jueves, 12 de diciembre de 2019

Fenómenos extra corporales


Estados extra-corporales en el budismo
Tsenzhab Serkong Rinpoche

La literatura y la tradición oral budistas registran muchos ejemplos de consciencias viajando con una forma sutil fuera del cuerpo burdo. Tales fenómenos también han sido notados en occidente y frecuentemente llamados “viajes astrales”. Aunque es difícil correlacionar las experiencias e identificar casos individuales de una cultura a otra dentro de sus propios esquemas de clasificación, aun así puede ser útil delinear algunas variedades de este fenómeno como son encontradas en las tradiciones budistas de la India y el Tíbet.

Cuerpo ilusorio
Es posible lograr un cuerpo ilusorio (sgyu-lus) a través de prácticas intensivas de meditación profunda. Es el resultado de una práctica extremadamente avanzada del estado completo (rdzogs-rim, estado completo) en el anutarayoga, la clase más avanzada de tantra. Es con este cuerpo que se logra la realización no conceptual de la vacuidad con la luz clara de la mente más sutil. En esta forma, es posible viajar extensivamente fuera de las limitaciones del propio cuerpo físico, trabajando para el beneficio de otros.

Para obtener un cuerpo ilusorio, es necesario haber logrado de antemano tres cosas: renunciar al sufrimiento, la mente de la bodichita de alcanzar la budeidad a fin de poder ayudar a los demás a lograr lo mismo, y un entendimiento conceptual correcto de la vacuidad. En añadidura, se debe haber logrado una absorción meditativa unipuntual (ting-nge-‘dzin, sct.. samadhi), haber recibido las debidas iniciaciones tántricas de un maestro tántrico plenamente calificado, haber mantenido puramente todos los votos y alcanzado maestría en el estado de generación (bskyed-rim) y en las prácticas iniciales del estado completo del anutarayoga tantra.

Cuerpo de sueño
También se puede obtener el uso de un cuerpo de sueño (rmi-lam-gyi lus) a través de abundante práctica de meditación. Esta forma es particularmente favorable para la atención unipuntual, ya que al estar dormido no se tiene la distracción de la conciencia de los sentidos, por tanto, los practicantes a menudo lo cultivan para lograr mayor progreso en sus estudios. Al haber obtenido control sobre el estado del sueño y dominando este tipo de emanación, se pueden colocar libros en la habitación y memorizarlos mientras se duerme. Sin embargo, debido a que el cuerpo de sueño es incapaz de tener contacto con objetos concretos y no puede darle vuelta a las páginas, es necesario organizar varias copias de los libros para no tener la necesidad de voltear las páginas.

Además, tanto el cuerpo de sueño como el ilusorio están conectados al cuerpo burdo meramente por el karma. No hay vínculos físicos entre los dos.

Perturbaciones en el cuerpo sutil
Lo que se conoce como cuerpo sutil (lus phra-mo) no es un cuerpo que pueda abandonar nuestra propia forma física. En cambio, es el sistema de energía sutil dentro de nuestro cuerpo burdo. Es la red de canales de energía (rtsa, sct. nadi) y nódulos de energía (rtsa-‘khor, sct. chakra) invisibles, las gotas de energía creadora (thig-le, sct. bindu) localizadas en ellos y los vientos de energía (rlung, sct. prana) que fluyen a través de ellos. Algunas partes de este sistema se encuentran involucradas en el funcionamiento normal de la percepción sensorial. Mediante la absorción meditativa y un entrenamiento yóguico avanzado, es posible hacer un uso especial de este sistema para lograr poderes extra-físicos y extra-sensoriales, tales como la telepatía y la clarividencia. Sin embargo, también existen muchas enfermedades causadas por perturbaciones y desequilibrios de los vientos de energía. Tales desórdenes pueden producir alucinaciones y percepción anormal, tales como la sensación de estar fuera del propio cuerpo.

Efectos secundarios de las prácticas de visualización
Además, existen varios tipos de meditación en los cuales se cultivan y se aprovechan los poderes de la imaginación para lograr un progreso espiritual. Por ejemplo, al aprender a visualizar a todos los seres como esqueletos, podemos disminuir nuestra atracción compulsiva y deseo por el cuerpo, y así eliminar el sufrimiento y la ansiedad del deseo anhelante. Se puede entrenar a la mente para visualizar en todas las direcciones simultáneamente e incluso para ver los órganos internos del cuerpo. Con maestría en tales prácticas, es posible extender tal percepción incluso fuera de las sesiones de meditación. Al ser capaz de observar todo a nuestro alrededor, se puede tener la sensación de encontrarse fuera de los límites del propio cuerpo.

Cuerpos de estados combinados de existencia
Existen registros de que, debido al karma previo, se puede renacer como mitad humano y mitad fantasma. Alguien en tal condición puede notar que cuando su cuerpo humano se encuentra inconsciente o de algún modo inactivo, la mitad fantasmal de su naturaleza viajará junto con su consciencia. También se ha sabido de casos de personas mitad humanos y mitad ser celestial (dioses). En este caso un ser celestial toma un cuerpo humano burdo, pero bajo ciertas condiciones actúa separado de esta forma. Los casos mencionados involucran las consciencias de un solo ser vivo, que sin embargo puede tener aspectos de dos estados diferentes de existencia.

Entrando a la ciudadela de otro cuerpo
También es posible que una experiencia extra-corporal involucre a más de un ser. Existen prácticas meditativas avanzadas del anutarayoga tantra llamadas “entrando a la ciudadela” de otro cuerpo (grong-‘jug). Mediante absorción meditativa, se puede proyectar a la mente dentro de un cadáver fresco o del cuerpo de alguien que se encuentra inconsciente. Debido a que podría fácilmente abusarse de esto y utilizarse con fines nocivos, el linaje oral directo de esta práctica fue interrumpido en el siglo once antes de que pudiera ser llevado de la India al Tíbet.

Posesión
También es posible que nuestro cuerpo o mente sean poseídos por un ser del reino de los espíritus. Esto puede ocurrir por razones benéficas, como en el caso de los oráculos en trance, o por razones perjudiciales como con espíritus secuestradores (espíritus hambrientos). En la literatura budista, también se hace mención de seres que han muerto y renacido como espíritus o criaturas infernales y que se han comunicado desde estos estados con sus anteriores parientes y amigos. Esto se basa en conexiones kármicas intensas, como por ejemplo en el caso de reconocer en un asno a nuestro tío fallecido.

Experiencias extra-corporales debido a prácticas meditativas previas
Sin importar qué tipo de fenómeno extra-corporal pueda experimentar alguien sin entrenamiento meditativo, éste es el resultado de sus acciones previas en ésta o en vidas anteriores. Diferentes personas tienen experiencias diversas e incluso un mismo individuo difícilmente tendrá la misma experiencia dos veces. Esto se debe a distintos karmas e instintos de vidas previas.

Si hemos entrenado anteriormente a nuestra mente en meditaciones budistas avanzadas que involucran visualizaciones o a los cuerpos ilusorio, de sueño o sutil, podemos renacer con fuertes instintos hacia estas prácticas. Entonces, sin esfuerzo alguno, pueden ocurrir fenómenos extra-corporales. En tales instancias, podemos tener inclinaciones profundas para con otras meditaciones y entendimientos repentinos profundos en el contexto en que estas prácticas avanzadas hubieran sido llevadas a cabo. En otras palabras, se pueden poseer instintos para el cuerpo entero de la práctica, no sólo para sus puntos avanzados. Así desde la infancia se puede haber tenido una sensación intuitiva hacia la relación causa y efecto, el renacimiento, la renuncia, la compasión, la vacuidad, etc. Por lo menos se tendría una creencia instintiva en vidas pasadas y futuras. Para tales personas, vale la pena encontrar un maestro espiritual plenamente calificado y recibir el entrenamiento meditativo apropiado para desarrollar sus potenciales.

Experiencias extra-corporales debido a enfermedades
Si no se cuenta con inclinación alguna hacia las meditaciones básicas, pueden existir otras causas kármicas para las experiencias extra-corporales. En caso de que la experiencia esté precedida de una concentrada sensación de ansiedad en el plexo solar, descargas de energía del corazón a la cabeza, un zumbido o silbido en los oídos, una tendencia a apretar los dientes, períodos de inconsciencia y demás, estos pueden ser indicios de un desequilibrio en el sistema de energía del cuerpo sutil. Con tales síntomas, no es recomendable adentrarse en los estados anormales de percepción que producirá este tipo de desequilibrio. Un desequilibrio serio de energía en el cuerpo, particularmente cuando se encuentra centrado en la región del corazón, puede conducir a paranoia extrema, demencia e inclusive a la muerte. Se debe consultar a un médico tibetano para recibir tratamiento.

Puede ser que espíritus o fuerzas dañinas estén provocando que se tengan percepciones alteradas o que se pierda el control de la consciencia. Ésta también es una situación peligrosa y debe ser manejada por un lama, un médico o un oráculo que sea experto en los rituales de exorcismo. En caso de que la sensación extra-corporal sea una alucinación provocada por una droga, esto tampoco debe ser buscado intencionalmente. Se pueden producir efectos duraderos derivados de una exposición prolongada a distorsiones de la consciencia.

Conclusión
En resumen, si se llegan a tener experiencias extra-corporales fuera de nuestro control sin contar con una práctica meditativa y un entrenamiento específico, no se deben tratar a la ligera o como una curiosidad divertida. La causa puede ser cualquiera de las explicaciones anteriores, una combinación de factores o algo completamente diferente. Sin importar la causa, en caso de verse sobresaltado mientras la consciencia se encuentra fuera del cuerpo físico, es muy fácil que la conexión entre ambos se corte. La literatura budista tiene registrados muchos casos de muertes de esta naturaleza. Por lo tanto, es extremadamente importante no experimentar solos con estados extra-corporales. Sin embargo, con una guía adecuada, una buena motivación y una práctica meditativa intensa, tales estados pueden ser utilizados para expandir nuestros potenciales para ayudar a otros y a nosotros mismos en beneficio de todos.

Traducido y editado por Alexander Berzin y Sharpa Tulku, 1976. Traducido al español por Diego González. 

 

sábado, 7 de diciembre de 2019

AMOR - 3



SUFRIMIENTO Y BONDAD AMOROSA

Chokyi Nyima Rinpoche

En el budismo escuchamos mucho sobre el sufrimiento, pero las personas a menudo no entienden lo que realmente significa. El sufrimiento no se trata solo de enfermedad, hambre y pobreza. Por supuesto, esos son aspectos del sufrimiento, pero el sufrimiento en el sentido budista es mucho más profundo. En la comprensión budista, siempre nos enfrentamos al sufrimiento, sin importar cuánto o poco poseamos o cuán enfermos o saludables estemos. Sufrir significa ser controlado por la esperanza y el miedo, una y otra vez, una y otra vez. ¡Eso es sufrimiento! En un momento de claridad, nos damos cuenta de que no tenemos idea de lo que podría pasar dentro de cinco minutos. Todo es incierto y dudoso. No tenemos idea de lo que nos puede deparar la vida.

TODO POR NADA
Solo hay una cura para el sufrimiento, y esa es la práctica. La riqueza y la fama no resolverán este problema. La inteligencia, el poder y la influencia tampoco nos pueden ayudar. La historia humana está llena de reyes y emperadores, y los presidentes y jefes de estado que gobernaron sobre vastos reinos, pero finalmente se vieron obligados a rendirse a la no permanencia. Tómese un momento para pensar cómo deben haberse sentido. Algunos incluso se quitaron la vida. Conquistaron, gobernaron y decretaron, pero al final, ¿qué obtuvieron? No pudieron quedarse con nada. Somos impotentes contra la no permanencia. Familia, amigos, mérito e inteligencia: nada puede protegernos. Ya seamos médicos, científicos, políticos o empresarios, todos debemos capitular ante la no permanencia. La única fuente real de ayuda es nuestra actitud, que puede desarrollarse a través de la práctica de la meditación.

PÁNICO
Tan pronto como comenzamos a pensar en la no permanencia, el pánico se arrastra y pensamos: ¡Algún día estaré separado de todos mis seres queridos! No importa lo que construya o reúna, ¡no puedo quedarme con nada! Nada dura. ¡No puedo confiar en nada!

Realmente es terriblemente triste, y pensar en eso duele. Preferimos no considerar o hablar sobre la no permanencia. Preferiríamos olvidarlo todo lo antes posible. ¡Ciertamente no queremos mirar a la muerte, lidiar con la muerte o hablar de la muerte! Cuando algo es desagradable y doloroso, queremos que desaparezca al instante. Nadie quiere aferrarse a una fuente de dolor. Por otro lado, siempre que encontremos algo que sea agradable y que nos brinde placer, queremos mantenerlo el mayor tiempo posible, preferiblemente para siempre. Recogemos flores y las colocamos en un florero, pero cuando ya no están frescas y hermosas, las tiramos porque su fealdad nos apaga. Solo deseamos disfrutar de su belleza y aroma encantador. Pero la fealdad no desciende repentinamente sobre las flores. La fealdad, la descomposición y el olor a podredumbre son tan intrínsecos a las flores como su belleza. Todos son igualmente los resultados de la no permanencia.


TRISTEZA, NUESTRO AMIGO
Si no practicamos la meditación, la no permanencia será nuestro peor enemigo. Pero si lo hacemos, esa misma no permanencia se convierte en nuestro mejor amigo. A medida que desarrollamos nuestra comprensión de la no permanencia, descubrimos la calma. Con equilibrio y calma, naturalmente existe una mayor capacidad de amor y cuidado. Podemos permitirnos ser cariñosos y, a medida que nos volvemos más amables y receptivos con los demás, nuestras mentes se iluminan. La comprensión de cómo son realmente las cosas surge del cuidado amoroso. El amor nutre la sabiduría.

Comprender la no permanencia es la base de todo lo que es bueno, saludable, alegre y grandioso. De esa manera, la no permanencia es nuestro mejor maestro y nuestra principal fuente de inspiración. Llegar a un acuerdo con la no permanencia implica tristeza y dolor, pero si esa tristeza se integra profundamente en nuestras vidas, definitivamente nos convertiremos en practicantes ejemplares. Eso está garantizado. Por otro lado, si la tristeza está con nosotros solo a veces, y hasta cierto punto, entonces solo somos practicantes poco entusiastas. Además, si este sentimiento es débil y rara vez está presente en nuestras mentes, entonces nos parecemos a los practicantes solo ocasionalmente, pero la mayoría de las veces no del todo.

Si ignoramos la no permanencia de las cosas, es fácil perder toda conexión con el Dharma. Se vuelve simplemente poco interesante. De hecho, ignorar la no permanencia es una característica de las personas que no practican. Los practicantes del Dharma, por otro lado, se recuerdan continuamente sobre la no permanencia de todas las cosas y lo aprecian, porque saben lo importante que es esa conciencia. No subestimes la importancia de entender la no permanencia. Es un tema crucial.

PERSEVERANCIA
Para los practicantes, la no permanencia es un amigo amable, pero para la gente común es su archienemigo, alguien que los sigue lastimando. Por eso es tan importante ser consciente de la no permanencia: recordarlo y tomarlo en serio. Necesitamos considerar la no permanencia como nuestro guru, nuestro maestro. Tan pronto como nos olvidamos de la no permanencia, perdemos nuestro enfoque y nos distraemos con muchas cosas que nos hacen perder de vista lo que es realmente importante. Nuestra práctica se vuelve poco entusiasta y la posponemos.

Cuando era un estudiante joven, mis maestros a menudo nos hablaban sobre la no permanencia. Me hacía sentir incómodo y triste, y el tema me pareció aburrido e irritante. A menudo no quería saber nada de eso. Hoy, me doy cuenta de cómo esas enseñanzas me han ayudado.

FE
La fe es un tema bastante delicado. La mayoría de las personas encuentran convincente la idea de la compasión, pero ¿fe? ¿Por qué querríamos fe? Pero como budistas nos decimos mutuamente que tengan fe en las Tres Joyas. La fe comienza con la confianza, porque hay algo de lo que hemos quedado claros. En el budismo, debemos aclarar el origen dependiente. Esa claridad automáticamente conduce a la fe. Una vez que hemos entendido realmente el origen dependiente, no podemos evitar sentir fe. Brota dentro de nosotros, nos guste o no. El origen dependiente es un tema crucial.

Las personas que no son religiosas a menudo consideran las creencias y convicciones religiosas como meras supersticiones, y sienten lástima por quienes se suscriben a ellas. Mientras tanto, las personas religiosas se compadecen de los no creyentes, pensando en ellos como almas perdidas. Entonces, todos se compadecen unos de otros, de un lado a otro.

La fe en un contexto budista se encuentra entre estas dos posiciones. La fe budista surge a través de la comprensión, y lo que necesitamos entender es el origen dependiente y la no permanencia. En pocas palabras: la fe budista surge cuando uno se vuelve claro acerca de los vínculos que constituyen estos procesos.

DE LA IMPERMANENCIA A LA SABIDURÍA COMPASIONADA
Hemos hablado sobre la no permanencia y lo doloroso que es reconocer que todo, incluidos nosotros y todo lo que amamos, va a perecer. Pero el reconocimiento de la no permanencia es también el umbral para algo más, algo más grande. La razón por la que tomamos en serio la no permanencia es que necesitamos esa comprensión para inspirarnos y guiarnos. La no permanencia cierra la brecha entre los demás y nosotros mismos. Cuando reconocemos que todos estamos sujetos a las mismas condiciones despiadadas, no podemos dejar de responder con afecto. Con el reconocimiento del mundo impermanente viene una gran compasión, un cuidado genuino. Este descubrimiento fundamental proporciona la circunstancia para una apertura completa de nuestras mentes. A medida que la compasión gana fuerza, permite que nuestras mentes reconozcan la naturaleza profunda de la vacuidad, la verdadera naturaleza de las cosas que se encuentra más allá de todos los conceptos. La tristeza y el dolor se convierten en catalizadores de una atención amorosa profunda, y el poder de la compasión universal ofrece la realización de la verdadera visión. Fue entonces cuando realmente nos hemos convertido en estudiantes del Dharma.

AMOR Y COMPASION PARA TODOS
Comprender la no permanencia nos permite mirar a todos los seres con amor y compasión. El amor genuino y la compasión no están destinados solo a ciertos individuos, grupos o categorías de seres. El amor genuino y la compasión abrazan a todos. El verdadero amor y la compasión lo abarcan todo, son incondicionales y sinceros. Cuanto más amor y compasión tengamos dentro de nosotros, más natural será darnos cuenta de la verdadera naturaleza de las cosas. La visión liberadora de cómo son realmente las cosas comienza a desarrollarse desde adentro. Cuando la realización de la no permanencia nos ha liberado para que haya un manantial dentro de nosotros de amor y compasión por todos los seres, la verdadera comprensión se expandirá y crecerá por sí misma.

PRESENCIA NATURAL
¿Qué es la verdadera percepción? ¿Cuál es el punto de vista que reconoce la realidad, la verdadera naturaleza de todas las cosas? ¿Y cuál es nuestra propia naturaleza verdadera? En realidad, todos poseemos el estado despierto dentro de nosotros, como una dotación natural. Entonces, cuando nos referimos al Buddha como el "despertado", en realidad estamos hablando de algo que nosotros mismos siempre hemos poseído. Las cualidades y la sabiduría despiertas están presentes de forma natural y espontánea dentro de nosotros, y esa presencia puede reconocerse a través de la visión correcta. La esencia misma del despertar no es algo extrínseco para nosotros. Ya lo poseemos y nunca podemos perderlo, incluso si quisiéramos. El estado despierto está presente en todos los seres, lo aprecien o no.

Esa es la visión correcta, verdadera percepción. Pero si queremos que se desarrolle una visión genuina, necesitaremos amor y compasión universales. Estas dos cualidades surgen de forma natural y espontánea cuando tomamos en serio la no permanencia. Cuando de esa manera llegamos a la visión genuina, nos volvemos capaces de comunicar esta realización liberadora a los demás, con habilidad y compasión. En ese punto, finalmente nos convertimos en un sirviente amoroso, salvador y amigo de todos los seres. Todo lo que se requiere para que esto suceda es que ponemos en marcha el proceso.

¿CÓMO AYUDAMOS A OTROS?
Cuando hablamos de amor y compasión, es importante que comprendamos lo que hay detrás de las palabras. En el budismo, los objetos de nuestro amor y compasión son todos los seres. Y "todo" realmente significa todo. ¿Pero cómo ayudamos a todos los seres? Debemos comenzar examinando lo que realmente podemos hacer por los demás. Preguntémonos qué podemos hacer para eliminar su dolor, ya sea físico o mental, y cómo podemos brindarles alegría y bienestar, tanto en el presente como desde una perspectiva a largo plazo. Si queremos practicar el amor y la compasión hacia todos los seres, debemos entender que la mejor manera de ayudar es mediante el desarrollo de la sabiduría.

LA MENTE DE DESPERTAR
Una forma en que podemos ayudar a otros es en realidad solo una cuestión de pensar así: Quiero ayudar a todos los seres. Quiero liberarlos de todo tipo de sufrimiento y darles todo lo que sea bueno y significativo.

Esta intención, llamada la mente del despertar, conocida en sánscrito como bodhicitta, posee un tremendo poder. Cuando comenzamos a pensar de esta manera, cuando deseamos sinceramente ayudar y proteger a todos los seres, todos nuestros pensamientos y emociones negativas desaparecen automáticamente. Simplemente no pueden coexistir con la mente del despertar.

Con la mente del despertar, se hace imposible ser egoísta. No podemos tener envidia, y no hay forma de que queramos engañar o competir con nadie. La base de la malicia y el resentimiento se ha ido. Este cambio es natural e innegable. Una vez que nuestros pensamientos y emociones groseros y negativos desaparezcan, automáticamente seremos de utilidad y beneficio para los demás.

EL CAMINO DIRECTO
El amor y la compasión que lo abarcan todo son increíblemente poderosos. La bondad que traen es tremenda, simplemente inimaginable. Es por eso que la mente del despertar, el sincero deseo de ayudar a los demás, se considera un factor tan importante para el camino: sana y restaura. Cuando somos amorosos y compasivos, ninguna de nuestras tendencias egoístas o emociones negativas puede encontrar ninguna relación. Nuestra conciencia se purifica y podemos comenzar a pensar de manera constructiva. La mente del despertar nos permite cuidar a los demás, dándoles alegría y felicidad genuinas, así como una verdadera protección contra el sufrimiento.

Pero recordemos que todas estas maravillosas cualidades emergen solo si dedicamos nuestro amor y compasión a todos los seres. Nuestro amor y compasión no pueden limitarse a nuestros amigos, familiares y las personas que ya nos importan. Debemos extender nuestro amor y compasión a todos, incluidos los extraños e incluso aquellos que buscan hacernos daño. Si podemos hacer eso, no hay mejor manera de pasar por la vida. La mente del despertar tiene infinitas cualidades maravillosas, y nos lleva directamente a la libertad y al verdadero despertar.

AMOR INTELIGENTE Y COMPASIÓN
El amor y la compasión deben combinarse con la perspicacia. Sin inteligencia, es difícil ser realmente beneficioso para los demás. Obviamente, podemos ayudar a otros de manera limitada, pero no podemos lograr nada que tenga consecuencias positivas verdaderamente de gran alcance. Eso es posible solo cuando la bondad amorosa y la comprensión se combinan y se enriquecen mutuamente. El amor y la compasión deben surgir y desarrollarse en base a la visión penetrante y la comprensión, así como la sabiduría debe ser fomentada y alimentada por el cuidado amoroso. Cuando eso sucede, nuestra práctica realmente despega.

AMOR Y COMPASIÓN SIN LÍMITES
El amor y la compasión inagotables son ilimitados y lo abarcan todo. Se extienden a todos los seres. ¿Cómo debemos entender "todos"? Nuevamente, "todos" realmente significa todo. ¿Podría haber un amor y una compasión más verdaderos y reales que eso, una compasión amorosa que abraza a cada ser? Ese es el tipo de amor y compasión que debemos cultivar. Cuando sentimos igual amor y compasión por todos, cercanos o lejanos, sean quienes sean, nuestra práctica es auténtica. Pero eso no sucede por sí solo. Como principiantes, necesitamos cultivar ese estado de ánimo y debemos estar alertas para asegurarnos de que no desaparezca.

MENTES SALUDABLES
Cuanto más capacitados nos volvemos, menos esfuerzo necesitamos. Mientras cultivemos activamente el amor y la compasión, siempre que sea una actividad consciente y deliberada, nuestra práctica requerirá una cierta medida de esfuerzo. No obstante, incluso mientras entrenamos de esa manera, permanecemos en un estado que es completamente bueno y saludable. Cuando nuestro amor y compasión son cálidos y fuertes, sin importar con quién nos encontremos, la base para dañar a otros desaparece. Cualquier inclinación a lastimar a otros se ha ido.

Entonces, todo lo que hacemos surge de un deseo de ayudar y apoyar a otros; nuestro único deseo es hacerlos felices, ahora y para siempre. No hay maldad, no hay negatividad. Aquí realmente podemos hablar de una mente sana, una conciencia que abunda en cualidades positivas y permite que la visión se desarrolle naturalmente.

AMOR ESPONTÁNEO Y COMPASIÓN
Cuando no hay negatividad, animosidad o egoísmo en nuestras mentes, la realización se desarrolla por sí misma. Llegamos a un punto donde la comprensión de la verdadera naturaleza de las cosas ocurre naturalmente, sin ningún esfuerzo de nuestra parte. Luego, una vez que vemos las cosas como realmente son y nos damos cuenta de su naturaleza real, comenzamos a experimentar el amor y la compasión a un nivel absolutamente incomparable. El amor que todo lo abarca y la compasión surgen libremente y sin esfuerzo. Eso es lo que las enseñanzas describen tan bellamente, pero en este punto está sucediendo realmente, por sí solo. No necesitamos hacer nada; amor universal y compasión bien arriba en nosotros. Cuando el budismo habla de "gran amor y compasión", eso es lo que significa. Esto es lo que estamos entrenando para lograr.

ESA COSA
En general, no nos intimida el trabajo duro, ya sea físico o mental. Eso es porque queremos mucho ser felices. Esto es cierto para todos los seres. No importa quiénes somos o cómo vivimos nuestras vidas, todos queremos mejorar nuestra situación actual. Obviamente, esto es particularmente cierto para las personas que no saben sobre el Dharma, pero seamos honestos: estamos así, ¿no? Tan pronto como tengamos la sensación de que algo puede hacernos felices, comenzamos a trabajar para lograrlo con disciplina y perseverancia. El camino puede ser largo y lleno de pruebas, pero solo nos endurecemos y seguimos adelante. Insistimos en encontrar la felicidad, sin importar el costo.

Algunas personas tienen una idea clara de lo que se necesita para ser felices. Puede ser un determinado trabajo o título, o puede ser fama, reconocimiento o simplemente ser conocido por mucha gente. Para otros puede ser el privilegio y el lujo. Sea lo que sea lo que deseamos para nosotros, tenemos la sensación de que solo eso, y nada más, es lo que nos satisfará.

TRISTE IRONIA
La ironía es bastante trágica porque nuestra búsqueda de la felicidad rara vez nos trae algo más que sufrimiento y negatividad. A medida que nos esforzamos por alcanzar nuestras metas, otras personas se ven reducidas a extras en nuestro escenario, si no obstáculos directos a eliminar. Hacemos cosas que no pensamos que alguna vez consideraríamos. El fin justifica los medios, como dicen.

Así es como funciona el mundo y, a veces, para nuestro deleite, tenemos éxito en conseguir lo que queríamos. El problema, sin embargo, es que la felicidad que sentimos tiende a ser muy corta. Hemos sudado y trabajado, pero de alguna manera, tenemos la sensación de que ahora el verdadero trabajo apenas está comenzando, justo cuando pensamos que era hora de recostarse y disfrutar de los frutos de nuestro trabajo. Eso es porque no se puede confiar en nada. La no permanencia es dura; mantener algo requiere al menos tanto esfuerzo como adquirirlo en primer lugar. Esto no es simplemente insatisfactorio, es realmente trágico. Obtener algo por lo que nos hemos esforzado es dolorosamente insignificante a menos que podamos disfrutarlo una vez que finalmente lo tengamos. En cambio, sentimos que tenemos que estar en guardia todo el tiempo, solo para evitar que desaparezca.

Otra cosa que hace la vida miserable es nuestra tendencia instintiva a conjurar nuevos deseos y necesidades. Tan pronto como hemos logrado una cosa, inmediatamente comenzamos a pensar en otra cosa sin la cual no podemos vivir. De esa manera, nunca logramos apreciar y disfrutar lo que está aquí ahora. Así es la vida, al menos para las personas que no tienen idea de la práctica del Dharma.

UN CAMINO DIFERENTE
Los practicantes del Dharma también buscan la felicidad, pero al mismo tiempo permanecen disciplinados y determinados. Su búsqueda de la felicidad es, por lo tanto, diferente. Los practicantes del Dharma buscan la fuente misma de alegría y felicidad, y esa fuente se encuentra dentro de nosotros. La alegría y la felicidad dependen de tres cualidades internas: el deseo de ser libre, la bondad amorosa y la comprensión. Cuando estos tres factores están presentes en nuestras mentes, la alegría y la felicidad siempre seguirán naturalmente. Cuando el deseo de ser libre, la bondad amorosa y la visión se conviertan en nuestra brújula interna, nuestro viaje seguramente será feliz.

Como los practicantes de Dharma buscan un tipo diferente de felicidad, también siguen un camino diferente. El Dharma no nos lleva de una situación miserable a la siguiente. El camino del Dharma va de la alegría a la felicidad, y no solo a la felicidad personal y privada. La alegría que se inspira en el Dharma es para el bien de todos los seres. Cuando confiamos en el amor y la comprensión, nos aseguramos de que nuestra presencia en este mundo beneficie a los demás. Un corazón cálido y benevolente motiva todo lo que hacemos. Deseamos que todos puedan reconocer y experimentar las cualidades que son la fuente de la verdadera felicidad y la libertad del sufrimiento, ahora y para siempre.

Cuando el amor y la compasión se vuelven genuinamente universales, nos impiden actuar de manera que perjudique a cualquiera, incluidos nosotros mismos. La ira, el egoísmo, el orgullo y la envidia se desvanecen como gotas de rocío en el sol de la mañana. El cuidado amoroso genuino beneficia a todos. Cuando la bondad amorosa reside en nuestros corazones, siempre tomaremos las decisiones correctas y nos moveremos en la dirección correcta, sin importar cuál sea nuestra situación. El cuidado amoroso para todos es la fuente de la felicidad, ahora y en el futuro.

LAS CALIDADES DE LA COMPASIÓN
La gran compasión dice la verdad y nunca es hipócrita. La gran compasión no duele ni engaña. La gran compasión se preocupa amorosamente por los demás sin emociones negativas o agendas ocultas. La gran compasión nunca nos lleva por mal camino. Cuando brota en nosotros, simplemente perdemos la capacidad de malicia, y todo lo que hacemos está destinado a ayudar, curar y consolar.

El amor y la compasión son la fuente del verdadero despertar. El amor genuino y el cuidado por los demás son las cualidades que purifican todos los oscurecimientos, disipan todos los obstáculos y disuelven todas las emociones negativas. El amor y la compasión resuelven todos los problemas y desbloquean todas las situaciones difíciles. En resumen, el amor y la compasión son la fuente de todo lo bueno.

PRERREQUISITOS
Para que nuestro entrenamiento sea genuino y efectivo, necesitamos el deseo de liberación. Esto nos permite liberarnos del ciclo de la vida y la muerte, y construye una base para desarrollar el verdadero amor. A medida que nuestro amor y compasión se vuelven constantes, genuinos y puros, el estado despierto amanecerá como el sol naciente. Sin amor y compasión, todos nuestros esfuerzos serían en última instancia en vano.

MANCHAS EN EL ESPEJO
Sin amor y compasión, la mente es impura. En este momento, nuestras mentes son como un espejo cubierto de manchas y rayas. Cuando nos miramos al espejo, la imagen se ve borrosa. Pero si limpiamos el espejo, es fácil ver que el espejo nunca estuvo sucio. Lo mismo es cierto para nuestras mentes. La naturaleza real de la mente es pura y clara. Eso va para todos, desde el insecto más pequeño hasta un Buda despierto. La verdadera naturaleza de la mente es pura y clara, pero a diferencia de la mente de un Buda despierto, nuestras mentes puras y limpias están continuamente manchadas por las emociones negativas. Para eliminar esas manchas, necesitamos amor y compasión.

PRÁCTICA VIVA
Anteriormente, mencioné cómo la tristeza y el cansancio pueden ayudarnos a soltarnos y liberarnos del ciclo de la vida y la muerte. Ese tipo de tristeza es necesaria, ya que nos enriquece y amplía nuestra perspectiva. Tal tristeza saludable crece al contemplar la naturaleza no permanente de todo lo que nos rodea. También he mencionado la importancia de dar lugar al amor y la compasión. Vale la pena reflexionar sobre el amor y la compasión porque deberían ser nuestra motivación básica en todo lo que hacemos. No es solo cuando nos sentamos en nuestro cojín de meditación que necesitamos amor y compasión. Necesitamos ser amorosos y compasivos cuando comemos, nos sentamos en el baño, pasamos un buen rato, trabajamos, hablamos por teléfono y nos relajamos. En resumen, ¡debemos recordar nuestra práctica siempre, sin importar dónde estemos!

Recuerde su práctica en todo momento, desde que se despierta hasta que se acuesta, de hecho, incluso mientras duerme. De esa manera, su cuerpo se convertirá en la cabaña de retiro en la que su mente puede practicar. Para que eso suceda, debemos vigilar la mente porque siempre depende de nuevos trucos. Constantemente nos distraemos con el trabajo, el entretenimiento, las computadoras y los mensajes. Luego desarrollamos estrés y asistimos a seminarios sobre "atención plena", pero ¿qué significa realmente ser consciente? Ser consciente es recordarse a uno mismo. ¿Y qué nos pidió el Buddha que recordemos? Amor y visión penetrante.

ATECIÓN PLENA, ESTADO DE ALERTA Y DE CUIDADO
Para recordar el amor y la comprensión, necesitamos tres herramientas: atención plena, estado de alerta y de cuidado. En el budismo utilizamos estos tres métodos, pero es importante recordar que no son fines en sí mismos. Solo son herramientas. La atención plena significa tener en cuenta cómo practicar. El estado de alerta significa ser consciente de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Tener cuidado es ser juicioso acerca de todo lo que hacemos física, verbal y mentalmente.

Dependemos de la atención plena, el estado de alerta y del cuidado para aclarar la no permanencia, dejar crecer nuestro amor y compasión y hacer que nuestra visión sea auténtica. El deseo de ser libre, la bondad amorosa y la visión penetrante, de eso se trata. Estas son la esencia misma de las enseñanzas del Buddha. La atención plena, el estado de alerta y de cuidado son los medios por los cuales despertamos y fortalecemos esas cualidades vitales.

¿Qué sucede cuando utilizamos la atención plena, el estado de alerta y de cuidado? Nos volvemos menos confundidos, más relajados y más cimentados. Nuestras emociones negativas surgen con menos frecuencia y nos volvemos más amorosos, compasivos y brillantes.

¿BUDISTA "TERAPIA"?
La práctica budista funciona increíblemente bien. El Dharma tiene un tremendo poder, siempre y cuando nos levantemos con el pie derecho y lo sigamos. Por lo tanto, no es tan útil seleccionar una sola técnica, eliminarla de su contexto tradicional y luego hacer un gran negocio al respecto. Si hacemos eso, es muy fácil pasar por alto el punto real.

Desafortunadamente, esto sucede bastante en estos días. La gente se topa con una técnica budista y la anuncia como una "terapia" particular. El significado real y el contexto de la práctica se atenúan deliberadamente, y en su lugar se presenta como un descubrimiento "científico" innovador. A la gente le encanta ese tipo de cosas, y con un poco de suerte también es posible hacerse rico y famoso de esa manera. Pero el hecho es que los métodos únicos del budismo se presentan al público en general fuera de contexto y sin la capacitación adecuada. Eso no es un servicio para nadie.

LA EDAD OSCURA
El Buddha habló de una futura era "oscura" cuando los elementos de la naturaleza se desequilibran y causan un gran daño. Aparecerán nuevas enfermedades, se inventarán nuevos tipos de armas, etc. El Buddha también describió la edad oscura como un momento en que todo lo que es natural y auténtico pierde importancia y, en cambio, las personas adoran lo que es artificial y falso. Esto se aplica tanto a las personas como a las cosas.

Ahora vivimos en una época en que las personas con cualidades buenas y saludables, que tienen cosas significativas que decir, rara vez reciben mucha atención. Al mismo tiempo, las personas que no tienen mucho que ofrecer hablan a las multitudes agotadas. La gente no está interesada en lo real, pero si podemos llegar a algo que parezca real, entonces se vuelve popular de inmediato. Lo mismo ocurre con la comida que comemos. La gente rara vez aprecia los ingredientes genuinos y naturales. Preferimos productos procesados, artificiales y, lo más importante, baratos. En todas partes estamos rodeados de productos que son artificiales y baratos, mientras que lo genuino, no contaminado y auténtico se está volviendo raro. Vivimos en el siglo XXI y nos gusta pensar en nosotros mismos como modernos, sofisticados y civilizados. Pero, sinceramente, ¿qué tipo de civilización rinde homenaje a las cosas que son falsas, baratas y contaminadas?

¿UN MUNDO CIVILIZADO?
Vivimos en una época en que la tecnología controla cada vez más nuestras vidas. Hemos invertido tecnología con tanta potencia que ya no podemos sobrevivir sin todas sus comodidades. Comenzamos este proceso nosotros mismos y ahora luchamos por mantenernos al día. Día a día, nos volvemos cada vez más insignificantes. En comparación con la fuerza de las armas todopoderosas que existen hoy en día, no somos nada, ni siquiera menos que hormigas. Y, sin embargo, esas armas no fueron hechas por demonios o extraterrestres de otro planeta. Fueron hechos por humanos como usted y yo.

Podríamos decir que las armas están aquí para protegernos, pero eso es una falsa confianza. Si alguna vez presionamos el botón rojo, otros harán lo mismo. Si los bombardeamos, lloverán bombas sobre nosotros. Esa es causa y efecto, y seguirá y seguirá. Entonces, ¿qué podemos hacer? Solo una cosa puede ayudarnos: la bondad amorosa. La bondad amorosa es la base de un mundo civilizado.

De: Sadness Love Openess. Shambala Publications, 2018.