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martes, 12 de julio de 2016

Instrucción del Mahamudra de Tilopa a Naropa en veintiocho versos



¡Homenaje a los Ochenticuatro Mahasiddas!
¡Homenaje al Mahamudra!
¡Homenaje a la Vajra Dakini!

El Mahamudra no puede ser enseñado. Pero tú, muy inteligente Naropa,
Ya que has experimentado una rigurosa austeridad,
Con paciencia ante el sufrimiento y con devoción a tu Gurú,
Bendito, toma esta cordial instrucción secreta.

¿Acaso el espacio en alguna parte se sostiene? ¿Sobre qué reposa?
Tal como el espacio, el Mahamudra no depende de nada;
Descansa y se asienta en el continuo de la genuina pureza,
Por eso, deshaciendo tus ataduras, la liberación es segura.

Mirando fijamente hacia el cielo vacío, cesa la visión;
De igual manera, cuando la mente observa a la mente de por sí,
La continuidad del pensamiento discursivo y conceptual termina
Y la suprema iluminación es conseguida.

Tal como en el fino aire se disipa la niebla matutina,
Sin ir a ninguna parte sino dejando de ser,
Así se disuelven, las olas de ideación, toda elaboración mental,
Cuando la real naturaleza de tu mente, contemplas.

El espacio puro carece de color o forma
Imposible de negro o blanco ser teñido;
Así también, la esencia de la mente, color y forma trasciende
Sin poder ser por negras o blancas acciones, mancillada.

Impotente resulta la oscuridad de un millar de eones
Para opacar la claridad cristalina del corazón del sol;
Asimismo, los eones del samsara carecen de poder
Para velar la luz clara de la esencia de la mente.

Aunque “vacío” el espacio ha sido designado,
En realidad es inefable;
Aunque la naturaleza de la mente “luz clara” es llamada,
Cada atribución es ficción verbal infundada.

Como el espacio es la naturaleza original de la mente;
Todas las cosas bajo el sol, impregna y abarca.
Guarda silencio y relájate con sincera facilidad,
Aquiétate y permite que el sonido resuene como un eco,
Mantén silenciosa tu mente y espera el final de todos los mundos.

Tan igual al tallo de una caña, esencialmente vacío es el cuerpo,
Y la mente, como el espacio puro, trasciende totalmente el mundo del pensar:
Relájate en su intrínseca naturaleza con ni abandono ni control
–La mente sin objetivo es Mahamudra –    
Y, con la práctica perfecta, la suprema iluminación es alcanzada.

La clara luz del Mahamudra imposible que sea desvelada
Por las escrituras canónicas o los tratados metafísicos
Del Mantravada, las Paramitas o el Tripitaka;
La clara luz está velada por conceptos e ideales.

Por guardar rígidos preceptos, el auténtico samaya es menoscabado,
Pero con el cese de la actividad mental todas las obsesiones decaen;
Cuando el oleaje del océano es uno con sus profundidades tranquilas,
Cuando la mente nunca se aleja de la indeterminada, verdad no conceptual,
El inquebrantable samaya una lámpara resulta en la oscuridad espiritual.

Libre de conceptos intelectuales, repudiando principios dogmáticos,
La verdad de cada escuela y escritura es revelada.
Absorto en el Mahamudra, libre estás del aprisionamiento del samsara;
Puesto en el Mahamudra, la culpa y la negatividad son reducidas;
Y como maestro de Mahamudra eres la luz de la Doctrina.

Los necios en su ignorancia, desprecian el Mahamudra,
No saben nada pero resisten en la inundación del samsara.
¡Ten compasión por los que sufren angustia constante!
Enfermos de implacable dolor y anhelando liberarse, buscan un maestro,
Pues cuando su bendición toca tu corazón, la mente es liberada.

¡KYE HO! ¡Escucha con gozo!

Vana es la inversión en el samsara; pues es la causa de las angustias todas
Dado que el compromiso mundano es sin sentido, ¡busca el corazón de la realidad!
En la superación de las dualidades de la mente está la visión suprema;
En la mente serena y silenciosa está la meditación suprema;
En la espontaneidad, la actividad suprema;
Y cuando todas las esperanzas y miedos se han acabado, la Meta es alcanzada.

La mente es naturalmente clara, más allá de todas las imágenes mentales;
No seguir ningún camino para seguir el sendero de los Buddhas;
No usar ninguna técnica para alcanzar la iluminación suprema.

¡KYE MA! ¡Escucha con compasión!
Percibiendo tu lamentable atolladero mundano,
Consciente de que nada puede durar, que todo es como ilusión onírica,
Absurda ilusión, generadora de frustración y aburrimiento,
Reacciona y renuncia a tus objetivos mundanos.

Suprime tu compromiso con tu origen y amistades
Y solitario medita en un bosque o en un refugio de montaña,
Vive allí en un estado de no meditación
Y consiguiendo el no logro, el Mahamudra, alcanzarás.

Un árbol expande sus ramas y las hojas retoñan,
Mas cuando su raíz es cortada marchito es su follaje;
Así también, cuando la raíz de la mente es cercenada,
Muere el ramaje del árbol del samsara.

Una sola lámpara disipa la oscuridad de miles de eones;
Asimismo, un único destello de la luz clara de la mente
Suprime eones de kármico condicionamiento y espiritual ceguera.

¡KYE HO! ¡Escucha con regocijo!
La verdad más allá de la mente imposible es ser aprehendida                                                              por cualquier aptitud mental;
El significado de la no acción no es entendido en la compulsiva actividad;
Para realizar el significado de no acción y más allá de la mente,
Corta la mente en su raíz y permanece en la conciencia desnuda.

Permite a las lodosas aguas de la actividad mental aclararse;
Abstente, tanto de las positivas como de las negativas proyecciones –
Abandona solo las apariencias:
El mundo fenoménico, sin más ni menos, es Mahamudra.

El fundamento no nacido omnipresente disuelve tus impulsos e ilusiones:
No seas ufano ni calculador, sino reposa en la esencia no nacida
Y deja todo los conceptos sobre ti y el universo, esfumarse.
La suprema visión abre todas las puertas;
La suprema meditación sondea las infinitas profundidades;
La suprema actividad aun sin gobierno es decisiva;
Y es la suprema meta, ser ordinario desprovisto de esperanza y miedo.

Al comienzo tu karma es como un río precipitándose por una garganta;
A la mitad del curso, fluye como un meandro suave del río Ganges;
Y al final, como un río que se une con el océano,
Esto termina en consumación como el encuentro de madre e hijo.

Si la mente está entorpecida y eres incapaz de practicar estas instrucciones,
Contén la respiración esencial y expele la savia de la consciencia,
practica el mirar fijamente – los métodos de concentrar la mente,
Disciplínate hasta el estado de morar en la total consciencia.

Cuando al disponer un karmamudra, la consciencia pura
de gozo y vacuidad surgirá:
Compuesta en una union bendita de vision penetrante y medios,
Lentamente desciende, retiene y saca la bodhicitta,
Y conduciéndola a la fuente, satura el cuerpo todo.
Pero solo si la codicia y el apego están ausentes, esta consciencia surgirá.

Entonces, larga vida y juventud eterna consigues, como la luna creciente,
Radiante y clara, con la fortaleza de un león,
Alcanzarás el poder mundano y la iluminación suprema.
Que pueda esta instrucción medular en el Mahamudra
Permanecer en los corazones de los afortunados seres.

Colofón
La Instrucción del Mahamudra a Naropa en veintiocho versos fue transmitida por el gran Guru y mahasiddha Tilopa al pandita, sabio y siddha kashmir, Naropa, cerca de los bancos del río Ganges sobre la completación de sus Doce Austeridades. Naropa transmitió la enseñanza en sánscrito en forma de veintocho versos al gran traductor tibetano Mar pa Chos kyi blos gros, el que elaboró una traducción libre de esto en su pueblo de Pulahari en la frontera de Tíbet - Buthan. Este texto está incluido en la recopilación de intrucciones del Mahamudra conocida como el Do ha mdzod brgvad ces bya ba Phyag rgva chen po’i man ngag gsal bar ston paí gzhung, que está impresa en el monasterio de Gyalwa Karmapa en Rumtek, Sikkim. El título tibetano es Phyag rgya chen po’i man ngag o Phyag rgya chen po rdo rje’i tsig rkang nyi shu rtsa brgvad pa.

Esta traducción al inglés fue realizada por Kunzang Tenzin en 1977, después de la transmisión de la enseñanza oral de Khamtrul Rinpoche en Tashi Jong, valle de Kangra, India.
La versión al español por Miguel Norbu Gyatso


martes, 29 de mayo de 2012


LA CANCIÓN DE TILOPA


(Esta es la Canción del yoga del Gran Símbolo que el excepcional maestro indio Tilopa entregó a su discípulo Naropa a orillas del Gan­ges,                                            según la versión de Simón Mundy y Ramiro Calle.)


Mahamudra está más allá de las palabras,
Mahamudra está más allá de todos los símbolos,
pero para ti, Naropa, de tan buena fe y leal,
esto hay que decir: El vacío no necesita soporte;
Mahamudra reposa en la nada.
Sin hacer esfuerzo alguno,
sino permaneciendo suelto y natural,
uno puede romper el yugo,
logrando así la libertad.
Si al fijar la mirada en el espacio uno no ve nada,
si entonces con la mente se observa la mente,
uno destruye las diferencias y alcanza el estado del Buda.
Las nubes que vagan por el cielo
no tienen raíces, no tienen hogar;
tampoco los tienen los diferentes pensamientos
que flotan en la mente.
Una vez que se ve la Esencia de la Mente,
cesa toda distinción.
Se forman en el espacio contornos y matices de color,
pero éste no es teñido ni por el negro, ni por el blanco.
De la Esencia de la Mente surgen todas las cosas,
pero esta Esencia no se mancha ni con virtudes ni con vicios.
La oscuridad de siglos es incapaz
de velar el sol radiante;
importantes son los largos kalpas del Samsara
de ocultar la luz brillante de la Mente misma.
Aunque se empleen palabras para explicar el Vacío,
su verdadera naturaleza nunca puede expresarse.
Aunque decimos «la Mente es una luz brillante»,
está más allá de todas las palabras y símbolos.
Aunque la mente sea vacía en esencia,
abarca y contiene todas las cosas.
No hagas nada con el cuerpo excepto relajarte;
cierra firme la boca y observa silencio;
vacía tú mente y no pienses en nada.
Afloja tu cuerpo como un bambú hueco y desahógate.
Ni dando ni tomando, haz que tu mente también descanse.
Mahamudra es como una mente que no se apega a nada.
Practicando de esta manera, en el curso del tiempo,
alcanzarás el nirvana de los Budas.
La práctica de manirá y paramita,
la instrucción de los sutras y preceptos,
y la enseñanza de las escuelas y escrituras,
no aportarán la realización de la Verdad innata.
Pues si la mente al perseguir una meta
se llena de algún deseo,
esto sólo oculta la luz.
Aquel que observa los preceptos tántricos pero discrimina,
está traicionando el espíritu de samaya.
Detén toda actividad, abandona todo deseo,
deja que los pensamientos surjan y se desvanezcan,
cosa que harán como quieran, como las olas del mar.
Aquel que nunca lucha en contra de la impermanencia
y no viola el principio de la discriminación,
éste mantiene puros los preceptos tántricos.
Aquel que abandona la avidez y no se aferra a esto ni aquello,
él percibe el verdadero significado de las escrituras.
En Mahamudra todos los errores de la ignorancia son quemados;
en Mahamudra uno se libera de la cárcel de este mundo.
Esta es la suprema antorcha del Dharma.
Aquellos que no lo creen, se equivocan
siempre girando en la rueda de la pena y la tristeza.
Para esforzarse en el camino de la liberación
uno debe confiar en un gurú.
Cuando tu mente recibe su bendición,
la emancipación está al alcance de la mano.
¡Ay!, todas las cosas en este mundo carecen de significado;
no son más que semillas de dolor.
Las pequeñas enseñanzas conducen a actos;
uno debe seguir únicamente las grandes enseñanzas.
Trascender la dualidad es la noble perspectiva.
Conquistar las distracciones es la práctica soberana.
El sendero de la no práctica es el camino de todos los lindas.
El que camina por este sendero llega a ser un Buda.
Efímero es este mundo; sustancia no tiene alguna;
es igual que las sombras y los sueños.
Renuncia a él y abandona tus vínculos,
zanja tus ataduras de avidez y aversión
y medita en los bosques y montañas. Si sin esfuerzo alguno,
permaneces descansando en el estado natural,
pronto conquistarás Mahamudra, y alcanzarás lo inalcanzable.
Corta la raíz de un árbol y las hojas se marchitarán;
corta la raíz de tu mente y el samsara caerá.
La luz de cualquier lámpara aleja en un instante
las tinieblas de largos kalas;
con sólo un destello, la potente luz de la Mente
fundirá el velo de la ignorancia.
Todo aquel que se apega a la mente
no vé la verdad de lo que está más allá de la mente.
El que se esfuerza en practicar el Dharma,
no descubre la verdad más allá de la práctica.
Para conocer lo que está
más allá de la mente y la práctica
uno debe cortar limpiamente a través de la raíz de la mente
y mirar al desnudo.
De esta manera uno debe zanjar todas las diferencias
y quedarse completamente tranquilo.
Uno no debe aceptar ni rechazar,
sino permanecer en el estado natural, pues Mahamudra
está más allá de (toda aceptación o rechazo.
Como quiera que Alaya no es nacido,
nadie puede obstruirlo ni mancharlo;
afincándote en el terreno del no nacido,
todas las apariencias se disolverán dentro del Dharmata
y la voluntad egoísta y el orgullo se reducirán a nada.
El supremo entendimiento
trasciende todo esto o aquello.
la acción suprema
comprende grandes recursos sin apego.
El supremo logro
consiste en realizar la inmanencia sin expectativas.
Al principio un yogui siente que su mente
se desploma como una catarata;
a medio camino, igual que el río Ganges,
fluye lento y pausado;
al final es como un inmenso océano
donde las luces de hijo y madre se funden en uno.