domingo, 12 de noviembre de 2017

CANCIÓN DEL PROFUNDO
QUÍNTUPLE CAMINO DEL MAHAMUDRA (4)

Guru Yoga

Si hacia el guru, la montaña nevada de los cuatro kayas,
El sol de la devoción no brilla,
La corriente de bendiciones no surgirá.
Ocúpate, por tanto, de esta mente de devoción.

Para estudiar y practicar en forma seria el Dharma, es indispensable un auténtico maestro espiritual. Aun en nuestros estudios regulares es importante tener un buen profesor. Por supuesto, esta situación es interdependiente. Sinceramente, la atención del estudiante y el trabajo duro deben venir junto con un maestro de alta calidad, buena motivación y reflexiones sabias. De esta manera, el estudiante recibirá una buena educación en cualquier tema; matemáticas, ciencia, negocios, estudios sociales, física, tecnología, idiomas, etc. En tanto en el samsara somos dependientes de un maestro calificado para recibir una buena educación, es lógico en definitiva que para liberarnos del samsara y alcanzar la iluminación, debemos depender de un lama, guru o maestro auténtico y de calidad superior.

Liberarse del samsara no es una cosa fácil. No basta con leer libros o ganar un pequeño sentimiento positivo a través de la práctica. Necesitamos la guía directa de alguien que ya comprende el camino. Por ejemplo, Milarepa tenía confianza que los métodos rigurosos de Marpa eran necesarios, así que perse-veró en ellos a pesar de que eran dolorosos. La cantidad de dolor que sufrimos en el camino depende de la fuerza y el coraje de nuestra mente. Aquellos que no tienen coraje indomable, apoyado por la sabiduría, se apegan la actitud egoísta, sintiendo dolor insoportable, y se desvían del camino a la budeidad. Aquellos que tienen una imagen clara del samsara, sin importarles cuán difícil sea, siguen gozosamente el camino. Hay que sacrificar nuestro ego para puri-ficar nuestros malos hábitos, y a veces es angustioso desmantelar el hermoso castillo del ego que hemos construido durante mucho tiempo. Sin embargo, si tenemos la sabiduría para saber que todo el mundo existe en función de la causalidad, podemos llegar a entender que vale la pena sacrificar esos hábitos.

El ego no existe de forma independiente, es solo una etiqueta. Pero esta etiqueta es un hábito que ha estado acostumbrado por un largo tiempo. Nuestra naturaleza búdica, la joya que satisface todos los deseos, está cubierta gruesamente por hábitos negativos, por lo que tenemos que romper a través de sus murallas. Para hacer esto, necesitamos que el sol de la devoción brille. Esto significa rendirse ante nuestra naturaleza búdica. Cuando tomamos refugio en el Buddha, el Dharma y la Sangha, nuestra mente se acerca a seguir en esa dirección. Con poderosa devoción, confianza y bodhicitta, la mente se vuelve receptiva a las bendiciones porque ellos coinciden con nuestro estado natural. Sin embargo, cuando no tenemos devoción, la corriente de bendiciones no aparece, y por eso, debemos hacer mucho esfuerzo para desarrollarla.

Las bendiciones estarán ahora mismo como lo fueron cuando los maestros estaban vivos, debido a su cultivación del bodhicitta y su perfección de la sabiduría, que se extenderán a todos los seres hasta que se agote el samsara. Por lo tanto, es muy útil leer sus historias de vida y familiarícese con sus actividades en favor de los seres sensibles. Esto le dará una buena oportunidad para desarrollar devoción inquebrantable.

Para cultivar la devoción, antes que nada es necesario tener una comprensión del cuerpo, el habla, la mente y las actividades del Buddha. Debemos tomar el tiempo necesario para aprender sobre las cualidades como las diez fuerzas, las cuatro audacias, las cuatro cualidades incomparables, y los treinta y dos atributos físicos principales. Tener algún conocimiento y comprensión de las cualidades búdicas nos ayudará a desarrollar devoción hacia un auténtico maestro. Se puede tomar figuras históricas como Milarepa, Gampopa y Jigten Sumgön como maestros raíz. Las bendiciones serán ahora mismo como lo fueron cuando los maestros estaban vivos, debido a su cultivación del bodhicitta y su perfección de la sabiduría, que se extenderán a todos los seres hasta que se agote el samsara. Por lo tanto, es muy útil leer sus historias de vida y familiarícese con sus actividades en favor de los seres sensibles. Esto le dará una buena oportunidad para desarrollar la devoción inquebrantable.

Como personas ordinarias con mentes impuras, es difícil para nosotros percibir las cualidades sublimes de los seres iluminados. Nuestra visión impura no tiene medios para juzgar las cualidades prístinas de los maestros. Incluso en tiempos del Buddha, había algunos que no podían percibirlo como un ser sublime, aunque la mayoría de la gente lo veía como alguien que poseía las cualidades supremas de la sabiduría y la compasión. Entonces, debemos tomar la responsabilidad personal de comprometernos en el camino espiritual. Para lograr esto, el sistema Vajrayana proporciona el guru yoga, una técnica especial a través de la cual revelamos nuestra propia mente como la sabiduría búdica. Debido a que es tan efectiva, esta práctica del guru yoga se enfatiza y se aprecia mucho.

En este verso, la montaña de nieve que personifica los cuatro kayas es una metáfora sobre el guru o lama. El guru es tan estable como una montaña y encarna los cuatro kayas:

  • Ø  el nirmanakaya (la forma de emanación), la forma física en que un buda se manifiesta cuando es necesario en alguno de los seis reinos;
  • Ø  el sambhogakaya (la forma de la dicha pura), una forma sutil en que un buda se manifiesta a los bodhisattvas altamente consumados;
  • Ø  el dharmakaya (forma verdadera o de sabiduría), la completa budeidad que únicamente puede ser comprendida por un buda; y 
  • Ø  el svabhavikakaya (forma natural), que no es una forma física, sino por el contrario es la naturaleza unificada e inseparable de todas las formas de los budas.

Comprender la “naturaleza inseparable” es como comprender una vela encendida. Uno puede describir una vela encendida como una vara de cera con una mecha, etc. Cada aspecto puede ser examinado individualmente, pero son, de hecho, inseparables. De igual modo, estos kayas existen inseparablemente en la realización de un gran maestro espiritual. En términos más generales, el cuerpo del maestro espiritual es el nirmanakaya, una emanación del cuerpo búdico. Describimos el habla, las enseñanzas de Dharma que él o ella imparte, como el sambhogakaya. La mente que manifiestan esos dos es el dharma-kaya. Nuevamente, estos tres son inseparables dentro de una sola persona; ninguno puede existir sin los otros. Ese aspecto es el svabhavikakaya. Debemos ver al guru iluminado de esta manera.

Quien posee estos cuatro kayas está libre de toda ilusión y pensamiento negativo; por lo tanto, todo su entorno se convierte en un mandala del estado iluminado. Debido a la vacuidad, todas las actividades y apariencias pueden manifestarse incesantemente; son inseparables la incesante manifestación y la fuente de la manifestación. Cuando nuestra mente comienza a comprender esto, surge una gran confianza y devoción. Para que podamos acercarnos a este estado, debemos purificar nuestros hábitos negativos, nuestra arrogancia y nuestras inveteradas propensiones mentales. A veces la purificación es dolorosa porque nuestra inclinación crónica es muy difícil de penetrar, muy obstinada y difícil de liberar. Pero cuando vemos el beneficio y el resultado de este camino, nos volvemos dispuestos a sacrificar nuestros hábitos negativos. Necesitamos fuerte devoción y coraje para progresar en el camino. Sin ellos, no avanzaremos.

Después de eso, practicamos el sambogakaya visualizando al Buddha Vajra-dhara en el nivel de nuestro de corazón. Esta forma del Buddha es una expresión especial, hábilmente diseñada para permitirnos realizar que nuestra mente y la mente búdica son de una naturaleza. Sus cualidades infinitas pueden ser percibidas solamente por bodhisattvas que son altamente logrados en su realización y han alcanzado al menos el octavo bhumi. El cuerpo celestial de un Buda, la inseparabilidad de apariencia y vacuidad, impregna las ilimitadas tierras búdicas en un solo átomo, y aparecen todos los campos búdicos dentro de ese cuerpo sin hacinarlo. Esta forma celestial es también una expresión del cuerpo perfecto de un buda y está adornado con las 112 marcas principales y menores. El sambhogakaya es como una estación de TV que sin esforzarse transmite a miles de estudios de televisión al mismo tiempo. Pero la diferencia estriba en que un Buddha Sambhogakaya elimina la confusión y los shows de TV a veces ¡crean más confusión! Aquí, visualizamos vívidamente el estado de sambhogakaya y recitamos el mantra correspondiente. Después de cantar el mantra, nosotros (como el yidam) nos disolvemos en el sambhogakaya y el sambhogakaya se disuelve a su vez en la vacuidad. Descansamos la mente aquí. Estas prácticas nos ofrecen una excelente oportunidad para reconocer nuestra naturaleza definitiva sin mucha dificultad.

Luego, practicamos la meditación dharmakaya. El dharmakaya es el agregado de las cualidades de todos los budas, un nombre dado a la naturaleza indestructible de la completa iluminación. Esta naturaleza es omniabarcante de la vacuidad, inseparable de la luminosidad. Está más allá de la expresión, es un cúmulo de cualidades excelentes, innumerables, como las diez fuerzas, las cuatro temeridades, las dieciocho cualidades sin par, los cuatro inconmensurables, las treinta y siete ramas de la iluminación, etc. La mente de sabiduría penetrante del Buddha es inmensa como el espacio pero tampoco es diferente de nuestra propia mente. Visualizamos vívidamente al Buddha Vajradhara rodeado por todos los budas y los gurus del linaje. Suplicamos, oramos y meditamos en esto para manifestarnos como el dharmakaya, para realizar que nuestra mente es, y siempre ha sido, inseparable del estado primordial puro. Luego se disuelven todos los buddhas y los gurús del linaje en Vajradhara, después de lo cual se disuelve en usted. Usted, como el yidam, se disuelve en el vacío como un arco iris que se disipa en el cielo. Descanse en ese estado. El espacio no puede ser contaminado por las nubes porque cuando las nubes se disipan, no queda rastro alguno. De la misma manera, nuestra mente es primordialmente pura y sin mancha. Nuestra naturaleza pura solo queda temporalmente oscurecida por los pensamientos negativos. Cuando estos oscurecimientos desaparecen en el espacio de la mente pura, solo permanece la excelente cualidad de la apariencia y la vacuidad inseparables.

El cuarto aspecto de la práctica del guru yoga es el svabhavikakaya, o cuerpo natural. En esta práctica, no hay forma que visualizar como un objeto de la mente, porque es la inseparable unión de los otros tres kayas. Es la base del fundamento, del camino y de la fruición del mahamudra, que es la naturaleza directa de nuestra propia mente. En esta práctica, uno necesita meditar en la naturaleza inseparable del guru y nuestra propia mente sin vacilar de este estado. Mientras mantiene esta naturaleza, haga suplicas y recite plegarias.

Cuando Milarepa meditó en las montañas, estuvo solo durante mucho tiempo. A pesar de ello, siempre sentía que era inseparable de Marpa porque su devoción era muy poderosa. Milarepa cantó sus canciones vajra en soledad pero, a través de la devoción, siempre se conectó a su lama.  La devoción al lama es una poderosa protección de los pensamientos negativos y de las acciones no virtuosas. Es también una protección especial que nos permite practicar la meditación correctamente. Nuestra conciencia de seres iluminados y nuestro conocimiento de cómo cuidar nuestra mente, protegen así a la mente para que no fluya en una dirección equivocada. A través de estas prácticas gozosas desarrollamos un sentimiento de aprecio de cuán afortunados somos, y dejamos de sentirnos solos o deprimidos.

Así, el guru yoga une nuestra mente con la mente pura y la prístina sabiduría de Vajradhara. A través de esta práctica hábil, podemos abarcar directamente las no elaboradas, luminosas y naturales paz y dicha. Aquellos con tiempo limitado pueden utilizar la siguiente práctica. Puede ser corta, pero contiene la esencia de la base de los cuatro kayas del guru yoga.


Un Guru Yoga que trae el Dharmakaya al Camino

Refugio y Bodhicitta

Recite tres veces:
Lama Vajradhara, personificación de los Tres Joyas,
Tomo refugio en usted, y hasta que logre la iluminación.
Los seres sensibles, víctimas de la confusa proyección del sufrimiento,
Y yo generamos bodhicitta para establecer a todos los seres sensibles en el estado de no permanencia.

KÖN CHOG KÜN DÜ LA MA DOR JE CHANG
CHANG CHUB BAR DU MI DRÄL KYAB SU CHI
TRHUL NANG DU KE NAR WA’I DRO WA NAM
MI NE SA LA GÖ CHIR SEM KYE DO

Visualización

El Señor Vajradhara Jigten Sumgón sentado en un asiento de diez fortalezas,
Cuatro audacias y dieciocho Dharmas no mezclados,
Con la radiante luz de las marcas principales y menores del amor, compasión y bodhicitta,
Como de las actividades no conceptuales iluminadas que alcanzan por igual a todos los migrantes.

DOR JE CHANG WANG JIG TEN SUM GÖN SHAB
TOB CHU MI JIG MA DRE DÄN LA SHUG
JAM TSE SEM CHOG TSHÄN BE Ö SER TRHO
TRIN LE TOG ME DRO WA’I THA DANG NYAM

Recitación del Mantra
OM AH RATNA SHRI SARWA SIDDHI HUNG
Acumule muchas recitaciones.

Súplica de bendiciones
Recite por lo menos tres veces:
Usted es los budas Nagakulapradipa y Dipankara del pasado,
Maitreya del futuro y Shakyamuni del presente.
A la reencarnación de Nagarjuna, el incomparable Ratna Shri–
Jigten Sumgön, le suplico.

DE DÜ LU RIG DRÖN DANG MAR ME DZE
MA ONG CHAM PA DA TA SHAK YA THUB
LU DRUB LAR TRUL NYAM ME RIN CHEN PÄL
JIG TEN SUM GÖN SHAB LA SOL WA DEB

Empoderamiento y disolución
Rayos luminosos emanan del cuerpo, habla y mente del lama y se disuelven en mis cuatro lugares,
De ese modo purifican las cuatro oscuraciones, otorgando los cuatro empoderamientos, y plantando las semillas de los cuatro kayas.
Luego el lama se disuelve en mí mismo.
Mi mente es luminosidad-vacuidad natural.

LA MA’I KU SUNG THUG LE Ö SER TRHÖ
DAG GI NE SHIR THIM PE DRIB SHI DAG
WANG SHI LEG THOB KU SHI SA BÖN TRÜN
LA MA RANG THIM RANG SEM SÄL TONG NGANG
Repose en la mente tal como es.

Dedicación
Tanto a través de la innata virtud como de la virtud acumulada por todos en los tres tiempos en el samsara y nirvana,
Que pueda yo y todos los seres sensibles que llenan el espacio, sin dejar ninguno fuera,
Realizar la coemergente realidad definitiva,
Y alcanzar el estado final de no permanencia en la existencia o paz.

KHOR DE DÜ SUM SAG YÖ GE TSHOG KYI
DAG DANG KHA NYAM SEM CHEN MA LÜ PA
DÖN DAM LHÄN CHIG KYE PA’I DÖN TAG TE

SI SHIR MI NE THAR CHIN SA THOB SHOG
CANCIÓN DEL PROFUNDO
QUÍNTUPLE CAMINO DEL MAHAMUDRA (3)

Práctica de la deidad Yidam

Si el cuerpo de uno, el rey de las deidades,
En este fundamento inalterable no está estabilizado,
El séquito de dakinis no se reunirá.
Asegúrate, por tanto, de que tu cuerpo sea como el yidam.

Una vez que ha sido cultivada la mente bodhicitta, necesita ser perfeccionada. Por eso, aquí, la canción presenta la práctica Vajrayana, también llamada yoga tantra o de la deidad. El Buddha, desde su sabiduría omnisciente y desde su natural compasión omnipresente, enseñó los métodos completos por los que todos los seres sensibles pueden purificar sus muchos niveles de oscurecimiento y alcanzar paso a paso el estado absoluto de la iluminación. Cuando un practicante individual ha desarrollado suficiente capacidad y habilidad, el Vajrayana proporciona muchos métodos que permiten realizar la naturaleza búdica. Para entender el tantra, uno debe tener la aspiración, el interés y la plena dedicación. Sólo entonces uno tiene la posibilidad y la capacidad de practicar para asimilar su significado profundo y vasto.

Hay dos métodos en el Vajrayana: la iniciación o empoderamiento (abisheka) y la liberación. Antes de practicar la meditación tántrica, uno debe recibir todos los componentes de un empoderamiento (del vaso, del secreto, de la sabiduría y de la palabra preciosa) de un maestro vajra apropiado. A lo largo de la ceremonia, es importante recibir las instrucciones de la práctica y comprenderlas precisamente. Después de recibir una iniciación, hay dos prác-ticas de meditación del yoga de la deidad que permiten realizar perfectamente las enseñanzas: el surgimiento y la compleción.

En la etapa de surgimiento o generación, nuestra naturaleza búdica se manifiesta en la forma de una deidad. Para lograr esto, trabajamos con nuestro cuerpo físico, ya que es la base del samsara y de la iluminación. Nuestro cuerpo samsárico actual es una formación mental afligida basada en nuestro propio karma de vidas pasadas. Lo mismo será cierto en el futuro, la forma que estará basada en nuestro motivos y acciones presentes.  Por lo tanto, con el fin de realizar la iluminación y manifestar una forma pura, ahora establecemos la causa al habituarnos a ese estado por visualizarnos en la forma de la deidad.

Sin la creación de karma y de la formación mental, no podría ser alcanzado un cuerpo, porque no habría ninguna causa precedente para ello. En el estado samsárico carente de iluminación, nuestra ignorancia continuamente invita al sufrimiento y a las condiciones indeseables.  En su mayor parte, los pensamientos negativos tales como apego, odio, orgullo, celos, y así sucesivamente se presentan debido a este cuerpo. Porque tenemos un cuerpo, necesitamos alimentos, ropa, TV, computadora, coche, casa, etc. Trabajarmos duro para acumular necesidades materiales, generalmente creando de esta manera una multitud de acciones negativas y creando así un futuro de sufrimiento. Luego envejecemos, nos enfermamos y, finalmente, morimos.  Si no aprovechamos esta preciada vida humana para alcanzar la iluminación, será simplemente una base para el sufrimiento.

De otro lado, nuestra relación con el cuerpo puro del estado de iluminación es desarrollada a través de la práctica de la bodhicitta. Antes de practicar el yoga de la deidad, entrenamos este cuerpo para beneficiar y ayudar a los demás con el apoyo de las paramitas como generosidad, ética moral y paciencia. Aquí, para mejorar su efectividad, combinamos estas prácticas con la deidad o yidam, al practicar visualizán-donos siendo generosos y etc. mientras manifestamos el cuerpo de la deidad. Esto es a lo que se refiere Jigten Sumgön en la frase del cuerpo de uno, el rey de las deidades. Un rey tiene plena autoridad sobre su territorio. De igual manera, el yidam gobierna su mandala en un modo positivo y solo así transforma toda negatividad y confusión en el estado de la iluminación.

El cuerpo iluminado es estabilizado en el fundamento inalterable de la natura-leza búdica.  La naturaleza de la deidad es la de un buda. Cuando, por medio de las instrucciones de la etapa de surgimiento, manifestamos todo nuestro ser como yidam, llegamos a reconocer nuestra propia naturaleza búdica vien-do la naturaleza de la deidad. Esto nos permite darnos cuenta de la verdadera naturaleza de la mente. Todo nuestro ser, incluyendo nuestra mente y este cuerpo de forma, se convierte en la forma sambogakaya de la deidad. El cuerpo ordinario no ha ido a ninguna parte, sino que la mente está en el estado ilumi-nado de Chenrezig, Tara, Chakrasamvara o cualquier otra deidad.  La deidad también no ha venido de ningún lado, sólo es el estado iluminado. 

Tan pronto como nos liberamos de la visualización, este estado desaparece y volvemos a nuestro cuerpo ordinario. Pero la deidad no está totalmente desaparecida, nuestro estado ordinario de la mente permanece al mismo tiempo con el estado iluminado de la mente. Por lo tanto, tenemos que mantener este estado iluminado en nuestra conciencia hasta que nos convertimos en inseparables de él.

Cuando surgimos en el estado de la deidad yidam, nos establecemos en las tres cualidades de claridad, pureza y orgullo divino.

La cualidad de la claridad ocurre cuando vemos lúcidamente a la deidad como estando inseparable de la apariencia y la vacuidad. Es como ver el reflejo de la luna sobre el agua o ver un arcoíris. Podemos ver el reflejo o el arcoíris muy claramente aun cuando no podemos agarrarlos o sostenerlos. De igual manera, cuando visualizamos claramente, podemos ver la naturaleza clara de la deidad – el color, atributos y marcas antes que un cuerpo de sangre, huesos y carne sustanciales.

La perfección de las cualidades excelentes como las cinco sabidurías, las seis perfecciones y la personificación de los tres kayas se manifiesta a través de la cualidad de la pureza. Estas cualidades del Buddha no aparecerán hasta que nos manifestamos como la deidad. Por eso, en el estado de generación, desarrollamos la pureza al meditar en la aparición del yidam. El color, postura, ornamentos, joyas, ropas de seda, etc. de la deidad, todo es expresión de las distintas cualidades de la sabiduría y la compasión. Así, cuando nos convertimos en la deidad, recitamos mantras, hacemos la purificación y practicamos los otros elementos esenciales de una sadhana, se manifiestan sin esfuerzo la cualidades de la iluminación. La frase el séquito de las dakinis se refiere al conjunto de cualidades excelentes que se manifiestan cuando practicamos con éxito.

La tercera cualidad es el orgullo divino, por medio del cual construimos con-fianza en nuestra naturaleza pura. Nuestra naturaleza básica es la de la deidad yidam o el Buddha. Esto no es un concepto intelectual, una construcción arti-ficial o un estado atribuido. En realidad, es nuestra existencia samsárica la que es artificial, porque es confusión basada en pensamientos negativos. Todos los pensamientos negativos son elaborados y conseguidos por medio de la ilusión, y todo lo que es creado a través de la ilusión es artificial. Hemos construido de manera exitosa la dimensión del samsara por medio de la confusión basada en la gran ignorancia y, a causa de esto, el sufrimiento es inagotable.  Ahora que tenemos una preciosa vida humana y las enseñanzas plenas del Buddha, es momento de deconstruir el samsara con estos métodos e instrucciones autén-ticos de la iluminación. Nuestra naturaleza genuina es el estado de ilumina-ción, por eso es que debemos construir nuestra confianza.

En el estado samsárico tenemos una sensación falsa de la realidad; en verdad, el samsara es una ilusión que debe ser purificada. Pero cuando descansamos en nuestra mente en estado natural, la que está impregnada de bodhicitta, los pensamientos negativos no pueden existir.  Es por esta razón que de vez en cuando recibimos instrucciones de un maestro espiritual para descansar nuestra mente allí.

Después de manifestarnos de esta manera como la deidad yidam y convencernos de nuestra identidad como yidam, entonces practicamos la etapa de la compleción. Esta etapa se puede realizar con o sin signos, pero en el yoga de la deidad hacemos uso particular de la etapa de compleción con signos o soportes como la recitación del mantra, las prácticas de purificación para uno mismo y para los demás, así como el perfeccionar los canales y chakras. La compleción sin signos consiste en disolverse en la vacuidad o en mahamudra y descansar la mente en ese estado. Todas estas prácticas deben realizarse con la mente de bodhicitta basada en la sabiduría y la compasión.

El Vajrayana es eficaz debido a estos métodos; mediante el uso de ellos, se tarda mucho menos tiempo para alcanzar la budeidad que en los necesarios tres kalpas ilimitados en el camino del sutra. Con el yoga de la deidad tenemos un método completo para realizar el estado de la iluminación. Al recibir primero el empoderamiento y luego practicar según las instrucciones apropia-das, gradualmente se purifica los oscurecimientos y engaños que hemos acumulado por millones y millones de kalpas. El resultado es que este cuerpo muy afligido se transforma en un cuerpo puro, no afligido. Entonces meditamos en esto durante un período de tiempo para perfeccionar nuestra práctica.

Chakrasamvara es una de las más conocidas de las principales prácticas de yidam Vajrayana, por eso los participantes de retiros siguen por lo general la tradición de confiar en esta práctica. Los detalles deben ser recibidos de un maestro de retiro.

Aquí, he elaborado una práctica de purificación muy corta y simple que puede caber fácilmente en una vida muy ocupada en una base regular. Durante el yoga de la deidad, cante om ah hung. Estas tres sílabas son la esencia y la raíz de todos los demás mantras. El om blanco tiene la naturaleza del cuerpo de sabiduría del Buddha, el ah rojo es el habla de la sabiduría del Buddha y el hung azul es la mente de sabiduría del Buddha. El om blanco corresponde al nirmanakaya, el ah rojo al sambhogakaya y el hung azul al dharmakaya. Su naturaleza inseparable es el svabhavikakaya.

Para practicar esta meditación, respire profundamente y relaje su mente. Libere todo el estrés y la tensión.  Luego manifieste la forma de un buda con el cual está familiarizado – Vajrasattva, Chenrezig, Tara o Chakrasamvara – por ejemplo. Visualícese de manera precisa en forma de la deidad, de aparien-cia y vacuidad inseparables. Luego visualice un om blanco, la naturaleza de la sabiduría y la vaciedad, irradiando luz desde dentro del chakra encima del nivel de sus cejas. Recite el mantra om ah hung una ronda de mala o más, mientras que una luz blanca desde el om radiante llena completamente su cuerpo, purificando todos los obscurecimientos y karma negativo relaciona-dos con el cuerpo, sobre todo la ignorancia.  Entonces su cuerpo se transforma en apariencia y vacuidad inseparables, como un arco iris.

Después, visualice un ah rojo, la naturaleza de la sabiduría y la vacuidad, irradiando luz dese el chakra de la garganta.  Cante el mantra como antes, mientras que la luz roja irradia y llena completamente su cuerpo, purificando todos los obscurecimientos y el karma negativo relativo al habla, sobre todo el deseo y el apego.  Luego su voz se transforma en sonido y vacuidad inseparables, como un eco.

Luego visualice un hung azul, la naturaleza de la sabiduría y la vacuidad, irradiando luz desde el chakra del corazón en su pecho. Cante el mantra como antes, mientras la luz azul irradia e impregna totalmente su cuerpo y ser, purificando todas las obscuraciones y el karma negativo relativo a la mente, especialmente el odio y la aversión o rechazo. Entonces su mente es trans-formada en la mente del Buddha, inseparable de la luz clara y la vacuidad.

Cante el mantra por una cuarta ronda. Desde todas tres sílabas al mismo tiempo, las tres luces de colores irradian y llenan el universo con sabiduría y compasión. En primer lugar, purifican el universo externo y lo transforman en una tierra pura. Luego las luces tocan cada ser sensible; purificando todas contaminaciones, sufrimiento, y karma negativo relacionado con el cuerpo, habla y mente y establecen a todos los seres en el estado de budeidad. Ellos también se convierten en apariencia y vacuidad inseparables, como el reflejo de la luna en un lago.  Las luces retornan y se disuelven dentro de usted. Usted se siente feliz porque está siendo purificado, como lo son todos los seres sensibles.

Al final de la sesión, disuelva su cuerpo búdico visualizado en las tres sílabas. La sílaba om blanca luego se disuelve en el ah rojo, y el ah en el hung azul. El hung luego se disuelve desde abajo hacia arriba y desaparece en la vacuidad omniabarcante. Relaje la mente y medite en un estado de no elaboración, en la mente misma tal como es. Finalmente, dedique el mérito.

Esta práctica, especialmente el estado de compleción o disolución, da una muy profunda preparación para la realización en el momento de la muerte. Uno experimenta diferentes sensaciones durante el proceso de morir. Después de que los cuatro elementos se disuelven, ocurren las tres experiencias sutiles de surgimiento del blanco, aumento del rojo y del casi lograr la oscuridad. La gente común sin experiencia de meditación irá a través de estas tres breve-mente sin ninguna consciencia, totalmente inconscientes, como en un sueño profundo.

De otro lado, los meditadores que pueden mantener un equilibrio estable pue-den reconocer cada etapa que pasan. La etapa siguiente es la experiencia de luminosidad, el rostro original de la mente, la naturaleza directa de la mente libre de todas las limitaciones de barreras o bordes. Aquellos sin experiencia de meditación o sin instrucciones respecto a estas prácticas atravesarán esta etapa e irán al estado del bardo de acuerdo a su karma y propensiones habituales. Aquellos que están en alto logro en la práctica de meditación pueden reconocer la experiencia de luminosidad como una oportunidad para liberarse de manera instantánea del samsara y alcanzar la iluminación. Si practica una y otra vez con atención consciente, esta práctica de disolver las sílabas blanca, roja y azul ayuda a que el practicante utilice esta oportunidad y logre la realización.


Al final, si uno practica esto de manera cuidadosa y regular, y se acostumbra a ello, uno puede estabilizar la mente en la absorción meditativa. Uno entonces experimentará los efectos beneficiosos antes que nada como la purificación de todas las distintas obscuraciones y contaminaciones mentales. Siguiendo esto, uno experimentará la luminosidad primordial del mahamudra.
CANCIÓN DEL PROFUNDO
QUÍNTUPLE CAMINO DEL MAHAMUDRA (2)



Comentario
           
Me postro a los pies del glorioso Phagmo Drupa.

Estas enseñanzas le fueron dadas a Jigten Sumgön por su guru raíz, Phagmo Drupa. En la parte temprana de su vida, Phagmo Drupa estudió las ense-ñanzas del Buddha con muchos grandes maestros y las practicó seriamente. Por eso, cuando él encontró a Gampopa, Phagmo Drupa estaba bien prepa-rado para recibir las instrucciones medulares. Durante su diálogo sobre la filosofía budista y la innata naturaleza del Mahamudra, Phagmo Drupa reveló plenamente la naturaleza absoluta de su mente. Como resultado, Phagmo Drupa alcanzó la iluminación y Gampopa dijo: «No hay diferencia entre él y yo.» Después que Gampopa murió, Phagmo Drupa fue reconocido como su sucesor dármico.

Phagmo Drupa reunió miles discípulos suyos en el monasterio de Phagdru y los estableció en las distintas etapas de la iluminación. Entre ellos, Jigten Sumgön fue el heredero del Dharma de Phagmo Drupa. Jigten Sumgön también aprendió el sutra y enseñanzas del tantra de muchos grandes maestros y permanecía continuamente en un estado de meditación. Phagmo Drupa puso un gran énfasis en enseñar el quíntuple camino del mahamudra, sobre todo en sus instrucciones a Jigten Sumgön. Por eso es que Jigten Sumgön fue capaz de practicar con diligencia y experimentar la certeza en su significado.  La naturaleza completa de su mente se fundió en el estado de dharmakaya, y alcanzó el estado de iluminación.

Cuando se hizo evidente que él había realizado plenamente el estado más elevado y que nada de él estaba ocultó, Jigten Sumgön cantó esta canción como una enseñanza. Todos sus discípulos fueron enseñados desde esta canción y establecidos en el camino hacia la iluminación, por eso llegó a ser reconocido como un texto raíz profundo.  A través del poder de su sabiduría y habilidad, Jigten Sumgön benefició a los seres humanos y no humanos en todo el universo y llegó a ser famoso sin necesidad de ser anunciado.

Bodhicitta

Si el corcel del amor y la compasión
No corre para beneficiar a los demás,
En la asamblea de dioses y hombres, no seré recompensado.
Ocúpate, por lo tanto, de los preliminares.

Para ganar un premio, entrenamos a un caballo para que corra más fuerte y más rápido. De igual manera, nosotros debemos fortalecer nuestro amor y compasión para obtener la “recompensa” final de la iluminación.  Con el tiempo, todo nuestro ser puede ser impregnado de amor y compasión, sin dejar espacio para pensamientos negativos. La negatividad no puede sobre-vivir ante la presencia del amor y la compasión, tal como la oscuridad no puede existir en la brillantez del sol. El estado resultante de la mente es la libertad de las ilusiones, paz y armonía totales. En ese estado, ya no tenemos más que perseguir la paz y la felicidad, sino más bien descubrimos que ya están aquí dentro de nosotros. El amor y la compasión son las causas principales para el cultivo de la bodhicitta.

La iluminación se logra por progresar desde el fundamento de la perfección a través del camino de perfeccionamiento, al resultado: la mente perfeccionada. El fundamento o base de la perfección es la naturaleza búdica con la que cada ser sensible está dotado naturalmente. Esta mente búdica es la naturaleza de la mente inalterable, inherente-mente presente y completa. Para revelar este fundamento de la perfección, utilizamos el camino de perfeccionamiento de cultivación de la bodhicitta. La bodhicitta es el método que nos abre a la naturaleza pura de la mente. Abierta ésta, la pura naturaleza de la mente es el resultado, la bodhicitta absoluta. Por lo tanto, es claro que el cultivo de la bodichita es el medio indispensable para alcanzar la completa iluminación.

Es vital que primero nos establezcamos firmemente en el amor y la compasión para que podamos realizar plenamente las enseñanzas del Buddha. Sin prácticas preliminares como estas, no podríamos tener ninguna base para liberarnos del samsara y alcanzar la iluminación.  Es como conducir desde el garaje hasta la carretera, entre ellos, con-ducir en la entrada es la práctica preliminar. La entrada no puede ser considerada como que carece de importancia; es la primera etapa para llegar a nuestro destino, y sin ella no podríamos ir a ninguna parte.  Por eso es tan importante, si no más, así que prestar atención a los preliminares es centrarse en el viaje principal.

Para desarrollar amor y compasión, trate de practicarlos en su vida diaria tanto como sea posible. Por ejemplo, mientras se ocupa de su vida diaria haciendo cosas como trabajar, conducir o cocinar, haga todo con atención plena. Esa es la clave. Enfóquese en la práctica de la compasión por aquellos que están sufriendo, y particularmente por aquellos que están creando las causas del sufrimiento porque son superados por pensamientos negativos. Verlos como verdaderas víctimas de su propia creación.

Por supuesto, el sufrimiento es muy doloroso para aquellos que lo están experi-mentando, pero también es un tipo de purificación. Al experimentar el sufrimiento, el karma de una persona se vuelve realmente más ligero. Pero una persona que está creando sufrimiento para los demás tiene un problema grave. Necesitamos un tipo más profundo de compasión y de conciencia por los seres que ignoran la paz, la felicidad y la vida de los demás. Ellos están creando un pesado karma negativo, y debido a eso, experimentarán sufrimiento. Con el apoyo de la sabiduría, debemos desarrollar un poderoso sentido de compasión por ellos. Cuando tenemos conciencia y vemos la necesidad de la compasión, esto nos alienta a construir la fortaleza de la mente y trabajar más arduamente para realizar estas preciosas enseñanzas dentro de nuestro ser, penetrando en la “médula” de la mente.

Hay muchas otras enseñanzas preliminares además de aquellas sobre el amor y la compasión. Por ejemplo, los preliminares comunes incluyen la contemplación en los cuatro fundamentos, también llamado los “cuatro pensamientos que tornan la mente”: la preciosa vida humana, la no permanencia, el sufrimiento del samsara y el karma o causalidad.

La Preciosa vida humana. Una vida humana contiene el potencial y, si se utiliza de la mejor manera, ofrece la posibilidad de liberarse del samsara y alcanzar la iluminación. Sin embargo, no toda vida humana provee la oportunidad de practicar para alcanzar la iluminación. Sólo aquellas que se llaman “preciosas”. Una preciosa vida humana está libre de las ocho condiciones desfavorables y posee las diez dotaciones. Si incluso una de ellas falta, no existe ninguna oportunidad de alcanzar la iluminación en esta vida.

Aquellos que tienen una preciosa vida humana no sólo se interesan en este camino, también tienen la oportunidad de estudiar y practicar. En compa-ración con el número de personas que están interesadas en el Dharma, hay mucho más que no están interesados. Sólo podemos cultivar compasión por estos seres. No tienen la luz del ojo de la sabiduría para ver y poner estas enseñanzas en sus corazones. Puede haber algunas personas que son muy inteligentes, pero cuando se trata de este tipo de enseñanza, no la aprecian o comprenden lo importante que es. Como resultado, estos individuos seguirán creando sufrimiento.

No permanencia.  Ser joven y saludable no es garantía de que no morirás esta noche, mañana, esta semana o el mes que viene. La vida es tan frágil; puede desvanecerse en un instante. Esto no es para asustarle o deprimirle.  Por el contrario, esta es la realidad de todos los fenómenos animados e inanimados que se componen de causas y condiciones. En definitiva, todo es de carácter momentáneo, efímero.  Todos los que nacen están sujetos a la disolución. Todo lo que se reúne está sujetas a la dispersión. Todo lo que acumulamos es objeto de disipación.  Todo lo que se construye está sujeto a destrucción.  Es fácil ver, por lo tanto, cuán tenue es realmente la oportunidad de obtener una preciosa vida humana.

Sufrimiento del samsara. El sufrimiento es creado a través de muy diferentes causas, incluyendo nuestros pensamientos negativos, ilusiones, emociones aflictivas y los resultados de los actos malsanos que llevamos a cabo debido a esos pensamientos negativos. El karma negativo que creamos se manifiesta como varios estados de sufrimiento, los que generalmente se categorizan como tres: el sufrimiento del sufrimiento, el sufrimiento del cambio y el sufrimiento que todo lo impregna. A lo largo de los seis reinos, el sufrimiento del sufrimiento tiene dos componentes: físico y mental. El sufrimiento físico implica enfermedad, envejecimiento, muerte, falta de alimentos o ropa y así sucesivamente. El sufrimiento mental abarca la depresión, la avaricia, la ira, los celos o envidia, etc. Con la experiencia, los practicantes reconocen a la felicidad temporal como el segundo tipo de sufrimiento, el sufrimiento del cambio. Una y otra vez, la gente ve que las circunstancias placenteras cambian en sufrimiento, pero siguen aferrándose desesperadamente a ellas.  El sabio cultivará la renuncia a estos placeres engañosos y desarrollará el no apego. El reconocimiento del sufrimiento que impregna todo es el más sutil de los tres. Es la comprensión de que todo lo del samsara está condicionado por el sufri-miento; como estamos bajo la influencia de las emociones aflictivas y el karma, no existe ningún momento totalmente sin aflicciones a ser encontrado en cualquier lugar. Aunque podemos entender esto intelectualmente, esta verdad puede ser percibida solo por alguien con visión crítica. Así, el sufrimiento no es una creencia filosófica budista; es la realidad del samsara. Cada individuo tiene la responsabilidad de ser consciente de esto e investigar seriamente su causa raíz.

Karma.  El karma es un tema muy complejo, profundo y amplio, por lo que necesitamos sostener la comprensión de la causalidad en alta consideración con respeto. Además del karma positivo y negativo, también hay que tener en cuenta el karma individual y el colectivo. El karma puede madurar rápida o lentamente, con grandes o pequeños resultados.  Sea el karma pesado o ligero, puede ser purificado a través de diferentes prácticas. Sólo un Buda omnisciente puede comprender todos los detalles de la causa y el resultado. En el reino humano, experimentamos momentos ocasionales de paz y felicidad momentáneas, que son el resultado manifiesto del karma positivo pero afligido. Sin embargo, dicha paz y felicidad limitadas no son suficientes. Para estar totalmente pacíficos y alcanzar la felicidad permanente, tenemos que ir más allá del estado del samsara en sí mismo.

Cuando nos convencemos de esto, estudiaremos y practicaremos el Dharma sinceramente y, minuto a minuto, apreciaremos nuestra oportunidad de tener una preciosa vida humana.  Estos preliminares son prácticas cruciales en el comienzo del camino, y también son muy importantes en el medio para mejorar nuestra práctica. Son el apoyo más importante que nos anima a la iluminación perfecta. Cuando anhelamos estar libres del sufrimiento, pero nos damos cuenta de que no sabemos cómo hacerlo, se presenta el método de tomar refugio en el Buddha, el Dharma y la Sangha.  El refugio es un método especial que nos conduce a la budeidad, la completa ausencia de sufrimiento.  Es un medio para disipar el velo de la confusión y abrir la puerta a la iluminación.

El Buddha enseñó el Dharma de la gran sabiduría y de la compasión para beneficiar a todos los seres sensibles. Cuando conocemos al Buddha y a las enseñanzas del Dharma, también conocemos la Sangha. La Sangha es la comunidad de aquellos que desean liberarse del samsara y que sinceramente practican estas enseñanzas con una mente seria, pura, clara y tranquila que de todo corazón desea que todos los seres sensibles tengan felicidad. Esta es la base del refugio en el Buddha, el Dharma y la Sangha.

Como base para el estudio y especialmente para la práctica de la meditación, tenemos que tener por lo menos los cinco preceptos: no quitar la vida, sobre todo la de un ser humano; no tomar las pertenencias de los demás por cualquier medio; no involucrarse en una conducta sexual inadecuada; no decir mentiras, sobre todo en cuanto a logro espiritual; y no intoxicarse con alcohol o drogas.

Tomar la vida de otro podría estar motivado por apego, la ignorancia o el odio.  En todos los casos, tomar una vida, especialmente del ser humano, es una acción dañina muy pesada que crea un ambiente en el que hay poco espacio para que la virtud permanezca.

Robar se hace principalmente desde el deseo pernicioso sin respeto ni consideración por los demás. Complacerse en el robo perjudica a uno mismo como al otro, y es también una acción perjudicial fuerte que deja poco espacio para la virtud.

La mala conducta sexual no es apreciada ya sea secular o espiritualmente.  Tales actividades, que se realizan bajo el poder de la ilusión y con fuerte apego, crean pesadas acciones no virtuosas.

Proclamar que se ha conseguido algún logro cuando uno realmente no tiene experiencia es causada generalmente por la ignorancia y el ensalzamiento propio. Esto es cierto para temas generales, pero hacer afirmaciones espirituales falsas evidencia una mente especialmente distorsionada.

La intoxicación resulta de la ilusión mental y el apego. Cuando se está intoxicado, la mente no tiene claridad ni capacidad para distinguir la virtud de la no virtud. La intoxicación abre una puerta a muchos otros defectos.

En general, el vinaya es el fundamento de todas las formas de la práctica budista, sea Theravada, Mahayana o Vajrayana.  Desde dentro de su sabiduría omnisciente, el Buddha explicó los detalles de la causalidad, las causas del sufrimiento y los medios para liberarnos.

Así que a menos que sigan la disciplina contenida en el vinaya, los practicantes no pueden tener éxito o experimentar los resultados del camino. Los que guar-dan los cinco preceptos que contrarrestar las cinco acciones dañinas se llaman “aquellos con conducta moral pura”.  En el reino humano, dichos practicantes son una fuente especial de paz, alegría y confianza. Aquellos que se involucran en todos o en cualquiera de las acciones dañinas son una fuente de confusión y sufrimiento. Para los practicantes del Dharma, estos cinco preceptos son una disciplina indispensable para mantener como base para la meditación y la visión penetrante especial. Tanto los practicantes laicos como los ordenados deben preservar sus preceptos como sus ojos. Por lo tanto, Jigten Sumgön repetidamente enfatizó la importancia del vinaya.

Cuando las personas comienzan a seguir el camino, a veces tienen reacciones adversas. Por ejemplo, algunas personas se sienten vulnerables de manera incómoda cuando practican amor y compasión. Cuando encuentran inicialmente el concepto de renuncia, a veces tienen la impresión que tienen que dar todo lo suyo de inmediato. Tales reacciones significan que no han comprendido realmente el significado del Dharma. En realidad, cuando practicamos, recibimos solo beneficios.

Nuestra práctica de amor y compasión se desarrolla desde la renuncia sincera, lo que significa que renunciamos a las causas del sufrimiento, a todas las aflicciones mentales o neurosis, como a las acciones negativas que las alientan. Vemos que la naturaleza del samsara es sufrimiento, que no hay ninguna ventaja realizar esfuerzos hacia los objetivos del samsara. Por eso, para liberarse de todo esto, cultivamos el pensamiento de la bodhicitta, lo adoptamos, y luego lo ponemos repetidamente en práctica para integrarlo sólidamente en nuestra corriente mental. Con esta firme motivación, todas las demás prácticas que hacemos y cada oportunidad que nos llega apoya nuestra práctica de bodhicitta. Así, aunque la primera etapa del quíntuple camino comprende todos los preliminares, la práctica principal es la bodhicitta.

Para desarrollar la bodhicitta, primero relájese y genere un estado de mente libre de toda tensión, odio y pensamientos negativos. Este método sólo ampliará el espacio en su mente. A veces puede resultar difícil cultivar este estado. Si esto pasa, contemple a la persona que es más cercana a usted, su madre, parientes, amigos o quien quiera que sea. Practique generando amor y compasión con esta persona en la mente, y después amplíe este pensamiento a todos los seres sensibles que habitan en la dirección este. Luego haga lo mismo con todos los seres sensibles que habitan al norte, luego con los del sur y después con los del oeste. Abarque en su pensamiento no solo a los seres humanos, sino también a todos los seres sensibles, incluyendo hasta los pequeños insectos. Deséeles que todos se liberen del sufrimiento al pensar: “Qué todos puedan experimentar paz y felicidad.” Con el soporte de este pensamiento altruista, cultive la mente de iluminación y ruegue que estos seres sensibles alcancen la budeidad.

Aunque la real naturaleza de la mente es la bodhichitta, necesitamos la bodhicitta relativa para revelarla. La bodhicitta relativa es el método que nos permite alcanzar la perfección de la naturaleza de la mente, y ella comprende la bodhicitta de aspiración y de acción, o comprometida. La bochicitta de aspiración es la mente que sinceramente desea alcanzar la mente de la bodhicitta definitiva, por eso la practicamos primero.  Una analogía que se da a menudo es que la mente de aspiración es como las personas que desean muchísimo viajar en tren. Pero para hacer este viaje, tienen que subirse al tren y partir. Esta es la bodhicitta de acción. Por eso, cultivamos la bodhicitta de acción sobre las bases de la aspiración para darle vida a nuestra aspiración. La Guía de la conducta del Bodhisattva (Bodhicaryavatara) le brindará consejo explícito tanto para la bodhicitta relativa como para la absoluta.

Una vez que hemos cultivado la bodhicitta, todas nuestras prácticas seguirán de forma natural este camino a la iluminación. De este modo, todas nuestras prácticas del Dharma se volverán bodhicitta de acción. Cualesquier práctica que hagamos – hasta si solo nos sentamos en meditación por diez minutos, leer algunas líneas del Dharma o recitar una docena de mantras – puede aumentar nuestra bodhicitta. Sin embargo, la bodhicitta de acción es mejor desarrollarla a través de las seis paramitas, también nombradas las seis perfecciones. Estas seis comprenden un método sistemático diseñado para ser seguido paso a paso: las prácticas de generosidad, ética moral, paciencia, perseverancia, concentración meditativa y consciencia de sabiduría.  Las que están descritas con más detalle en El Precioso Ornamento de Liberación [de Gampopa] y en Una Guía completa para el Camino Budista [de Drigung Bhande Dharmaradza]. Por favor, busque estos textos para aumentar su estudio. Nuestras contaminaciones mentales de ilusión y nuestros pensamientos negativos son purificados gradualmente por seguir este camino.  En cuanto desaparece la oscuridad de nuestros pensamientos negativos, la claridad de la mente es revelada. Este es un método preciso para transformar todas nuestras ilusiones en el estado iluminado. No tenemos que crear nada nuevo para que esto ocurra; solo tenemos que seguir lo que el Buddha ya enseñó.
Si algo se convierte en un obstáculo para nuestra práctica, podemos desear que sustituya los obstáculos de todos los demás seres sensibles y que sean purificados a través de nuestro propio sufrimiento. Cuando experimentamos la felicidad y el éxito en la vida, podemos desear que nuestra felicidad sustituya el sufrimiento experimentado por todos los demás seres sensibles para que también puedan experimentar la felicidad. Esta práctica se conoce como intercambiarse uno por los otros.

Hay diferentes niveles para manejar los obstáculos. En cuanto a un practicante novato en los inicios de su viaje, le resultará difícil a veces dedicar su felicidad como un sustituto para los obstáculos que pueden experimentar otros seres. A menudo, por error, hacemos esfuerzos para vencer los obstáculos, pero somos vencidos por ellos. A medida que crecemos en el Dharma, llega un momento en que tenemos una convicción sobre nuestro entendimiento, y también tene-mos cierto éxito en las prácticas especiales de amor, compasión y bodhicitta. Entonces podemos usar los obstáculos como un camino especial hacia la iluminación. Con esta práctica los obstáculos ya no son una carga sino que se vuelven parte de la práctica. Ya no vacila ni teme enfrentarlos y, de hecho, los recibirá porque le permiten practicar. Sin obstáculos, hay pocas posibilidades de progresar. Más tarde, cuando se vuelve más avanzado en las prácticas del mahamudra, se da cuenta de que los obstáculos no existen de manera inde-pendiente de su mente. Verá que son solo manifestaciones y reflexiones, simplemente de la naturaleza de la ilusión. En ese punto, tendrá la gran autoridad y capacidad para beneficiar a los seres sensibles.

Pero no podemos realmente ayudar a los demás seres sensibles sin primero establecernos en el estado de bodhicitta por medio de las prácticas prelimi-nares. Sin bodhicitta no tendremos capacidad o medios para ayudar a los demás. Es por esto que los grandes maestros dedican sus vidas al retiro en las montañas. No son egoístas. Por el contrario, dedican su tiempo en las cuevas de las montañas para practicar y de ese modo beneficiar a los demás. Por lo demás, como todavía tenemos emociones aflictivas y pensamientos discursivos, no seremos eficaces en ayudar a otros a pesar de lo que queramos.  En lugar de ser beneficioso, simplemente nos afianzaremos más en la ilusión y traeremos más sufrimiento a nosotros mismos y a los demás.

Al practicar el Dharma, llega a comprender que, capa tras capa, hay más para purificar, más para conocer, más por entender y más a experimentar en el camino. La naturaleza de las enseñanzas del Dharma es extensa y profunda. Nuestra mente tiene muchos niveles para penetrar y, por ello, la realización toma tiempo. El Dharma ofrece los medios para lograr la comprensión completa a través de estas diferentes capas. Vea la historia de la vida de Milarepa. Él pasó su vida en retiro para penetrar todas las diferentes capas de la mente, hasta que fue revelada completa y totalmente la verdadera naturaleza de su mente, y logró el dharmakaya.

La verdadera naturaleza de la mente está compuesta de dos factores: la gran compasión y la visión penetrante especial; a través de ellas, uno puede realizar la vacuidad. Estos son los factores críticos necesarios para penetrar la naturaleza no existente de la ilusión. El amor y la compasión tienen el poder de utilizar esta sabiduría de un modo óptimo para traer paz y armonía, tanto en la mente como para los demás seres sensibles. Así estos dos van de la mano; usted no puede separarlos. Si los separa, no podrían ser tan útiles y efectivos, ni el resultado es tan saludable. Es el significado de la línea en este verso que dice que no será recompensado en la asamblea de dioses y hombres.

Aquí, contemple brevemente una cultivación concisa de la bodhicitta.  Visualice al Buddha histórico junto con los budas de los tres tiempos rodeados de textos del Dharma y de los grandes bodhisattvas. Frente a estos objetos, tome refugio sinceramente desde las profundidades de su corazón con un gran anhelo de alcanzar la libertad del sufrimiento del samsara.  Repita tres veces:

Por el poder de todo mérito y virtud, cultivaré la bodhicitta para beneficio de todos los seres sensibles. Practicaré las seis para-mitas paso a paso hasta que sean completamente perfeccionadas.
Después disuelva la visualización en luz, y deje que esta luz se disuelva en usted mismo, permitiendo que su mente y la mente de todos los budas y bodhisattvas se vuelvan inseparables. Medite que esta bodhicitta ha nacido en vuestra mente. Finalmente, medite con una mente libre de toda elaboración. Recite plegarias de dedicación cuando haya finalizado.