una "visión inferior" respecto a la del vehículo del Bodhisattva, algo que puedo dar fe por escuchar las enseñanzas orales de los maestros tibetanos. ¿Enseñó el mismo Buddha histórico estos tres vehículos? Textos de varias épocas históricas son atribuidos al "Buddha", lo que significa que uno no puede afirmar que algo fue enseñado por el Buddha en sentido literal. La mayoría de los estudiosos de la historia budista concluyen que el sistema de Oyente, Realizador solitario y Bodhisattva, es posterior por siglos al Buda histórico. Este es mucho más frecuente en la más joven tradición sánscrita que en la más antigua tradición pali, aunque también se encuentra en los textos pali. Aunque los autores carezcan de dudas al afirmar que las tradiciones pali y sánscrito tienen mucho en común, aun así este sistema antiguo de tres-yana no resultaría la mejor opción para el marco general organizativo del libro.

La gran fortaleza de One Teacher, Many Traditions  [Un maestro, muchas tradiciones] es la presentación empática e imparcial de ambas tradiciones por parte de los autores. Afirman que los vehículos del Oyente, del Realizador solitario y del Bodhisattva son enseñados en las tradiciones pali y sánscrito, una afirmación exacta. También señalan que el vehículo del Bodhisattva no se limita a la tradición sánscrita sino que también se practica en la tradición pali, tanto históricamente como en la época contemporánea. Esta realidad, desconocida para la mayoría de mahayanistas, debilita las reclamaciones Mahayana sobre su superioridad. En particular, estos autores rompen con la habitual evaluación tibetana de estos tres yanas al no clasificarlos jerárquicamente. Uno puede esperar que los ejemplos establecidos por estos autores se conviertan en modelo de los maestros budistas cuando hablen de la gran diversidad dentro del budismo.

Rita Gross es una erudita y practicante budista, profesora retirada de estudios comparativos en religión. También es una maestra de dharma de alto nivel en el Mindrolling Lotus Garden y autora de
Buddhism After Patriarchy [Budismo después del patriarcado].